martes, 27 de agosto de 2013

CAMINATA Y PASACALLE EN DEFENSA DE LOS ACANTILADOS DE BARRANCO


Este domingo 8 de septiembre, desde las 10am., los vecinos organizados de Barranco están convocando a una gran marcha pacífica en protesta por los estropicios que las autoridades ediles recientes -desde Josefina Capriata (1999-2000) hasta la actual administración de Jessica Vargas, del PPC- han perpetrado contra los acantilados y las playas del litoral barranquino, que es también desde luego, limeño y, en consecuencia, peruano.

Las redes sociales son el espacio en el cual la convocatoria viene concitando mayor interés. En virtud a una creativa ola de "memes" y herramientas comunicacionales virtuales, la Asociación Vecinal Salvemos Barranco ha puesto en el ojo público este tema, después de años de trabajo silencioso y autofinanciado.

Como siempre ocurre cada vez que las protestas ciudadanas se enfrentan a los principales poderes económicos de esta ciudad, la prensa convencional ha tocado tímidamente el tema. Nadie en Frecuencia Latina o América TV que esté en su sano juicio sería capaz de investigar a personajes tan poderosos como las familias Dasso o Miró Quesada, pues arriesgarían sus trabajos o sus posibilidades de codearse con ellos en los cocktails que reseñan en las secciones sociales de cada una de las huachafísimas revistas en papel couché que pululan en Lima, desde Caretas hasta Cosas, desde Dedomedio hasta Somos.

Sin embargo, esas timideces de algunos medios "formales" han sido suficientes para que la gente despierte un poco con relación a esta problemática que es todo, menos nueva. Si bien es cierto aun hay sectores indiferentes -que sin embargo se pasean por Barranco los fines de semana en búsqueda de algo que los haga más nice: una bonita foto en el Puente de los Suspiros, una fiestecita en el Ayahuasca o una finta con la bohemia en algún barcito de la zona monumental- todo parece indicar que la marcha (denominada Caminata y Pasacalle Vecinal) esta vez va a ser un éxito de concurrencia.



En esta bitácora siempre he sostenido que la lucha por defender Barranco de la voracidad de las constructoras, los nuevos ricos que son capaces de arriesgar sus vidas y las de sus familias con tal de tener un "depa con vista al mar" y toda esa gavilla de autoridades locales que después se lanzan la pelota, en una patética versión juego del Gran Bonetón -"yo no vendí las playas" dice Del Pomar, "yo no concesioné nada" dice Mezarina, "no puedo demoler nada " dice Vargas- debería trascender a quienes concretamente viven en Barranco y ser abrazada por todos los limeños, pues debería indignarnos que un grupúsculo de adinerados y arrejuntados a familias o grupos empresariales de poder arrasen con todo y no respeten ningún ordenamiento jurídico (las construcciones en acantilados son ilegales), entre otras cosas, así que invito a mi pequeña pero sustanciosa comunidad de lectores a apoyar esta Caminata y Pasacalle, ingresando a su grupo en Facebook (https://www.facebook.com/salvemosbarranco.asoc.civil) y, si es posible, asistiendo el domingo 8 de septiembre, a las 10am.. El punto de encuentro es el Parque de la Familia (junto al Estudio 4) y en la caminata se podrán ver los edificios que han invadido el acantilado y la depredación de las que otrora fueron playas, y ahora son parqueos privados, pollerías, cebicherías y discotecas para jóvenes "hijitos de papá". Esta canción identifica el sentimiento de los vecinos de Barranco y la marcha que están convocando:


domingo, 25 de agosto de 2013

DE REGRESO A CASA


Luego de unos cuantos días en Tacna y Moquegua, por trabajo, regreso a Lima, a mi casa. Caminar por el interior es una experiencia bipolar: la tranquilidad de Moquegua y el fervor patriótico en Tacna son encomiables pero después de unos cuantos días, uno se sorprende a sí mismo añorando el caos limeño y sus huachaferías.

Lamentablemente, es triste aceptarlo pero la vida en algunas provincias, a pesar de ser más tranquila y en varios aspectos, más sana -las gentes saludan así no te conozcan, los conductores, desde los más encopetados hasta los de transporte público, no tocan el claxon hasta ensordecerte- no es algo a lo que esté 100% acostumbrado. Claro, también hay muchas carencias, en todas las oficinas y restaurantes saben al detalle las últimas incidencias de Esto es guerra y Combate y en las radios -salvo excepciones- todo es cumbia...

Pero en Tacna, por ejemplo, hoy domingo y como todos los domingos, un desfile de la bandera peruana y de la bandera local se realiza en el Paseo Cívico -sí, donde está el famoso monumento parabólico- y los niños cantan los dos himnos, el de Tacna y el nacional, con una determinación que no he visto ni en Lima ni en ningún otro punto del país que me ha tocado visitar. Como decía, la vida en provincias es, en algunos casos apacible y serena, como en Moquegua; y en otros roza la sordidez y el escándalo, como en la selva.

Pero también hay puntos, como Tacna o Cusco, de los cuales nosotros los limeños deberíamos aprender, por lo menos un par de cosas: el sentido de identidad y el no entregarse en cuerpo y alma al consumismo tecnológico, al huachafísimo racismo-clasismo preponderante en Lima y a esa inseguridad ciudadana que nos ha convertido en seres desconfiados, agresivos e incapaces de dar la mano a un desconocido porque lo primero que pensamos es que nos está marcando para asaltarnos, violarnos o matarnos (cualquiera de esas tres o una combinación de ellas).

A pesar de detestar Lima y a los limeños -sobre todo a los que se creen el cuento de que son clasemedieros porque tiene una camioneta 4x4 y saben cuándo va a salir el nuevo iPhone Galaxy- extraño Lima. No por ellos, desde luego.

Extraño mi casa, extraño a mis personas más cercanas, extraño mi oficina y no tener que preguntar cada cinco minutos en dónde estoy. Me gusta la tranquilidad del campo pero solo para pasear un rato, soy urbícola de nacimiento y eso seré hasta mi muerte. Y aunque Lima sea la quintaesencia de la sociedad cleptocrática -me lo dijo nuestro célebre historiador Wilfredo Kapsoli Escudero en estos días, según un estudio de universidades europeas- es, al fin y al cabo, la ciudad en la que vivo, la única metrópoli que conozco (hasta ahora). Así que regreso a casa esta tarde. Allá nos vemos...

viernes, 16 de agosto de 2013

WOODSTOCK 1969: ¿Y QUIÉNES NO ESTUVIERON?


En estos días se cumple un año más del festival musical de Woodstock, quizás el más importante de todos los tiempos. Todos hemos visto los vídeos, la película completa y sabemos -más o menos- quiénes estuvieron en esos tres días de "paz, amor y música". Pero, ¿quiénes no estuvieron? Aquí algunos datos interesantes acerca de gigantes de la música que pudieron participar y no lo hicieron, por decisión propia o por cuestiones ajenas a ellos. Que los disfruten:

• Bob Dylan, en cuyo “patio trasero” se realizó el festival, nunca entró en negociaciones serias para estar en Woodstock. En lugar de ello, Dylan fue contratado para actuar en el Festival de la Isla de Wight, el 31 de agosto de 1969. Dylan se embarcó en el Queen Elizabeth 2 el 15 de agosto, el día que empezó Woodstock. Su hijo se golpeó la cabeza con la puerta de la cabina y tuvieron que bajar él y su familia. Dylan y su esposa Sara, volaron hasta Inglaterra la semana siguiente. Dylan no estaba cómodo con la cantidad de hippies apilados en las afueras de su casa ubicada cerca al pueblo de Woodstock. 

• The Beatles y John Lennon: hay dos escenarios concretos por los cuales The Beatles no tocaron en el festival. El primero es que los promotores se contactaron con John Lennon para hablar de una posible actuación del cuarteto en Woodstock, y Lennon contestó que eso no sería posible a menos que hubiese un espacio en el festival para The Plastic Ono Band, sugerencia que fue rechazada. Hay versiones que aseguran que Lennon quiso participar pero su ingreso a los EE.UU. desde Canadá fue bloqueado por el presidente Richard Nixon. The Beatles estaban, en todo caso, en proceso de separación. Además, ellos no habían hecho conciertos en vivo desde 1966, tres años antes del festival (sin contar el concierto improvisado en el techo que ofrecieron en junio de 1969, dos meses antes).

 • The Jeff Beck Group: Jeff Beck disolvió al grupo justo antes de Woodstock. “Lo hice deliberadamente”, declaró Beck. “No quería que quedara registrado”. Hubiera sido la primera vez que Beck tocara con Tim Bogert y Carmine Appice. Por su parte Nicky Hopkins, pianista de The Jeff Beck Group, colaboró con The Jefferson Airplane en el festival. 

• The Doors estuvieron considerados como potenciales invitados pero su participación se canceló a último momento. Según el guitarrista Robbie Krieger, desistieron porque creyeron que sería una “repetición de segunda clase del Festival de Monterey”, pero después se arrepintieron de esa decisión. 

• Led Zeppelin fue llamado para tocar, según su manager Peter Grant: “Fuimos convocados a Woodstock y Atlantic estaba de acuerdo, así como nuestro promotor en los EE.UU., Frank Barsalona. Yo dijo que no porque habríamos sido solo otra banda más en el cartel”. Sin embargo, el grupo participó en el festival de múltiples bandas que se hizo en Atlanta el 5 de julio, y compartieron escenario con otros 22 grupos en dos días. El fin de semana de Woodstock, Zeppelin actuó en New Jersey, en el Salón de Convenciones de Asbury Park. 

 • The Byrds también fueron invitados, pero decidieron no participar, pues pensaban que Woodstock no sería diferente a los otros festivales que se dieron aquel verano. También estaban preocupados por el pago. Como recuerda el bajista John York: “Estábamos yendo a un show y Roger McGuinn llegó y nos contó que un pata estaba armando un festival en New York. Pero en ese momento no les ofrecían nada a las bandas. Nos preguntó si queríamos hacerlo y todos dijimos que no. No sabíamos de qué se trataba o en qué se iba a convertir. Estábamos hartos de esos festivales… entonces, decidimos descansar y nos perdimos el festival por completo”. 

• Chicago, que en esa época se hacía llamar Chicago Transit Authority, habían estado en la lista del festival. Sin embargo, tenían un contrato previo con Bill Graham, quien les permitió cambiar sus fechas ene el Fillmore West pero finalmente los programó para el 17 de agosto. Graham arregló todo para darles su fecha a Santana, banda a la que también manejaba en ese entonces. Según el cantante y bajista Peter Cetera “estábamos molestos con él por hacernos eso”. 

• Tommy James & The Shondells declinaron de aceptar la invitación. El cantante y líder Tommy James declaró después: “Podríamos haber estado allí. Estábamos en Hawaii, y mi secretaria me llamó y me dijo: “sí, escuchen, hay un criador de chanchos de New York que quiere que toquen en su granja”. Así fue como me informaron sobre ello. Entonces lo dejamos pasar, y nos dimos cuenta de qué nos habíamos perdido dos días después”. 

• The Moody Blues estuvieron incluidos en el poster original como invitados, pero decidieron echarse para atrás después de recibir un contrato para tocar en París ese mismo fin de semana. 

• Frank Zappa & The Mothers Of Invention, según declaraciones en un programa de televisión, dijo: “Demasiado barro hay allá en Woodstock… fuimos invitamos, pero decidimos no ir”. 

• Arthur Lee & Love declinaron de aceptar la invitación, pero la Revista Mojo contó que hubo discusiones en el interior de la banda por no aceptar estar ene l festival. 

• Free fueron llamados pero no aceptaron. 

• Spirit también dijeron que no al festival, pues ya tenían conciertos pactados y los prefirieron a Woodstock, sin saber lo grande que iba a ser. 

• Joni Mitchell estaba lista para tocar en Woodstock pero tuvo que cancelar pues su manager la conminó a no desairar una aparición previamente pactada en el programa de televisión The Dick Cavett Show. 

• Procol Harum declinó pues Woodstock iba a ser en una fecha que coincidió con el final de una larga gira y con el cumpleaños del hijo de su guitarrista Robin Trower. 

• Jethro Tull también dijeron que no. Según su líder Ian Anderson, él sabía que se trataba de un evento grande pero no quiso ir porque no le gustaban los hippies además de otras preocupaciones como la desnudez sin sentido y la posibilidad de que no les pagaran adecuadamente. 

• Iron Butterfly estaba en el cartel del domingo pero no pudieron llegar pues se quedaron atascados en el aeropuerto. 

• The Rolling Stones no fueron invitados, por dos razones: la primera, cobraban mucho más de lo que los organizadores de Woodstock querían pagar. La segunda, en ese momento la canción de los Stones que era un éxito en la radio era Street fightin’ man, y los organizadores sintieron preocupación de que esta clase de material dañara la naturaleza pacífica del festival.

domingo, 11 de agosto de 2013

BLACK SABBATH+MEGADETH CANCELAN SU CONCIERTO EN LIMA: EMPRESARIOS AMBICIOSOS SE ESCONDEN DETRÁS DE EUFEMISMOS

 
Detesto los eufemismos. Es una de esas nuevas fórmulas con las cuales políticos, periodistas y, como en este caso, empresarios resinosos y angurrientos evitan decir la verdad detrás de sus patinadas y encima, quedan bien. Diplomáticos ellos, bien portados, cuando lo que deberían hacer es reconocer públicamente sus errores y exponerse al merecido escarnio de las personas a las cuales han perjudicado, un escarnio ganado por haber malogrado algo. ¿Ustedes han escuchado a los periodistas de CNN cuando dicen que hubo "daños colaterales" tras el ataque de un drone? Eso significa que la destrucción ocasionada por el avión piloteado a distancia -que, de por sí, es trágica, masiva y cobarde- han muerto familias enteras que no tenía nada que ver y quizá hasta algunos niños. Daños colaterales.
 
De la misma manera, los responsables de la cancelación del anunciado concierto de Black Sabbath y Megadeth han encontrado una creativa salida del paso: "Problemas logísticos". ¿Qué clase de problemas logísticos pueden evitar un concierto a dos meses y una semana de su realización? Un posible problema logístico es, por ejemplo, que no haya espacio suficiente en los almacenes aéreos para guardar las toneladas de equipos que estos grupos suelen traer. Sin embargo, a este país han llegado bandas como Metallica o Iron Maiden, con cantidades superiores de carga y no hubo ningún problema logístico y menos uno que deba anunciarse con esa anticipación.
 
Otro posible problema logístico podría relacionarse a las habitaciones de hotel para ambos grupos y los integrantes de sus equipos (técnicos, ingenieros de sonido, etc.) pero es totalmente inaceptable que algo como eso no pudiera solucionarse en los próximos 60 días. O también se me ocurre que los artistas hayan solicitado cosas demasiado difíciles de proveer. En el caso de Megadeth es ridículo pensar eso, pues la banda de Dave Mustaine ha venido a Lima en dos ocasiones anteriores y en cuanto a Black Sabbath, estamos hablando de tres señores que pasan los sesenta años (uno de ellos, además, también ha llegado al Perú una vez, como artista en solitario) que tienen actualmente costumbres más bien frugales y un cuarto miembro que, siendo más joven, no llega con estatus de "superstar".
 
Por eso, esta cuestión de los "problemas logísticos" aducidos por los organizadores, me huele a eufemismo puro, una frasecita que suena a algo imposible de entender por el público común y corriente, como cualquiera de esos dichos politiqueros que no significan nada pero que están construidos de tal manera que parecen ser importantes. Si alguno de los productores responsables de esta lamentable cancelación -Jorge Ferrand o Jorge Fernández- sale a decir, con pelos y señales, de qué se tratan esos "problemas logísticos", no quedará nada más que creerles y resignarnos. Han pasado varios días desde el anuncio y hasta ahora no lo han hecho. Así que este fracaso empresarial sigue oliendo a la más carroñera avaricia, amparada en dos bastiones de nuestra peruanidad: la patraña del "crecimiento económico" y la huachafería.
 
Hace algunos años se inició el llamado "boom" de conciertos en nuestra capital. Si en los 80s Lima ni siquiera aparecía en los mapas de las grandes estrellas de la música; y en los 90s recibimos visitas espaciadas de un cartel variopinto de artistas -desde Vanilla Ice hasta Jethro Tull, desde Santana hasta Toto- (con algunas sonadas cancelaciones, como las de Michael Jackson y Bon Jovi) en los 2000s la cosa estalló con una andanada de conciertos para todos los gustos: desde aquel primer megaconcierto que fuera el de Roger Waters en el Monumental hasta las últimas visitas de pesos pesados como Elton John, The Cure y Paul McCartney; los shows se han venido sucediendo unos a otros, casi mensualmente, borrando el mito aquel de que ningún artista importante pisaría jamás nuestro país. Y los facilistas de siempre atribuyeron ello al "crecimiento económico".
 
El aumento de esta especie de casta que, en Lima, vive prácticamente a cuerpo de rey y piensa que caminar por el boulevard de Asia es como estar en Miami Beach, ha generado en los empresarios de conciertos una ambición desmedida que confirma la naturaleza depredadora y salvaje del ser humano.

Esta casta, conformada básicamente por jóvenes profesionales de apellido compuesto y sus amigos (todos con trabajos sobre remunerados que les consiguen sus papás, dueños de las empresas Top según los rankings de Gestión); herederos de la rancia aristocracia limeña que salen todas las semanas en sociales de Cosas y Hola Perú -de la misma forma que sus ancestros salían en el Antipasto Gagá-; políticos untuosos y ávidos por cobrar dobles sueldos y comisiones; y esa nueva generación de "artistas" enriquecidos por los malos gustos de la masa que ve sus programas, compra sus revistas y admira sus carreras ridículas; creó en Lima la cultura del "Red Carpet-VIP" (importada de los EE.UU. desde luego) y son apoyados por una masa inmensa de personas comunes y corrientes -estudiantes, trabajadores dependientes, pequeños y medianos empresarios, etc.- que, con tal de recibir el pisquito sour en la alfombra roja y sentirse "very important", pagaron y pagan precios exorbitantes cada vez que se anuncia un concierto que, por bueno o reconocido que sea, ya no tendría que ser tan oneroso en virtud a las facilidades dadas por una ley que los exime de impuestos, al considerarlos espectáculos culturales.
 
Esta combinación de ese crecimiento económico falso con la genética huachafería peruana, orgullo nacional, hizo que los ojos de los empresarios concierteros giraran como cajas registradoras en cada evento musical que llegaba al Perú y, como siempre en el comportamiento humano, la angurria por llenarse los bolsillos fue creciendo en lugar de llegar a un punto intermedio de reposo en el cual los organizadores, sin dejar de ganar lo que por derecho les corresponda ganar, faciliten las cosas para que los verdaderos amantes de la música, quienes rompen sus alcancías, revientan sus tarjetas de crédito o simplemente ahorran, puedan disfrutar de sus artistas a precios razonables.
 
En este punto es donde ocurre esta triste cancelación que nos deja con los crespos hechos a muchos amantes del hard rock y heavy metal. Desde que se hicieron públicos los costos de las entradas hubo, en las redes sociales, protestas. Porque no importa que el público haya pagado precios altísimos por ver a Macca o a Elton John, o por ver a Metallica en San Marcos o a Kiss en el Nacional. Tampoco importa que multitudes de adolescentes -y sus padres- les regalen miles de soles a esperpentos tipo Justin Bieber o cualquier conjunto coreano de pacotilla. El punto es que, a estas alturas, en que precisamente todas las empresas que han surgido gracias al "boom" de conciertos, tienen más participación en la torta de ganancias, porque el público limeño ha demostrado ser buena plaza para artistas de todo tipo, género y época, ya es tiempo de que los precios se nivelen para favorecer a más gente, impulsar el aumento de conciertos al año y generar un verdadero rubro de negocio que mantenga contentos tanto a empresarios como a consumidores.
 
Pero no. La dupla Fernández-Ferrand, que bastante se han enriquecido ya - y a la cual deberíamos sumar a los mamarrachos de Phantom, que también figuraban como auspiciadores del concierto de Black Sabbath y Megadeth-, habrían creído que aun les podían dar con palo a los fans y, cuando vieron que sus arcas no estarían llenándose a la velocidad que ellos pensaban, se habrían visto en riesgo de perder y habrían optado por lo más cobarde: cancelar el show. Y para no hacer evidente la chanchada -habida cuenta de que muchas personas ya habían adquirido sus entradas, algunos haciendo grandes esfuerzos y otros posiblemente no tanto, ya que les sobra la plata- han salido con un comunicado sin firma personal (de hecho, creo que lo firma Punto Ticket, la compañía que vendía los tickets en la cadena de tiendas Ripley) en el que ponen de pretexto unos supuestos "problemas logísticos", de los cuales nadie ofrece, hasta ahora, una explicación detallada y creíble.
 
Coincido plenamente con quienes creen que este concierto -que iba a ser, sin lugar a dudas, uno de los mejores de los últimos tiempos- fue cancelado porque las entradas no se estaban vendiendo bien; y la única razón para que eso ocurra es que estaban demasiado caras. Y no se trata de que ambas bandas no merezcan ser considerados espectáculos de primer nivel (vaya que lo son) pero si los organizadores hubiesen reconsiderado los precios, como se les solicitó desde que lanzaron la lista, esto no habría ocurrido. Ya nos cancelaron a Esperanza Spalding y a Morrissey -ambos por razones diferentes, por cierto- y pareciera que el famoso "boom" comienza a perderse. Y quienes más pierden somos los que asistimos a dichos conciertos, no los empresarios, pues ellos siempre contarán con algún acto superficial y estafador, probablemente venido de Corea del Sur, con el cual hacer caja.


martes, 6 de agosto de 2013

GEORGE DUKE (1946-2013): UN VERDADERO GIGANTE DE LA MÚSICA NOS DEJÓ ESTA SEMANA


Por ser fanático y conocedor del universo artístico que Frank Zappa creó para todos nosotros, freaks del mundo, desde mediados de los 60s hasta su muerte, hace exactamente 20 años, la noticia del fallecimiento de George Duke (el lunes 5 de agosto) me impactó de manera particular. Cualquier persona que haya escuchado los álbumes que Duke grabó junto a Zappa entre 1970 y 1975 sabe de qué estoy hablando. Desde su ingreso para el álbum Chunga's revenge (1970), pasando por la alocada ópera-rock 200 Motels (1971), los vuelos de big band en Waka/Jawaka y The grand wazoo (1972) hasta el período jazz rock -para muchos "zappólogos", el mejor de su larga discografía- conformado por los clásicos Over-nite sensation (1973), Apostrophe, Roxy & Elsewhere (1974), One size fits all y Bongo fury (1975), George Duke se convirtió en el lugarteniente musical del delirante compositor y guitarrista, e imprimió su estilo de envolvente funk, jazz y R&B en cada fraseo, colaboración compositiva y explosivos pasajes improvisatorios.

Y es que George Duke no era ningún novato cuando llegó a Laurel Canyon. Un líder desde el principio, armó The George Duke Trio en 1965 y grabó algunas canciones con un jovencísimo Al Jarreau, con quien se encontraría muchas veces a lo largo de las décadas. También había trabajado junto al violinista francés Jean-Luc Ponty, con quien también compartió roles en casa de Frank. Paralelamente a su trabajo con Zappa -no es necesario decir lo demandante que eso era- se las arregló para grabar una decena de álbumes como solista de material propio y versiones en clave de jazz fusión de clásicos del género. En 1976 ensambló un poderoso cuarteto de jazz rock junto a sus amigos Billy Cobham (batería), Alphonso Johnson (bajo) y John Scofield (guitarra), desde el cual disparaba sus ráfagas de sintetizadores combinadas con dulces cantos estilo Earth Wind & Fire, telúricos ritmos funks que podrían haber salido de la Parliament Funkadelic y un acercamiento único a la música bufa, hecha por diversión (sin quitarle complejidad), que aprendió del genio de Baltimore.

Durante los 80s y 90s, el sonido de George Duke se consolidó en el territorio del jazz, el soul el pop y el R&B, y su nombre era garantía de calidad en una industria musical que ya comenzaba a mostrar los primeros visos de la profunda decadencia que la redujo a la casi nada que hoy es. Luego de cerrar la década de los setentas con una serie de álbumes influenciados por la música del Brasil (notables, por cierto), se embarcó en un ambicioso proyecto musical, junto a otra de las luminarias de la música negra norteamericana: el bajista Stanley Clarke. Junto al mítico ex integrante de Return to Forever, Duke lanzó tres discos bajo el nombre Clarke/Duke Project, con algunos años de distancia entre sí, que cubría con su prolífica producción solista. En sus tiempos libres trabajaba como músico de sesión y productor de consagrados nombres del R&B: Chaka Khan, Regina Belle, Jeffrey Osborne, entre otros.

La experiencia y el sofisticado talento de George Duke quedó plasmado en su imparable producción discográfica, que se extendió hasta julio de este año, un mes antes de su fallecimiento tras una larga lucha contra la leucemia. Dreamweaver (2013), es su álbum número 40 y contiene melodías subyugantes, impresionantes desarrollos en piano y teclados electrónicos y románticos tonos medios. Hace tres años, se unió Zappa Plays Zappa, la banda ensamblada por Dweezil (hijo de FZ) como invitado en una de sus giras y contó deliciosas anécdotas antes de tocar Uncle Remus (tema del álbum Apostrophe, 1974). Y en la última Zappanale, Duke y Ponty homenajearon a su antiguo amigo y jefe con espectaculares versiones de Echidna's arf e Inca roads, partes del increíble catálogo de esos años junto a Zappa.

Que en paz descanse, maestro de los teclados y los sintetizadores...


George Duke toca su clásico Brazilian love affair de 1979 y lo intercala con un segmento de Echidna's arf (of you), de su era junto a Zappa.

   
Cosmik debris, con impresionante solo de Duke en la sección intermedia.

   
Liderando el cuarteto de Billy Cobham, junto a John Scofield y Alphonso Johnson, en el Festival de Jazz de Montreaux de 1976.

   
Aquí lo vemos tocando School day junto a su partner-in-crime, el bajista Stanley Clarke. Esta presentación es de 1981.

   
Dweezil Zappa invitó a George Duke a tocar Uncle Remus (música de Duke y letra de Frank) junto a su banda-tributo a su padre.

   
En la edición 23 del Festival Zappanale (agosto 2012), George Duke se unió a Jean-Luc Ponty para recordar algunas canciones que grabaron junto a Frank en los setentas.

sábado, 3 de agosto de 2013

LAS "MATADORCITAS" DISPUTARÁN EL TERCER LUGAR A NIVEL MUNDIAL: FELICITACIONES


El partido de esta mañana fue realmente de infarto. Punto a punto, nuestras compatriotas dejaron todo en la cancha y, aunque el resultado finalmente no nos favoreció, queda la satisfacción de comprobar que estas niñas lucharon hasta el final. Quizás fueron víctimas de su propio nerviosismo, de la ansiedad de un partido que se les fue escapando de las manos, habiendo estado a un triz de ganarlo (cuando el marcador se puso 14 a 10 todo el Perú, que las acompañó desde temprano, pensaba que ya ganábamos) pero esas experiencias son necesarias para formar el carácter y les servirán para seguir avanzando en esta exitosa carrera de triunfos reales. La Selección Femenina Sub-18 de Voley nos acaba de dar una lección inolvidable de garra, amor a la camiseta y vergüenza deportiva. Porque una cosa es tener vergüenza deportiva -como ellas- y otra dar vergüenzas deportivas, como las que hace años nos hacen padecer Claudio Pizarro, Juan Manuel Vargas, Jefferson Farfán, y los demás también...

Ahora que las dirigidas por Natalia Málaga, exvoleibolista de primera y ahora entrenadora corajuda y carajeadora, están a un paso de colocar nuestra bandera en el podio de un campeonato mundial, surge nuevamente la pregunta: ¿por qué es el fútbol peruano, ese nido de ratas infectas por la corrupción, estrellitas de cartón que entran a la cancha acomodándose el cerquillo de pelo engominado y haciendo muecas obscenas desde la banca mientras suena el himno nacional, el deporte más popular de este país? Yo he sido lo que se dice un pelotero de barrio -de niño y hasta antes de ingresar a la universidad- y soy fanático del buen fútbol. Por eso el fútbol peruano no lo veo, por lo menos desde hace 25 años. Porque me parece una payasada que enriquece a unos cuantos y embrutece a muchos otros. El FÚTBOL, el de verdad, se juega en todos los otros países del mundo. No en el Perú.

El voley es básicamente, un deporte jugado por mujeres -aunque desde hace muchos años atrás se juega también voley masculino a nivel profesional, no es igual de popular-, razón por la cual muchos presuponen que su falta de arraigo comercial y masivo en nuestro medio es una cuestión de machismo. No creo que eso sea cierto. Me parece un argumento facilista que intenta ocultar la realidad de esta situación, o como decían los viejos "la verdad de la milanesa". Reducirlo a un asunto de discriminación de género es la coartada perfecta para desviar la atención de lo que realmente está detrás de este ninguneo injusto, que dicho sea de paso es a nivel mundial y que no solo padece el deporte de los mates frente al de los goles, sino que es transversal a prácticamente todas las otras disciplinas deportivas.

Si bien es cierto podríamos decir que en EE.UU. hay un poco más de "democratización" en términos de popularidad -el basketball, el rugby, el baseball y el soccer son igual de conocidos entre la gente- esto sucede por la misma razón que, en nuestras tierras, el fútbol acapara preferencias incluso a pesar de haberse estancado en una retahíla de fracasos deportivos, escandaletes de farándula prostibularia y corruptelas dirigenciales: porque el negocio es grande y hay muchísimos intereses dando vueltas alrededor.

¿Es justo que los niños tengan que conformarse con admirar a Juan Manuel Vargas, ese tipejo que últimamente aparece más en páginas de "espectáculos", asociado a "prostivedettes" de quinta categoría? ¿no sería mejor que admiren a Ángela Leyva, la jovencita que acaba de coronarse como la mejor matadora de este mundial de Tailandia? Sucede que una nota sobre Vargas y sus cuitas de callejón son mucho más atractivas para los compradores de periódicos tipo El Comercio o El Trome (son lo mismo al final de cuentas) que los avatares de esta talentosa deportista. Mientras el tipejo ese, tatuado y borracho, aparece hablando barbaridades desde su mansión en Florencia, la nueva estrella del voley mundial baja y sube de combis y cerros para ir de su casita en Chorrillos al entrenamiento con la selección, o con su equipo habitual, de una universidad local.

Porque la verdad debe ser dicha: probablemente mañana, las "matadorcitas" consigan la medalla de bronce ganándole a Brasil -otra potencia del voley mundial-, quizás con otro infartante partido de cinco sets, lo cual servirá para que los programas dominicales llenen su pauta con reportajes sobre las lisuras de Natalia, las lágrimas de sus humildes madres o las historias de cada una, similares a la de la mencionada Leyva; y quizás otro tanto harán, durante algunos días, los periódicos. Pero ¿qué pasará después? ¿se iniciará la gran campaña mediática de reeducación para que las masas comprendan que es necesario detener el círculo vicioso del fútbol peruano y enfocar sus apoyos, hinchajes y apasionamientos hacia el voley, para que la empresa privada y el Estado le dediquen la atención qe merecen y no se pierdan en la anécdota? No lo creo.

Lo que pasará después de la momentánea algarabía, los reportajes y las fotos con Ollanta -y Nadine- es que nuevamente, ellas quedarán en la sombra por la última payasada de Markarián y sus farsantes estrellas que solo hacen goles en Alemania, la más reciente malcriadez de Reimond Manco o los intrascendentes partidos, fichajes y dimes-y-diretes del mediocre Descentralizado. Y es que salvo Paolo Guerrero, que ha demostrado mantener esa humildad que le permite ser carismático y empático con niños y adultos, sin poses de gran señorito millonario -a pesar de que el fútbol-negocio lo haya convertido en eso- ninguno vale la pena. Ninguna selección ni equipo de fútbol peruano son lo suficientemente respetables como para generar las locuras colectivas (que a veces terminan en tragedias), las amplias coberturas y los fanatismos irracionales que generan. Todo eso es negocio: negocio para las cervecerías, para las empresas de telefonía, para las constructoras y para una generación de periodistas que no tendrían trabajo si el fútbol peruano desapareciera, como creo yo que debiera desaparecer.

Esperemos todos celebrar mañana una muy merecida Medalla de Bronce y felicitemos de todo corazón a estas "matadorcitas" que han hecho vibrar al Perú en un contexto de competencia de alto nivel. Es el colmo que sigamos escribiendo y comentando el gran partido de la selección peruana de fútbol en el cual celebramos porque empatamos, y que estamos séptimos y no últimos, o que pasemos horas contando cuántos goles falló Pizarro, cuántas perdió Vargas, cuántas veces Farfán quedó en el suelo. Ya basta. Es hora de celebrar mates que se convierten en puntos y no jugadas que se convierten en fallas.

sábado, 27 de julio de 2013

MARCHAS PACÍFICAS DEL 27-28 DE JULIO: UNA BUENA FORMA DE DEFENDER AL PAÍS EN SU DÍA


El Perú celebra, oficialmente, ciento noventa y dos años de independencia del imperio español, que estuvo metido en estas tierras durante casi tres cientos años. Sin embargo, hoy somos presas de otros tipos de dominación -desde hace bastante tiempo ya-, que tiene el encanto de la complacencia, las luces distractivas de lo que está de moda, el ansia huachafa de pertenecer a las élites que disfrutan del llamado "bienestar", reducido a cuántas cosas, aparatos y tarjetas de crédito llevas encima y las posibilidades de hacer realidad los caprichos que te exige tu familia, generados por avalanchas publicitarias cargadas de modelos de comportamiento y de consumo profundamente insensibilizadores e idiotizantes.

Todo este fenómeno de estratificación socioeconómica que data de, por lo menos, ochenta años atrás, se ha ido deteriorando, al pasar de las décadas, hasta convertirse en una jungla donde nadie se reconoce en nadie, una guerra civil permanente entre quienes defienden el statu quo -por un real sentido de pertenencia a él o por simple pose- y quienes, imbuidos por el sentido de la igualdad, la justicia social y la verdadera libertad, resisten las críticas de aquellos sectores que lo reducen todo a rótulos como "caviares", "rojos", "izquierdas" y demás adjetivos que, con solo ser mencionados, descalifican todo lo que no esté de la mano con el establishment. Y esa guerra civil permanente se libra siempre en desventaja, pues los defensores de la oficialidad inmóvil, que no admite cambios ni cuestionamientos, tiene dos grandes aliados: un gobierno traidor y una prensa cómplice, la combinación perfecta para que las cosas se mantengan como están, beneficiando a unos cuantos y hundiendo en la desesperanza a las grandes mayorías, tanto en Lima como en provincias.

La última prueba de este tándem, que juega en pared para desinformar a la población, está ocurriendo en estos minutos: el mismo colectivo de jóvenes y artistas que salió a las calles, asqueado, por la designación tramposa de Pilar Freitas como defensora del pueblo y Rolando Sousa como presidente del Tribunal Constitucional, se está concentrando en la Plaza Dos de Mayo para la Gran Marcha Pacífica, organizada por diversos gremios de trabajadores y convocada desde hace dos semanas, luego de la exitosa manifestación espontánea que, con el apoyo de las redes sociales, se realizó tras esos infaustos anuncios gubernamentales, hoy desactivados gracias a la protesta popular. Mientras eso sucede, a estas horas de hoy, sábado 27 de julio, gobierno y prensa convencional se únen, por enésima vez, para desprestigiar la concentración.

Mientras que el Ejecutivo sale, con Ollanta Humala a la cabeza, a decir que en el colectivo han detectado la presencia de infiltrados del Movadef (es decir, los que marchan son casi unos terroristas) y niegan las garantías solicitadas por conductos regulares, para salvaguardar los derechos de quienes, libremente, opten por asistir (dejando así, las puertas abiertas para que pase cualquier cosa, detenciones, abusos de autoridad, etcétera), la prensa "informa" acerca de la marcha con titulares como: "La CGTP insiste en realizar marcha a pesar de haber conversado con Primer Ministro" (RPP, El Comercio), sin mencionar, ni siquiera de soslayo, que miles de jóvenes y artistas -los mismos de la protesta anterior- están organizándose de manera estructurada y masiva, a través de las redes sociales (Facebook: Indignados Perú, Twitter: #TomaLaCalle) y que los motivos de estas manifestaciones van más allá de lo que pueda conversarse con un Premier que, a todas luces, está pintado en la pared.

Las marchas de hoy sábado 27 y mañana domingo 28 de julio responden al hartazgo de esas minorías -a pesar de ser miles en todo el Perú, en Lima son solo unos cuantos que, al final, somos castigados socialmente por "las gentitas"- que vemos con claridad la traición de quienes ganaron las elecciones ofreciendo la realización de cambios dramáticos en nuestro país y hoy se comportan tan mal - o peor- que sus antecesores, de quienes decían estar en las antípodas. La venta indiscriminada de los recursos naturales, el entreguismo a las redes empresariales que son los únicos beneficiarios de un crecimiento económico que se reserva el derecho de admisión, los sueldos astronómicos de funcionarios que aumentan cada mes, los ministerios que hacen todo mal (hay inseguridad en las calles, la educación está igual de peor que siempre, los médicos viven en movilizaciones y huelgas, la cultura y los lugares arqueológicos se vende al mejor postor, etc.) y las repartijas, que van desde las conocidas hasta las gollerías de la Primera Dama y su camarilla de ayayeros, han provocado que la gente despierte porque todo, hasta el adormecimiento más denso, tiene un límite. Solo nos toca apoyarlas y esperar que la sangre no llegue al río.

Con autoridades que tildan de "terroristas" a ciudadanos que manifiestan su desacuerdo en las calles, periodistas que se limitan a recitar textos condescendientes y no se compran pleitos de nada que tenga relación con justos reclamos y un gran sector de la sociedad anestesiado por el consumismo dador de estatus social, la juerga, la cerveza, el futbol y la televisión basura; es difícil pensar que dos concentraciones, por multitudinarias que sean, vayan a cambiar las cosas de golpe. Pero quizás, ahora sí, se trate del inicio de algo serio. Quizás ahora sí podamos hablar de una revolución como la que plantea el personaje central de esta novela gráfica-película V for Vendetta (que corre el riesgo de convertirse en una imagen más para polos cool, tipo el Che Guevara o Los Ramones): es preciso darles un 28 de julio que jamás olviden.



sábado, 20 de julio de 2013

RESUMEN DE NOTICIAS: DOS RAYAS MÁS AL TIGRE


En estos días no he podido postear seguido, por falta de tiempo ocasionada por motivos laborales. A pesar de que hay cierta cantidad de personas que me leen con atención, siguen esta bitácora y, de vez en cuando, hasta se animan a participar con sus comentarios, no tengo la suerte -ni el talento, dirán algunos ponzoñosos- de cruzar el umbral del hobbie y convertir Quiero Hablar en una fuente de pingües ingresos. Para mí sigue siendo un sueño de opio aquello de la "monetización" (qué horrible palabra... no?) de mis publicaciones virtuales, tal y como veo que consiguen otros bloggers que escriben sobre asuntos baladíes, lugares comunes, cosas de moda o simplemente tonterías. En fin, como no he posteado de manera regular, les ofrezco estos breves comentarios sobre dos noticias producidas en la última semana, que pintan de cuerpo entero, una vez más, a nuestra vergonzosa clase política. Solo son comentarios sobre acontecimientos que, a pesar de haber llamado la atención de las masas, no son lo suficientemente interesantes como para hacer de ellos un artículo completo. 

LA LUZ VERDE DE CATERIANO: La expresión "me dieron luz verde" es muy común entre empresarios, políticos, futbolistas, lobbistas y dummies cibernecios (parafraseando a Víctor Hurtado) que equivale, sin lugar a ninguna duda, a que "me permitieron pasar", "me aceptaron la propuesta", "me dieron permiso". Y tiene su origen, cómo negarlo, en la simbología de colores de un semáforo, trasladada después al mundo del comercio exterior (el "canal verde" en terminología aduanera significa que el embarque, mercadería, etc., literalmente "puede pasar" o pasó con éxito los controles de la autoridad. ¿Quién te da luz verde?, hablando de educación vial, pues la policía, "el palito de abollar ideologías" como diría Mafalda. Un ente que es superior a tí, en poder de decisión y hasta de conocimiento, sobre lo que más conviene a tu vida pública, de comunidad. En teoría, por lo menos. Te da luz verde tu jefe, tu superior, tu patrón. Aquella persona que gobierna tus pasos al milímetro, aquella persona que decide, de manera irrevocable e irreversible, respecto de lo que tú tienes intención de hacer. Y si te da luz verde es porque te mantenía, hasta ese momento, en luz roja, en stand-by, en compás de espera, en angustiante salmuera. Todo eso se aplica a la luz verde que el ministro de Defensa, Pedro Cateriano, recibió de ese remedo de primera dama, Nadine Heredia, una graduada en comunicaciones de la de Lima que cumplió el sueño de cualquier protagonista de Al fondo hay sitio: pasó de los jeans al vestido de diseñador porque su esposito "ganó las elecciones". Y ahora pasa revista a sus ministros dando órdenes, despachando, soltando las luces verdes según le dicte su mínimo criterio, inflado hasta la náusea por la prensa convencional. Y escuchar a Cateriano decir que esa "luz verde" no era para hacer las compras -algo que además, se escucha con claridad en su audio- resulta, por decir lo menos, patético.

EL TC Y LA DP: César Hildebrandt escribe, con su agudeza y precisión habituales, que importa poco si existe o no una Defensoría del Pueblo o un Tribunal Constitucional, porque al final de cuentas solo se trata de pomposos nombres sin sustancia, cargos ocupados por gente que es incapaz a conveniencia, de manera maquiavélica para hacer que las cosas sigan igual y sacar provecho -económico, básicamente- de ello. Después de la batahola civil producida por la designación -entre gallos y medianoche y a mano alzada- de Pilar Freitas en la DP y de una gavilla de jalados en derecho pero doctorados en el arreglo, liderada por Rolando Sousa, soldado del shogunato fujimontesinista, tuvieron que dar el famoso "paso al costado" -uno de esos insufribles eufemismos de la prensa y politiquería actual- y dejar las cosas como estaban. O sea, en nada. Hasta nuevo aviso seguro. No es la primera vez que nuestros gobernantes y/o congresistas lanzan una de esas decisiones absurdas, creyendo que la gente "no va a decir nada" y luego deben retroceder porque, a pesar de la anomia que nos caracteriza como sociedad, resulta evidente que todo, hasta la conchudez de nuestros políticos, tiene un límite. Las manifestaciones espontáneas organizadas el mismo día de esos despropósitos fueron determinantes para evitar que se consume este atropello, este nuevo atropello, contra el sentido común. Es decir: si Rolando Sousa llega a ser investido como presidente del Tribunal Constitucional -otrora institución conformada por jueces serios, de experiencia, casi como un consejo de ancianos, tomando el lugar de lo que hace muchas décadas, representaba el Senado, tan añorado por Valle Riestra-, el paso siguiente es que Kenji Fujimori sea nombrado Premier y Tongo, ministro de Cultura. El problema es que, como dice Hildebrandt, no importan las instituciones ni sus nombres rimbombantes sino quiénes las ocupan. Y en ese sentido, el panorama sigue igual de oscuro.


domingo, 7 de julio de 2013

PARTIDOS DE EXHIBICIÓN LOS DE ANTES...



Hace una semana se produjo el publicitado "Duelo de Gigantes", partido amistoso de exhibición entre dos equipos de jugadores famosos -en un 60% por lo menos, ya que también hubo algunos nombres "de relleno"- en el Estadio Nacional. Inicialmente, la avalancha publicitaria lo anunciaba como el duelo entre "Los amigos de Messi" y "Resto del Mundo", equipos ficticios cuya principal atracción era, desde luego, el argentino Lionel Messi, considerado el mejor jugador de fútbol del momento. 

Aunque anunciaban que los fondos recaudados por la taquilla iban a ser donados, por más que busqué información en las cientos de notas que pululaban en Internet, no me enteré -por lo menos no a simple vista, algo que en esta época de acceso a la información en tiempo real ya resulta sospechoso- a qué institución se beneficiaría con estos ingresos. Paralelamente al partido, Messi donó no sé qué cantidad a la UNICEF, pero como algo personal según se colige de las informaciones periodísticas. Salvo que me esté confundiendo y esa sea la donación del partido de marras, hasta ahora no me queda claro si esa exhibición es benéfica o es un negocio para alguien más.

A pocos días del show futbolístico, Neymar, este jovenzuelo brasileño de talento sobredimensionado por la prensa deportiva, de poses grandilocuentes pero que hasta el momento no ha ganado nada importante en el fútbol de adultos, confirmó su presencia en el partido de Lima, con lo que el espectáculo pasó de ser "Los amigos de Messi" vs. "Resto del Mundo" a "Los amigos de Messi" vs. "Los amigos de Neymar", para aumentar la expectativa de los fanáticos de ese fútbol moderno que es, más que nada, un negocio de millones de dólares en publicidad, compra y venta de seres humanos al menudeo según unas cuantas muestras de talento emergente y sueldos estratosféricos para personas que solo son, al final de cuentas, deportistas sin mayores capacidades de hacer algo positivo por el mundo -salvo excepciones, desde luego, como el mismo Messi- y que pasan de ser, de un día para el otro, proyectos de jugador a estrellas multimillonarias del jet-set, con todos los desenfrenos y malos ejemplos que ello trae en su comportamiento, inmaduro por naturaleza al tratarse de jóvenes que acaban de cumplir la mayoría de edad.

Pero hablemos del partido en sí, que es en realidad lo que motiva este post. El tema no merece mucha atención en realidad, solo se trata de una idea que me ronda en la cabeza después de ver el encuentro, no tanto por haber sucumbido al condicionamiento de los mercachifles de la publicidad futbolera sino porque no tenía nada más que hacer esa noche. No vamos a discutir que puede resultar interesante ver en la misma cancha a jugadores como quienes nos visitaron, en el marco de una gira de partidos que los lleva por varias capitales de Sudamérica pero al verlos allí, matándose de la risa cuando cometían un error, dándose de palmetazos los integrantes de equipos contrarios y jugando, como quien dice, "a media caña", uno se pregunta si realmente es un partido de exhibición o si el público ha pagado sus costosas entradas -llenando el estadio, dicho sea de paso- para ver calentar a sus ídolos. Un tufillo de estafa ronda mi cabeza desde entonces.

¿Cómo no va a terminar 5-0 un primer tiempo de 30 minutos si el equipo perdedor tiene en el arco a un defensa y de delantero a un arquero? Ver a Marco Materazzi, el rudo defensa italiano que sufriera aquel mítico cabezazo de Zinedine Zidane en la final de un mundial, tapando como un niño de 8 años es francamente patético. O ver a Julio César, uno de los mejores goleros del mundo, corriendo torpemente por el área chica del rival, cuando lo suyo es el área chica propia y lanzando patadas oligofrénicamente, algunas sin siquiera darle al balón -lo cual me hacía recordar algunas escenas de El Chanfle- esa fantástica parodia futbolística del genial Chespirito. Eso no es un partido de exhibición, amigos, es una payasada.

Al margen de que este show haya tenido buenas intenciones o no, creo que el público (por lo menos el que realmente conoce de fútbol) debe haberse sentido algo desconcertado por estos ditirambos, promovidos supuestamente como gracia pero que, en el fondo, tienen elementos de poca seriedad. Yo recuerdo que, cuando era niño, se jugaban partidos de exhibición entre equipos de grandes jugadores, que se llamaban "Resto de América" vs. "Restos del Mundo" y uno podía ver a Héctor Chumpitaz reventando pelotas como cuando jugaba en serio, a Ubaldo Matildo Fillol enfrentándose mano a mano con Karl-Heinz Rumenigge sin hacer concesiones y así. Acá en el "Duelo de Gigantes", cuando Lionel Messi se llevaba a dos o tres defensas, ellos se reían y lo dejaban pasar, y las cámaras de altísima resolución captaban todo eso. La farsa completa.

Es increíble cómo la masa adicta al fútbol-negocio actual respalda esta clase de maromas publicitarias que nada tienen de espectaculares. Insisto en que no estoy cuestionando las buenas intenciones de reunir a jugadores que gozan de riquezas económicas exageradas para lo que hacen, en un contexto de pobreza mundial, y que donen dinero -aunque acá en realidad los donantes son los miles de fanáticos que han abierto sus billeteras para asistir al estadio- pero estos deportistas deberían brindar más de lo que hacen cuando juegan en serio, sin lesionarse por supuesto, para que sea realmente un espectáculo digno de verse, como los de antes.

miércoles, 3 de julio de 2013

LOS NUEVOS LÍMITES DEL "NUEVO" BARRANCO: LAS VERDADES QUE NADIE DICE (POR IGNORANCIA, INDIFERENCIA O POR COMPLICIDAD)

Barranco está abandonado a su suerte, convertido en mercancía al mejor postor, negociada por sus cuatro últimos alcaldes (Capriata, Del Pomar, Mezarina y Vargas) y en patio de fiestas de la nueva aristocracia que piensa que los museos sirven para hacer recepciones y que el distrito solo existe cuando se trata de restaurantes de moda, fotos en secciones sociales de papel couché y demás huachaferías de esta Lima inclusiva que no incluye a nadie. Solo los vecinos tratan de defenderlo, y no claudican en sus esfuerzos a pesar del silencio de la prensa, la clase política y los artistas que tanto se reclaman hijos del Puente de los Suspiros y as Estación. La licenciada Yvette Irán Ubillús Mimbela, vecina barranquina, expone con quirúrgica precisión los problemas que aquejan a su distrito y dice las verdades que nadie dice (por ignorancia, indiferencia o por complicidad)...


LOS NUEVOS LÍMITES DEL "NUEVO" BARRANCO
por Lic. Yvette I. Ubillús Mimbela

Las ciudades crecen inevitablemente, eso es cierto. Cierto es también que con ese crecimiento llegan los cambios que llenan de nostalgia a los que ven modificarse lugares entrañables para dar paso a lo nuevo, a lo “moderno”, a algo mejorado para provecho de la ciudadanía.

Todo eso lo entendemos los barranquinos. No somos pretenciosos, ni resentidos, ni hacemos rabietas porque no queremos ser parte de la ciudad de Lima o no nos interesa la mejora de la capital. Lo que nos indigna hasta la ira es que la impunidad triunfe, que se deprede nuestro hogar en beneficio de unos pocos, que se diga que hay progreso, cultura y respeto por la ecología cuando no es así; que se engañe y se calumnie acerca de la justa protesta de nuestra población haciéndola pasar por intolerante, caprichosa e indiferente, mientras unos cuantos se acomodan en las mejores posiciones del distrito para sacarle todo el provecho posible.


Sabemos que toda Lima colapsa por el tema del tránsito vehicular, ese en el que a todos se nos pasa la vida entre ruidos de claxon y groserías, entre combis y camionetas cuatro por cuatro que compiten por el título de los “más salvajes al volante”. Pero la responsabilidad de todo eso no es de Barranco señores, nuestro pequeño distrito es solo una víctima más de esas autoridades -pasadas y actuales- que con su ineptitud y poca honestidad nunca tomaron decisiones trascendentales para la ciudad y todo lo manejaron al menor presupuesto, el mejor postor y la mayor comisión.

Hoy Barranco les queda en el camino, les estorba, entonces la solución es reducirlo a la mínima expresión, cercenarlo con intencionado cuidado, dejarlo reducido a los nuevos límites que les convienen a los pudientes, que les gustan a los distinguidos. Entonces el nuevo Barranco limita: Por el norte Pedro Osma hasta los museos (MATE y Osma), por el este Grau hasta los restaurantes más conocidos, por el sur hasta el MAC y por el este hasta los acantilados y las playas tomadas por las construcciones ilegales. El resto del distrito es un desfogue, un corredor vial más por donde quisieran hacer pasar todo ese tráfico que les afea sus paseos, sus vistas desde las cafeterías, sus llegadas espectaculares a las alfombras rojas, entre otros; cosa que nunca lograrán porque, de Grau al Malecón, la prepotencia no tiene la facultad de ensanchar calles, crear avenidas; la prepotencia solo sabe mancillar e imponer.

Ese es el nuevo Barranco, el del Museo de Arte Contemporáneo que funge de local comercial para eventos sociales, incluidas bodas rimbombantes, que no se celebran gratuitamente de seguro, y donde las exposiciones no congregan tantos asistentes como la cafetería con ambiente interno y al aire libre dentro de un parque que pagaron los vecinos y que, con el cuento de que iba a impartir cultura, se lo quedaron unos cuantos empresarios influyentes, aplaudidos por nuestros alcaldes, intelectuales y líderes de opinión que no tienen la mínima idea de su valor para Barranco, ni les interesa saber y si lo saben, les da lo mismo. Lo que importa es salir en las revistas Cosas, Hola y Somos, posando con cualquier cosa que cuelguen en la pared o brindando con la socialité.


En el nuevo Barranco, los estudios de televisión invaden las calles, pistas y veredas para su uso permanente, transmitiendo desde las afueras de sus sets, con autorización de la alcaldía que es agradecida durante la transmisión en vivo, mientras todos los pobladores y visitantes de Barranco se enfrascan en un tráfico infernal porque el caos vehicular se multiplica por mil para favorecer las emisiones de los programas más rentables del entretenimiento nacional.

El Barranco de hoy le da la espalda a todo lo que está después de la Avenida Bolognesi, si pudieran lo donarían a Surco para que se hagan del problema del Metropolitano destructor e intocable, ese que los confinó al olvido hasta en los mapas de reordenamiento vial, que los discriminó sin reparos y que le brinda a la ciudad poco alivio en tema de transporte, sobretodo en el tramo barranquino.

Nunca hemos estado de acuerdo con un servicio de transporte público indigno y peligroso, pero advertimos que este no es la maravilla que nos quieren hacer creer, esa maravilla llamada Metropolitano cuyos buses se pueden incendiar en segundos, que viajan atestados de pasajeros, que ni siquiera es rentable para el municipio limeño, que no soluciona la necesidad de transporte de Lima. El Metropolitano es solo menos peor que los demás buses o combis.


En este nuevo Barranco, los acantilados son vendidos porque sí y listo. No se defiende el patrimonio porque demora mucho y seguro nos ganan, así que mejor lo rematamos a los mismos infractores, con lo que el círculo vicioso se hace perfecto. Lo mismo sucedió con las playas, donde no existe la autoridad y reina la diversión sin problemas, ni remordimientos. Todo hasta que ocurra un desastre natural. En ese momento todos se echarán la culpa por la tragedia y finalmente a ninguno tendrá la responsabilidad como en tantos casos de nuestra realidad nacional. En eso se amparan estos alcaldes de quinta, sus regidores incompetentes, los empresarios inescrupulosos que construyen hasta sin piso; en eso se amparan los que hacen muy buena caja con sus locales “de categoría”, esos que tanto ponderan los que se creen ciudadanos del primer mundo, en eso se amparan los que consumen esos servicios y compran esos inmuebles. Pero la factura de la naturaleza no admite coimas, ni arreglos bajo la mesa, solo se cobra cuando llega el día.

Nos acusan de creer que Barranco merece un tratamiento especial cuando no es así, sin embargo nuestro distrito aparece en segundo lugar en las guías turísticas después del centro histórico, es locación de los conciertos de muchos artistas nacionales, lugar de parada obligada para los artistas extranjeros, estudio de grabación al aire libre de comerciales, presentaciones de programas y capítulos de novelas y series. No les vamos a recordar nuestra tradición como distrito cultural para no sonar repetitivos, pero la realidad demuestra que Barranco es un lugar de mucha demanda y si todos esos usuarios frecuentes lo hubieran defendido tanto como lo utilizan y las autoridades hubieran sido inteligentes y honestas lo habrían preservado lo más intacto posible para realce de nuestra ciudad capital.


La verdad es que a nadie le importa, a unos porque están muy ocupados, a otros porque ni se enteran, a otros porque sus problemas les hacen desdeñar las de los demás, existe demasiada indolencia, indiferencia y olvido, de eso se valen todos estos infames para hacer lo que les da la gana. Mientras tanto se apaga la luz de un distrito amigable, que siempre ha dado la bienvenida a los visitantes y ha compartido con todos su belleza, un distrito diverso, ni de pitucos ni de pobres, sino el hogar armonioso de todos sus vecinos.