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lunes, 11 de septiembre de 2017

MASTER OF PUPPETS: REGRESA CLÁSICO DEL METAL EN EDICIÓN DE LUJO PARA COLECCIONISTAS



“Nosotros solo estábamos grabando un disco, jamás imaginamos el impacto que tendría” dijo recientemente Kirk Hammett, guitarrista de Metallica, refiriéndose al álbum Master of Puppets, el tercero del grupo. Sus producciones anteriores -Kill'em all (1983) y Ride the lightning (1984)- habían sido recibidas con enorme entusiasmo por la comunidad metalera que rondaba por subterráneos locales, desatando ruidosas catarsis en conciertos para públicos marginales, que veneraban al grupo como el más rápido y furioso de la primera generación de exponentes del thrash metal, pero fue este LP el que hizo notorio su poderío, por primera vez, al gran público.

Treinta y un años después de su aparición, se anuncia el lanzamiento de una colección con 3 vinilos, 10 CD, 2 DVD, 1 cassette y 1 libro con fotografías, letras de canciones y crónicas acerca de todo lo concerniente a este icónico disco. Hace una semana, James Hetfield, cantante y guitarrista, reveló los contenidos del boxset en un video de YouTube que supera las 200,000 visualizaciones.

Además del álbum remasterizado, esta edición de lujo incluirá material inédito: ensayos de cada tema, entrevistas y conciertos del periodo 1986-1987. Entre estas joyas de la corona metálica destaca una grabación artesanal del show que ofreciera el cuarteto el 26 de septiembre de 1986 en Suecia, el último del bajista Cliff Burton, quien falleció trágicamente horas después en la carretera rumbo a Dinamarca. Asimismo, las audiciones de su reemplazante, Jason Newsted, y su primer concierto con Metallica, mes y medio después del fatal accidente.

Master of Puppets, que ingresó el 2015 al Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, por ser “cultural, histórica y artísticamente significativo”, contiene una hora de contundente música, compuesta, arreglada e interpretada por cuatro muchachos que apenas superaban los 20 años de edad. Como comenta el baterista Lars Ulrich: “¿Cómo demonios lo hicimos? Éramos solo unos chicos fanáticos del metal. Hicimos música con muchas agallas”. El álbum impresiona desde su carátula, una distópica ilustración que muestra un camposanto bajo un cielo rojo sangre y dos manos que manipulan los hilos de una marioneta.

Este disco es para aquellos oyentes que buscan emociones fuertes a través de la música: sus ocho canciones, de atronadora agresividad, son ejecutadas con altos niveles de destreza técnica y arreglos sumamente complejos: pesados riffs, sutiles armonías en guitarras, repentinos cambios de ritmo y solos vertiginosos que hicieron de Metallica una banda respetada incluso por fuera de los ámbitos metaleros, a pesar de que no tenían presencia en los circuitos convencionales de difusión (radios, MTV). Desde el misterioso inicio acústico de Battery hasta la furia desatada de Damage Inc., el álbum genera una atmósfera de intenso vértigo de la cual es difícil escapar.

En cuanto a las letras, Hetfield aborda temas oscuros como la locura, la alienación social y la manipulación del poder con agudeza y creatividad, que pueden interpretarse de manera literal o figurada. Por ejemplo, Disposable heroes es una abierta diatriba contra el aparato militar que usa a los más jóvenes como escudos humanos al servicio del gobierno sin explicarles por qué; mientras que Master of puppets (la canción) propone la existencia de un poder omnímodo –los políticos, la religión, las drogas- que domina todos tus actos hasta someterte. Welcome home (Sanitarium) está contada desde el punto de vista de un peligroso paciente psiquiátrico; y Battery es una frenética invitación al desahogo. Por su parte, Leper Messiah ataca a los charlatanes evangelistas televisivos y The thing that should not be repite las referencias a la literatura fantástica de H. P. Lovecraft que exploraron antes en The call of Ktulu.  Orion, tema instrumental, nos ofrece un testimonio del incendiario talento del bajista Cliff Burton, un año antes de su muerte.


Metallica cambió, con Master of Puppets, la forma en que el público entendía el heavy metal y, tras la muerte de Burton, sus valores intrínsecos se potenciaron hasta convertirse en legendarios, razón por la cual se le considera hasta ahora como el mejor trabajo discográfico de esta banda, antes de convertirse en las superestrellas que son actualmente.

miércoles, 23 de agosto de 2017

CHRISTOPHER CROSS EN LIMA (C. C. María Angola, martes 22-8-2017)



Sobrio, sencillo y talentoso, Christopher Cross tocó por segunda vez en Lima y nos regaló una noche de buena música, interpretada de manera soberbia por una banda de extraordinarios instrumentistas que, sin mayores aspavientos ni estridencias, atacó cada uno de sus fraseos, solos y acompañamientos de manera limpia, perfecta. 

El público, conformado en su mayoría por personas que sobrepasaban la barrera de los 50 años, seguía con atención las evoluciones de este conjunto de artistas que mostró su talento sobrenatural, forjado a través de años de experiencia, práctica disciplinada y entrega a lo suyo, de una forma en la que todo parecía fluir con naturalidad, sin esfuerzos.

Conciertos como estos, que en otras latitudes son moneda corriente, cosa de todos los días, se convierten en hechos memorables en esta ciudad cada vez más acostumbrada a la informalidad y simplonería arrogante de quienes creen que ser "estrella" es abusar de los demás a través de sus exhibicionismos televisivos o disfuerzos musicales que, si por algo destacan, es por su carencia absoluta de ensayo, técnica y el despliegue de un talento básico, lleno de limitaciones, que no se desarrolló nunca por esa propensión a la autocomplacencia, común en varios músicos de nuestro país. 

Cuando pienso en las poses de "divos de la música" que adoptan personajes como Pelo Madueño, Lucho Quequezana (solo por mencionar a dos de los más ubicuos protagonistas de la escena local, cuyas presentaciones son catalogadas como fantásticas, con intencional ligereza, por sus amigos y clientes) o, por ponernos un poco más rebuscados, grupos como Laguna Pai o Kanaku y El Tigre, me basta con repasar en la mente cada una de las notas tocadas la noche del martes 22 de agosto por los seis fenomenales músicos que, junto a Christopher Cross, tocaron esas inolvidables canciones con las cuales muchos de nosotros crecimos, escuchando la radio durante los años ochenta, entrenando sin querer nuestra capacidad de apreciación.

El show comenzó un poco más allá de las 9pm., y aunque el local no estaba del todo lleno, era evidente que una buena cantidad de público, entre los nostálgicos y los ocasionales concertgoers que nunca faltan a ningún evento que les asegure ciertos aires de sofisticación, había respondido positivamente a las convocatorias de Kijada Producciones, empresa encargada de traer de vuelta a este músico norteamericano, actualmente de 66 años de edad, que tuvo cuatro años de gloria entre 1979 y 1983, tiempo en el que se llevó todos los Premios Grammy con solo un disco en el mercado y hasta ganó un Oscar por la alucinante balada Arthur's theme (The best that you can do), de la película Arturo, el millonario seductor, que fuera protagonizada por Liza Minelli y Dudley Moore.

Este tema, que llegó prácticamente a la mitad del concierto, fue el que más emocionó al público, como pudo notarse por los ensordecedores aplausos y el bosque de celulares que se levantó para registrar la canción. El característico intermedio instrumental fue replicado, nota por nota, por el saxofonista Andy Suzuki, músico de ascendencia japonesa que brilló a lo largo del show con su precisión y solvencia en cada una de sus intervenciones Suzuki, además, se encargó de los teclados, generando atmósferas parecidas a las de una sección de cuerdas para complementar el piano de Pierre Leonid, fuertemente influenciado por el smooth jazz, uno de los elementos constitutivos de las composiciones de Cross, que formaron parte del género denominado soft-rock, muy popular en los años setenta gracias a bandas como Steely Dan, The Doobie Brothers, Ambrosia, entre otras.

La noche comenzó con Haila, un tema semi-instrumental, con los coros femeninos repitiendo un cántico que parecía un mantra, del más reciente trabajo en estudios de Christopher Cross titulado Take me as I am (2017), que aun no ha sido lanzado al mercado. Baby it's all you, otro tema de estreno, formó también parte del repertorio el martes 22. En ambos se nota una vocación más orientada al trabajo instrumental, que le permite a Christopher Cross mostrar sus habilidades como guitarrista, en un despliegue de técnica y velocidad que nos hacen recordar a otros ejecutantes muy relacionados a su carrera como Larry Carlton, Dean Parks o Eric Johnson.

Luego de presentar a su banda, Cross calentó de inmediato el ambiente con Sailing y Never be the same, conocidísimos éxitos de su clásico álbum debut, el de la carátula del flamingo. Y aunque se sintió la ausencia de Say you'll be mine, otros dos temas de ese aclamado LP, The light it's on y Spinning, sí entraron al setlist. En el caso del segundo de los mencionados, en una versión especial a dúo con una de las coristas, Stephcynie Curry, como parte de un segmento acústico que incluyó además las canciones Think of Laura, de su segundo disco Another page (1983) y Abro mi ventana, versión en español de Open up my window -del álbum Window de 1994- que interpretó a dúo con Marcia Ann Ramírez, su otra corista, arrancando aplausos por este esfuerzo de cantar en nuestro idioma, trabajo que debe haber sido bastante pesado para este cantautor nacido en Texas a quien se le hace sumamente pesado siquiera pronunciar "gracias". Un detalle que el público peruano supo agradecer como corresponde.

El sonido en el María Angola estuvo muy bien calibrado, permitiéndonos escuchar con claridad a la impecable banda en cada tema, tanto los muy conocidos y reconocibles como aquellos que, a pesar de no haber recibido difusión en su momento, hoy suenan frescos y agradables como por ejemplo Dreamers (Doctor Faith, 2011), In the blink of an eye (Rendezvous, 1993) o la contundente Walking in Avalon, del álbum del mismo nombre de 1998, tema en el que el bajista francés Kevin Reveyrand mostró sus credenciales, en interacción apretada con el baterista, su compatriota Francis Arnaud. Ambos sostienen la carga rítmica de las canciones y dejan espacios abiertos para los espectaculares solos de Suzuki al saxo, las elegantes melodías del piano de Leonid o las ráfagas guitarreras del cantante quien, con el gesto tímido y casi escondiendo la mirada bajo una boina, cortaba el aire y la respiración con esa capacidad que era desconocida para muchos, salvo para quienes sabían que Christopher Cross, en su juventud, reemplazó al mismísimo Ritchie Blackmore en un concierto que Deep Purple dio en Texas, en 1970. Reverend Blowhard y Simple, ambos temas de Secret ladder (2014), su último disco publicado, no desentonaron con el aura sofisticada de las demás canciones.

Siguieron dos temas conocidos del Another page: No time for talk y All right. Mientras la primera recibió un tratamiento idéntico al de la versión del vinilo, la segunda fue presentada con arreglos totalmente nuevos y un electrizante solo de batería de Arnaud al principio. Curry y Ramírez alternan sus voces con Cross en esta nueva versión de uno de sus temas más famosos, que preparó el camino para un energético y setentero final con Ride like the wind, en el que ambas se lucieron vocalmente haciendo el trabajo que hiciera, en la versión grabada, el genial Michael McDonald. El solo de guitarra de Cross al final de este tema fue uno de los mejores momentos de la noche.

Para el encore Christopher Cross tomó nuevamente su guitarra acústica para hacer un correcto cover, a su estilo, del clásico himno a la paz Imagine de John Lennon, mientras la pantalla mostraba imágenes alusivas a esta profunda invocación que escribiera en 1971 el ex Beatle para promover la hermandad entre seres humanos. Lamentablemente, este significativo final se vio eclipsado por una de las más odiosas costumbres de la modernidad. A medida que Cross y su banda dejaron claro que estaban tocando esta emblemática canción la gente de las primeras filas comenzó a abandonar sus asientos para acercarse al escenario. Pero lo que parecía ser el inicio de un acto de comunión sublime entre el artista, la banda y su público, se convirtió en una grotesca sucesión de personas idiotizadas que le daban la espalda a los músicos, haciendo cola para tomarse selfies con ellos, pisoteando lo que probablemente haya sido la idea original que tuvo el cantante al despedirse con este clásico de la música popular contemporánea. 

Pero ni siquiera este desagradable momento, en el que personas que pasan las cuatro y hasta cinco décadas de vida se prestaban a esta actitud infantil propia de millennials, que dejan pasar la experiencia de asistir a un concierto por estar buscando el ángulo perfecto para su hedonista, superficial y egocéntrica fotografía, consiguió opacar esta velada, una de las mejores en términos de calidad e interpretación musical.

lunes, 26 de junio de 2017

IÇERDE: ACCIÓN Y SUSPENSO DESDE TURQUÍA


“Içerde misin?” (“¿Estás adentro?”). Esta pregunta es el hilo conductor de Içerde (Adentro, Ay Yapim, 2017), una serie policial turca que explora, a un tiempo, el oscuro mundo de las mafias suburbanas que operan en Estambul; y los profundos traumas personales que la vida delictiva puede provocar en aquellas personas que terminan involucradas en la maraña de intrigas, mentiras, traiciones y una amplia gama de crímenes, que va del simple falseo de información a los asesinatos más crueles y sórdidos, con depuradas técnicas de tortura física y psicológica que la subcultura de los carteles de droga y el sicariato han hecho comunes en la sociedad contemporánea.

Con una trama caracterizada por su impredictibilidad, personajes construidos con interesantes matices  y notables actuaciones, Içerde fue un paso más allá del formato novela romántica -de enorme éxito en diversos países de Latinoamérica, incluido el Perú-, y presenta esta dinámica historia con elementos de acción (persecuciones, peleas callejeras, balaceras, explosiones) sin dejar de lado, por supuesto, los romances de sus protagonistas, que funcionan como complementos de enorme efectividad emotiva pero que no son, definitivamente, determinantes en su desarrollo narrativo.

La fuerza de Içerde, bajo la dirección de Uluç Bayraktar (quien previamente había dirigido otra serie policial, Ezel), radica en su excelente guion, escrito por Ertan Kurtalan y Toprak Karaoğlu, que toma como base la laureada película The departed (Martin Scorsese, 2006) pero con una variación sustancial: el policía y el criminal, infiltrados en la mafia y en el departamento policial, respectivamente, son enemigos mortales sin saber que son hermanos. Separados desde su niñez, ambos hacen hasta lo imposible por encontrarse, incluyendo numerosos intentos por destruirse mutuamente para lograr ese objetivo. El culpable de esta separación es un poderoso y despiadado capo de la mafia, traficante y asesino, que logra siempre escapar de las autoridades debido al trabajo de su informante en la sombra.

El boom de las series y novelas turcas en países de habla hispana comenzó hace dos o tres años, con Binbir gece (Las mil y una noches), grabada originalmente en el 2006 y, a partir de la buena acogida que tuvo entre el público, los canales de señal abierta comenzaron a transmitir otras como por ejemplo Ezel (2009), Fatmagül'ün suçu ne? (¿Qué culpa tiene Fatmagül?, 2010) y Adını Feriha koydum (El secreto de Feriha, 2011), con similares resultados de sintonía. A pesar de que estas y otras producciones turcas modernas han sido programadas unas tras otras, Içerde no ha llegado a nuestras pantallas con las ya conocidas traducciones oficiales hechas en Chile.

Sin embargo, la popularidad de esta serie –que pone en vilo a toda Turquía cada lunes desde septiembre del año pasado-, no ha pasado desapercibida para las entusiastas seguidoras de uno de sus principales protagonistas, el joven actor Çağatay Ulusoy, que se hiciera famoso entre nosotros en la romántica historia Adını Feriha koydum (El secreto de Feriha). 

Ellas, desde distintos países como Argentina, Chile y Perú, han buscado múltiples formas de estar al tanto de los avances de Içerde, desde la creación de grupos de Facebook en los que comparten avances, videos, fotos y notas relacionadas a sus capítulos, hasta una página web en la que cuelgan, con una semana de diferencia, la serie capítulo por capítulo, subtitulada al español y al inglés por un equipo de traductores y profesores del complicado idioma de este exótico país euroasiático.

Ulusoy interpreta a Sarp Yilmaz, el policía que se infiltra, a través de complejas estratagemas organizadas por su jefe y mentor, el director del departamento contra el crimen organizado, Yusuf Kaya, en el círculo más íntimo de Celal Duman, un traficante y asesino que, años atrás, secuestró a su hermano menor, Umut, para cumplir a su vez un maquiavélico y calculador plan: criarlo e inscribirlo en la escuela de policías para que, de mayor, trabajara como espía y así conocer los movimientos de las fuerzas del orden, lo que le permite tener garantizada absoluta libertad para operar sus oscuros negocios, que esconde bajo la fachada de un populoso restaurante de kebab, comida típica de diversos países de esa zona del mundo, hecha a base de carne molida de cordero. Umut, alejado de su familia desde los 3 años de edad, desconoce su origen y crece en las calles, bajo el nombre de Mert Karadağ, hasta que es “rescatado” por Celal y se convierte en un respetado y eficiente oficial de policía. Umut/Mert es interpretado por otro conocido galán de varias novelas románticas turcas, Aras Bulut İynemli.

Junto a ellos, un elenco que combina a actores de enorme experiencia en la televisión, cine y teatro turcos, como por ejemplo Çetin Tekindor (Celal Duman), Mustafa Uğurlu (Yusuf Kaya), Nihal Koldaş (Füsun Yılmaz), Uğur Yücel (Kudret Sönmez); con nuevas figuras como Bensu Soral (Melek Duman), Damla Colbay (Eylem), Yıldıray Şahinler (Alyanak), Rıza Kocaoğlu (Davut), crean un universo de personajes e historias paralelas que le dan dinamismo y tensión dramática a Içerde, que configuran diversas situaciones en las que prima la acción y el suspenso, con un acertado manejo de flashbacks, un guion técnico muy prolijo que combina el uso creativo de las cámaras, un concepto artístico de la iluminación y efectos especiales; y giros inesperados que mantienen a la audiencia en permanentes dudas sobre qué sucederá en la escena siguiente. 

Aunque inicialmente Içerde explotó la popularidad y atractivo de la dupla Çağatay Ulusoy/Aras Bulut İynemli para asegurarse la fidelidad del público femenino, las elaboradas tramas y consistentes dosis de acción y violencia, propias del género policial, demostraron ser efectivas también para el sexo opuesto, lo cual no hizo más que aumentar el exitoso rating de los capítulos semanales, que duran dos horas aproximadamente.

La serie llegó a su final el pasado lunes 19 de junio, tras la transmisión de sus 39 episodios. La expectativa que creó la resolución de sus misterios y el desenlace final de sus protagonistas, tras semanas de angustia, quedó reflejada en el gran éxito que tuvo este último capítulo, que fue todo un evento en Estambul: Ay Yapim, la productora, convocó a una gala especial, para pasar el final de Içerde en pantalla gigante, en simultáneo con la transmisión por televisión. 

Esa noche asistieron todos los actores, que fueron recibidos con la infaltable alfombra roja, al estilo de las grandes premiaciones (Oscar, Grammy) y un concierto como acto previo, en el que se interpretó en vivo la espectacular banda sonora de la serie, compuesta por el bajista Toygar Işıklı, músico graduado del prestigioso Berklee College. Miles de personas, entre personalidades de la TV turca y público invitado, colmó el local mientras que otros miles de teleespectadores esperaban, mordiéndose las uñas, el inicio del capítulo final, programado para las 8.30 de la noche (hora local de Turquía).

En las redes sociales, los fans latinoamericanos que han seguido Içerde en su versión subtitulada, se pasaron toda la semana debatiebdo sobre cuál sería el final de los hermanos Yilmaz, el malvado Celal y su fiel sicario Davut. Casi dos semanas antes del final oficial de Içerde, los medios anunciaron que la televisión chilena -responsable de versiones dobladas de casi todos los éxitos de la televisión turca contemporánea- ya aseguró los derechos de esta serie, por lo que pronto la tendremos en algún canal local en horarios estelares. 

El éxito ha sido tal que el elenco de Içerde participa de actividades benéficas y de responsabilidad social. Se les puede ver organizando partidos de fútbol y apoyando campañas para proteger a niños huérfanos –uno de los temas centrales de la serie- y difusión de información sobre seguridad ciudadana. Aunque no está confirmado, todo parece indicar que dentro de poco podrá verse también en versión doblada, lo cual sin duda aumentará su popularidad a nivel global.

Içerde, como otras series provenientes de Turquía, dan cuenta de una industria televisiva en constante evolución y efervescencia, con historias que van de lo tradicionalista a lo moderno, mostrando, a través de un cuidadoso trabajo de producción que incluye sofisticadas técnicas de filmación e iluminación de cinematográfica calidad, el exotismo de la ancestral cultura de una de las sociedades más antiguas del mundo con su idiosincrasia actual, un crisol de identidades que tiene tanto de europeo como de asiático, de cristiano como de musulmán, convirtiéndose en una buena fuente de información acerca de este país, antes desconocido, a través de sus costumbres, vestimentas, paisajes y lugares emblemáticos (como lo hiciera el cine y televisión mexicanas desde la década de los años cuarenta). 

Asimismo, el público latino ha entrado en contacto con toda una constelación de talentosos y carismáticos actores y actrices, algunos con décadas de experiencia en cine y teatro y otros, más jóvenes, que son la comidilla de la prensa de espectáculos turca.


TRAILER OFICIAL DE IÇERDE


domingo, 11 de septiembre de 2016

STEVE HACKETT & GENETICS: UN CONCIERTO MEMORABLE


LA PREVIA ¿QUIÉN ES STEVE HACKETT?

La expectativa no podía ser mayor. Desde que se anunció la llegada de Steve Hackett, quienes hemos dedicado años a escuchar buena música sabíamos que se trataba de una de las mejores noticias para la agenda de conciertos en nuestra capital en lo que va del año, tras la visita de The Rolling Stones en el pasado mes de marzo. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido con los legendarios intérpretes de (I can't get no) Satisfaction, Start me up y Angie, aquí no había espacio para poseros.

Efectivamente, quienes sabemos a la perfección quién es Steve Hackett sin necesidad de pasar dos o tres minutos en Google, conformamos una cofradía minoritaria que estuvo muy bien representada la noche del jueves 8 de septiembre, en el cómodo y elegante Gran Teatro Nacional. Guitarrista de Genesis entre 1970 y 1977, cofundador de GTR y Squakett -sus dos proyectos junto a Steve Howe y Chris Squire, de 1986 y 2012, respectivamente; y poseedor de una discografía personal amplia e interesante, desplegada en cuarenta años de carrera, en la que se aprecian desde sus aportes a lo que fuera el mejor periodo de su banda primigenia hasta impresionantes desarrollos de rock neoclásico y exploraciones con la música de cámara, la guitarra acústica de concierto y el blues, su presencia entre nosotros era todo un acontecimiento.

El estilo de Hackett en la guitarra, ominoso y filudo, le permitió ubicarse entre los dioses del rock progresivo de la década de los 70s, junto a otros grandes nombres como David Gilmour (Pink Floyd), Steve Howe (Yes) y Robert Fripp (King Crimson). Sus solos de notas largas y sus riffs rotundos cargados de distorsión se combinaban con profundos recursos acústicos, como el uso de armónicos naturales, escalas barrocas y una novedad: el tapping, esa técnica en la que, a dos manos, juega con las notas desde el diapasón, y que una década más tarde fuera perfeccionada por Eddie Van Halen, ese otro héroe de la guitarra a quien nunca le faltó humildad para referirse a Hackett como una de sus primeras influencias, elogio que también recibiría de Brian May, célebre por su trabajo con Queen.

El guitarrista de 66 años es, desde hace mucho, el responsable de que las nuevas generaciones de melómanos del mundo no se olviden de la música extraordinaria que produjo en esos años -de 1971 a 1977- junto a Mike Rutherford, Tony Banks, Phil Collins y Peter Gabriel, la formación clásica de Genesis, a través de discos y conciertos con su propia banda, en los que recreaba esos densos y complejos segmentos instrumentales que caracterizaron al quinteto. 

EL CONCIERTO: UNA EMOCIÓN TRAS OTRA

Para su primera visita a Lima, Steve Hackett llegó acompañado de Genetics, un grupo de músicos argentinos que reproduce a la perfección esos arreglos intensos con los que Genesis envolvió a sus públicos, en una época en que todo era nuevo y los artistas que se dedicaban al rock tenían el requisito obligatorio de ser buenos en lo que hacían para recibir la retribución del aplauso. Cuando uno ve, gracias a la magia del YouTube, cómo reaccionaban las personas que veían a la banda británica en los 70s, quedan claras las diferencias del nivel de apreciación que tenía la gente de antes con las masas actuales, incapaces de entender estas complejas y emocionantes canciones.

La noche de Steve Hackett & Genetics en Lima comenzó con Dance on a volcano, tema que abre A trick of the tail (1976), aquel disco que Genesis publicó tras la salida de Peter Gabriel y que significó la primera ocasión en que Phil Collins se encargó de los micrófonos del grupo. Aun cuando se sabe que Hackett comenzó a sentirse incómodo en la banda un año atrás -en 1975 había lanzado su debut como solista, el alucinante Voyage of the acolyte- permaneció con sus compañeros hasta 1977, en que se separó luego del lanzamiento de Wind and wuthering (1977).

Luego de Dance on a volcano vino un trío de canciones de The lamb lies down on Broadway (1974), la máxima obra conceptual del periodo dorado de Genesis. La apabullante oscuridad de Fly on a windshield seguida de Broadway melody of 1974 y la placidez misteriosa de Cuckoo cocoon. La fantástica y surrealista historia de Rael sería revisitada tres veces más: en The lamia y The carpet crawlers (dos de las piezas más espaciales del catálogo de Genesis) y Hairless heart, un subyugante instrumental incluido dentro del set acústico de Hackett, en el que brilló, por supuesto, Horizons y un espectacular tema de guitarra flamenca.

Los clásicos se sucedieron uno tras otros, con la respuesta de un público enfervorizado y comprometido, que coreaba esas extravagantes letras acerca de hermafroditas, ninfas, caballeros de la medianoche, cortadores de césped, juegos de crickett que acaban en asesinatos, ángeles, demonios y demás imaginería fantástica de suites como The fountain of Salmacis, Dancing with the moonlit knight, I know what I like (In your wardrobe), The cinema show, incluidas en los tres álbumes que definieron el sonido intenso y teatral de Genesis: Nursery crime (1971), Foxtrot (1972) y Selling England by the pound (1973). Es difícil determinar cuál fue el punto más alto del concierto, aunque sin lugar a dudas el solo de Firth of fifth, fue uno de los que el público esperó con mayor impaciencia, al tratarse del sello de Hackett como guitarrista de Genesis. La introducción acústica de Blood on the rooftops, romántica pieza del disco Wind and wuthering, también arrancó emocionados aplausos en el Gran Teatro Nacional.

Para el final, llegaron Supper's ready, la estrambótica suite de más de veinte minutos que cierra el disco Foxtrot, y sus múltiples cambios y temas que van de lo romántico y divertido a lo religioso, combinando la estética del vaudeville con críticas a la sociedad británica y un final apocalíptico y celestial a la vez. Luego de despedirse del público, Steve Hackett y sus cómplices argentinos regresaron para cerrar con Watcher of the skies -una espectacular versión- y The musical box, melodía de intensidad emocional que desgarró el corazón a más de un fanático de Genesis.

GENETICS: ORGULLO ARGENTINO

Genetics dejó boquiabierto al público peruano, conocedor de cada detalle y arreglo, con la exactitud con la que interpretan estos clásicos del prog rock. Una sensación de envidia me recorre el cuerpo cada vez que pienso que, mientras nosotros nos deshacemos en aplausos cuando surge un imitador/parodiador de artistas como Julio Iglesias, Sandro o Juan Gabriel, un conjunto de músicos argentinos relativamente jóvenes es capaz de tocar nota por nota composiciones de tan alto nivel de dificultad, y hacerlas sonar tal y como sonaban en los viejos vinilos y CDs que tanto nos emocionan. Una prueba más de lo mucho que nos falta si queremos hablar de educación musical en el Perú.

Esta banda argentina, formada en el año 2011, no merece más que elogios. Sus integrantes han conseguido apropiarse de cada sonido original de estas poderosas canciones y son, en la actualidad, considerados lo más cercano a cómo habría sonado Genesis en su época. Tomás Price, el cantante y flautista, tiene un tono vocal muy parecido al de Peter Gabriel y permanece sobrio sobre el escenario cuando le corresponde cantar o tocar, retirándose en cada segmento instrumental para permitir el protagonismo de Hackett. 

El resto de la banda hace un trabajo soberbio de interpretación musical, con Horacio Pozzo en teclados, piano y mellotron, Claudio Lafalce (bajos, guitarra de 12 cuerdas, pedalera de bajo) y Daniel Rawsi (batería) replicando las líneas y contrapuntos de Banks, Rutherford y Collins con precisión sorprendente. Por su parte, Leo Fernández (guitarra) hace una valiosa contribución apoyando a Hackett con solos furibundos, en un estilo más contemporáneo, pero sin ponerse nunca en primer plano. Lafalce y Pozzo tocan, como Rutherford y Banks, las guitarras acústicas en introducciones como las de The musical box, The cinema show o Supper's ready.

GRACIAS POR LA MÚSICA

Los amantes de la buena música estamos más que agradecidos a TQ Sessions, la productora liderada por el empresario Alberto Menacho que hizo posible este show, más allá de lo que las tendencias del marketing seguramente le aconsejan. Un concierto para 1,500 personas difícilmente sea rentable, pero el ímpetu para organizarlo denota, a pesar de las pérdidas que pueda traer, un amor por el talento de estos respetados artistas que es pocas veces visto entre nosotros, más acostumbrados a tener que soportar "lo que se vende más" o lo que le gusta a las grandes masas.

El recital de Steve Hackett & Genetics será recordado como uno de los mejores de este año, sin lugar a dudas. El legado discográfico de ese genial grupo que fue Genesis está en buenas manos. Ahora solo nos queda rezar para que Gabriel, Collins, Banks, Rutherford y Hackett decidan, de una vez, dejar atrás sus agendas personales y regalarnos una última gira. Después de todo, deberían aprovechar que aun están todos vivos y en actividad...






domingo, 1 de febrero de 2015

EL ÁLBUM DEL DÍA: UNA RESEÑA CADA 24 HORAS...


Desde el primer día de este año, lancé mi propio grupo en Facebook, denominado El Álbum del Día. Consiste en reseñar una producción discográfica diaria, recordando sus canciones, circustancias de grabación, datos básicos, anécdotas y análisis, dentro de mis posibilidades, conocimientos y capacidad para procesar información disponible en la red. Pueden ser discos que haya escuchado mil veces a lo largo de mis casi 30 años de melómano compulsivo, o puede tratarse de álbumes que recién haya descubierto, la idea es no dejar pasar un día sin publicar una reseña. No están ceñidas a determinados géneros musicales, aunque de hecho los que preponderan son el rock, y en particular ciertos subgéneros como el rock clásico, progresivo y metal; y el jazz en sus diversas vertientes. Pero en realidad el rango es mucho más amplio, en un intento por representar, a través del limitado género de la reseña o crítica musical, mis intereses por escuchar prácticamente de todo.

Como lo he comentado en círculos cerrados, lo que jamás encontrarán en este grupo -al que están cordialmente invitados a unirse, por supuesto- será discos de reggaetón, bachata (tipo Aventura o Romeo Santos), cumbias o huaynos peruanos aparecidos a partir de los 90s o pavadas pop tipo One Direction, Justin Timberlake, Rihanna o cualquier disco de Shakira de los 2000 en adelante, porque ninguno de esos artefactos merecen que les dedique tiempo para escucharlos. Pero antes de que hagan click aquí para ver de qué va realmente El Álbum del Día, quisiera compartir con ustedes de dónde nació esta idea:

Hace unos meses, aproximadamente en noviembre del 2014, hice un breve post en mi Facebook personal acerca del disco Time and word (1970), de Yes. Tuvo cierta interacción de modo que decidí compartirlo con FaceRock, grupo cerrado de melómanos, coleccionistas e investigadores que, desde hace varios años ya, comparte sus gustos y opiniones, preferencias y diferencias, acerca de artistas, géneros, discos, canciones y anécdotas relacionadas con el rock, por supuesto.

Después de mi publicación sobre el Time and a word, hice algunas otras -creo que fueron discos de Pink Floyd, Steely Dan, Silvio Rodríguez y Earth Wind & Fire, pero sin periodicidad definida ni mucha extensión, por lo que no era del todo exacto llamarlas "reseñas" sino simples y breves comentarios, acompañados de una pregunta final, capciosa, tipo trivia, acerca del disco comentado y claro está, de un enlace de YouTube con algún tema de la producción discográfica sobre la que tratara mi comentario.

Y recalco que no se trataban de reseñas porque no ahondaba en el análisis u opinión respecto de sus contenidos, circunstancias específicas o datos curiosos sobre su grabación, mayor información sobre la banda o artista, etc. Eran como viñetas de un máximo de 5 líneas y el video respectivo. La pregunta tenía la intención obvia de generar interacción, aunque noté casi desde el principio que ello no tuvo mucho éxito, quizás debido a que FaceRock mismo es un espacio de debates amplios y, desde luego, mucho más interesantes.

Cuando publiqué mi comentario sobre el album Mujeres (1978) de Silvio con el grupo FaceRock, una decisión controversial pero no negativa pues estaba motivada por intereses de genuina difusión de un álbum que, sin ser necesariamente de rock en cuanto a sonido, sí tiene mucho del género por su actitud y la influencia en artistas rockeros latinoamericanos de distintas épocas, comencé a recibir mensajes de diversos y connotados integrantes de FaceRock, llamándome la atención -mitad en serio, mitad en broma- bajo la premisa de que el cantautor y guitarrista cubano no tiene nada que ver con el rock.

Acusé recibo de aquella respuesta colectiva -que en algunos casos específicos fue hasta ligeramente grosera- estirando las posibilidades de este clásico disco de Nueva Trova Cubana, ahora sí de forma provocadora y a la mala, mencionando algunas canciones como Cierta historia de amor (una suerte de foxtrot con elementos rockeros) y el parentesco musical de Silvio Rodríguez con otros grandes del folk mundial como Woody Guthrie, Pete Seeger y Bob Dylan, frecuentes en los debates de FaceRock. Aun así, el veredicto fue vertical y unánime: mi inclusión del trovador cubano en FaceRock estuvo fuera de lugar, era un "off-topic" (el término "off-topic" se refiere a todas aquellas contribuciones que, en cualquier foro o grupo de conversación, no guardan relación de una u otra forma con la discusión que dio origen a dicho grupo. Algo así como una digresión pero en inglés para que suene más acorde al metalenguaje virtual utilizado comúnmente en las redes sociales).

Pasaron unas semanas y comenté el disco I am (1979) de Earth Wind & Fire y, para mi sorpresa, recibí una nueva andanada de mensajes, instándome a no continuar con los "off-topic" en un grupo dedicado a las guitarras y los rebeldes sin causa, que fue más o menos la visión que me dejaron en claro. Sin ánimo de polemizar, ya que participo y disfruto muchísimo de FaceRock, declaré que me parecían respetables sus opiniones pero que esperaría algún pronunciamiento del moderador del grupo, respecto de estas digresiones que algunos consideraban inaceptables. Y en efecto -y para más sorpresa mía- el moderador se pronunció y lo hizo respaldando las reacciones de quienes pensaron que yo estaba "saltando la barda", al tratar de introducir el funk y el soul de un grupo como EWF -que ha tenido tanta incidencia en el desarrollo del pop-rock como cultura- en los debates de FaceRock. Como mis inquietudes son demasiado diversas y, a veces, hasta antagónicas en cuanto a la posibilidad de escuchar música y hablar (o escribir) sobre ella, decidí armar El Álbum del Día.

Como jugando, ya terminó el primer mes del 2015 y, a pesar de que hacer una reseña diaria me ocupa cierta cantidad de tiempo: entre buscar el enlace del álbum completo en YouTube, la carátula, la información que complemente a todo lo que se escape de mi memoria y por último, ordenar mis sensaciones y opiniones sobre el disco escogido, luego de escucharlo dos o tres veces, he cumplido con esta meta autoimpuesta, que me da muchas satisfacciones personales por el placer de escribir lo que me nace sobre cualquier tema musical, sin ediciones ni "aclares", de ningún tipo. Los espero en El Álbum del Día, que arranca este febrero 2015 con un sensacional disco de latin jazz, que por supuesto no podría compartir jamás en FaceRock...

jueves, 8 de enero de 2015

LA MASACRE DE CHARLIE HEBDO: ¿LIBERTAD DE EXPRESIÓN O USO IRRESPONSABLE DE LA MISMA?


No hay manera de no estremecerse tras ver lo ocurrido en Francia hace un par de días: 12 personas, entre ilustradores, periodistas y funcionarios de la revista Charlie Hebdo, asesinadas a tiros por un grupo terrorista que asegura "haber vengado al profeta" tras la publicación de caricaturas en las que se ridiculiza a Mahoma, con textos y dibujos que pretenden pegarla de graciosos, irreverentes, satíricos y no sé qué más.

Todos lloran por la televisión, editorializan y hablan de "los intransigentes musulmanes, la barbarie, la falta de tolerancia" y así. El artista peruano Carlos Tovar Samanez "Carlín", generalmente certero en sus análisis políticos en forma de viñetas, se lamenta y menciona que la tal Charlie Hebdo es una revista clásica para los caricaturistas, pues existe desde los setentas y que este atentado inhumano es un golpe terrible, etcétera.

Sin embargo me pregunto quién mandó a estos franceses a burlarse de aquello que no conocen, entienden ni respetan. El mundo occidental defiende, con uñas y dientes, la famosa "libertad de expresión", a través de la cual trata de justificar todos los estropicios y faltas de respeto que comete contra el prójimo, sobre la premisa de poder "decir lo que nos venga en gana sobre cualquier tema, persona o institución".

Y esto funciona cuando queremos expresar nuestra indignación frente a nuestros pares: políticos corruptos, periodistas vendidos, deportistas mediocres, "artistas" de pacotilla y vulgaridad, que se enriquecen a costa de la ignorancia de la masa, en un entorno en el que todos pensamos y sentimos lo mismo en aspectos religiosos, pues provenimos de la misma crianza católica, apostólica y romana, independientemente de la postura que, ya siendo adultos, hayamos adquirido respecto a sus símbolos, dogmas y prácticas.

Nadie en su sano juicio podría justificar la insanía de los grupos terroristas islámicos cuando ataca, a mansalva, escuelas, ciudades enteras o por las represivas normas según las cuales los infieles deben morir y las mujeres valen poco o nada en la sociedad. Y con todo ello, no recuerdo una sola noticia en que profesionales islámicos se hayan burlado, con textos, canciones o dibujos, de los principales símbolos del Cristianismo.

Pero si un grupo de occidentales, que se asume más inteligente y civilizado que los "incomprensibles musulmanes", es capaz de burlarse de esta forma de aquellos personajes religiosos por quienes se sabe que son capaces de matar o morir para defenderlos; me parece que están jugando con fuego con total desinterés por las consecuencias que esto podía acarrear para sus propias vidas. Para decirlo en una sola frase, los de Charlie Hebdo, ahora mártires de la "libertad de expresión" se la buscaron. Que sigan burlándose, a través de sus "geniales y creativas" caricaturas, de Francois Hollande y el Rey de España, de Sarkozy y sus salidas putañeras. Ellos comparten el modo de vida occidental y no se enojarán si se burlan de ellos. Es más, lo tomarán a bien, como gracia o "publicidad gratuita".

Pero esto no habría ocurrido si los acribillados ilustradores se la hubieran pensado mejor antes de hacer su broma pesada. Esta matanza es una versión macabra de aquellas personas que, al descubrir que ese payaso asesino que lo amenazó con una comba a medianoche o ese huevo crudo que le reventó en la cabeza mientras leía su periódico en el parque, eran solo un gag de esos que ponen en los bancos o salas de espera, y en lugar de reírse y abrazar al "bromista", señalando a la cámara, arremete contra él y lo muele, literalmente, a golpes.

Por eso, al burlarse de Mahoma de esta forma, trajeron sobre sí mismos toda la capacidad vengativa de estas personas -independientemente de que la consideremos exagerada, loca, criminal o fuera de toda explicación- que ya todos conocemos. ¿Cómo reaccionarían extremistas católicos si una publicación islámica sacara en carátula, una caricatura de Jesucristo besándose con un homosexual? Claro, dirán que con toda la indignación que eso provocaría en mucha gente, no se armarían escuadrones de la muerte para asesinar a los "artistas" autores de lo que Cipriani y muchos otros considerarían "una aberración".

Pero también es nuestro deber reconocer que los occidentales -en un 98% y empezando por las cabezas visibles de la Iglesia Católica- seríamos incapaces de matar a alguien o de suicidarnos en nombre de nuestro Dios, pues todos sabemos que, de una u otra forma, no le somos tan fieles como declaramos en documentos, canciones, posts de Facebook y demás. ¿O ustedes se imaginan a Cipriani inmolándose porque alguien declare que la virgen María no era virgen?

Ojalá que, tras esta lamentable matanza, en lugar de estar lloriqueando por este "acto terrorista contra la libertad de expresión" pusiéramos las barbas en remojo con respecto de cuánto hemos avanzado en materia de respeto a los otros, por muy diferentes que estos otros sean, en términos políticos, socioeconómicos o religiosos. Y que dejáramos de ensalzar la burla y la chacota -tan aceptadas socialmente en Occidente- como formas literarias o artísticas.

domingo, 12 de octubre de 2014

EL RETORNO DE MAGALY: ¿SE PUEDE CAER MÁS BAJO EN LA TELEVISIÓN PERUANA?


Durante 15 larguísimos años, Magaly Medina lanzó estiércol puro a través de Magaly TeVe, un programa que se inició como una extensión de las agrias columnas que esta mujer intentaba escribir, con sintaxis simiesca, en no sé qué periódico clásico de la primera época de la prensa chicha. En sus inicios, si mal no recuerdo, era un miniespacio dedicado a comentarios, que ella hacía, sobre la televisión y sus principales personajes, avances de novelas, etcétera, como una sección dentro del noticiero del Canal 9, durante 1997. 

Dos años antes, la autodenominada periodista dejó el cómodo anonimato de la prensa escrita al aparecer en un programa llamado Fuego Cruzado -del mismo canal que después la lanzaría al estrellato cholo- criticando duramente a Augusto Ferrando, popular conductor de Trampolín a la Fama y una de las personalidades más conocidas de la televisión peruana, prácticamente desde sus inicios. 

Curiosamente, en aquel "clásico de la televisión nacional", conducido por los periodistas Mariella Balbi y Eduardo Guzmán -hoy apoltronados en RPP y Frecuencia Latina, respectivamente- la futura "Urraca" se erigió como defensora de los pobres y humildes a quienes, según ella, Ferrando humillaba en su sintonizado trampolín. Y lanzaba dardos venenosos contra la incultura en la televisión, la falta de respeto al público y no recuerdo qué otras monsergas que, vistas en retrospectiva, quedan como ramplones disfuerzos para llamar la atención, descargados desde una actitud que, detrás de una careta crítica o aguda, escondía resentimiento y envidia rancias.

En esa década y media de programa farandulero, Magaly Medina se convirtió en una religión para cientos de millones de pobres y desalmados en el Perú entero (mayormente mujeres y homosexuales varones, en todos los ámbitos socioeconómicos y categorías Arellano-style) que, corroídos por la ignorancia -expresada en su ausencia de interés por noticias positivas, programas de calidad y artistas verdaderos- y el afán irracional de creer que la clase se adquiere por tener cosas materiales -dinero, éxito televisivo, carteras de lujo, novios con carro, celulares, ropa de marca, lentes Ray-Ban sobre la cabeza, cirugías, y todo lo demás- entronizaron a la grotesca conductora hasta las más encumbradas alturas de la popularidad chicha.

Y le permitieron crear un imperio que, lamentablemente, hoy se ha extendido hasta dominar círculos sociales y mediáticos que, sin ser la gran cosa en esta Lima huachafa e hipocritona por excelencia, hace apenas 20 años se habrían tapado la nariz de solo escucharla mencionar o verla llegar. Creo que ni en sus mejores sueños y delirios de grandeza, allá en Huacho, la señora Medina puede haber imaginado su foto publicada en las carátulas y secciones sociales de papel couché -como las revistas Cosas, Somos, Ellos y Ellas y así- compartiendo páginas con los corruptos de la política, los empresarios lobbistas de apellido compuesto y los sátrapas sonrientes que llenan Acho cada octubre.

Se dice comúnmente que Magaly TeVe era un "programa de chismes". Sin embargo yo creo que era eso y algo más. Se trató de un contenedor de desechos humanos diario que, bajo las coartadas de la libertad de expresión y el horario para adultos -aunque las 9pm. no es, desde hace décadas, un horario en el que los niños en edad escolar estén precisamente durmiendo- no tuvo límites en su disposición a exponer las degeneraciones, vulgaridades, chabacanerías, delitos encubiertos, carencia de talento, falta de escrúpulos e ignorancias monumentales de toda una generación de hombres y mujeres arribistas, capaces de hacer lo que sea para salir en la televisión. 

Pero no queda ahí. Magaly, personalmente, se encargó de hacerle creer a toda esa masa mentalmente indigente -que no solo está ubicada en los "sectores C, D y E" por si acaso- que esas vulgaridades y groserías eran herramientas de ascenso social, económico y "artístico". Convirtió a las prostitutas en princesas sofisticadas y a los patanes en solteros codiciados. Y convirtió al escándalo callejero de borrachos y borrachas que se pegan frente a las puertas de una discoteca y sus finales de comisaría en noticias de portada, quizás porque casi siempre los protagonistas eran futbolistas, integrantes del elenco de algún programa de televisión, o algo así. Es decir, hizo de los olores a sobaco y pezuña aromas dignos de venderse, como pan caliente, en las tiendas del Centro Comercial Jockey Plaza. Y el rating explotó. Y Canal 9 y sus anunciantes la financiaron. Y lo que es peor, creó escuela.

Todo lo que está pasando actualmente en la televisión nacional -los "segmentos de espectáculos" de Canal 4, Canal 9 y Canal 2, Esto es Guerra, Combate y afines, Amor Amor Amor, Bienvenida la tarde, los "realities", Al fondo hay sitio, Estás en todas y afines- son consecuencia de ese estilo basuralicio que Magaly Medina impuso. Y cuando anunció su retiro de la televisión hace dos años, muchos de ellos tomaron su posta y, decididos a seguir sus enseñanzas, superaron los límites devastadoramente asquerosos que ella había establecido en 15 años y terminaron de convertir a nuestra televisión en el enorme silo sin mantenimiento que es actualmente.

En ese contexto, Magaly Medina regresa a la televisión y, en lugar de aprovechar la oportunidad para rehacer su imagen pública y convencernos de que no es el ser humano monstruoso que algunos pensamos que es, con un desempeño profesional que la muestre como una inteligente y aguda periodista de farándula que ya cruzó la línea de los 50 años y que, por ello, tiene la posibilidad de hacer periodismo ligero, de espectáculos, no digamos que "con clase" pues es evidente y público que no la tiene, pero sí con algo de experiencia -algo que, por ejemplo, su némesis Gisela Valcárcel intenta hacer, sin ningún éxito desde luego- ha salido decidida a revolcarse como chancho en el oscuro lodo que ella ayudó a espesar en esos 15 años previos. 

Con las mismas coartadas -libertad de expresión y horario nocturno- Magaly Medina esparce basura ante la mirada atenta y vacía de millones de peruanas y peruanos que expresan toda la pobreza intelectual, espiritual, emocional y personal de las cuales padecen en sus tweets de felicitación. Son las 8 de la mañana del domingo 12 de octubre y en Frecuencia Latina -la que piensa en grande- están repitiendo, mientras ustedes desayunan con sus hijos, "El Informe Magaly" sobre Milena y Greysy. Y anoche hablaba porquerías, haciendo análisis de desagüe sobre pendejadas con un panel de lujo: Mónica Cabrejos, Guty y Vanessa Terkes, cuyos detalles seguro veremos a la hora del almuerzo. ¿Se puede caer más bajo en la televisión peruana? Cada sábado en la noche, Magaly Medina nos demostrará que sí se puede.

sábado, 28 de diciembre de 2013

GIANMARCO Y LOS FUEGOS ARTIFICIALES (hacer click en la imagen para leer interesante twitter sobre el tema)


Toda esta historia de Gianmarco Zignago y su engreído berrinche por redes sociales es una pequeña metáfora de la idiosincrasia de nuestra sociedad viciosa, cargada de egos monumentales, huachaferías diversas y una incontinencia pertinaz cuando se trata de creerse lo que no se es, gracias a las bombardas publicitarias que un cantautor de calidad común y corriente ha recibido y sigue recibiendo. 

Y además de engreído, ese berrinche virtual no es más que expresión de la piconería de quien ve que el negocio no le salió bien. Me explico: habría que ser demasiado ingenuo -o demasiado hincha de Gianmarco- para creer que la indignación del susodicho por el uso indiscriminado de pirotécnicos en Navidad es mayor que sus ansias egocéntricas de convertirse en trending topic, esa enfermedad que padecen todos los adictos al pajarito azul que es incapaz de decir frases que contengan más de 140 caracteres.

Me parece que este compadre buscó concitar, a través de su "indignado" tweet, una corriente de opinión contra los cohetones que lo colocara como líder de opinión en las encuestas de fin de año, Claro, es la fórmula perfecta: escoges un tema sensible y lanzas un petardo -sin alusión intencional al tema de los fuegos artificiales en cuestión- que te catapulte (o que te vuelva a catapultar) a los picos más altos de la popularidad de las encuestas de poder. Quizás este año terminas junto a Beto Ortiz en el ranking de "personas influyentes". Pareciera un consejo emanado de la fábrica de mentiras de Gustavo Rodríguez, el publicista de lentecitos con montura aérea que se cree escritor.

Y no es que las críticas ante la quema compulsiva de silbadores, ratas blancas y demás artilugios de dudosa procedencia estén equivocadas. Por supuesto que no. De lo que se trata, en este caso por lo menos, es que el señor Gianmarco Zignago que es, en este país, más omnipresente que el mismísimo Niño Jesús, hasta el punto que hablar mal de él en las redes sociales (por lo menos antes de este escandalete) podía terminar en la excomunión y que conversar con Regina Alcóver es casi como conversar con la Virgen María en persona... 

Decía que en este caso, Gianmarco alzó su "voz de protesta" porque una bombarda cayó en la puerta de su casa, o sea en el templo sagrado al cual acuden en peregrinación (por lo menos él lo cree así), miles de incautos musitando Una canción de amor y chillando de placer porque se ganaron una guitarra autografiada o porque tienen entre sus cosas el cancionero con recetas del BBVA lleno de fotos del "pelao" junto a Gastón Acurio. Claro, la Marca Perú hecha carne a través de la invasiva figura de Gianmarco, el artista nacional más sobrevalorado de los últimos 60 años.

Desde hace años Gianmarco dejó de ser la persona sencilla y hasta medianamente agradable que alguna vez fue, para convertirse en un monumento al egocentrismo y la actitud divesca de quien se siente un iluminado por los dioses y las musas de la inspiración. Cantautor de carisma chacotera y vulgaridades encubiertas, el compadre se crió entre tablas y telones gracias a sus padres, y apareció en cámaras desde que era un niño. Esa imagen del muchachito engreído que calla a todos los adultos para cantar en medio de la reunión familiar fue replicada por Gianmarco en cadena nacional y, poco a poco, se fue incrustando en la farándula local la (falsa) idea de que el tipo era algo así como un genio.

Algunas baladas cumplidoramente bien escritas captaron la atención de Emilio Estefan y desde entonces su carrera, que no daba para nada más que para vender miles de discos a nivel local y conducir un programa ridículo junto a otro niño mimado de la tele nacional -Bruno Pinasco- se transformó en una megainversión transnacional que operó el cambio de personalidad que hoy lleva a Gianmarco a comportarse como se comporta: ahora es un insufrible ególatra con poses de trovador, que se ha metido en todos los conciertos de artistas de habla hispana que ha podido como "invitado" y que lidera los rankings sobre la base de una música que tiene lo mismo de inocua como repetitiva. Hasta libros de autoayuda dice que escribe, con máximas y consejos al mejor estilo de ese otro personaje de nuestro folklore farandulero llamado Mauricio Diez Canseco.

Pero hay una cosa que invalida la protesta de Gianmarco frente a los pirotécnicos y los evidentes peligros y molestias que generan: él los utilizó a discreción en su personalísimo concierto en el que celebró sus 20 años de carrera en el estadio de San Marcos, hace un par de años si la memoria no me falla. Como todos sabemos, la universidad se encuentra frente a zonas urbanas y los bombazos con los que Gianmarco cerró "su noche" deben haber dejado sin dormir a más de una familia y sin paz a más de una inocente mascota.

Por eso su destemplada reacción -llamar "perros" a quienes lanzan cohetes en Navidad- y su posterior bloqueo, no cierre, de sus cuentas en Facebook y Twitter -que son lo máximo cuando todos son halagos y "me gusta" pero que pueden ser de lo más reveladoras cuando se enciende la ira popular- dejan al descubierto una personalidad inflamada por la arrogancia, incapaz de aceptar que ha cometido un error, como cuando insultó a quienes abandonaban su concierto en algún lugar de los EE.UU.

Gianmarco ha vuelto a activar sus cuentas, según dice por los sabios consejos de su madre, la venerada actriz y personalidad de radio y televisión Regina Alcóver. Y en las últimas 48 horas he visto su imagen cuidadosamente calculada para caerle bien a la Lima que no deja nunca de mirarse el ombligo, recorriendo los sets de Canal N, Canal 9 y Canal 4, casi como en desagravio. O sea que, por mucho que este tema haya mostrado el verdadero fustán de esa cuasi perfección orquestada, el mito de Gianmarco-eres-lo-máximo seguirá siendo explotado por los mercachifles de la prensa convencional.

Una más para el anecdotario de esta ciudad que parece haber olvidado lo que realmente cuenta: la sencillez, la autenticidad artística, el ser consecuentes y tener sentido común.

sábado, 21 de diciembre de 2013

MÁS SOBRE FRANK ZAPPA: HOY HABRÍA CUMPLIDO 73 AÑOS


Mi último post fue acerca del vigésimo aniversario del fallecimiento de Frank Zappa, uno de los músicos norteamericanos más importantes del siglo 20. Hoy estaría celebrando setenta y tres años de edad, de no haber sido porque un cáncer mal y tardíamente detectado, a la próstata, acabara con su camino musical y artístico, uno que probó ser el más mordaz, auténtico e irreverente frente a todas las instancias que le tocó atravesar. Respetadísimo entre la crema y nata del rock and roll y absolutamente desconocido para la masa consumidora de productos desechables e intercambiables, Zappa demuestra que hasta hoy sus creaciones musicales, sus conceptos sociales y políticos, y su actitud contracultural continúan siendo manjar de minorías. 

Como los primeros libros del socialismo, la música y personalidad de Frank Zappa son actualmente innombrables para la prensa convencional. Ni su muerte ni su cumpleaños son recordados por las principales webs o publicaciones del establishment porque él, a pesar de generar millones de fans en el mundo entero durante sus casi cuatro décadas de trabajo ininterrumpido e intenso con su humor bizarro -a veces intencionalmente absurdo- su desafiliación a todo lo que fuese "políticamente correcto", jamás se dedicó a entretener al público. 

Zappa no tenía concesiones a la hora de decir lo que pensaba o de tocar lo que se le antojaba tocar. Y en ese sentido, se ganó al más grande enemigo que un artista contemporáneo podría haberse ganado en el mundo del espectáculo: al gobierno de los Estados Unidos. Por eso no hay un doodle sobre él en Google. Por eso no hay posts del New York Times o de la Rolling Stone. Por eso El Comercio no pone su desagradable cara en portada a color en Luces. Zappa fue tan directo y confrontacional con las hipocresías y las angurrias del mercado en el que se ha convertido la sociedad occidental que, una vez muerto, recibió el peor de los castigos: el ninguneo, el ser borrado de la memoria colectiva, la aplicación de aquella ancestral ley egipcia: todo lo que no se nombra, simplemente no existe. Por lo menos eso es lo que ellos creen.

Por eso, en lugar de poner vídeos de algunas de sus cientos de canciones -tarea que queda para quienes realmente tengan interés: buscar en YouTube y ponerse a prueba escuchando la música de FZ- voy a darles una pequeña muestra de sus ideas, a través de frases extraídas de diversos contextos (entrevistas en revistas, programas de televisión, libros, letras de canciones, conciertos etc.). Así hablaba Zappatustra:

"Algunos científicos dicen que el hidrógeno, debido a que es tan abundante, es la principal base del universo. Yo discuto eso. Yo creo que hay más estupidez que hidrógeno, y esa es la principal base del universo, la estupidez".

"Si quieres tener sexo, ve a la universidad. Si quieres una educación, ve a la biblioteca".

"Estados Unidos es una nación de leyes: pésimamente escritas y aleatoriamente forzadas".

"La mayoría del periodismo musical está formada por personas que no pueden escribir, que entrevistan a personas que no pueden hablar, para personas que no pueden leer".

"El comunismo no funciona porque a la gente le gusta salir y comprar cosas".

"Si tus hijos se dan cuenta de lo estúpido que realmente eres, te mataran mientras duermes".

"Abandona la escuela antes de que tu mente se pudra al exponerse a nuestro mediocre sistema educativo. Olvídate del baile de promoción y anda a la biblioteca y edúcate a ti mismo, si tienes el valor de hacerlo".

"Cientología ¿qué rayos es eso? Te dan esas pequeñas latas y después viene este tipo a hacerte unas cuantas preguntas y, si pagas suficiente dinero, puedes unirte al grupo ¿qué clase de religión es esa?"

"Creo que si una persona no se siente cínica, está desfasada en este siglo 20. Ser cínico es la única manera de entender a la civilización moderna, no puedes tragarte el cuento completo".

"Cuando Dios creó a los Republicanos, abandonó todo lo demás".

"Me gusta ver las noticias, porque no me agrada mucho la gente y cuando ves las noticias... quiero decir: si tienes una ligera idea de que la gente es verdaderamente terrible, puedes ver las noticias y convencerte de que tienes razón al pensar así".

"No seamos tan rudos acerca de nuestra ignorancia... es lo que hace a Norteamérica grande".

"La esencia del Cristianismo está contada en la historia del Jardín del Edén. La fruta prohibida era del Árbol del Conocimiento. El subtexto es, todo lo que estás sufriendo ahora es porque quisiste entender qué estaba pasando. Aun podrías estar en el Jardín del Edén si hubieses mantenido la puta boca cerrada y no hubieses hecho ninguna pregunta".

"Tengo un mensaje importante para toda la gente bonita en el mundo. Si estás allá afuera y eres bonito o hermosa, solo quiero decirte algo: hay muchos más de nosotros feos de mierda, somos más que ustedes, así que cuídense".

"El síndrome de la persona "cool" es particularmente norteamericano. Parte de eso tiene que ver con la forma en que se maneja el negocio educacional en los Estados Unidos: no está basado en cuanto puedes enseñar a tus hijos. Está basado en cuanto dinero pueden hacer los proveedores de materiales educativos a partir de tus hijos".

"La información no es conocimiento. El conocimiento no es sabiduría. La sabiduría no es la verdad. La verdad no es la belleza. La belleza no es el amor. El amor no es la música. La música es lo mejor".

jueves, 5 de diciembre de 2013

VEINTE AÑOS SIN FRANK ZAPPA (1993-2013)


Hace unas semanas una persona muy cercana me preguntó: "¿Y de verdad Frank Zappa es tu músico favorito?" Y aunque pareciera una pregunta inocua y de respuesta predecible, decidí tomarme unos minutos para pensarlo. Admiro a tantísimos músicos, de tantísimas épocas y estilos que sería muy difícil escoger uno que sea mi favorito, a exclusividad. Ocurre que -y esta fue parte de lo que contesté a mi inquisidora- Frank Zappa no es mi único músico favorito, pero si hablamos de artistas, el genio de Baltimore (Maryland) se lleva el primer lugar de mis encuestas internas por amplio margen, por tres características esenciales: independencia, agudeza y creatividad.

En la internet abundan los datos biográficos de Frank Vincent Zappa, de modo que no me sumergiré en aquellas cosas pues me tomarían mucho más tiempo. De hecho, muchas veces he pensado que si quisiera dedicarme a difundir todo el caudal de información del cual dispongo acerca de su vida y carrera, tendría que abrir un blog en el que exclusivamente escriba sobre eso. No se trata de un simple guitarrista de rock de los 70s. Hablar de Frank Zappa significa hablar de un personaje que cambió dramáticamente la manera de entender a la sociedad norteamericana, la política mundial, los análisis sociales, la industria discográfica y una multiplicidad de conceptos relacionados al rock, el jazz y la música clásica.

Este hijo de inmigrantes italianos nacido en 1940 -como él mismo decía "es hijo de la revolución industrial"- que se dedicó a la música popular casi de manera accidental, para mí es el equivalente a Miles Davis en el mundo del rock and roll. Empezó su carrera allá a mediados de los sesenta, con una banda de doo-wop y rhythm and blues llamada The Blackouts, en la que tocaba la batería. Su primera obsesión fue la música instrumental contemporánea (música "clásica" de los siglos 19 y 20), orientada a la percusión, que conoció a través de la obra del compositor francés afincado en los EE.UU. Edgar Varèse, de quien años más tarde adoptaría la siguiente expresión: "The present composer refuses to die" ("el compositor actual se rehusa a morir"). De allí que en sus múltiples ensambles encontremos siempre una gran diversidad de sonidos relacionados a la percusión: dos baterías, campanas, cencerros, panderetas, líneas extremadamente complejas para vibráfonos, xilófonos, etc.

¿Y por qué "el equivalente a Miles Davis"? Trataré de explicarlo brevemente: al igual que el negro Miles, FZ trascendió a la idea de ser un músico de rock para convertirse en un compendio de todas las opciones que pudiesen llegar a su paleta creativa. Armado de su inseparable Gibson SG, Zappa combinó, desde su primer álbum oficial, géneros aparentemente opuestos e inconexos como el blues, el soul, la música concreta, la música electrónica, el surf, el jazz, el country, entre muchos otros. Y con el correr de los años su discografía se convirtió en un indefinible cuerpo de trabajo que exigía cierta preparación y cultura musical para ser entendido. La música de Frank Zappa no es para todo el mundo, y lo digo sin un atisbo de arrogancia. Es simplemente la comprobación de algo perfectamente observable. Sométanse a escuchar, de principio a fin, el disco Absolutely free de 1967 (su segunda producción discográfica) y luego díganme si lo entendieron, si les pareció bueno a la primera. Es un desafío sonoro y letrístico, un punto de quiebre frente a lo que cualquier persona podría esperar de una banda de rock sesentero.

Otro de los aspectos que lo ligan al genial trompetista de jazz es que, bajo su égida, surgió toda una generación de músicos notables, a quienes Frank descubría y reclutaba por su extremo virtuosismo y posteriormente, ya cuando trabajaban para él, exigía al máximo para sacar lo mejor de ellos, en pos de conseguir que la compleja música que escribía estuviese siempre bien interpretada, sin errores. Así podemos enumerar, solo para que se den una idea, a personajes como Jean-Luc Ponty, George Duke, Captain Beefheart, Aynsley Dunbar, Lowell George, Alice Cooper, Terry Bozzio, Adrian Belew, Steve Vai, Warren Cuccurullo, Chester Thompson, entre muchísimos otros. Todos ellos iniciaron sus carreras en contextos musicales dirigidos por Frank Zappa y se convirtieron, por derecho propio, en famosos e influyentes artistas en sus respectivas áreas de creación e interpretación, tal y como sucedió con el creador de Kind of blue. Y todos recuerdan, siempre hasta hoy, las enseñanzas y experiencias a las que tuvieron acceso por haber pertenecido, alguna vez, al Universo Zappa.

Pero Frank Zappa tiene, además, una dimensión no-musical en la que no solo se aleja sino que supera al legado artístico de Miles Davis: su ácida manera de pensar con respecto a la sociedad norteamericana no dejó nunca de aparecer en las letras de sus canciones, en sus entrevistas televisivas (hay muchos ejemplos de ello en la internet). Recuerdo que en el DVD Does humor belong in music?, que registra un concierto de 1984, Zappa aparece mirando a la cámara y diciendo: "Un consejo para todos los niños que vean este programa: si se te acerca una persona en terno y corbata, te regala caramelos y te pregunta si está bien enviar soldados norteamericanos a Nicaragua, dile que NO", en clara alusión a la política exterior de Ronald Reagan, a quien criticó duramente todo el tiempo. Los demócratas tampoco se libraron de su agudeza y claro sentido común para disparar contra los corruptos de su gobierno. Son históricas sus intervenciones en el congreso norteamericano, en 1985, defendiendo el derecho a los músicos por expresarse, en medio de la cacería de brujas emprendida por Tipper Gore -esposa de Al- desde una institución llamada PMRC (Parents Music Resource Center) que consideraba sus letras como dañinas a la sociedad.

Compositor de ilimitada capacidad creativa, guitarrista extremadamente virtuoso e innovador, productor discográfico y cineasta, comentarista social poseedor de un humor negro capaz de provocar escozores en todas las instituciones, Zappa trabajó prácticamente hasta el último día de su vida, acaecido hace veinte años, en qe falleció víctima del cáncer de próstata. Desde entonces no han dejado de aparecer álbumes póstumos con material inédito, de años y años de acumulación de trabajo en The Utility Muffin Research Kitchen, el estudio propio que armó en su propia casa. Incluso, en los últimos años de su existencia, deslizó la posibilidad de postular a la presidencia de los Estados Unidos, organizando campañas para registro al voto y discursos en sus multitudinarios conciertos. La sociedad política estadounidense entró en pánico ante esta noticia y descargó toda su batería de ataques hacia esa amenaza al establishment. Zappa declaró en una de sus entrevistas: "Yo jamás gastaré millones de dólares en campañas publicitarias, sonriendo ante cámaras con sloganes pegajosos y cargando niños, diciéndote que soy la mejor opción. Si quieres saber lo que pienso hacer en el gobierno, llámame, ven a mi casa y te lo cuento".

Podría escribir muchas otras cosas pero en realidad es necesario mayor espacio para hacerlo cumplidamente. Me conformo con decir que ahora, veinte años después de su partida, es sintomático y curioso que la prensa de espectáculos y del negocio de la música de los EE.UU. no haga ningún recuerdo de él, por lo incómodo que era a sus propósitos embrutecedores, pero sí nos siga hablando de Elvis Presley, de Marylin Monroe o de John F. Kennedy, personajes que, independientemente de su importancia en el arte o en la política, eran, al final de cuentas, inocuos pues jamás pusieron el dedo en la llaga, jamás pisaron un solo callo y representaron el lado más amable y conveniente para efectos de sus objetivos como nación sin capacidad de autocrítica. 

Frank Zappa sigue vivo entre quienes amamos su música -que somos millones en el mundo- como se demuestra cada año en el Festival Zappanale, en Bad Doberan (Alemania) o en la gira de homenaje que realiza su hijo Dweezil, consumado guitarrista por derecho propio, con la banda Zappa Plays Zappa, que recorre EE.UU. y Europa desde el año 2006; y que en estos meses rinde homenaje al músico, interpretando íntegramente el clásico disco en vivo Roxy & Elsewhere, lanzado originalmente en el año 1974. Las imágenes corresponden al concierto de Halloween 2013 que Zappa Plays Zappa dio el pasado 31 de octubre en el mítico Beacon Theater de Broadway.


sábado, 23 de noviembre de 2013

UN HEADBANGER EN BROADWAY: WICKED, UNA SOBRECOGEDORA EXPERIENCIA MUSICAL


¿Qué hace un fanático de Frank Zappa como yo, una persona que vibra con los gritos de Tom Araya en Angel of death, un tipo que aun se emociona cuando escucha a los Ramones o a los Sex Pistols y que se pega con los vuelos psicotrópicos de King Crimson o Kraftwerk en una función de Wicked, el musical comercial más exitoso de la última década? Había escuchado hablar de esta puesta en escena pero jamás le había prestado atención, porque definitivamente los Musicales no son mi especialidad, aunque algo sé de su importancia, por cultura general. Pero debo decir una cosa: Wicked en vivo, en el Teatro Gershwin, ubicado en el corazón de Manhattan, es una de las experiencias musicales más sobrecogedoras que he tenido la suerte de ver. Y en este post trataré de explicarles por qué.

Conceptualmente hablando, no hay nada más opuesto al hard rock/heavy metal que los musicales de Broadway. La rudeza y desaliño del primero contrasta con la delicadeza y sofisticación asociadas a este género que existe desde hace más de 150 años y que fue, en algún momento de la historia, lo más cercano a una ópera popular. De hecho, existe un prejuicio ridículo, utilizado como recurso cómico en infinidad de películas y series de televisión, que liga esta clase de shows, voluptuosos y exagerados por naturaleza, con la homosexualidad masculina -casi lo mismo que ocurre con el ballet- pero ese pensamiento corresponde, ciertamente, a una forma de ver el mundo ignorante y, por decir lo menos, cavernaria. Para decirlo con todas sus letras: homosexuales hay en todas partes, en un concierto de Cannibal Corpse o en una función de The phantom of the opera. Así que dejemos ese tema fuera de la discusión.

Como fanático del rock en todas sus formas, carezco de una amplia cultura acerca de Broadway; pero como melómano y estudioso de la expresión musical como arte, no me son ajenas las clásicas composiciones de Rodgers & Hammerstein, Bernstein, Sondheim, Gershwin, Lloyd Weber y tantos otros, escritas para historias que han sido llevadas, muchas de ellas, al cine, la televisión y cuyas melodías emblemáticas forman parte del imaginario colectivo de... unas cuantas personas con cierta cultura musical (iba a decir de todo el mundo pero, francamente, dudo que el título West side story, solo por mencionar un caso, signifique algo para las masas embrutecidas que ven El valor de la verdad cada sábado por la noche...).

Por otro lado, existe una estrecha relación entre musicales y pop-rock, establecida en los años 60s con el surgimiento de títulos como Jesus Christ Superstar, Hair o Tommy y que se ha mantenido hasta el día de hoy en las partituras de algunos de los musicales más conocidos de los últimos años, que combinan ensambles sinfónicos y coros operáticos con instrumentos básicos de un contexto rockero como guitarras, bajos, teclados y baterías; sin perder, desde luego, las características principales e inconfundibles de un musical: temas universales (amor, amistad, traición, ambición), vestuarios, maquillajes y peinados sobrecargados, escenografías grandilocuentes, etc. Asimismo, existe una tendencia nueva en el teatro musical norteamericano que arma historias sobre la base de las canciones más conocidas de algunos íconos del pop-rock: Mamma mia! (Abba), Movin' out (Billy Joel), We will rock you (Queen) y la más reciente, A night with Janis Joplin, un tributo a la mítica cantante de blues y rock, al estilo Broadway.

Pero volvamos a Wicked. Decía que esta obra, que cuenta la historia oculta de la Bruja Mala del Oeste, el malévolo personaje del clásico film de 1939 The wizard of Oz, es uno de los espectáculos musicales más sobrecogedores que he visto. El nivel de perfección que alcanza esta puesta en escena, prácticamente en todos su aspectos, no acepta discusiones, salvo que las plantee algún experto en Musicales capaz de encontrarle desaciertos, en comparación a otras temporadas, a otras obras o incluso a otras épocas de este género, equivalente a la opereta italiana y la zarzuela española.

Se trata de una adaptación libre -muy libre, por cierto- de un libro escrito en 1995 por Gregory Maguire, titulado Wicked: The life and times of the Wicked Witch of the West, que se desarrolla en paralelo a la historia original del mágico mundo de Oz, antes de que la pequeña Dorothy aterrice, con casa y todo, en esta tierra de brujas, animales parlanchines y monos voladores (algo así como el Episodio I de Star wars). Aunque las referencias a The wizard of Oz son permanentes, en realidad este cuento musical posee una temática y personalidad propias, creando un universo nuevo de situaciones, personajes y argumentaciones por demás interesantes: la Bruja Mala del Oeste es presentada como una outcast: una mujer inteligente, luchadora y discriminada desde su nacimiento por tener la piel de color verde; y su contraparte, la rubilinda Bruja Buena del Norte, una mujer frívola, superficial, socialmente popular y bastante tonta. Ambas desarrollan una intensa amistad, en el contexto de una escuela para adolescentes, que atraviesa diversos problemas por, entre otras razones, la competencia por el amor de un "príncipe", nada convencional por cierto, pero príncipe al fin.

La historia es entretenida y posee momentos de mucha emotividad, pues incluye lecturas diferentes de determinados códigos y lugares comunes que se pueden encontrar en un musical de Broadway: hay romance, humor, tristeza, bailes coreográficos y todo lo demás, pero con un discurso que se aleja de la cursilería para entrar en terrenos un poco más complejos (el tema del rechazo del padre, la discriminación de los amigos, la defensa de los animales, el Mago de Oz como símbolo del engaño y el control social). Pero lo que hace de Wicked una obra sobrecogedora es su música: el impresionante talento de las y los intérpretes, una generación de vocalistas capaces de conseguir cotas elevadísimas de volumen y emoción. Si bien es cierto el trabajo que resalta más es el de las protagonistas (para esta temporada, las jóvenes cantantes Donna Vivino y Alli Mauzey), cada una de las apariciones de personajes secundarios o de coros es verdaderamente notable.

Al escuchar aquellas voces afinadísimas, potentes y a la vez expresivas, dosificando cada fraseo y lanzando notas con la precisión milimétrica propias de un violín pulsado por un músico entrenado académicamente, desfilaron en mi memoria los nombres y rostros de Gianmarco, Denisse Dibós, Marco Zunino, Gisela Ponce de León, Bruno Ascenzo y etcéteras en su naturaleza más cucarachesca, con la mediocridad de los que se sienten talentosos en un medio como el peruano, sin acceso a las grandes ligas. Siempre he opinado que los musicales presentados, con pompa y huachafería extrema, en Lima (presentaciones que incluyen alfombras rojas, fotos en Cosas y demás) son de lo peor, pero nunca tuve eso tan claro como esa noche en el mítico Teatro Gershwin, el mismo escenario en que Wicked se estrenó, hace exactamente diez años, en octubre del 2003, sin salir de cartelera hasta el día de hoy y registrando récords de taquilla, temporada tras temporada.

El marco musical ha sido compuesto por un peso pesado de estos asuntos, el señor Stephen Schwartz, responsable de las bandas sonoras de clásicos modernos del cine animado como The huncback of Notredame o Pocahontas, entre otros títulos. Schwartz ofrece en Wicked una combinación perfecta de los vuelos sinfónicos propios del cine y teatro modernos con ensambles de pop-rock contemporáneo, junto a distintivos sonidos extraídos del jazz y el vaudeville. La emoción y la gravedad de ciertos momentos específicos de Wicked se reflejan en la partitura, la cual es interpretada en vivo por una orquesta de 23 músicos. Eso, más las alucinantes instalaciones del teatro en sí mismo, el lleno total y toda la atmósfera creada por cada detalle de la puesta en escena, cuidadosamente diseñada para que el público se introduzca en la historia, hacen de Wicked un espectáculo realmente inolvidable.

Al final, cuando las miles de personas que abarrotan la función descienden las escaleras para salir del teatro, se encuentran con unos enormes carteles que dicen "You are now leaving Oz/Reality straight ahead" (Ahora usted está saliendo de Oz/La realidad comienza afuera". Y es verdad. Al terminar Wicked uno no solo deja atrás el teatro, uno deja atrás la magia, la fantasía de haber estado dos horas en otro mundo.