Mostrando entradas con la etiqueta Álbum del Día. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Álbum del Día. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de junio de 2017

"DESPACITO" Y LA CRISIS DE LA MÚSICA LATINA

Publicado originalmente en Diario Exitosa (lunes 5 de junio de 2017, página 18)


La música latina está en crisis. Los clichés del “encanto caribeño” creados por la cultura anglosajona se han unido, de manera enfermiza, con las tendencias comerciales impuestas por un mercado que solo se concentra en aquello que venda mucho y muy rápido, y han desaparecido del imaginario colectivo de las masas hermosos géneros musicales que fueron sinónimo de calidad, sofisticación, idiosincrasia y exotismo.

La expresión más patética de la metástasis que padece nuestra música es, por supuesto, el reggaetón que se apoderó, desde 1995 aproximadamente, de emisoras, rankings y premiaciones, aniquilando la rica tradición musical latina y reemplazándola por ese insoportable golpeteo simiesco y repetitivo cuyas letras estimulan pulsiones primarias de una muchedumbre de consumidores cautivada por sus connotaciones “sensuales”. Con complicidad del reggaetón, los modelos de éxito de la juventud han sufrido una preocupante transformación: los chicos quieren ser narcos y las chicas, sus siempre dispuestas acompañantes.

La canción Despacito es la más reciente trastada reggaetonera, compuesta por el cantante portorriqueño Luis Fonsi y una cantautora panameña, Erika Ender, cuyas pupilas deben estar convertidas en frenéticos signos de dólar, como los de las máquinas tragamonedas, mientras su creación -descrita como “reggaetón romántico” cuando en realidad es una grosera invitación al encontronazo promiscuo, disfrazado de falsa elegancia- triunfa, de manera irrefutable, con índices millonarios de ventas y cientos de miles de descargas y reproducciones en YouTube.

La infección reggaetonera está tan extendida que el tema de marras viene siendo grabado en diversos géneros musicales e incluso se presentó en la final de la versión norteamericana de The Voice, uno de los programas de talentos más sintonizados del planeta.

Pero el encanallamiento de nuestra música se manifiesta en otras expresiones musicales, como por ejemplo, la balada. La generación que hoy tiene entre 40 y 50 años de edad, cuando encendía la radio durante su niñez, adolescencia o pregrado universitario, escuchaba letras como esta: “¿Y cómo es él?/ ¿en qué lugar se enamoró de ti? / ¿de dónde es? / ¿a qué dedica el tiempo libre?” (Y cómo es él, José Luis Perales, 1982). Hoy ese lirismo es reemplazado por un grotesco “dile al noviecito tuyo / que él es una porquería” (El amante, Nicky Jam, 2017).

Hoy, el romance musical llega en ritmo de bachata, ese sonido chirriante, sudoroso y monotemático en el que vocalistas de timbre afeminado “enamoran” a las jóvenes modernas con proposiciones que pasan la delgada línea entre lo sugerente y la agresión, aceptadas de buen grado por la masa, incluso femenina, que luego se declara contra el abuso y la violencia hacia la mujer.


Pero esta crisis de la música latina no es moral sino artística. Los ídolos latinos actuales han abdicado de toda calidad musical -tanto en la composición como en lo interpretativo- para entregarse de forma hedonista y vulgar al desarrollo de propuestas rentables, que dan vueltas sobre lo mismo permanentemente, pasando por encima de décadas de una evolución musical que motivó la aparición de géneros como el bolero, el son, la salsa y sus derivados, el latin jazz, la nueva ola y las baladas con orquestaciones exquisitas y voces privilegiadas -además de la fuerza del rock en español o la impronta poética de los trovadores- a las que todos estuvimos expuestos, enriqueciendo nuestra sensibilidad a través de un acto muy sencillo: encender la radio.

domingo, 1 de febrero de 2015

EL ÁLBUM DEL DÍA: UNA RESEÑA CADA 24 HORAS...


Desde el primer día de este año, lancé mi propio grupo en Facebook, denominado El Álbum del Día. Consiste en reseñar una producción discográfica diaria, recordando sus canciones, circustancias de grabación, datos básicos, anécdotas y análisis, dentro de mis posibilidades, conocimientos y capacidad para procesar información disponible en la red. Pueden ser discos que haya escuchado mil veces a lo largo de mis casi 30 años de melómano compulsivo, o puede tratarse de álbumes que recién haya descubierto, la idea es no dejar pasar un día sin publicar una reseña. No están ceñidas a determinados géneros musicales, aunque de hecho los que preponderan son el rock, y en particular ciertos subgéneros como el rock clásico, progresivo y metal; y el jazz en sus diversas vertientes. Pero en realidad el rango es mucho más amplio, en un intento por representar, a través del limitado género de la reseña o crítica musical, mis intereses por escuchar prácticamente de todo.

Como lo he comentado en círculos cerrados, lo que jamás encontrarán en este grupo -al que están cordialmente invitados a unirse, por supuesto- será discos de reggaetón, bachata (tipo Aventura o Romeo Santos), cumbias o huaynos peruanos aparecidos a partir de los 90s o pavadas pop tipo One Direction, Justin Timberlake, Rihanna o cualquier disco de Shakira de los 2000 en adelante, porque ninguno de esos artefactos merecen que les dedique tiempo para escucharlos. Pero antes de que hagan click aquí para ver de qué va realmente El Álbum del Día, quisiera compartir con ustedes de dónde nació esta idea:

Hace unos meses, aproximadamente en noviembre del 2014, hice un breve post en mi Facebook personal acerca del disco Time and word (1970), de Yes. Tuvo cierta interacción de modo que decidí compartirlo con FaceRock, grupo cerrado de melómanos, coleccionistas e investigadores que, desde hace varios años ya, comparte sus gustos y opiniones, preferencias y diferencias, acerca de artistas, géneros, discos, canciones y anécdotas relacionadas con el rock, por supuesto.

Después de mi publicación sobre el Time and a word, hice algunas otras -creo que fueron discos de Pink Floyd, Steely Dan, Silvio Rodríguez y Earth Wind & Fire, pero sin periodicidad definida ni mucha extensión, por lo que no era del todo exacto llamarlas "reseñas" sino simples y breves comentarios, acompañados de una pregunta final, capciosa, tipo trivia, acerca del disco comentado y claro está, de un enlace de YouTube con algún tema de la producción discográfica sobre la que tratara mi comentario.

Y recalco que no se trataban de reseñas porque no ahondaba en el análisis u opinión respecto de sus contenidos, circunstancias específicas o datos curiosos sobre su grabación, mayor información sobre la banda o artista, etc. Eran como viñetas de un máximo de 5 líneas y el video respectivo. La pregunta tenía la intención obvia de generar interacción, aunque noté casi desde el principio que ello no tuvo mucho éxito, quizás debido a que FaceRock mismo es un espacio de debates amplios y, desde luego, mucho más interesantes.

Cuando publiqué mi comentario sobre el album Mujeres (1978) de Silvio con el grupo FaceRock, una decisión controversial pero no negativa pues estaba motivada por intereses de genuina difusión de un álbum que, sin ser necesariamente de rock en cuanto a sonido, sí tiene mucho del género por su actitud y la influencia en artistas rockeros latinoamericanos de distintas épocas, comencé a recibir mensajes de diversos y connotados integrantes de FaceRock, llamándome la atención -mitad en serio, mitad en broma- bajo la premisa de que el cantautor y guitarrista cubano no tiene nada que ver con el rock.

Acusé recibo de aquella respuesta colectiva -que en algunos casos específicos fue hasta ligeramente grosera- estirando las posibilidades de este clásico disco de Nueva Trova Cubana, ahora sí de forma provocadora y a la mala, mencionando algunas canciones como Cierta historia de amor (una suerte de foxtrot con elementos rockeros) y el parentesco musical de Silvio Rodríguez con otros grandes del folk mundial como Woody Guthrie, Pete Seeger y Bob Dylan, frecuentes en los debates de FaceRock. Aun así, el veredicto fue vertical y unánime: mi inclusión del trovador cubano en FaceRock estuvo fuera de lugar, era un "off-topic" (el término "off-topic" se refiere a todas aquellas contribuciones que, en cualquier foro o grupo de conversación, no guardan relación de una u otra forma con la discusión que dio origen a dicho grupo. Algo así como una digresión pero en inglés para que suene más acorde al metalenguaje virtual utilizado comúnmente en las redes sociales).

Pasaron unas semanas y comenté el disco I am (1979) de Earth Wind & Fire y, para mi sorpresa, recibí una nueva andanada de mensajes, instándome a no continuar con los "off-topic" en un grupo dedicado a las guitarras y los rebeldes sin causa, que fue más o menos la visión que me dejaron en claro. Sin ánimo de polemizar, ya que participo y disfruto muchísimo de FaceRock, declaré que me parecían respetables sus opiniones pero que esperaría algún pronunciamiento del moderador del grupo, respecto de estas digresiones que algunos consideraban inaceptables. Y en efecto -y para más sorpresa mía- el moderador se pronunció y lo hizo respaldando las reacciones de quienes pensaron que yo estaba "saltando la barda", al tratar de introducir el funk y el soul de un grupo como EWF -que ha tenido tanta incidencia en el desarrollo del pop-rock como cultura- en los debates de FaceRock. Como mis inquietudes son demasiado diversas y, a veces, hasta antagónicas en cuanto a la posibilidad de escuchar música y hablar (o escribir) sobre ella, decidí armar El Álbum del Día.

Como jugando, ya terminó el primer mes del 2015 y, a pesar de que hacer una reseña diaria me ocupa cierta cantidad de tiempo: entre buscar el enlace del álbum completo en YouTube, la carátula, la información que complemente a todo lo que se escape de mi memoria y por último, ordenar mis sensaciones y opiniones sobre el disco escogido, luego de escucharlo dos o tres veces, he cumplido con esta meta autoimpuesta, que me da muchas satisfacciones personales por el placer de escribir lo que me nace sobre cualquier tema musical, sin ediciones ni "aclares", de ningún tipo. Los espero en El Álbum del Día, que arranca este febrero 2015 con un sensacional disco de latin jazz, que por supuesto no podría compartir jamás en FaceRock...