viernes, 13 de junio de 2014

YO LA TENGO EN LIMA DESDE LA MIRADA DE UN IRREDENTO FAN


El irredento fan no soy yo, por si acaso, sino mi buen amigo y camarada melómano freak John Pereyra (aka Hákim de Merv) quien, haciendo uso de su sólida redacción, describe el concierto que ofreció el trío de New Jersey, hace unos días, en Lima. Yo La Tengo es poseedor de una de las hinchadas más fieles y subtes de la ya no tan nueva hornada del rock independiente. La primer vez que escuché Yo La Tengo, allá por el año 1999, pensé que esas canciones eran una alijo de tracks perdidos de The Velvet Underground, por la inocultable influencia, por decir lo menos, que ejerce Lou Reed en el cantar de Ira Kaplan, fundador, guitarrista y principal compositor de la banda.

Aunque de entrada no me fue bien con Yo La Tengo -siempre he tenido serios prejuicios hacia el rock "indie", que favorablemente han ido desvaneciéndose con los años- poco a poco su atildada forma de hacer simples canciones combinando distorsión y calma contenida fueron convenciéndome de que este grupo de insólito nombre en español, asunto detrás del cual hay una historia tan tonta como interesante, estaba un par de pasos adelante de la mancha homogeneizada de ensambles sonoros postmodernos.  

Es cierto que su camino data de mediados de los 80s pero también es cierto que su culto viene de la mano de su asociación con el sello Matador Records (algo así como la Biblia o el Corán del indie rock), que comenzó en 1993. Tras los conciertos de Metallica, Paul McCartney, Soundgarden y Pixies, el de Yo La Tengo ha sido, de lejos, el quinto más importante en esta primera mitad de 2014. Por eso quiero compartir con ustedes el emocionado relato de John, ya que no tuve la suerte de ir. Las buenas crónicas, como la buena música, merece ser difundida y compartida entre quienes las sabemos apreciar...

YO LA TENGO EN LIMA
por John Pereyra Vergara


En la medida en que la rutina tiende a devorarlo todo, incluso aquellas actividades que amamos y con las que nos identificamos/autodefinimos, había olvidado lo que significa ser "joven" en todo el sentido de la palabra... hasta ayer en la noche.


Lo de Yo La Tengo es quizá la última experiencia que pueda servirme de referente en años venideros -aunque las esperanzas de ver a otros grupos "must", como suele decir mi amigo Jonas García, son lo último que se pierde-, cuando recuerde (y añore) mi juventud. Lo de The Cure, por supuesto, ha sido igualmente memorable, pero distinto: ni mejor, ni peor; simplemente distinto. Aquella vez en el Estadio Nacional, el año pasado, fue una deuda por décadas de ausencia que se saldó con creces a través de una sagrada comunión entre feligresía y banda. Lo de ayer, no creo exagerar, fue una fusión: durante dos horas y media, todos los que estuvimos allí fuimos Ira, Georgia y James. Fuimos unos y trinos.

Desconcertó que la gente llegara sobre el filo de la hora anunciada: a las 8 de la noche habían pocos asistentes dispersos, pero a las 8.30 la cola ya se perdía de vista. Esta circunstancia, sin embargo, se vio mitigada por un problema que el grupo tuvo en Aduanas para poder sacar sus instrumentos -y que dilató el inicio de la tocada hasta las 11.30 pasado meridiano. Ignoro si cancelaron a los teloneros, pues no supe que se anunciara alguno -y quizá por ello la emoción fue tan repentina como mayúscula cuando vimos a los de Hoboken trepar al escenario y encarar a sus seguidores peruanos con los acordes del Fade (2013).

¿El set list? Pues, la verdad, producto de muchas elecciones felices. Sorprendió bastante que tocaran "Autumn Sweater" y sobre todo "Moby Octopad", ambas de su disco I Can Hear The Heart Beating As One (1997, uno de sus episodios más celebrados por la crítica especializada y los fans -aunque faltó "Green Arrow", buuuuuuu-). Hubo maravillosos momentos de complicidad desbordante, como en "From A Motel 6", en "Big Day Coming" o en "You Can Have It All" (ejecutada ésta en el encore). En líneas general, no se le puede hacer a la banda mayores reproches en ese sentido (aunque siempre sí: "Tom Courtenay" y "The Summer", pe').

Pero lo de anoche fue irrepetible por esa fusión a nivel casi molecular de la que hablaba hace unos minutos. El pogo no sólo fue salvajón y expansivo, sino incandescente: como pocas veces, el público peruano conocía las canciones y las coreaba por lo menos en el estribillo, mientras se desataba el slam. En el escenario, esa refulgencia venía sobre todo de Georgia e Ira, unos capazos para crear inmediatas conexiones empáticas con la audiencia. Georgia estuvo no pocas veces a punto de hacernos cruzar al Otro Lado con su dionisíaco accionar a las baquetas. Ira aporreó constantemente la guitarra como si fuera un demencial avatar de Thurston Moore (Sonic Youth). Gentileza insular del trío: de entre el público surgió un vinilo del Popular Songs (2008) que la banda al completo autografió. Reyes.

Para mí, el clímax de la noche llegó antes del encore. Los triates comenzaron a tocar "Ohm", canción que abre el Fade, y la explosión fue inmediata. El gancho perfecto a la mandíbula. Mejor aún, el mazazo directo a nuestros miocardios, que ya habían bajado la guardia, Al borde del moco, mi bobo comenzó a zapatear. Después de muchas lunas, me sentí vivo, libre -como un animal sobrecargado de energía que trasciende el propio ser, como un viejo guerrero que respira, que muge, que hiede desprecio hacia todo lo que se le ha inculcado bajo el rótulo de "buen vivir"; que brama desde el estómago, desde los poros de la piel, desde los ojos, desde los pies... DESDE TODAS LAS PUTAS PARTES DEL JODIDO CUERPO HUMANO. Felicidad plena, que Yo La Tengo rubricaría a renglón seguido con uno de los números más esperados/solicitados de la jornada: "Blue Line Swinger", y el pogo más brutal en el que que mi corazón ha participado, por la puta madre. Inevitable no agradecerlo con lágrimas en los ojos ("tears are in youuur eyes").

Luego vendría el encore de rigor con tres temas, el primero de los cuales fue a pedido -favor que los YLT concedieron a mi amigo Diego BD (con quien nos reencontramos después de ¡¡¡15 años!!!) por tener bien puesto y en primera fila su polo con el nombre del grupo (lástima que el terceto no estaba preparado para tocar lo que pidió, "Deeper Into Movies"). Pero ya no se podría superar la æpogé de "Blue Line...". Para entonces, yo ya había abandonado las primeras filas, porque el cuerpo no me daba para más. Aún así, la noche me deparó una última sorpresa.

Muy cerca de donde me encontraba, una flaca bastante menor que yo pogueaba a morir con sus sobrinas, obviamente unas niñas todas ellas. Debe haber sido la mejor noche de sus cortas vidas. Aún diría más, deben haberse sentido vivas por primera vez desde que tienen uso de razón. Quién sabe, tal vez sea merecedor del mismo privilegio de aquí a unos cuantos años, si este achacoso cuerpo todavía aguanta la exigencia del slam y si mi querido Delfín tiene la suerte de seguir -sólo parcialmente, ojo- el camino de su pobre tío.

Bendito sea el destino que en su infinita sabiduría me hizo rocker antes que cualquier otra cosa. Bendito sea el destino que me libró de esos otros caminos ignominiosos a los que estaba condenado por ascendencia familiar. Bendito sea ese destino, carajo.

lunes, 2 de junio de 2014

BRASIL 2014: TODO IMPORTA MENOS EL FÚTBOL


Faltan apenas 10 días para que se inicie el vigésimo Campeonato Mundial de Fútbol Brasil 2014, el segundo que se juega en el país del bossa nova, la samba y el carnaval. El primero fue hace 64 años, en 1950. Sin embargo, a medida que pasan los días me va interesando cada vez menos ser parte de la comparsa masiva que, casi de manera autómata, "vibra de emoción" y deja de lado su trabajo, su estudio y hasta su vida personal para no perderse las incidencias -como dicen las muletillas de la prensa deportiva desde que tengo uso de razón- de este campeonato. ¿Por qué? Porque en este mundial, más que en ningún otro, el fútbol ha pasado a ser un elemento más y por momentos pareciera que es el de menor importancia, de esta enorme campaña publicitaria que resalta todo, menos el deporte en sí mismo.

Esto no es nuevo, desde luego. El último mundial que, en mi modesta opinión, tuvo algo de magia y no estuvo gangrenado de distorsiones comerciales fue el México '86, el del pique, los goles de Gary Lineker y la "mano de Dios". Si estiramos un poco la tolerancia, podríamos decir que Francia '98 fue, a la postre, el que puso fin a los mundiales de fútbol y ya, a partir del siglo 21, comenzaron estos catálogos de modas, las publicidades que disparan la venta de televisores y los crímenes y problemas sociales asociados al Mundial. 

Todos los mundiales que se han jugado en los dosmiles -Corea-Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010- han estado contaminados por escándalos en la construcción de estadios, hoteles y villas deportivas sobrevaloradas (corrupción gubernamental), denuncias de trabajo infantil para la confección de souvenires y merchandising de toda clase (como ocurrió en el anterior torneo sudafricano) y sórdidas noticias relacionadas al aumento de la prostitución en los alrededores de hoteles, por el llamado "turismo sexual" que es utilizado a discreción por los "fanáticos" que van a los estadios y, en algunos casos, hasta por las mismas delegaciones futbolísticas.

Atrás han quedado las expectativas sobre las cábalas de los equipos, los tiempos que cada selección dedicaba a las concentraciones, las excentricidades de cada equipo, digamos, exóticos (como los medio orientales o los africanos quienes, por razones obvias, no poseen las mismas costumbres que las escuadras europeas o latinoamericanas). Ahora la noticia es la sesión de fotos para perfumes de Cristiano Ronaldo, la última captura de papparazzi de la novia de Messi en la playa, los jugueteos porno-soft de mujerzuelas advenedizas que la prensa tetuda termina bautizando como "novias del mundial" y las horrorosas canciones de artistas ultra mediáticos, de ventas multimillonarias y nula calidad, como Shakira o Pitbull, que son el soundtrack de Brasil 2014. El fútbol -que aun aparece en las cadenas especializadas como Fox Sports, ESPN y todos sus satélites- ha quedado relegado, se ha convertido en un ingrediente de la fórmula comercialmente winner, la dinámica del negocio, "lo que le gusta a la gente".

Y en cuanto a los problemas sociales, políticos y económicos descritos previamente, Brasil 2014 es, sin lugar a dudas, el mundial en el que más evidentes, patéticas y agresivamente sórdidas se han hecho estas situaciones. Basta con ver a la población brasileña, la más futbolera del mundo, en pie de lucha diaria, realizando protestas contra todos los negociados que se están haciendo con motivo del mundial de fútbol, para entender que esto no es solo una apreciación personal de quien esto escribe. Hay un malestar masivo, en el país más identificado con el buen fútbol a nivel mundial, que se está expresando sin pudores. Ante todo ello, la maquinaria publicitaria, mediática y comercial hace oídos sordos y ojos ciegos pues se inserta con más facilidad en la dinámica superficial de aquello que más vende.

Tengo 40 años y he visto todos los mundiales desde España '82. Ese año, en que Perú participó por última vez (no solo porque fácticamente no volvió a participar en los ocho mundiales siguientes sino porque NO LO VOLVERÁ A HACER JAMÁS), hubo un periódico que sacó un un suplemento titulado La Historia de los Mundiales o algo así -no recuerdo bien si fue Expreso o El Comercio- en el que contaban, detalle a detalle, partido a partido, todo lo que pasó desde Uruguay '30 (el primer mundial) hasta Argentina '78 (en ese momento, el anterior). 

Lo coleccioné y consumí de manera compulsiva, casi como una adicción. Leyendo esas páginas y viendo esas fotos aprendí que Obdulio Varela es un ídolo en Uruguay, que no hubo otro delantero como el francés Just Fontaine, que Pelé debutó a los 17 años en Suecia '58, que Ferenc Puskas y Sandor Kocsis, mediocampista y delantero húngaros, merecieron ser campeones y nunca lo fueron, que al arquero soviético Lev Yashin le decían "La Araña Negra" y que Holanda campeonó en el corazón de todos los fanáticos del fútbol los dos mundiales consecutivos en que no pudieron levantar la copa, entre muchas otras cosas. Y cada historia de lo que ocurría en España '82 se ligaba de manera inmediata a los otros mundiales pasados, creando conexiones emocionales, recuerdos, una cultura asociada a un deporte que, con el correr de los años, ha perdido su encanto para convertirse en un negocio ramplón, vulgar y superficial.

Este mundial no tiene estrellas, todos son robots con el pelo engominado y los contratos publicitarios esperándolos a la vuelta de la esquina. Personajes como Cristiano Ronaldo, Mario Balotelli y otros deben ganar más dinero posando para una revista dirigida al público femenino -o al masculino metrosexual, que es casi lo mismo- que jugando fútbol. Por ende, si se lesionan una rodilla quizás no les sea tan perjudicial pues no la necesitan para las sesiones de fotografía fashion que conseguirán mientras dure la para. Ya no hay mística en el fútbol. Hay negocios, corrupción y distorsiones de todo tipo que dejan a los goles, las jugadas y los equipos esperando su turno para recibir un poco de atención en medio de tanta basura, la cual es consumida de forma desesperada por todos esos hombres y mujeres que, sin saber nada de fútbol, se reunirán en torno a un LCD de 40 pulgadas, al ritmo de la canción plagiada de Shakira, una de esas improvisadas y simplonas "novias del mundial".

martes, 27 de mayo de 2014

ERICK ELERA PRESIDENTE (O ALCALDE O LO QUE SEA)


El último fin de semana llegué a esta conclusión: Erick Elera debe ser autoridad en este país, ya sea desde el sillón municipal o ¿por qué no? desde el mismísimo Palacio de Gobierno. Su omnipresencia, que a mí me produce serios problemas estomacales, parece ser del agrado de las masas consumidoras de telebasura, ya que Canal 4 ha decidido imponer su imagen todo el santo día a través de comerciales, campañas, reportajes y cómo no, la intoxicante dosis diaria de su "carisma" en cada capítulo de Al fondo hay sitio y los infaltables resúmenes de la semana que, sábado y domingo, quitan tiempo a los temas verdaderamente importantes.

Sábado, 6:35am. Me desperté y encendí la televisión, que accidentalmente se había quedado sintonizada en América Televisión. Y ¿qué se ve en el canal de las estrellas a esa temprana hora? A Erick Elera en primerísimo primer plano soltando una de esas líneas ridículas que "escriben" los monos creativos más exitosos y millonarios de la televisión nacional. Las mismas que fueron expectoradas a las dos semanas de las cadenas televisivas foráneas que, engañadas por los altos ratings en Perú, pensaron que se trataba de algo bueno para darse cuenta, ahí nomás, de que no valía la pena.

Cuatro horas después, 10:40 de la mañana, trotando a duras penas en la caminadora electrónica del segundo piso de un gimnasio, levanto la mirada hacia uno de los monitores -que se supone deberían mostrar imágenes alusivas al deporte, motivadoras o por último, relajantes- y ¿a quién me encuentro? Otra vez el insoportable rictus sonriente que expresa la más pura vulgaridad, ignorancia y homenaje a la chacota permanente de Erick Elera, durante un programa magazine que debería tener mil mejores opciones para entretener a su público. Pero no. Resumen de Al fondo hay sitio. Es lo que le gusta a la gente diría Ferrando. Y una vez más, tendría razón.

En las restantes horas del mismo día, sábado 24 de mayo, me encontré al susodicho "actor" y "cantante", alrededor de 8 veces más, cada vez que mi desesperado zapping pasaba por el canal de Fede, Gise y EEG. ¿Qué está pasando acá? ¿hasta dónde hemos llegado que los dueños de esta televisora no tienen más nada qué mostrar? ¿por qué un personaje de una comedia exitosa, independientemente de su mala calidad, está todo el día metido en las casas de cientos de miles de peruanos y peruanas? Revisar superficialmente su página de Facebook es de espanto. Más de 600,000 seguidores. ¡Debería fundar un movimiento político!

Para colmo de males, el día siguiente a las 8 de la mañana, repetí como un autómata la acción de encender la televisión en Canal 4 al despertarme y ¿qué vi? A Erick Elera nuevamente, en el resumen dominical, que era exactamente el mismo que el sabatino, que propala el programa matutino de América Televisión para "alegrar el desayuno dominical" de millones de compatriotas lobotomizados por este atropello al buen gusto, este remedo de programa cómico, esta novela insoportable que es ya todo un hito en la historia de nuestra caja boba.

Ahora que asistimos al momento más corrupto del espectáculo en nuestra política -digamos, por supuesto, que no es novedad ya que nunca se detuvo su avance- con presidente y primera dama, ministros, alcaldes y alcaldesas, exalcaldes, ministros y exministros, expresidentes, congresistas y excongresistas, asesores y "chupes", presidentes regionales y sus ayudantes metidos en esta danza mafiosa de robos, comisiones amañadas y sicarios, en donde, según ellos y sus prensas compradas, "la economía va bien aunque la política vaya mal", ha llegado el momento de que se imponga el verdadero liderazgo de lo popular, por eso creo que es un imperativo, señal de nuestros tiempos, que en plena era de la (des)información, Erick Elera asuma la responsabilidad de su arrolladora popularidad y nos gobierne. 

De una vez. Que haya "internas" en el plató de AFHS a ver quién se le enfrenta para resultar ungido como nuevo líder de masas. Y si queremos un rival de fuste, que garantice una segunda vuelta electoral de infarto, que hagan lo propio en Esto Es Guerra, de repente Yaco Eskenazi o Nicola Porcella o cualquiera de los otros monos calatos de ese programa asqueroso compiten con Erick Elera por el trono en este reino que ya no es ni de tuertos ni de ciegos, sino de descerebrados y oligofrénicos.


sábado, 25 de enero de 2014

NO ES MÁS QUE UN HASTA LUEGO...


Estimada comunidad de lectores -conformada básicamente por amigos, familiares y personas que me conocen de algún lugar- que me siguen desde 2008, año que comencé, tímidamente, este "blog dedicado a temas de actualidad, opiniones, comentarios, asuntos de interés, etc... surgido a partir de la necesidad de decir cosas y no contar con el espacio para hacerlo". Ahora que cuento con el espacio, debo aceptar que no cuento con tiempo para hacerlo. Por ese motivo entraré en un pequeño hiato, mientras trato de organizarme para, por lo menos, conseguir publicar un post por semana, cosa que no he podido hacer,  muy a pesar por cierto...

No creo que me extrañen mucho pero, de ser así, háganmelo saber para apurarme en esa reorganización del tiempo que me permita conseguir lo que antes era más sencillo: publicar un artículo de largo aliento sobre lo que me diera la gana, sobre lo que quisiera hablar (de ahí el nombre) y renovar con aceptable frecuencia los videos, portadas y canciones con las que a veces suelo adornar esta humilde bitácora que pasó hace poco las 100,000 visitas (muchas de ellas son mías, por supuesto)...

Muchas gracias por sus comentarios, tanto los positivos como los negativos, así como sus "Me gusta" en Facebook. Aunque hubieran sido por compromiso o por descuido, significa que vieron lo publicado y alguna reacción les generó. En esta época de clicks y reacciones en cadena automatizadas, ya es decir bastante, tratándose de un blog poco conocido como este...

Hasta la próxima...

lunes, 13 de enero de 2014

LA SALUD DE OSCAR AVILÉS: ¿REALMENTE LE IMPORTA A LA GENTE?


Me formulo esta drástica pregunta tras comprobar el absoluto desconocimiento que las nuevas generaciones de peruanos tienen respecto de este legendario músico, que hoy se encuentra hospitalizado tras una segunda operación al corazón y superando, en medio de su convalecencia, unas complicaciones renales que pusieron su nombre en todos los titulares esta mañana.

Claro, me dirán algunos, existe preocupación pues los medios cubren la noticia, diciendo más o menos lo mismo que escribo como primer párrafo, entrevistan a sus familiares más cercanos y sueltan frasecitas tipo “¡Fuerza don Oscar!”, antes de pasar a otros temas. Pero ese nivel tan superficial de interés quizás podría reproducirse para cualquier personaje, conocido o no, valioso o no, mediático o no.

Porque mientras eso pueda, quizás, significar un atisbo de humanidad frente al sufrimiento del prójimo, lo cual ya es ganancia en medio de esta sociedad peruana que cada año está más enferma de tugurización mental, también revela la profunda ignorancia que, tanto los periodistas como los ciudadanos de a pie, exhiben cuando se trata de hacer una reseña en algún medio de comunicación; o cuando se toca el tema en una sobremesa en casa después de almorzar. Los resultados demuestran un vergonzoso grado de desinformación en lo tocante a la importancia que ha tenido –y tiene- Oscar Avilés para nuestra música criolla y en general, para nuestra identidad como pueblo.

Ocurre que mucha gente en realidad no tiene la menor idea de quién es, y menos aun, de qué representa Oscar Avilés. Y lo afirmo a riesgo de que salgan a decir que debo estar mal de la cabeza para afirmar algo así. ¿Acaso no ponen a cada rato Y se llama Perú en la televisión o no es cantada a voz en cuello, todos los fines de semana, por las manchitas VIP de clientes borrachosos de las peñas de moda, tipo Del Carajo o De Rompe y Raja? ¿acaso nadie sabe que él acompañaba al gran Arturo “Zambo” Cavero, también elevado a los titulares cuando murió?

Todo eso sigue calificando, para mí, como un conocimiento vago, incompleto y totalmente superficial de estas figuras de la música peruana, despreciada durante décadas y hoy producto de consumo de las gentitas que se emocionan con el ceviche y el pisco, cuando antaño sus abuelos, desde la aristocracia, los consideraban comida y bebida de barrio. En realidad, si Cavero no hubiera muerto y Avilés no fuera utilizado como “amuleto” de la mil veces fracasada selección peruana de fútbol, actualmente serían solo los nombres de dos viejecitos criollos, que no pasan de ser pintorescos y graciosos. Punto.

Hace poco visitó la cabina de una sintonizadísima radio local el guitarrista Pepe Torres, otra legendaria figura de nuestro acervo musical criollo, y los vigilantes de la puerta, ambos en sus cuarentas, no sabían quién era. Ni de nombre siquiera. Cuando se identificó don Pepe -el mejor guitarrista del Perú según mi humilde opinión, incluso por encima de Avilés quien fue, además de amigo y cómplice en miles de grabaciones y jaranas, su maestro de guitarra- los vigilantes lo anunciaron como “un señor que dice ser invitado del programa tal”.Una vergüenza para nuestro sistema educativo no inculcar el conocimiento de quienes le dan forma a la identidad artística y cultural de su país. ¿Ustedes creen que en España no saben quién es Paco de Lucía? ¿o que en Chile no reconocen a Claudio Arrau? ¿o que en Brasil no ubican a Chico Buarque?

Don Oscar Avilés ha mostrado gran vitalidad y ánimo hasta hace relativamente poco tiempo y ahora, a punto de alcanzar los 90 años de edad, su salud ha comenzado a dar signos de debilidad. Todos han salido a decir algo: desde la junta de médicos que lo atiende en el Hospital Rebagliati, encabezada por la actual directora de EsSalud, hasta los excrementicios programas de la televisión comercial. Sin embargo yo me pregunto si toda esta gente está al tanto, más allá del rebote noticioso que busca la toma más conmovedora, con musiquita melodramática de fondo, de la profunda pérdida que tendrá la cultura de este país el día que ocurra lo que tenga que ocurrir.

¿Por qué no está en mejores condiciones él y su familia? ¿por qué es atendido en el Seguro Social del Estado y no en una clínica? (en alguna que valga la pena, por supuesto, y no en esas “clínicas privadas” en donde matan y queman a los recién nacidos y después publican comunicados en la prensa, que cuestan miles de dólares, diciendo que “no tienen ninguna responsabilidad en las muertes”). ¿Dónde están las donaciones de la FPF, Claudio Pizarro y su ballet de fracasados a nivel selección, que lo sacan de su casa para que les cante un par de valsecitos?


Para mí, y supongo que para otras pocas personas también, es muy indignante este desinterés que durante años han tenido los artistas peruanos de parte de sus líderes de opinión, y en estos años lo que vemos es el resultado de ese desdén: una población desconectada de lo importante, alienada hasta la náusea que termina siendo incapaz de entender más allá de las minúsculas porciones de información, muchas veces mal organizada y peor comunicada, de los actuales comunicadores a cargo de brindar noticias a la masa. Y esta situación de Oscar Avilés es solo un ejemplo más de todo ello.

sábado, 28 de diciembre de 2013

GIANMARCO Y LOS FUEGOS ARTIFICIALES (hacer click en la imagen para leer interesante twitter sobre el tema)


Toda esta historia de Gianmarco Zignago y su engreído berrinche por redes sociales es una pequeña metáfora de la idiosincrasia de nuestra sociedad viciosa, cargada de egos monumentales, huachaferías diversas y una incontinencia pertinaz cuando se trata de creerse lo que no se es, gracias a las bombardas publicitarias que un cantautor de calidad común y corriente ha recibido y sigue recibiendo. 

Y además de engreído, ese berrinche virtual no es más que expresión de la piconería de quien ve que el negocio no le salió bien. Me explico: habría que ser demasiado ingenuo -o demasiado hincha de Gianmarco- para creer que la indignación del susodicho por el uso indiscriminado de pirotécnicos en Navidad es mayor que sus ansias egocéntricas de convertirse en trending topic, esa enfermedad que padecen todos los adictos al pajarito azul que es incapaz de decir frases que contengan más de 140 caracteres.

Me parece que este compadre buscó concitar, a través de su "indignado" tweet, una corriente de opinión contra los cohetones que lo colocara como líder de opinión en las encuestas de fin de año, Claro, es la fórmula perfecta: escoges un tema sensible y lanzas un petardo -sin alusión intencional al tema de los fuegos artificiales en cuestión- que te catapulte (o que te vuelva a catapultar) a los picos más altos de la popularidad de las encuestas de poder. Quizás este año terminas junto a Beto Ortiz en el ranking de "personas influyentes". Pareciera un consejo emanado de la fábrica de mentiras de Gustavo Rodríguez, el publicista de lentecitos con montura aérea que se cree escritor.

Y no es que las críticas ante la quema compulsiva de silbadores, ratas blancas y demás artilugios de dudosa procedencia estén equivocadas. Por supuesto que no. De lo que se trata, en este caso por lo menos, es que el señor Gianmarco Zignago que es, en este país, más omnipresente que el mismísimo Niño Jesús, hasta el punto que hablar mal de él en las redes sociales (por lo menos antes de este escandalete) podía terminar en la excomunión y que conversar con Regina Alcóver es casi como conversar con la Virgen María en persona... 

Decía que en este caso, Gianmarco alzó su "voz de protesta" porque una bombarda cayó en la puerta de su casa, o sea en el templo sagrado al cual acuden en peregrinación (por lo menos él lo cree así), miles de incautos musitando Una canción de amor y chillando de placer porque se ganaron una guitarra autografiada o porque tienen entre sus cosas el cancionero con recetas del BBVA lleno de fotos del "pelao" junto a Gastón Acurio. Claro, la Marca Perú hecha carne a través de la invasiva figura de Gianmarco, el artista nacional más sobrevalorado de los últimos 60 años.

Desde hace años Gianmarco dejó de ser la persona sencilla y hasta medianamente agradable que alguna vez fue, para convertirse en un monumento al egocentrismo y la actitud divesca de quien se siente un iluminado por los dioses y las musas de la inspiración. Cantautor de carisma chacotera y vulgaridades encubiertas, el compadre se crió entre tablas y telones gracias a sus padres, y apareció en cámaras desde que era un niño. Esa imagen del muchachito engreído que calla a todos los adultos para cantar en medio de la reunión familiar fue replicada por Gianmarco en cadena nacional y, poco a poco, se fue incrustando en la farándula local la (falsa) idea de que el tipo era algo así como un genio.

Algunas baladas cumplidoramente bien escritas captaron la atención de Emilio Estefan y desde entonces su carrera, que no daba para nada más que para vender miles de discos a nivel local y conducir un programa ridículo junto a otro niño mimado de la tele nacional -Bruno Pinasco- se transformó en una megainversión transnacional que operó el cambio de personalidad que hoy lleva a Gianmarco a comportarse como se comporta: ahora es un insufrible ególatra con poses de trovador, que se ha metido en todos los conciertos de artistas de habla hispana que ha podido como "invitado" y que lidera los rankings sobre la base de una música que tiene lo mismo de inocua como repetitiva. Hasta libros de autoayuda dice que escribe, con máximas y consejos al mejor estilo de ese otro personaje de nuestro folklore farandulero llamado Mauricio Diez Canseco.

Pero hay una cosa que invalida la protesta de Gianmarco frente a los pirotécnicos y los evidentes peligros y molestias que generan: él los utilizó a discreción en su personalísimo concierto en el que celebró sus 20 años de carrera en el estadio de San Marcos, hace un par de años si la memoria no me falla. Como todos sabemos, la universidad se encuentra frente a zonas urbanas y los bombazos con los que Gianmarco cerró "su noche" deben haber dejado sin dormir a más de una familia y sin paz a más de una inocente mascota.

Por eso su destemplada reacción -llamar "perros" a quienes lanzan cohetes en Navidad- y su posterior bloqueo, no cierre, de sus cuentas en Facebook y Twitter -que son lo máximo cuando todos son halagos y "me gusta" pero que pueden ser de lo más reveladoras cuando se enciende la ira popular- dejan al descubierto una personalidad inflamada por la arrogancia, incapaz de aceptar que ha cometido un error, como cuando insultó a quienes abandonaban su concierto en algún lugar de los EE.UU.

Gianmarco ha vuelto a activar sus cuentas, según dice por los sabios consejos de su madre, la venerada actriz y personalidad de radio y televisión Regina Alcóver. Y en las últimas 48 horas he visto su imagen cuidadosamente calculada para caerle bien a la Lima que no deja nunca de mirarse el ombligo, recorriendo los sets de Canal N, Canal 9 y Canal 4, casi como en desagravio. O sea que, por mucho que este tema haya mostrado el verdadero fustán de esa cuasi perfección orquestada, el mito de Gianmarco-eres-lo-máximo seguirá siendo explotado por los mercachifles de la prensa convencional.

Una más para el anecdotario de esta ciudad que parece haber olvidado lo que realmente cuenta: la sencillez, la autenticidad artística, el ser consecuentes y tener sentido común.

martes, 24 de diciembre de 2013

EL SIGNIFICADO DE LA NOCHE BUENA


Mi colaboradora eficaz, Yvette Irán Ubillús Mimbela, escribió algo muy bonito sobre la Navidad y quiero compartirlo con todos los lectores de esta bitácora, pobre pero honrada. Por lo general reniego en Navidad por la parafernalia publicitaria, las vendedoras de marcianos que tocan el vidrio de sus neveras con una moneda para llamar la atención, las aglomeraciones en el Mercado Central y las compras que te parten los dedos porque llevas tres o cuatro bolsas por mano, a veces de cosas de lo más sencillas pero pesadas. Pero también por lo general, el espíritu navideño se cuela en mis pensamientos y me alegra. Me genera la necesidad de dar gracias por todo aquello que la vida me regala, sin necesidad de tarjetas de crédito: la posibilidad de tener trabajo, la salud de mis seres queridos, hacer lo que a uno le gusta sin hacerle daño a los demás, ser consecuente con las propias ideas y mantener la capacidad de indignación ante lo injusto, lo desigual, lo corrupto, lo inculto y lo vulgar. Pero bueno, mejor lean lo que escribió Yvette:

LO QUE IMPORTA ES ESTAR UNIDOS EN PAZ Y ARMONÍA, ESO ES NAVIDAD
por Yvette Ubillús

Llegó el día por el que tanto hemos trajinado últimamente, ese día de reunión, cena, brindis y regalos, llegó la víspera de Navidad y esta noche es Noche Buena. Y como su nombre lo dice ese es su principal significado: tener una noche en la que podamos experimentar la bondad de la verdadera celebración navideña. No de la televisiva o la publicitaria sino esa Navidad de unión, reconciliación, perdón, agradecimiento y generosidad.

Una noche en la podamos combinar de manera armónica de nuestra alegría con el significado verdadero de esta celebración: el nacimiento del Niño Jesús, niño humilde que a pesar de haber podido tenerlo todo como un rey nació en la pobreza económica pero en la riqueza del amor de sus padres, de aquellos que lo rodeaban sin distinción. Porque de eso se trata, de abrir los ojos y descubrir que con mucho o con muy poquito, si lo compartimos entonces es Navidad.

En este día todos podemos hacer un regalo que no nos cuesta nada económico: una sonrisa, un abrazo, un apretón de manos, un sentido gracias, un buen deseo. Los que puedan dar más que  sea con amor, con corazón, no solo comprar algo por comprar, un regalo dice mucho de cuánto conoces a la persona a la que se lo brindas. En estas épocas donde se intercambian regalos con tarifas, por lo general altas, piensa que después de todo es solo una cosa.

También podemos tomarnos un momento para hacer una reflexión acerca de lo que tenemos, no en bienes materiales o dinero, pero sí en vida, salud, familia, amigos, trabajo, eso que nos parece evidente y natural pero que en realidad es lo más valioso y de lo que mucha gente carece. Si puedes hacer una oración en familia antes de la cena, bendiciendo todo aquello con lo cuentas y pidiendo que también puedan tenerlo aquellos que hoy sufren, están en peligro, solos y desposeídos, estarás enviando esa maravillosa vibración al universo para aliviar a los menos afortunados.

Y qué lindo sería que todas las noches fueran noches buenas ¿verdad? Noches de bendiciones, nobleza y solidaridad que mantuvieran viva la llama de paz que la Navidad significa, con regalos para el espíritu que le dieran a nuestra vida la armonía y estabilidad que el dinero no puede comprar. ¿Por qué no? Tal vez podemos hacer de esta Noche Buena la primera de las 365 que cada año nos regale.

¡Feliz Noche Buena, Feliz Navidad!




sábado, 21 de diciembre de 2013

MÁS SOBRE FRANK ZAPPA: HOY HABRÍA CUMPLIDO 73 AÑOS


Mi último post fue acerca del vigésimo aniversario del fallecimiento de Frank Zappa, uno de los músicos norteamericanos más importantes del siglo 20. Hoy estaría celebrando setenta y tres años de edad, de no haber sido porque un cáncer mal y tardíamente detectado, a la próstata, acabara con su camino musical y artístico, uno que probó ser el más mordaz, auténtico e irreverente frente a todas las instancias que le tocó atravesar. Respetadísimo entre la crema y nata del rock and roll y absolutamente desconocido para la masa consumidora de productos desechables e intercambiables, Zappa demuestra que hasta hoy sus creaciones musicales, sus conceptos sociales y políticos, y su actitud contracultural continúan siendo manjar de minorías. 

Como los primeros libros del socialismo, la música y personalidad de Frank Zappa son actualmente innombrables para la prensa convencional. Ni su muerte ni su cumpleaños son recordados por las principales webs o publicaciones del establishment porque él, a pesar de generar millones de fans en el mundo entero durante sus casi cuatro décadas de trabajo ininterrumpido e intenso con su humor bizarro -a veces intencionalmente absurdo- su desafiliación a todo lo que fuese "políticamente correcto", jamás se dedicó a entretener al público. 

Zappa no tenía concesiones a la hora de decir lo que pensaba o de tocar lo que se le antojaba tocar. Y en ese sentido, se ganó al más grande enemigo que un artista contemporáneo podría haberse ganado en el mundo del espectáculo: al gobierno de los Estados Unidos. Por eso no hay un doodle sobre él en Google. Por eso no hay posts del New York Times o de la Rolling Stone. Por eso El Comercio no pone su desagradable cara en portada a color en Luces. Zappa fue tan directo y confrontacional con las hipocresías y las angurrias del mercado en el que se ha convertido la sociedad occidental que, una vez muerto, recibió el peor de los castigos: el ninguneo, el ser borrado de la memoria colectiva, la aplicación de aquella ancestral ley egipcia: todo lo que no se nombra, simplemente no existe. Por lo menos eso es lo que ellos creen.

Por eso, en lugar de poner vídeos de algunas de sus cientos de canciones -tarea que queda para quienes realmente tengan interés: buscar en YouTube y ponerse a prueba escuchando la música de FZ- voy a darles una pequeña muestra de sus ideas, a través de frases extraídas de diversos contextos (entrevistas en revistas, programas de televisión, libros, letras de canciones, conciertos etc.). Así hablaba Zappatustra:

"Algunos científicos dicen que el hidrógeno, debido a que es tan abundante, es la principal base del universo. Yo discuto eso. Yo creo que hay más estupidez que hidrógeno, y esa es la principal base del universo, la estupidez".

"Si quieres tener sexo, ve a la universidad. Si quieres una educación, ve a la biblioteca".

"Estados Unidos es una nación de leyes: pésimamente escritas y aleatoriamente forzadas".

"La mayoría del periodismo musical está formada por personas que no pueden escribir, que entrevistan a personas que no pueden hablar, para personas que no pueden leer".

"El comunismo no funciona porque a la gente le gusta salir y comprar cosas".

"Si tus hijos se dan cuenta de lo estúpido que realmente eres, te mataran mientras duermes".

"Abandona la escuela antes de que tu mente se pudra al exponerse a nuestro mediocre sistema educativo. Olvídate del baile de promoción y anda a la biblioteca y edúcate a ti mismo, si tienes el valor de hacerlo".

"Cientología ¿qué rayos es eso? Te dan esas pequeñas latas y después viene este tipo a hacerte unas cuantas preguntas y, si pagas suficiente dinero, puedes unirte al grupo ¿qué clase de religión es esa?"

"Creo que si una persona no se siente cínica, está desfasada en este siglo 20. Ser cínico es la única manera de entender a la civilización moderna, no puedes tragarte el cuento completo".

"Cuando Dios creó a los Republicanos, abandonó todo lo demás".

"Me gusta ver las noticias, porque no me agrada mucho la gente y cuando ves las noticias... quiero decir: si tienes una ligera idea de que la gente es verdaderamente terrible, puedes ver las noticias y convencerte de que tienes razón al pensar así".

"No seamos tan rudos acerca de nuestra ignorancia... es lo que hace a Norteamérica grande".

"La esencia del Cristianismo está contada en la historia del Jardín del Edén. La fruta prohibida era del Árbol del Conocimiento. El subtexto es, todo lo que estás sufriendo ahora es porque quisiste entender qué estaba pasando. Aun podrías estar en el Jardín del Edén si hubieses mantenido la puta boca cerrada y no hubieses hecho ninguna pregunta".

"Tengo un mensaje importante para toda la gente bonita en el mundo. Si estás allá afuera y eres bonito o hermosa, solo quiero decirte algo: hay muchos más de nosotros feos de mierda, somos más que ustedes, así que cuídense".

"El síndrome de la persona "cool" es particularmente norteamericano. Parte de eso tiene que ver con la forma en que se maneja el negocio educacional en los Estados Unidos: no está basado en cuanto puedes enseñar a tus hijos. Está basado en cuanto dinero pueden hacer los proveedores de materiales educativos a partir de tus hijos".

"La información no es conocimiento. El conocimiento no es sabiduría. La sabiduría no es la verdad. La verdad no es la belleza. La belleza no es el amor. El amor no es la música. La música es lo mejor".

jueves, 5 de diciembre de 2013

VEINTE AÑOS SIN FRANK ZAPPA (1993-2013)


Hace unas semanas una persona muy cercana me preguntó: "¿Y de verdad Frank Zappa es tu músico favorito?" Y aunque pareciera una pregunta inocua y de respuesta predecible, decidí tomarme unos minutos para pensarlo. Admiro a tantísimos músicos, de tantísimas épocas y estilos que sería muy difícil escoger uno que sea mi favorito, a exclusividad. Ocurre que -y esta fue parte de lo que contesté a mi inquisidora- Frank Zappa no es mi único músico favorito, pero si hablamos de artistas, el genio de Baltimore (Maryland) se lleva el primer lugar de mis encuestas internas por amplio margen, por tres características esenciales: independencia, agudeza y creatividad.

En la internet abundan los datos biográficos de Frank Vincent Zappa, de modo que no me sumergiré en aquellas cosas pues me tomarían mucho más tiempo. De hecho, muchas veces he pensado que si quisiera dedicarme a difundir todo el caudal de información del cual dispongo acerca de su vida y carrera, tendría que abrir un blog en el que exclusivamente escriba sobre eso. No se trata de un simple guitarrista de rock de los 70s. Hablar de Frank Zappa significa hablar de un personaje que cambió dramáticamente la manera de entender a la sociedad norteamericana, la política mundial, los análisis sociales, la industria discográfica y una multiplicidad de conceptos relacionados al rock, el jazz y la música clásica.

Este hijo de inmigrantes italianos nacido en 1940 -como él mismo decía "es hijo de la revolución industrial"- que se dedicó a la música popular casi de manera accidental, para mí es el equivalente a Miles Davis en el mundo del rock and roll. Empezó su carrera allá a mediados de los sesenta, con una banda de doo-wop y rhythm and blues llamada The Blackouts, en la que tocaba la batería. Su primera obsesión fue la música instrumental contemporánea (música "clásica" de los siglos 19 y 20), orientada a la percusión, que conoció a través de la obra del compositor francés afincado en los EE.UU. Edgar Varèse, de quien años más tarde adoptaría la siguiente expresión: "The present composer refuses to die" ("el compositor actual se rehusa a morir"). De allí que en sus múltiples ensambles encontremos siempre una gran diversidad de sonidos relacionados a la percusión: dos baterías, campanas, cencerros, panderetas, líneas extremadamente complejas para vibráfonos, xilófonos, etc.

¿Y por qué "el equivalente a Miles Davis"? Trataré de explicarlo brevemente: al igual que el negro Miles, FZ trascendió a la idea de ser un músico de rock para convertirse en un compendio de todas las opciones que pudiesen llegar a su paleta creativa. Armado de su inseparable Gibson SG, Zappa combinó, desde su primer álbum oficial, géneros aparentemente opuestos e inconexos como el blues, el soul, la música concreta, la música electrónica, el surf, el jazz, el country, entre muchos otros. Y con el correr de los años su discografía se convirtió en un indefinible cuerpo de trabajo que exigía cierta preparación y cultura musical para ser entendido. La música de Frank Zappa no es para todo el mundo, y lo digo sin un atisbo de arrogancia. Es simplemente la comprobación de algo perfectamente observable. Sométanse a escuchar, de principio a fin, el disco Absolutely free de 1967 (su segunda producción discográfica) y luego díganme si lo entendieron, si les pareció bueno a la primera. Es un desafío sonoro y letrístico, un punto de quiebre frente a lo que cualquier persona podría esperar de una banda de rock sesentero.

Otro de los aspectos que lo ligan al genial trompetista de jazz es que, bajo su égida, surgió toda una generación de músicos notables, a quienes Frank descubría y reclutaba por su extremo virtuosismo y posteriormente, ya cuando trabajaban para él, exigía al máximo para sacar lo mejor de ellos, en pos de conseguir que la compleja música que escribía estuviese siempre bien interpretada, sin errores. Así podemos enumerar, solo para que se den una idea, a personajes como Jean-Luc Ponty, George Duke, Captain Beefheart, Aynsley Dunbar, Lowell George, Alice Cooper, Terry Bozzio, Adrian Belew, Steve Vai, Warren Cuccurullo, Chester Thompson, entre muchísimos otros. Todos ellos iniciaron sus carreras en contextos musicales dirigidos por Frank Zappa y se convirtieron, por derecho propio, en famosos e influyentes artistas en sus respectivas áreas de creación e interpretación, tal y como sucedió con el creador de Kind of blue. Y todos recuerdan, siempre hasta hoy, las enseñanzas y experiencias a las que tuvieron acceso por haber pertenecido, alguna vez, al Universo Zappa.

Pero Frank Zappa tiene, además, una dimensión no-musical en la que no solo se aleja sino que supera al legado artístico de Miles Davis: su ácida manera de pensar con respecto a la sociedad norteamericana no dejó nunca de aparecer en las letras de sus canciones, en sus entrevistas televisivas (hay muchos ejemplos de ello en la internet). Recuerdo que en el DVD Does humor belong in music?, que registra un concierto de 1984, Zappa aparece mirando a la cámara y diciendo: "Un consejo para todos los niños que vean este programa: si se te acerca una persona en terno y corbata, te regala caramelos y te pregunta si está bien enviar soldados norteamericanos a Nicaragua, dile que NO", en clara alusión a la política exterior de Ronald Reagan, a quien criticó duramente todo el tiempo. Los demócratas tampoco se libraron de su agudeza y claro sentido común para disparar contra los corruptos de su gobierno. Son históricas sus intervenciones en el congreso norteamericano, en 1985, defendiendo el derecho a los músicos por expresarse, en medio de la cacería de brujas emprendida por Tipper Gore -esposa de Al- desde una institución llamada PMRC (Parents Music Resource Center) que consideraba sus letras como dañinas a la sociedad.

Compositor de ilimitada capacidad creativa, guitarrista extremadamente virtuoso e innovador, productor discográfico y cineasta, comentarista social poseedor de un humor negro capaz de provocar escozores en todas las instituciones, Zappa trabajó prácticamente hasta el último día de su vida, acaecido hace veinte años, en qe falleció víctima del cáncer de próstata. Desde entonces no han dejado de aparecer álbumes póstumos con material inédito, de años y años de acumulación de trabajo en The Utility Muffin Research Kitchen, el estudio propio que armó en su propia casa. Incluso, en los últimos años de su existencia, deslizó la posibilidad de postular a la presidencia de los Estados Unidos, organizando campañas para registro al voto y discursos en sus multitudinarios conciertos. La sociedad política estadounidense entró en pánico ante esta noticia y descargó toda su batería de ataques hacia esa amenaza al establishment. Zappa declaró en una de sus entrevistas: "Yo jamás gastaré millones de dólares en campañas publicitarias, sonriendo ante cámaras con sloganes pegajosos y cargando niños, diciéndote que soy la mejor opción. Si quieres saber lo que pienso hacer en el gobierno, llámame, ven a mi casa y te lo cuento".

Podría escribir muchas otras cosas pero en realidad es necesario mayor espacio para hacerlo cumplidamente. Me conformo con decir que ahora, veinte años después de su partida, es sintomático y curioso que la prensa de espectáculos y del negocio de la música de los EE.UU. no haga ningún recuerdo de él, por lo incómodo que era a sus propósitos embrutecedores, pero sí nos siga hablando de Elvis Presley, de Marylin Monroe o de John F. Kennedy, personajes que, independientemente de su importancia en el arte o en la política, eran, al final de cuentas, inocuos pues jamás pusieron el dedo en la llaga, jamás pisaron un solo callo y representaron el lado más amable y conveniente para efectos de sus objetivos como nación sin capacidad de autocrítica. 

Frank Zappa sigue vivo entre quienes amamos su música -que somos millones en el mundo- como se demuestra cada año en el Festival Zappanale, en Bad Doberan (Alemania) o en la gira de homenaje que realiza su hijo Dweezil, consumado guitarrista por derecho propio, con la banda Zappa Plays Zappa, que recorre EE.UU. y Europa desde el año 2006; y que en estos meses rinde homenaje al músico, interpretando íntegramente el clásico disco en vivo Roxy & Elsewhere, lanzado originalmente en el año 1974. Las imágenes corresponden al concierto de Halloween 2013 que Zappa Plays Zappa dio el pasado 31 de octubre en el mítico Beacon Theater de Broadway.


domingo, 1 de diciembre de 2013

JUAN CARLOS VICENTE CASTRO (1962-2013)


Apenas trabajé con Juan Carlos un año y cinco meses, pero fue tiempo suficiente para desarrollar por él un respeto y estima que jamás ningún otro jefe me había generado. Al principio creí que eso se debía a que en mis casi 15 años de trabajador dependiente, Juan Carlos era la primera persona que además de jefe era, como yo, periodista. Y uno, además, de larga trayectoria y reconocimiento entre aquellos que los estudiantes de los 90s considerábamos -y en algunos casos, seguimos considerando- como los "big names" de la prensa escrita.

No me refiero a la bosta que encabezan personajes nefastos como Beto Ortiz o Federico Salazar, sino más bien a aquellos escribas anónimos que le dan vida a la profesión, desde las profundidades de las redacciones y las coberturas, pegados a la realidad y ajenos a esta subcultura moderna, según la cual el periodista conocido por las masas es una especie de estrella de farándula, siempre al lado de los poderosos de la política, en cocteles y saraos de toda laya; o de los payasos y enanos (mentales) que gobiernan de facto la televisión comercial y escriben tonterías en la prensa gacetillera de cincuenta céntimos.

Pero pasó muy poco tiempo para darme cuenta de que no solo se trataba de esa afinidad profesional. Había algo más importante: Juan Carlos era una buena persona, independientemente de las diferencias habituales que puedan tenerse en un contexto laboral. Tenía un alto perfil profesional, una gran capacidad de adaptación a los cambios y retos de la tecnología -tomando en cuenta sus 51 años y su procedencia de las canteras periodísticas de San Marcos durante los años 70s- y era, como decía, un excelente tipo: amable con los hombres, respetuoso con las mujeres, siempre con muchas buenas ideas por desarrollar y poseedor de un carácter reflexivo, casi misterioso. Reservado para sus cuitas personales, me es difícil asegurar que éramos amigos, puesto que nuestra interacción era más de jefe a miembro del equipo, pero sí puedo afirmar categóricamente que yo lo sentía como un amigo.

Por eso lo que le ocurrió recién me llena de pena y de rabia por las amargas y oscuras jugarretas con que el destino suele dañarnos. Nuestra sociedad peruana -para no hablar del mundo entero- está repleta de personas indeseables (políticos corruptos, periodistas vendidos, futbolistas mediocres, prostitutas, mujerzuelas, patanes y tarados que son vistos como modelos de éxito por las nuevas generaciones teleadictas y fungen, sobre la base de esa aprobación de la masa, como falsos líderes y lideresas de opinión) que viven robando, saltándose la ley con garrocha, esparciendo basura cada vez que abren las bocas, llenándose los bolsillos de fama y dinero con sus vulgaridades. Y viven largamente. Pero de un momento a otro, el destino se lleva a un hombre sano, metódico, culto y estimado por mucha gente: y yo, que lo conocí poco y que veo de cerca el dolor profundo que su muerte ha generado entre sus padres, hermanos, esposa e hijos, amigos y colegas que lo conocieron desde sus inicios en el periodismo escrito, no hago más que preguntarme "¿por qué Juan Carlos?, ¿por qué él?"

No me corresponde elaborar una semblanza profesional, pues solo lo conocí 17 meses. Espero que alguien desde el medio periodístico asuma esa tarea pendiente. Solo puedo decir que mi admiración por él comenzó cuando me contó que había sido alumno de Manuel Jesús Orbegoso en San Marcos, cuyas crónicas y entrevistas en El Comercio (cuando aun servía para algo más que para envolver pescado) fueron unas de las razones por las que yo quise estudiar periodismo; o que había conocido a Jorge Salazar, el mejor profesor que tuve en San Martín; o que trabajó también con César Hildebrandt y Ricardo Uceda, en los años más fuertes del terrorismo, en la mítica revista . También supe que fue director de prensa de Contrapunto, de Panorama, del canal 7. Literalmente, una vida entera dedicada al periodismo real.

Yo lo conocí en otro contexto, en el del manejo de la imagen corporativa, ese ámbito en el que terminamos todos los que no aguantamos las farsas del periodismo convencional. Y aprendí a leer sus entrelíneas, a seguir sus consejos y a respetar su ética de trabajo, orientada a dar lo mejor en cada comisión o tarea encomendada por los altos directivos de Derrama Magisterial, con quienes laboró los últimos 5 o 6 años de su vida. Fue cumpliendo una de esas comisiones que falleció trágicamente en Pucallpa, dejando un hondo vacío en la institución y, particularmente, en el Equipo de Imagen Institucional y Prensa del cual era jefe, quienes están -estamos- conmovidos y en algunos casos de colaboradores y amigos muy cercanos, devastados por el lamentable suceso.

Tuve el honor de conocerlo, trabajar con él, aprender mucho de su experiencia, disfrutar sus anécdotas y agradecer su gentileza y don de gentes, que han marcado profundamente mi desempeño laboral. Fui una de las últimas personas que lo vio con vida y siento de cerca la indignación que produce la impotencia de no haber podido hacer nada. Y el destino permitió que acompañe a la familia de Juan Carlos en los lacerantes y engorrosos trámites de traslado a Lima, una especie de montaña rusa de más de 24 horas de duración. A ellos, mis condolencias sinceras y el anhelo de que el tiempo haga su trabajo y les dé paz y tranquilidad ante lo irreparable e incomprensible de su partida.

Si alguien que lo conoció lee este post, el cortejo fúnebre sale hoy, domingo 1 de diciembre de 2013, a las 10am. desde el Velatorio del CAFAE-SE (Av. Petit Thouars 493, Santa Beatriz), hacia el Cementerio Campo fe de Huachipa, para darle el último adiós.