miércoles, 23 de enero de 2013

UN "ANTROPÓLOGO" ESCRIBE MEMECES EN EL COMERCIO


Acabo de leer, con estupor, a un antropólogo columnista de El Comercio, llamado Raúl Castro, que glosa con entusiasmo una noticia fabricada por el diario para el que trabaja: según el comentarista, debemos alegrarnos porque, contrario sensu de lo que dicta la realidad, “los peruanos leemos más”. Y esta afirmación la recoge de un libro publicado por El Comercio según el cual el Perú es el país que ostenta el mayor índice de lectoría de periódicos en América Latina (El Comercio, martes 22-01-2013, Sección A, página 11).

En su columna, Castro menciona que, a contracorriente de los pronósticos que vaticinaban la caída del producto impreso frente a la era cibernética, el consumo creciente de diarios populares asegura una mayor cantidad de páginas leídas, “independientemente de nuestra competencia lectora”. Este dato numérico es 100% engañoso y equivale a decir que escuchamos más porque estamos rodeados de ruidos. Pero si los diarios más leídos, según las encuestas que también son hechas a pedido del clan Miró Quesada, son El Trome y El Comercio, es decir, El Tromercio, es comprensible la algarabía del joven “antropólogo de medios”.

Luego de divagar en algunos párrafos acerca del “sentido de pertenencia y el espacio de denuncia” que representan estos periódicos chicha, plagados de páginas de noticias intrascendentes, personajes de farándula y avisos publicitarios a sábana completa, Castro señala que los diarios que la gente compra y supuestamente lee (algo que también es discutible) son “entretenidos y están al alcance del bolsillo”. Medir niveles de lectoría basándose en aumentos de compradores de periódicos y decir, después de analizar los datos, que esto es señal de que “leemos más, contra todo pronóstico”, es de la más pura y dura manipulación, acorde a las políticas de embrutecimiento masivo del que aun es considerado, injustamente, el diario “más serio” del país.

Siempre pienso en esto, El Comercio debería hacer un experimento, a través de El Trome, que tuviese las siguientes dos líneas de acción: a) dejar de publicar en contraportada lo que publican todos los días y cambiar esas fotos por afiches de películas clásicas, carátulas de discos o fotografías de lugares del mundo, pinturas, etc., con su respectiva leyenda descriptiva; y b) dejar de hacer titulares sobre la farándula y hacerlo sobre otro tipo de notas, culturales e internacionales, hasta de actualidad nacional. Con lenguaje popular si gustan. Mantengan El Trome así, durante seis meses, y luego midan sus ventas. Si El Trome sigue siendo el más leído después de eso, recién me atrevería a decir que sus niveles de ventas equivalen a un aumento en los niveles de lectoría en el país.

Mientras tanto, lo que ha escrito Raúl Castro es una de las más grandes memeces que he leído en este primer mes del 2013.

lunes, 21 de enero de 2013

JAZZ EN LA CIUDAD DE LOS REYES


Mientras el tandem embrutecedor políticos-medios-masivos-de-comunicación golpeaban en todos los espacios televisivos, radiales e impresos posibles la "gran serenata" que la Municipalidad Metropolitana de Lima organizaba con supuestos fines inclusivos (léase electoreros, de cara al proceso de revocatoria que se viene en marzo) con un cartel digno de un programa de La Chola Chabuca (Los Hermanos Yaipén, Bareto, Miki Gonzáles), salpicado con una que otra estrella de la canción criolla (el maestro Oscar Avilés, su hija Lucy y el guitarrista Willy Terry, Eva Ayllón) para disimular; un talentoso conjunto de seis músicos caminaba sigilosamente por noticieros y pequeñas notas al pie de las páginas de espectáculos con un homenaje inteligente a nuestra ciudad capital: bajo la estructura de las antiguas celebraciones cumpleañeras criollas, se fraguó, casi a hurtadillas, una serie de conciertos del jazz afroperuano más sorprendente que hayamos escuchado en los últimos tiempos.

Jazz en la Ciudad de los Reyes es el título de esta minigira de 12 conciertos en 10 días (13 si contamos el "Ensayo con público" que ofrecieron un día anterior al primer concierto oficial) que el Sexteto de Jazz Afroperuano de Gabriel Alegría viene realizando, con relativo éxito, desde el 16 de enero, día de Antevíspera del 478 aniversario de Lima. Barranco, Comas, Los Olivos, Magdalena, Miraflores, San Isidro, San Juan de Lurigancho y Villa El Salvador son los distritos que cubrió este alucinante combo de músicos peruanos, quienes con talento y creatividad armaron un homenaje, a mi parecer, más valioso que la fiesta patronal promovida desde la visión farandulesca y superficialmente popular de la alcaldía que hoy hace campaña para que no la saquen del poder. Sin discursos políticos, los comandados por Gabriel Alegría nos han hecho saber que nuestra Lima actual es más ancha y ajena que aquella en la que se celebraban los cumpleaños durante 9 días. Y en lugar de juntar todo en un solo lugar, tomaron sus instrumentos y recorrieron los puntos más representativos de los cuatro conos que hoy tenemos.

El trompetista y compositor Gabriel Alegría, nieto de nuestro gran novelista Ciro Alegría, concibió en el año 2005 la idea de reunir en torno suyo a los mejores músicos nacionales para, desde su centro de operaciones en New York, lanzar un proyecto musical que combinara la improvisación académica del jazz con la intuición natural del folklore afroperuano. A partir de ese primer bosquejo, el Sexteto de Jazz Afroperuano ha ido creciendo hasta convertirse en una fuerza determinante en el desarrollo de la fusión a nivel de los círculos más exigentes del jazz mundial Revistas especializadas como Downbeat han elogiado los diversos lanzamientos del sexteto y el último de ellos, titulado también Jazz en la Ciudad de los Reyes, es la materia prima de estos conciertos que culminarán en el pub Cholas Bravas de Magdalena, este jueves 24 de enero a las 8pm.

La noche central, es decir el 18 de enero, fecha del aniversario de Lima, la tocada fue en el Jazz Zone de Miraflores. El alto nivel de interacción de la banda como un todo musical solo es superado por el talento individual de cada uno de los elementos que le dan vida. Si bien es cierto el trompetista dirige con mucha actitud al conjunto, cada músico demuestra la suficiente seguridad para dar rienda suelta a sus desarrollos instrumentales de manera sólida y muy convincente. El repertorio, conformado por los temas del mencionado álbum - el quinto de su carrera - contiene desde frenéticos ritmos negros como la zamacueca y el festejo hasta señoriales tonderos y valses, sin soltar ni un minuto la tensión de solos abiertamente basados en el hard bop, el be bop, entre otras variantes del jazz clásico.

Los integrantes del sexteto son: Yuri Juárez (guitarra), que una vez más demostró ser uno de los músicos con formación criolla y negra (sus maestros son Pepe Torres y Carlos Hayre) de la nueva generación que mejor ha entendido el concepto "fusión", tantas veces manoseado y tergiversado por oportunistas de todo tipo como Jaime Cuadra por ejemplo. Freddy "Huevito" Lobatón (cajón, cajita, quijada, zapateo), perteneciente a uno de los clanes más identificados con la música negra del Perú, integra los polirritmos del cajón y la actitud pícara del músico popular, autodidacta. Hugo Alcázar (batería), es prácticamente una leyenda del jazz en Perú, ha tocado con gente como José Luis Madueño, Gigio Parodi, entre otros y es fundador del sexteto junto con Gabriel Alegría. Mario Cuba (contrabajo), es un joven músico muy talentoso que viene alternando con un amplio espectro de artistas y que se unió recientemente al sexteto para reemplazar nada menos que al gigante John Benítez. 

Pero quien se lleva los mayores halagos en esta versión 2013 del grupo es la joven neoyorquina Camille Thurman, invitada especialmente para cubrir la ausencia involuntaria de Laura Andrea Leguía, saxofonista titular y compositora de diversas melodías que forman parte del repertorio de la banda. Camille toca el saxo y la flauta con una fluidez sorprendente, enlaza sus complejos solos con las armonías que propone la trompeta de Gabriel. Además, canta y lo hace muy bien. La noche en el Jazz Zone, interpretó una versión del clásico tema Moon river que hizo saltar de emoción a sus compañeros de grupo, con una inesperada sección de scat al estilo Ella Fitzgerald. Según contó el líder del grupo durante el concierto, la saxofonista nunca había tocado música peruana antes, pero llegó al ensayo con todo el repertorio aprendido de memoria, haciendo sugerencias e innovaciones.

Carátula del álbum Jazz en la Ciudad de los Reyes

Jazz en la Ciudad de los Reyes ha sido el mejor regalo que ha recibido la capital. Lástima que, como siempre ocurre, la cantidad de público no corresponde a la calidad de lo que se escucha en cada velada. No tengo números concretos para asegurarlo, pero estoy convencido de que si sumamos a los asistentes de cada distrito recorrido por este valiente sexteto de músicos peruanos (más su invitada Camille), no llegamos ni a la décima parte de los miles que bailaron hasta la madrugada, cerveza en mano, con las horrendas cumbias de Los Hermanos Yaipén. Y quizás eso lo hace aun más valioso.



viernes, 18 de enero de 2013

"ES MI CUMPLEAÑOS: ¡¡¡ DÉJENME SOLA!!!"


Me imagino que eso es lo que grita, desde sus coloniales entrañas, la ciudad de Lima ante ese bullicio que armaron anoche en la "serenata" organizada por la alicaída Municipalidad de la señora Villarán. ¿No les ha pasado a ustedes que el día de su cumpleaños se convierte en pretexto para que todos los invitados - y los colones que nunca faltan - se diviertan más que usted mismos? Es indignante que, ni siquiera en el aniversario de nuestra capital estemos libres de los mofletudos rostros de Los Hermanos Yaipén y su insoportable sonido norteño, con esa recatafila de mequetefres que hacen aeróbicos en chaleco y manga larga de camisa. Inconcebible que, ni siquiera en su onomástico, Lima no se abstenga de los broders de Bareto y su irritante pachanguería, con camisas floreadas y fingida actitud inclusiva. Es triste que grandes de la música criolla como don Oscar Avilés, Eva Ayllón, Cecilia Barraza y Willy Terry se presten a este circo en el que además de los gigantes y cabezudos - que finalmente no tienen la culpa - solo faltaba un aparatoso y provincianísimo cortamontes.

Y no me malinterpreten, que no son comentarios racistas, por si acaso. Soy limeño, quizás uno de los pocos que aun quedan, hijo de padre victoriano y madre colombiana y a veces reniego de no tener en mis venas, por lo menos no ubicable en tres o cuatro generaciones hacia atrás, algún gen que me haga tenaz, resistente y orgulloso como algunos compatriotas del interior. Soy el primero en criticar la criollada y ese limeñismo que se mira al ombligo desde los años 50s, o del más moderno cosmopolitismo acriollado que ejercen tanto los que se computan "más blancos" como los infiltrados de todas partes del Perú que, abandonando sus identidades, se hacen al modo de vida del limeño moderno y son huachafos, informales, conchudos, hipocritones y todo lo demás, también.

Pero esto de meter a todos en un mismo saco bajo el engañoso lema de "todas las sangres", mal parafraseando a Arguedas, que también hoy cumple años, y usar la falacia de la inclusión como pretexto para convertir a Lima en una inmensa fiesta tropical El Huaralino-style, rezuma mal gusto y oportunismo electorero, populista. Prefiero lo que está haciendo, por ejemplo, el Sexteto de Jazz Afro-Peruano de Gabriel Alegría quienes, con un abierto espíritu de homenaje a Lima, están recorriendo diversos puntos de esa Lima moderna, tugurizada y peligrosa que tanto emociona a nonagenarios desorientados como ese señor José Matos Mar, y celebrando como lo hacían los criollos de antaño, desde la antevíspera. Desde Los Olivos hasta Barranco, desde el Centro hasta Comas, una inteligente y muy bien hecha fusión de jazz con música negra costeña resuena en homenaje a la ciudad que Chabuca Granda, en ese vals tan bonito llamado Zeño Manué (escrito para su amigo el periodista Manuel Solari Swayne), ya le había dicho adiós con frases tan exactas como esta: "Sus calles, como en la copla / son unas calles cualquiera / son unas calles cualquiera / camino de cualquier parte".


martes, 15 de enero de 2013

GREG HAM: UN TALENTO DE LOS 80's

Greg Ham (saxofón, flauta, teclados, coros), John Rees (bajo, coros), Colin Hay (voz, guitarra), Jerry Speiser (batería, coros) y Ron Strykert (guitarra, coros), la formación original de Men At Work (1978-1986)

A través de un link del New York Times, en el que hacían breves semblanzas de todos los músicos que fallecieron durante el 2012, me enteré de que Greg Ham había sido encontrado sin vida, el 19 de abril, en su departamento de Melbourne. Tenía 59 años.

Como saxofonista, flautista y tecladista de la banda australiana Men At Work, Gregory Norman Ham tocó la cima del éxito mundial, durante la primera mitad de los 80s. El sonido de sus instrumentos fue la marca registrada de los temas más populares de este quinteto. ¿Quién no identifica Down under luego de los primeros acordes con esa introducción de flauta traversa? ¿o el comienzo del saxofón en Who can it be now?, la canción que lanzó a la banda al número 1 de todas las listas del mundo?

Junto al cantante y guitarrista escocés Colin Hay, Ham fundó Men At Work y se convirtió en la segunda cara visible del grupo. Años después de la disolución oficial en 1986, Hay y Ham relanzaron Men At Work con otros músicos, con giras mundiales que rememoraban los megaéxitos que produjeron sus dos primeros álbumes Business as usual (1981) y Cargo (1983), ambos discos de platino.

Recuerdo que hace unos años, creo que fue el 2008 o 2009, Ham cargó "con los platos rotos" tras una denuncia por plagio, interpuesta por la compañía que poseía los derechos de la obra de un compositor australiano de música para niños, fallecido en 1988, que aseguraba que el riff de flauta de Down under era una reproducción exacta de un tema de 1932 titulado Kookaburra. La canción, quizás la más conocida de la banda, había sido compuesta por Colin Hay y Ron Strykert (primera guitarra) pero ambos alegaron que Greg, durante los ensayos del tema, tocó la línea de flauta de manera natural, quizás recordando subconscientemente una melodía que habría oído en su infancia. El estigma del "plagio" obligó a Ham a retirarse del primer plano en el mundo de la música, aunque se le pudo ver colaborando con otros artistas australianos como Kylie Minogue, entre otros.

Sirvan estas líneas como breve homenaje a uno de los músicos responsables del sonido de los 80s, con algunos de los pasajes instrumentales más representativos de esa década y miembro fundamental de una bandas fresca e inteligente: Men At Work.





       

martes, 8 de enero de 2013

¿POR QUÉ SEREMOS ASÍ? II


Y ahora el tema del mes es... "Gringasho". Como lo fue "Canebo" en los 90s, ahora este criminal trujillano es la estrella de la farándula limeña. Tal parece que, tras el final del reinado televisivo de Magaly Medina ("el cierre de un ciclo en la televisión peruana" dijeron los huachafísimos gacetilleros de El Tromercio), la prensa luctuosa vuelve a reinar, empeorada con los vacíos de ignorancia y total anti-criterio que, corregidos y aumentados, gobiernan los comportamientos de nuestra sociedad tercermundista. Van a terminar extrañando las basuras de Magaly frente a la avalancha de crímenes, atropellos, violaciones y corruptelas que ahora pueblan los noticieros, sin distinción ni excepción alguna.

Es increíble que, a pesar del grave prontuario de asesinatos que tiene en su haber este personaje, la mayor parte de la prensa considere relevante el hecho de que aun no haya cumplido cronológicamente los 18 años de edad. Y que además, conscientes de que aquí las leyes han sido escritas con los pies, se cuiden de no mostrar su rostro (lo cubren con un mosaico ridículo) y de colocar en sus notas escritas "el menor de edad de iniciales A.P.M.G." y no sé qué más. Un joven tatuado, de ojos que únicamente expresan desprecio por todo lo que le rodea y que es capaz de "bajarse" a otro ser humano a balazos por 500 soles no merece seguir viviendo. Así. Léanlo bien porque no lo leerán en ninguna otra columna, blog, periódico, etc. Debió morir acribillado en los techos de Santa Anita, durante el operativo de su recaptura. Menor de edad mis polainas. La huachafería también debería ser considerada un delito.

Después de casi un año de desilusionarnos con sus idas y vueltas, sus traiciones programáticas y sus extraños coqueteos con la CONFIEP, Ollanta recuperó ligeramente el verbo castrense y habló con firmeza sobre qué debería hacerse con "Gringasho". Con respecto a Salvador Heresi, alcalde de San Miguel, distrito en el que vivo hace más de tres décadas, está haciendo pesca a río revuelto, pavimentando el camino hacia la alcaldía de Lima. No a través de revocatorias, sino para las próximas elecciones. Me parece. Conociéndolo como más o menos lo conozco - y conociendo como más o menos conozco sus orígenes y entornos - dudo que lo mueva una genuina preocupación por la comunidad sanmiguelina. Y menos por la que vive en el área de influencia de Maranguita. En política no hay que ser ingenuos.

Hoy temprano, cuando trasladaban al tipejo ese "Gringasho", de la puerta de la correccional a la comisaría de Cotabambas, en medio de la siempre incomprensible batahola de reporteros que quieren subirse por la ventana al carro policial, la voz de una niñata, que seguro gana 500 soles más pasajes por salir en la televisión, gritaba, micrófono en mano: "Gringashooooo... ¿tienes algo qué decir?". ¿Dónde demonios estudió periodismo esa señorita? ¿eso es lo que su jefe de prensa le dice que vaya a hacer? ¿realmente interesa que diga algo? Insisto, la huachafería debería estar penada en esta ciudad "de los reyes" (de la cumbia, de la papa, etc.)

Acabo de ver una película argentina llamada Elefante blanco, que podría haber estado ambientada en los sucios barracones del Callao o en la zona industrial de Santa Anita donde ese "Gringasho" debió morir baleado por algún policía con buena puntería. En ella queda claro que hay algunos adolescentes, que vinieron al mundo en condiciones infrahumanas, a quienes no vale la pena tratar de "rehabilitar". Lo único que se consigue es tirar al agua enormes cantidades de recursos públicos y provocar sacrificios innecesarios. En el caso de la película que menciono, esos sacrificios están representandos en la figura del personaje principal, un sacerdote de buenas intenciones que termina muerto por defender el supuesto derecho a la protección de un menor de edad, perdido en el submundo de la delincuencia y las drogas.

Acá los diarios peruanos, que publican cochinadas en sus portadas sin ningún pudor: las revolcaderas de los programetes-concurso líderes en sintonía, los escándalos y las imágenes no aptas para menores de manera cotidiana, se las dan de "respetuosos de la ley" y cubren la cara de un asesino a sueldo, y de esa manera colaboran tácitamente con la posibilidad de que pase desapercibido si se escapa de nuevo y se preocupan por saber si está deprimido, si estuvo con su "novia" (otra adolescente que debería desaparecer del mapa) o si tiene "algo qué decir". ¿Por qué seremos así los peruanos? Entre el Dákar y Gringasho, seguimos en caída libre hacia la barbarie.

sábado, 5 de enero de 2013

¿POR QUÉ SEREMOS ASÍ?


Mientras todo el Perú - mejor dicho todo Lima, mejor dicho algunos habitantes de ciertos distritos de Lima - se sienten parte del Primer Mundo porque se ponen sus camisitas blancas, con estampados de Castrol GTX en los bolsillos y mencionan de paporreta los nombres de los pilotos, motociclistas, cuatrimotociclistas y camioneros que encontraron en Sudamérica el lugar perfecto para seguir destilando adrenalina y forrándose en plata, producida por la publicidad mundial relacionada "a los fierros" de "el Dakar", los congresistas nos pasan por encima sus bulldozers y ponen en primera sus camiones para levantarse toda la plata que puedan en los próximos cuatro años. 

La gente de a pie, la que ni siquiera sabe que no se dice "Dákar" sino "Dakar" (sin acento y con énfasis de palabra aguda, o sea en la última sílaba) y que si viera en un crucigrama la pregunta "Capital de Senegal, horizontal, cinco letras" no sabría qué poner, se queja de la sinvergüencería de (casi) todos estos parlamentarios. Curiosamente, los que más defienden los aumentos son los menos conocidos, los que menos hacen, los que no pueden ni siquiera hilar dos ideas coherentes cuando abren la boca. Y el resto, aunque uno que otro se salva, también aprobó a carpetazo limpio este nuevo robo de cuello y corbata.

¿Y Humala? ahí pues, viendo el Rally, también con camisita blanca y gorro-visera, chino de risa de esta cortina de humo - o de arena quizás debería decir - que le está levantando este "orgullo para el turismo peruano" como dicen los reporterillos, sobonazos ellos; y los comentaristas deportivos que aprovechan estas ocasiones para contarles el cuento de que les importan otras disciplinas aparte del mafioso "julbo" peruano.

Permítanme ser claro: aunque no tengo nada en contra de aquellas personas que practican este deporte de velocidad y de extrema dificultad, que vienen de latitudes y realidades diferentes a las nuestras pero ¿es tan difícil darse cuenta que esta actividad, vetada por el gobierno francés por tremendas amenazas terroristas y prohibida en Senegal porque los vehículos ultra pesados destrozaron pequeños poblados y arrollaron a nativos wolofs y sererers con absoluta impunidad, ha encontrado en la huachafería sudamericana el lugar perfecto para hacer lo que les dé la gana con la aceptación masiva de "la gentita", que por extensión hace creer a toda la masa que hay que admirar el "Dákar" porque si no, estás en nada pes broder, salud con Brahma?

Los autos, camiones y motos son máquinas impresionantes. Los vi el año pasado llegar a Lima y es una realidad innegable. Pero todo este escándalo en el que colaboran periodistas, políticos y empresarios para generar supuestamente millones turísticos que después no van a servir para nada más que para financiar viajes de los Promperú-Boys-And-Girls y hasta para los sueldos de los "Padres de la Patria", digo, todo ese cuento yo no me lo trago por nada del mundo. ¿Por qué seremos así de tontos los peruanos?

viernes, 28 de diciembre de 2012

EL AÑO SE ACABÓ, EL MUNDO NO


Y como quien no quiere la cosa, pasaron otra vez doce meses y estamos ad portas de concluir un año más. En los canales de televisión ya están armando sus insulsos recuentos de desastres, crímenes, mentiras desde el gobierno, escándalos farandulescos y demás. Por otro lado, hoteles y restaurantes nos atiborran de publicidad con sus ofertas de cenas, horas locas, cotillones y demás paparuladas para el consumo masivo. Los rituales de la modernidad a los que se entregan las masas, en permanente lucha por demostrar quién tiene mayores capacidades de gasto, parecen empeorar con el transcurrir del tiempo.

Este 2012 sin embargo, culminó con un hecho por demás pintoresco, en medio de las noticias espantosas de shooters en los EE.UU. y patéticas muestras de que los parlamentarios peruanos, sea que hablemos de los ilustres desconocidos o de los "experimentados" son, todos, una bola de conchudos incapaces de tener siquiera el pudor de robar poco a poco. "No me alcanza, pues" dicen, mientras preparan el fondo de sus bolsillos para los 30 mil soles que se van a tirar mes a mes desde enero, cuando ni siquiera son capaces de elegir un nuevo Defensor del Pueblo. Hiriente ironía de una situación en la cual lo que menos les importa, precisamente, es ese pueblo al que nadie defiende gracias a su intencional incompetencia.

El hecho pintoresco es, por supuesto, la incomprensible cobertura que se le dio, en todas partes, a la delirante idea de que se acababa el mundo el 21 de diciembre. Y la expectativa que generó en propios y ajenos, desde los genuinamente ignorantes, provenientes de variopintos estatus socio-económicos hasta quienes vieron en esa patraña una manera de comercializar libros, hacer reportajes de 15 minutos y lucrar con la subconsciente ansia de mucha gente de que este mundo, de una vez, se acabe.

Lo cierto es que no se acabó nada y que las cosas siguen para adelante. Los buenos deseos de que este 2013 sea mejor son lo más agradable que podemos hacer y pensar, tanto para nosotros mismos como para nuestros amigos, familiares, parejas y compañeros de trabajo. Pero cuando uno mira alrededor y ve niños lanzados a pozos ardientes por sus compañeros de salón, farsante brasileños que vienen a forrarse en plata contratados por la alcaldesa y congresistas conchudos que se zurran en la opinión de la población, por momentos uno termina lamentándose de que el famoso y falso cataclismo no se hiciera realidad.

martes, 11 de diciembre de 2012

PERÚ Y CHILE: LA GUERRA QUE NUNCA ACABARÁ


Hace algunos años tuve un jefe chileno. Más joven que yo, discotequero, amante de la velocidad, buena persona. No le temblaba la voz para decir que el piscola daba asco y que el pisco sour era 100% peruano. Pero cuando se trataba de hacer bromas, brotaba de su inconsciente esa cosa que seguro, desde niño en la escuela, le enseñaron sus profesores, seguidores de Diego Portales y aplicados creyentes de aquello de "por la razón o por la fuerza".

Una vez le escuché decir, así, en clave de chascarrillo, que Chile ya no necesita invadir militarmente el Perú porque ya lo compró o lo está comprando poco a poco. "Ya los tenemo' domina'os económicamente..." soltaba a risotadas, ante dos o tres compañeros de trabajo, peruanos, que no entendían por qué un chileno ganaba siete veces más que ellos en una empresa peruana - una de las Top -, haciendo algo que ellos también podían hacer con preparación, esfuerzo y experiencia. Y él es uno de los buena gente. De los que no podrían ser acusados de anti-peruanos, que los hay por todas partes en Chile y en Perú, camuflados. Cómo podría ser anti-peruano si lo trataban como un rey, con un puesto ultra bien remunerado para los estándares nacionales. 

Las coberturas grandilocuentes de los alegatos en el Tribunal de La Haya me han hecho reflexionar un poco acerca de este entuerto, iniciado a fines del siglo 19, que hoy "nuestro vecino país del sur" (frase hecha de todo periódico gacetillero que se respete) trata de imponer a su favor con argumentos que merecerían una caída de espaldas seguida de un "plop!" o un "exijo una explicación" a la Condorito-style. O sea, mejor díganles al equipo de abogados que representan al Perú que, para la contra respuesta, si es que la hay porque ya me perdí la secuencia, muestren un libro de Geografía de la Editorial Escuela Nueva, esa que usábamos nosotros los cuarentones, en el colegio, y como alguien dijo por ahí, que expongan el mapa del Tahuantinsuyo y nos comemos de una vez toda la franja chilena.

En 1954, dos gremios de pescadores se pusieron de acuerdo para establecer hasta dónde podían entrar durante sus faenas, naturalmente debido a que en altamar no hay paredes y a la hora de pescar, era inevitable que unos pasaran al lado del otro y viceversa. Ese acuerdo entre pescadores quieren hacerlo pasar como Tratado de Límites, así con mayúsculas. Yo no soy partícipe de los chauvinismos y los patriotismos exacerbados que al final siempre tratan de vender algo (por poco y ponen pantallas gigantes en el Parque Kennedy para ver los alegatos, con publicidad de Brahma y logo de Marca Perú por todas partes), pero en esta ocasión me queda claro por quien hay que hacer barra. Si juega la selección de Claudio Pizarro contra la de Matías Fernández, espero con todo mi corazón que gane Chile. Pero en este asunto no hay dudas: que me avisen dónde es la concentración para lavar la bandera y cantar las seis estrofas del himno nacional en runa simi, frente al mar de Tacna.

Lamentablemente, este asunto de la rivalidad Perú-Chile no tiene cuando acabar porque siempre se mueve en la dinámica del dominante y el dominado. Antes a través de las armas y la insanía invasora, saqueadora y violadora de la Guerra del Pacífico y hoy con las bravatas y leguleyadas propias de la modernidad, sazonadas con fuertes dosis de poder económico - las famosas "cuerdas separadas" que tanto daño le hacen a la siempre pisoteada dignidad nacional, en favor de la "inversión privada" - y prepotencias disfrazadas de sonrisas Colgate. Los dientes de Piñera, que casi nunca desaparecen de la foto por férreas indicaciones de sus asesores de imagen, a veces esconden no solo la ignorancia supina del presidente chileno, sino también una agresividad que amenaza con ser incontrolable, si no se cumplen sus designios, o los de sus ministros. Por momentos me parece que hay afinidades dentales entre Sebastian Piñera y Nadine Heredia, en cuanto alas dimensiones y a lo que esconden, hipocresías, despotismos...

Es una guerra de nunca acabar, está en los genes de peruanos y chilenos, como el ejemplo de mi ex jefe, que era, repito, de la generación amable con el Perú. Cuando pienso en Chile, lo primero que se me viene a la cabeza son los ponchos rojos de Inti Illimani, los vuelos progres de Los Jaivas en Machu Picchu, los lamentos de Violeta Parra, los versos de Pablo Neruda, las crónicas sociales en clave punk de Los Prisioneros, los acordes completos de Claudio Arrau al piano, los cabezazos de Elías Figueroa. Pero después llega un politicastro chileno a hablar pavadas en La Haya y recuerdo la humorada del general Donayre, esa de las bolsas negras. 

Este diferendo marítimo, que favorecerá al Perú, si se cumplen las leyes de la lógica, solo es motivo para que centenares de jueces, secretarios, periodistas y comechados viajen, se alojen en hoteles de primera y cuelguen en sus facebooks sus intrascendentes paseos por una de las ciudades más hermosas de Europa. Bien por ellos, por lo menos por los que no lo hacen con dineros públicos. Pero después no hay nada en realidad. Como alguien dijo por ahí: lo que está en juego de mar, en comparación con Arica, Tarapacá, la Tacna semi secuestrada de hoy y los cientos o miles de negocios chilenos que explotan a miles o millones de peruanos subempleados, no es nada. Y encima la guerra sigue, porque siempre están buscando, los malos chilenos por supuesto, de qué apoderarse: el pisco, la papa, el suspiro a la limeña y siguen firmas...

jueves, 29 de noviembre de 2012

DOMINGO EN ACHO: TARDE DE BESTIAS


La periodista María del Carmen Yrigoyen, del equipo de César Hildebrandt, publicó en el último número del semanario En sus trece, una extensa crónica acerca de la barbarie sanguinolenta y sádica de Acho. Ex congresistas, ex ministros y personajes anónimos de esta sociedad huachafa e insensible se dieron cita para admirar a esos fantoches culifruncidos que confunden valentía con temeridad, y que perpetúan una "tradición" que hace aflorar lo más abyecto y primitivo del ser humano, ese que ahora se cree civilizado... No la publico en su totalidad pero sí en una versión resumida, con el perdón de la autora. Menudo sacrificio debe haber sido tener que presenciar ese espectáculo violento que excita a tantos señorones y señoritas de las páginas sociales (y algunos inflitrados como Magaly y su notario)...

Tarde de bestias
por María del Carmen Irigoyen

Junto al puesto de parrillas de Otto Kunz, en la Plaza de Acho, el periodista y macho alfa Phillip Butters toma una cerveza con sus amigos. Son las 3 de la tarde del domingo 18 de noviembre. En media hora soltarán al primer toro de la jornada. Dentro y fuera de la plaza se venden las almohadillas para que uno pueda sentarse sin ensuciarse los fondillos. También hay cerámicas de toros atravesados por una espada, sombreros panamá que cuestan más de 80 soles y botas de cuero de 60 soles para tomar vino. Los vinos, que se venden aparte por supuesto, son chuscos: Coto, un riojano peleón, y Casillero del Diablo, de octanaje casi petrolero. Los anticuchos de Mistura también están en Acho, así como un puesto de embutidos La Segoviana. Por el ingreso a la explanada de Sombra pasan los mozos ofreciendo pisco sour a 25 soles el vaso y cerveza Cristal a 10 soles la lata.

Jóvenes como camisa-polo de Ralph Lauren y chicas con lentes de sol, a pesar de que la tarde está nublada, pasan indiferentes al lado de los tunos y bailarines de marinera. Las señoras se han puesto los aretes de perlas, anillos, pulseras y relojes de oro. Los marqueses cholos tampoco han faltado. “Qué bueno que hayas podido venir, Magaly. Te estuvieron dando duro por venir a Acho ¿no?”, dice una rubia y lacia urraca amateur que se alegra de que la conductora esté esa tarde en el coso y la sigue hasta el baño de damas. Magaly, luego de una risotada, le grita desde el inodoro: “¡Yo voy a hacer lo que quiera!”. En la puerta del baño la rodea un grupo de gente para tomarse fotos con ella. Magaly posa un rato y se va. Su notario – camisa y chompa rosa anudada al cuello – la espera. Tienen asientos en primera fila y el primer toro está por salir. ¡La sangre llegará por fin al río!

Se llama Carmelo, tiene marcado el número 323 y pesa 570 kilos. El torero francés Juan Bautista hace su entrada en medio de las palmas. “¡Wo ho ho!”, grita Joseph Rojas, el picador, desde un caballo con los ojos vendados. Carmelo se acerca y él le hunde una lanza. Carmelo se retira, confundido. La sangre chorrea por el pelo negro y crespo de su lomo. Luego vienen otros enmallados y le clavan las banderillas. Un excongresista bizquea de placer. Está excitado. Parece Peter Lorre viendo a Ava Gardner por una cerradura. Bautista regresa. Le vuelve a extender el capote y lo hace caminar en círculo. Saca la espada y se la clava. El público pifia: la espada no se ha hundido lo suficiente. Bautista vuelve a intentar la estocada. Carmelo se balancea y cae. En la fila de adelante, un señor calvo deja su habano, un Montecristo, en la grada, y se levanta para gozar del remate. Los ojos se le salen. Comienza a mirar alrededor. “¿Qué vamos a pedir? ¿camotes? ¿chupetes?”, les pregunta a sus hijos.

El segundo de la tarde se llama Joyero, marcado con el número 147, de 460 kilos. Luego del pinchazo del picador y las banderillas, el torero Iván Fandiño, alias “El Fandi”, no logra clavarle el estoque ni a la primera ni a la segunda. Pero nadie piensa en salvarle la vida a Joyero. Fandiño lo logra recién a la sexta. Joyero se va hacia las tablas antes de morir. Zambrano, el notario de Magaly, no cabe en sí. Se ha llevado una mano al rostro, la boca se le ha quedado abierta y los ojos le brillan. También está excitado. Casi tanto como con su noviazgo.

El viernes pasado Fandiño, que tiene un prontuario de 475 toros despachados, dio en Acho una “cátedra” de toreo a niños y jóvenes de hasta 17 años. La bestialidad fue convocada por el consorcio que organiza la “Feria del Señor de los Milagros”. Ese día, soltaron a una ternera negra. “¡Ejeh! ¡ay! ¡wow!” la llamó el picador desde el caballo vendado. Al empotrarse la ternera contra el otro animal le clavó la lanza. No se saltaron este paso ni por ser un entrenamiento. La ternera gritó y se retiró lo más lejos que pudo. Miró a todos lados, confundida, resoplando, moqueando. Una niña en la tribuna hacía porras a los alumnos. “El Fandi”, a quien sus alumnos debían llamarla Matador Iván Fandiño, hizo una demostración, llevando a la ternera en círculos. La ternera derrapó repetidas veces. Al pararse, se cagó. De miedo, seguro. “Qué es lo que podemos notar?”, preguntó el imbécil. “Pues que tiene muy poquita fuerza. Hay que tratarla con dulzura”, agregó sonriendo.



Sigue Banquero, 533 kilos, el tercer toro del domingo. El turno es para el torero peruano Alfonso de Lima. El calvo de adelante toma de su bota de vino. Todos ríen y aplauden. “¡Música, maestro!”, gritan y suena un enérgico pasodoble. Filas atrás, un señor mantiene las manos unidas como en oración. En el meñique tiene un sortijón de oro. Ha venido con su nieto que unas veces se queda mirando el espectáculo y otras, se tapa la cara con su casaca azul. Ha muerto Banquero y se lo llevan a rastras. Adelante, una pareja voltea buscando algún mozo. Ella, con sus lentes de sol levantados, permanece de pie masticando chicle con la boca abierta hasta que entra Cuchillero, la cuarta víctima de esa tarde sucia, que pesa 512 kilos y lleva marcado el número 316. Tampoco va a salvarse. Lo torea el tal Juan Bautista. La gente agita los pañuelos, graba videos. Phillip Butters se levanta y bebe, honesto como un camionero, un buen sorbo de cerveza. Las orejas de Cuchillero son las primeras que cortan esa tarde.

Cambalache, 510 kilos, es el siguiente. Entra al ruedo con el repitente Iván Fandiño. Luego del puyazo del jinete, dos señoras se abrazan. Fandiño, esta vez, solo necesita de una estocada. A Cambalache le sale sangre por la boca y cae. Una señora en primera fila se levanta, deja su cartera anaranjada sobre el muro y le abre los brazos al “Fandi”. Este se relame, recoge el clavel rojo que le han tirado y recibe las orejas de Cambalache, que ya ha sido arrastrado. Fandiño agarra un buen pedazo de tierra y la muestra al público como agradecimiento. La misma tierra donde las terneras se mearon de miedo, el viernes por la tarde.

El último toro del domingo es el más grande. Se llama Vencedor y pesa 587 kilos. El picador no puede con él. Vencedor logra escapar pronto de la lanza y está cerca de tumbar al caballo. Alfonso de Lima lo recibe arrodillado y el público lo aplaude. Luego vienen las banderillas. Vencedor permanece en pie. “Demasiado toro para el torero” dice el de al lado. Desde las últimas filas piden el indulto. Pronto la mayoría lo hace. Alfonso de Lima suelta nuevamente la espada y Vencedor sale del ruedo. Un niño se abraza a su mamá. Al torero le traen las orejas de quién sabe qué toro y luego es cargado en hombros junto a los otros dos. Un grupete de borrachos se pelea por el destino de Vencedor. “¡Debió morir!” dicen hipando. Una tarde gloriosa.

jueves, 22 de noviembre de 2012

¿LADY GAGA ES "LA REINA FREAK"? MÁS RESPETO POR LOS FREAKS, POR FAVOR


La historiografía del rock and roll no nos deja mentir: la subcultura freak se originó en la época del florecimiento de la psicodelia, como una contraparte a los hippies. Los artistas y las personas que finalmente fueron conocidas como "freaks", un término del inglés que sirve para denominar a alguien descuidado, desprolijo, alocado y muy al margen de lo establecido, no tenían nada que ver con lo que estaba de moda, con lo que se consideraba sofisticado, o con todo aquello políticamente correcto.

Incluso, antes de estos años de contracultura efervescente, el término freak se usaba para describir a las personas que padecían deformidades físicas. Los más acuciosos recordaran una película de culto, llamada precisamente Freaks (1931), acerca de un grupo de artistas circenses de lo más bizarros y atemorizantes. Por extensión y en reflejo de aquella acepción, lo que era visto como freak asustaba o peor aun, creaba rechazo debido a su actitud y apariencia, de genuina agresividad ante los "normales".

En los años 60s, la subcultura freak tuvo un momento álgido, en el que coincidieron esta actitud afrentosa con un indiscutible talento artístico. Artistas como The Fugs, Vito Paulekas y principalmente Frank Zappa y los primeros Mothers of Invention, llevaron la anti-estética freak a su punto máximo de expresividad. Nadie jamás consideraría a un artista freak si responde, punto por punto, a todas las exigencias y estrategias del mercado para hacerse conocida, ganar mucho dinero y exhibir un arte superficial, homogeneizado y escandaloso, en el sentido de lo farandulero, mas no en cuanto a su capacidad de cuestionar la tranquilidad de la gente normal.

Decir que Lady Gaga es "la reina freak" es una nueva demostración de incultura de El Comercio. Echan por tierra más de 50 años de manifestaciones artísticas originalmente desafiantes: desde los conciertos en el Teatro Garrick de New York, en los cuales Frank Zappa presentaba, en andrajos, música rock de extremada complejidad, tocada por una mancha de músicos barbudos, pelucones y malvestidos e invitaba al público a bailar a su antojo (en inglés eso era "freakin' out"); hasta los conciertos en el manicomio de The Cramps o las diatribas de Johnny Rotten durante el reinado marginal de The Sex Pistols. Ninguno de ellos jamás merecieron una portada en Times o en revistas de modas, y sin embargo dejaron huella en el mundo de la música porque respetaban su ideología freak.

Lady Gaga no es la reina freak, señores de El Comercio. Lady Gaga entendió - o en todo caso, lo hicieron sus asesores de marketing - que vestirse con bistecs (algo que puede llegar a ser tan costoso como vestirse con telas de diseñador) o exhibir imágenes grotescamente calculadas para llamar la atención, es lo que ahora vende más. Musicalmente no hace absolutamente nada nuevo y, en cuanto al rechazo que provoca su imagen y su extravagancia sobreactuada, no ofrece balance con alguna propuesta artísticamente valiosa. Es solo un producto. Revisen los videos de Patti Smith, The Stooges, los conciertos de DRI en los 80s, el look de Nina Hagen, Grace Jones, Siouxsie Sioux, los bizarros hábitos sobre el escenario de Wendy O. Williams, vocalista de The Plasmatics, las alucinantes puestas en escena que The Residents realizan desde los 70s o la gente que, comúnmente, acompaña a Les Claypool en sus proyectos paralelos a Primus. No todos los mencionados están entre mis favoritos, pero definitivamente son verdaderos representantes de lo freak en el rock, y no esta Lady Gaga que es, básicamente, una aplicación para iPad para dummies y gentita bien, en la orilla opuesta a lo freak.

Si supieran de qué van todos estos artistas, no describirían a la famosa y "sofisticada" Lady Gaga como reina de los freaks. Más respeto.