miércoles, 31 de marzo de 2010

FRANZ FERDINAND Y LA INDUSTRIA DISCOGRÁFICA ACTUAL


"En un mundo como el de hoy, que cambia rápidamente, los grupos de rock aparecen cada quince minutos, utilizando algunos recursos promocionales nuevos. Algunos de estos recursos han sido conocidos por dejar heridas irreparables en las mentes de sus tontos y jóvenes consumidores". Este texto lo escribió Frank Zappa hace 33 años como introducción a su suite Punky's whips, tema en el que ridiculiza la fama efímera conseguida por una banda glam llamada Angel, gracias a la imagen andrógina de su guitarrista, Punky Meadows, capaz de volver "locos de deseo" a quienes vieran sus fotografías, tal como le ocurre, en el contexto de la parodia desde luego, al baterista de Zappa de aquel entonces, el legendario Terry Bozzio.

La primera vez que escuché ese tema pensé que Angel era una banda ficticia, salida de la mente del genial compositor y guitarrista norteamericano pero resulta que no. Angel, uno de esos grupos de rock que aparecían cada quince minutos a finales de los 70s, mantuvo su carrera durante cinco o seis años a pesar de ser criticado por su sonido - una especie de imitación nada disimulada de grupos más grandes como Kiss o Aerosmith - y por su imagen exageradamente glam, que le restó seriedad frente a la crítica especializada, aunque llegó a cautivar a un pequeño público. A pesar de ese respaldo, Angel nunca pasó de ser una banda pasajera y su rastro se perdió en el tiempo. Hoy, Punky Meadows tiene 60 años y se retiró digna pero silenciosamente del mundo de la música hace mucho tiempo.

En los 70s las bandas respetadas eran aquellas que mostraban una integridad, que se manifestaba tanto en la calidad musical de sus producciones como en la coherencia y credibilidad de su imagen. Las que no conseguían ese efecto se quedaban atrás, pues era evidente que provenían de una intención que buscaba capitalizar una moda, una tendencia. La sobreactuación o la estandarización no eran bien vistas en el music business de lo que hoy se conoce como rock clásico. Había mucho de elitismo y arrogancia, pero también mucho control de calidad y mayores filtros impuestos por un público conocedor, con la sensibilidad necesaria para no aceptar todo lo que se ponía frente a ellos, sin importar "los nuevos recursos promocionales" que utilizaran.

Hoy todo eso ha desaparecido y las bandas "que aparecen cada quince minutos" se imponen como las máximas expresiones del ecléctico y siempre cambiante rock and roll y reciben aprobación mundial, hasta el punto de que algunas de ellas han sido catalogadas como clásicos modernos, inclusive por la crítica especializada de sus respectivos momentos. Ocurrió con Oasis y The Stone Roses, ocurrió con The Strokes y Coldplay y ahora, ocurre con The Killers y Franz Ferdinand, ambas aparecidas en la segunda mitad de la primera década del siglo 21.

Jóvenes, alegrones y lánguidos, los integrantes de estas bandas con dos o tres álbumes en su haber ahora llenan estadios, venden millones de discos y son adorados por dondequiera que van. ¿El motivo? han llevado hasta el extremo las posibilidades de su imagen indie, ese término tan de moda hoy en día. "Ser indie" o pretender serlo es, en el caso de los últimos grupos mencionados, el nuevo recurso promocional que utilizan las grandes corporaciones que los manejan para enloquecer a la masa de jóvenes consumidores que actualmente, con menores capacidades de ejercer un serio control de calidad, elevan hasta la estratósfera expresiones musicales que sin llegar a ser malas, pues tampoco poseen atributos suficientes para ser catalogadas como extraordinarias.

¿Será Alex Kapranos, vocalista y guitarrista de Franz Ferdinand, el Punky Meadows de nuestros tiempos? Eso es difícil de decir pero es probable que muchos de sus fans estén más fascinados por su imagen despreocupada y por el rictus de impavidez que comparte con sus compañeros de grupo que por su propuesta musical. En una de las inflamadas crónicas del concierto que los escoceses dieron en Lima la noche del miércoles 30 de marzo se asegura que fue "el mejor concierto de rock en lo que va del año" y algunos fans que gozaron con la música ligera del cuarteto, combinación de rasgueos disco (no funky) con actitudes post-punk y un fuertísimo acento británico inclusive se animan a decir que fue más grande que el de Roger Waters o el de Kiss, por citar dos ejemplos.

Sé que es cuestión de gustos pero en este caso quizás esté primando más el corazón de fanático que la apreciación desapasionada. Es difícil hablar de arte sin apasionamiento pero no está mal decir que el concierto de Franz Ferdinand fue bueno y seguramente posee sus propios valores pero de allí a ponerlo por encima de otros espectáculos que tuvieron mayor resonancia hay mucho trecho. Es valioso por ejemplo que hayan venido a tocar a Lima en plena vigencia, mostrarse amables y sencillos con su público y conectarse con sus seguidores todo el tiempo pero también es verdad que su éxito descomunal a nivel comercial es la prueba de que los cambios sufridos por la industria discográfica - y por el público consumidor - hacen que bandas de mediana proyección terminen convirtiéndose en fenómenos más rápido de lo que seguramente ellos mismos imaginaron.

Nota: el grupo tiene actualmente tres discos: Franz Ferdinand (2004), You could have it so much better (2005) y Tonight: Franz Ferdinand (2009). El Archiduque de Austria Franz Ferdinand es un personaje histórico importante pues su asesinato en Sarajevo provocó una cadena de acontecimientos que determinaron el inicio de la Primera Guerra Mundial.




martes, 30 de marzo de 2010

CASTAÑEDA Y SU JUEGO MEDIÁTICO


Luego del extraño atentado que sufrieran tres estaciones del Metropolitano entre Surquillo y Miraflores se ha sucedido una curiosa secuencia noticiosa en algunos de los medios más sintonizados y leídos de la capital. No quisiera pecar de suspicaz pero los balazos que "alguien" disparó desde una camioneta negra con lunas polarizadas, a escasas tres semanas de cumplirse el nuevo plazo para la inauguración del tramo Chorrillos-Grau, han producido una inmediata ola de publicidad positiva para el proyecto de transporte desde diversas tribunas.

Para empezar, es evidente que la ciudadanía rechaza toda manifestación vandálica de manera que la opinión pública asumió la postura que lógicamente tenía que asumir. Defensores y detractores del Metropolitano criticaron esta actitud delincuencial y que hasta ahora permanece en el ámbito de lo misterioso. Nadie se adjudica el ataque y por ende, todos son sospechosos. De inmediato, los esbirros de Castañeda salieron a decir que es "un acto político de la oposición a la obra", saco en el que caben muchas instituciones vecinales que han declarado abiertamente sus objeciones al corredor vial. Sin decir nombres, los partidarios de Luis Castañeda Lossio levantan una nube oscura sobre cualquiera de sus críticos y en esa medida, el atentado del sábado pasado les cayó del cielo para así desprestigiar a sus adversarios.

Toda la prensa escrita y televisiva glosó la noticia y los funcionarios de la municipalidad se desgastaron en frases grandilocuentes que hasta ensayadas parecían: "¡No nos detendrán!", "¡no les tenemos miedo!". ¿A quién no le tienen miedo? ¿acaso ellos saben quién disparó? ¿no será una maquiavélica puesta en escena, un montaje para distraer a la opinión pública ante el inminente incumplimiento de la nueva fecha de inauguración? También aprovecharon para decir que fueron los vecinos de Barranco quienes han provocado esta nueva demora. Como si la ciudadanía barranquina hubiera extendido sus justas protestas a todos los puntos que aun se encuentran a medio terminar.

El mismo fin de semana, el diario El Comercio publicó una didáctica comparación entre el no operativo Metropolitano de Lima y el Transmilenio, su equivalente en Bogotá, Colombia. Si bien es cierto el reporte gira sobre la base de algunos problemas colaterales del sistema de transporte (delincuencia, incomodidad, etc.), no deja de sorprender la ausencia de reales voces de alerta y sobre todo, de situar en el contexto de nuestra ciudad y nuestro caos vehicular las características del Metropolitano.

Menos velada fue la intención de Cuarto Poder, que envió a una de sus reporteras a tres países (Brasil, México y Colombia) en donde el mismo sistema de transporte funciona desde hace 7, 10 y 12 años para mostrarnos los beneficios que su implementación trajo a esas capitales latinoamericanas y sugerir que lo mismo pasará en Lima. Una vez más, hubo una ausencia total de referencias a las dificultades que ofrece nuestra realidad vial: la informalidad, la saturación del parque automotor, las características de nuestros transeúntes en un medio marcado por la desorganización, el caos urbano y las dificultades planteadas por el propio diseño de la obra en Lima. Pero sobre todo, el extenso reportaje cae en múltiples inexactitudes y oculta enormes diferencias entre la gestión realizada en Colombia y la que se viene llevando a cabo en Lima, como bien señala el blog Mate Pastor en una de sus últimas entregas:

Esta semana, con el nuevo escándalo que ha puesto en la mira al Poder Judicial por el caso de la información borrada de los USB de Giselle Gianotti, el tema del Metropolitano otra vez va a pasar a segundo plano, y estas salidas tangenciales que la prensa convencional ofrece al análisis de la obra, sus verdaderos costos y el impacto que producirá en los usuarios no contribuyen en nada a una visión más clara de las cosas.

viernes, 26 de marzo de 2010

GUNS N' ROSES Y EL RESPETO POR EL PÚBLICO


Quienes me conocen saben que vivo escuchando música, particularmente rock. Y que tengo especial agrado por aquellas personalidades del mundo del rock and roll que se caracterizan por su virtuosismo musical, su agudeza, su libertad de pensamiento y en algunos casos, hasta sus posturas irreverentes amparadas, por no decir justificadas, por el innegable talento que poseen. Pero algo que no tolero en un artista es la falta de respeto al público que los encumbra y que los mantiene en la cresta de la ola, inclusive cuando ya no ofrecen lo mismo que ofrecían años atrás, en sus épocas doradas.

Guns N' Roses fue, durante sus años de gloria, una de mis bandas favoritas. Sin embargo, siempre me aparté de los fans más acérrimos pues no era ningún secreto que Axl y compañía tenían entre sus principales blancos para la práctica irreverente a sus propios seguidores. Si bien es cierto al principio (1986-1989) fueron un quinteto de desordenados capaz de armar los peores escándalos imaginables, al punto de ser llamada "la banda más peligrosa del mundo", una vez que se convirtieron en megaestrellas, quedó claro que era el cantante quien, con su egocentrismo y su engreimiento exagerados, provocaba aquellos incidentes por los que se hicieron conocidos: shows que comenzaban tres horas después y terminaban con detenidos, heridos y hasta muertos eran la constante de sus más grandes giras mundiales.

Anoche, Axl Rose y sus amigos (una buena banda de músicos por cierto) hicieron eso en Lima y a nadie le pareció extraño ni criticable. He estado en varios conciertos de los últimos que se han producido en nuestra ciudad y todos, más allá del estilo musical del artista, tienen como común denominador un escrupuloso respeto por el público. Desde Jethro Tull hasta Megadeth, desde Roger Waters hasta Metallica, todos comenzaron sus shows a tiempo (unos más puntuales que otros desde luego) y en todo caso, las demoras no excedieron los 20 minutos.

En el caso de esta nueva versión de Guns N'Roses el concierto comenzó, según los reportes, pasada la medianoche. Luego de que Sebastian Bach, ex-líder de Skid Row, terminara su trabajo como telonero (de aproximadamente una hora) tuvieron que pasar casi dos horas y media antes que el "divo" saliera al escenario limeño. Naturalmente los fans, que ya saben a qué atenerse cuando se trata de Axl Rose, no tenían nada de qué quejarse.

El tema se complica precisamente por esto: los seguidores de Axl Rose no se sorprenden de haber esperado tanto. Y no estoy hablando de la espera metafórica de 20 años sin poder ver a su artista favorito en vivo, sino de la fáctica espera, de pie y comiendo ansias, que duró casi 3 horas antes de ver al avejentado, ventrudo y ex-atemorizante Axl Rose. Porque en el colmo del fanatismo, el público delirante se siente afortunado de haber esperado tanto a un cantante que demostró no ser el mismo de antes. No importa que los gritos ya no suenen igual, no importa que los músicos sean buenos pero no tanto como los que formaron la alineación original del grupo.

Lo más sorprendente fue que este irrespetuoso Axl Rose amenazó incluso con suspender el concierto a la primera canción, porque algún desadaptado miembro de su legión de fans le lanzó unos vasos descartables. Es decir, quien falta el respeto al público en cada país que visita con estas actitudes innecesarias para un artista ya establecido y es más, que está tratando de reciclarse tran varios años de caída libre se ofende por este incidente menor, si tomamos en cuenta el historial de agresiones que él ha protagonizado a lo largo de su carrera.

La cobertura que la prensa convencional le brindó al evento parece no saber distinguir entre lo que se debe elogiar y lo que se debe denostar y al parecer, el hambre acumulada que tenemos por apreciar grandes conciertos nos hace caer en estas actitudes que nos disminuyen como público. Definitivamente no hay mucho que hacer, salvo exigir a los organizadores un poco más de criterio antes de definir sus negocios, ya que el público también merece respeto pues paga entradas y responde masivamente a todas las propuestas. Si queremos crear una verdadera cultura de espectáculos de calidad en nuestro país, debemos empezar por respetarnos a nosotros mismos ¿o será que basta con que nos toquen el himno nacional a las 3 de la madrugada para convencernos? Espero que no...


miércoles, 24 de marzo de 2010

"SI LAS ELECCIONES FUERAN MAÑANA..."


En medio del nuevo escandalete que involucra al congresista tránsfuga y misterioso empresario acaudalado Álvaro Gutiérrez (que oportunamente se larga de viaje a Tailandia "en comisión"), los cuestionamientos al Tribunal Constitucional por los aranceles del cemento, la guerra sucia emprendida contra el director de la policía nacional, Miguel Hidalgo y la visita oficial de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, que tuvo tono de desagravio y arrepentimiento por el papelón de Menem con el tema de las armas vendidas a Ecuador en 1994 aparecen las últimas encuestas de intención de voto, rumbo a las próximas elecciones municipales.

Es cierto que aun falta mucho tiempo para los comicios que definirán al reemplazante del destructor Luis Castañeda Lossio pero esta exagerada anticipación deja entrever las intenciones que siempre rodean este tipo de procesos. De inmediato, las opciones se reducen a las dos que acaparan los medios, ya sea por una propensión permanente al protagonismo (el famoso "figurettismo") o porque los mismos medios los buscan en un afán por resumir, convenientemente a sus pocas capacidades de análisis, el trabajo de examinar la paleta de alternativas, que debería ser minuciosa y responsablemente presentada a la ciudadanía antes de pensar siquiera en recoger los resultados de un sondeo organizado desde fuera por alguna institución educativa, que en esta ocasión, fue la Universidad de Lima.

¿No sería más sano, democráticamente hablando, que antes de lanzar a sus cuadrillas de encuestadores a ciertas calles de la ciudad, las empresas dedicadas a la elaboración de estadísticas esperaran a que los medios de comunicación expusieran en igual cantidad de páginas y minutos a todas y cada de una de las agrupaciones políticas que hayan confirmado su participación?

Sería peregrino lanzarse a decidir por quién votar cuando la opinión pública aun no se encuentra debidamente informada y más allá de las clásicas acusaciones de contubernios, consensos de intereses entre encuestadoras, partidos, empresarios de medios y etc. para imponer a priori las preferencias de la masa votante, creo que estas encuestas, las famosas "fotografías del momento político" (lugar común recientemente creado para estos procesos), deberían demorarse un poco en hacer su aparición. Responder a la famosa pregunta "Si las elecciones fueran mañana..." sin contar con información completa acerca de quiénes son todos los candidatos es tan irresponsable como votar en blanco el día en que uno se encuentra frente a la cédula sin saber qué hacer.

Según este panorama anticipado, poco más del 50% del electorado se reparte entre "la decencia" (Lourdes Flores) y "la corrupción" (Álex Kouri) jugando a una polarización entre dos fuerzas que busca generar la fantasía de que nos encontramos en un proceso electoral digno de una república madura, primermundista. Es decir, un poco más y veremos a las oficinas de prensa de cada una de las agrupaciones lideradas por estos personajes organizando "rallies" y utilizando otras terminologías de definiciones bipartidistas, como las que se producen en los EE.UU., México o sin ir más lejos, Chile.

Desde luego no es lo más conveniente que haya veinte candidatos, sobretodo si nos ponemos a pensar en que todos y cada uno de ellos esgrimen como su intención elemental "buscar lo mejor para el país" (si todos quieren lo mismo ¿por qué cada uno candidatea por su cuenta en lugar de unirse en un grande y utópico objetivo nacional), pero lo cierto es que a medio año de las elecciones propiamente dichas, existen otras alternativas que no tienen presencia en esta última encuesta simple y llanamente porque no han recibido ni la cobertura ni la atención ni el reconocimiento de la prensa convencional.

Por eso es comprensible que personajes como Fernando Andrade, Susana Villarán y Alberto Tejada suman entre los tres un aproximado de 11%, la tercera parte de quienes aseguran ni siquiera saber por quién van a votar. De Jaime Yoshiyama y Carlos Arana mejor ni hablar, porque a tipos como estos con los historiales que poseen, mas les interesa llegar a la última semana sin que la gente recuerde quiénes son y qué hicieron.

Más allá de ser la noticia del día, estas encuestas no deben ser tomadas en serio pues están sesgadas en su naturaleza. Sesgadas por la falta de información, sesgadas por la venda que, consciente o inconscientemente, la prensa convencional pone sobre los ojos de la población desde antes que se inicie el proceso real. Después de una semana que Susana Villarán y Fernando Andrade aparezcan la misma cantidad de tiempo que aparecen Lourdes Flores y Álex Kouri en los canales de televisión, las estaciones de radio y los periódicos, ese día hagan encuestas y publíquenlas. Todo lo demás es manipulación.

martes, 23 de marzo de 2010

LA HORA DEL PLANETA


Este 27 de marzo, por cuarto año consecutivo el mundo se unirá en La Hora del Planeta, campaña que busca uniformizar la preocupación con respecto al cambio climático y los dramáticos efectos que este tiene sobre nuestro mundo. ¿Cómo participar de este simbólico evento? Sencillamente apagando las luces durante 60 minutos (entre las 8:30 y las 9:30 de la noche).

Lo que comenzó en la ciudad de Sydney, Australia en el 2007 se ha convertido en uno de los acontecimientos globales más esperados e importantes del año. El objetivo es crear conciencia con respecto a la necesidad de emprender de una vez por todas, tanto a nivel individual como gubernamental, las acciones necesarias para reducir la emisión de gases de efecto invernadero para proteger la vida de nuestro planeta.

http://www.lahoradelplaneta.org.mx/


Millones de personas en los cinco continentes participaron el año pasado y seguramente este 27 de marzo serán aun más pues como dice uno de los slogans de esta campaña global: "No se trata de qué país eres, sino en qué planeta vives". El mensaje es obvio así que no dejemos pasar esta oportunidad de manifestar nuestra preocupación por la salud de nuestra madre tierra.

lunes, 22 de marzo de 2010

EL TEATRO DEL SUEÑO EN LIMA


En unos minutos está por comenzar el concierto de Dream Theater y como podrán entender al leer estas líneas, no estoy allí. Va a ser un gran concierto, de eso no me cabe la menor duda. Pero cuando hace unos días revisé las imágenes del DVD Live at Budokan del 2004 (uno de los mejores de su videografía) comprendí que no me hacía mucha falta.

La relación que tengo con Dream Theater es inclasificable: los admiro muchísimo por el extremado virtuosismo que poseen sus integrantes pero al mismo tiempo, considero que no era indispensable ir a verlos tocar en vivo.

Sospecho que la de hoy será, qué duda cabe, inolvidable para los fans más devotos de este grupo originado en las salas de ensayo de la prestigiosa escuela de música de Berklee. Pero la perfección que alcanzan en sus interpretaciones es tal que sus conciertos se vuelven demasiado predecibles y aunque eso no es del todo negativo, no posee los atributos necesarios para generar desesperación por estar allí presente esta noche. Por lo menos a mí me sucede eso.

John Petrucci (guitarra), Mike Portnoy (batería), Jordan Rudess (teclados) y John Myung (bajo) deben ser los mejores ejecutantes en sus respectivos instrumentos dentro de la historia reciente del rock y eso es algo que no admite discusión. Por otro lado, siempre reconoceré su predisposición a la enseñanza, su espíritu didáctico. Nunca en la comunidad de músicos de rock se ha visto tanta dedicación como la que estos señores han puesto en la producción de videos de instrucción, workshops, clases maestras, etc., con la mira puesta en alentar el talento de los nuevos músicos que se sienten inspirados por sus ilimitadas capacidades técnicas. Con respecto a James LaBrie, pues es otro de los motivos que me alejan de la experiencia de ver a Dream Theater en vivo. En mi humilde opinión, debería haber sido siempre una banda de rock instrumental, sin cantante.

De todas formas, Dream Theater es una de las visitas más importantes que nuestro país ha recibido y estoy seguro que el concierto de esta noche colmará y sobrepasará las expectativas de quienes los han estado esperando toda su vida.




LA BARBARIE DE UN SURFER


¿Hasta dónde puede llegar la estupidez que un reportaje puede alabar el maltrato? ¿Es posible que en esta cultura de masas, que no distingue entre la vulgaridad de lo marginal y la de lo acomodado, se aplauda y se considere un mérito someter a un animal indefenso a una humillación, que atenta contra su naturaleza? Estas preguntas y muchas otras (además de varios insultos) me asaltaron cuando vi la noticia: Domingo Pianezzi, un surfer cuyo mayor talento ha sido entrenar perros para que se paren sobre una tabla hawaiiana, es presentado por un canal de televisión por la increíble hazaña de montar sobre uno de esos artefactos inútiles a una pobre alpaca. El reportaje, con música extraida de la serie Baywatch y en tono 100% positivo, resalta además que la alpaca en cuestión es la "sensación del verano", "émula de Sofía Mulanovich" y cierran su espantoso texto declarando que el pobre auquénido "no podía ser más peruano pues su nombre es Pisco".

La noticia ha sido levantada también por el diario El Comercio (otrora decano de la prensa nacional) en términos absolutamente complacientes, sin tomar una posición firme frente a este evidente maltrato. En una de las dos notas sobre el tema que han publicado en su versión web, recogen brevemente las declaraciones de Tatiana Quevedo, jefa de la División de Zoología del Parque de las Leyendas, quien asegura que esta práctica es indiscutiblemente cruel y hay que erradicarla: “Exponer a un animal a hacer algo que no tiene ninguna utilidad para él es totalmente innecesario. Que se haga en otros países no lo justifica”, opina. Esto tiene que ver con las explicaciones que ensaya el tablista al ser consultado por las razones que lo llevan a "entrenar" a este animal símbolo de nuestra identidad. Según él ha visto monos, canguros y cerdos surfear y por eso "se animó".

Una de las cosas más indignantes de este caso es que, en las imágenes que transmite el reportaje de Canal 2, lanzan a la fama a Pianezzi y a la alpaca pero básicamente muestran las piruetas del perro que este señor ha entrenado para que pueda encaramarse sobre una tabla. Y la razón es muy sencilla: era ilógico que utilizaran las imágenes en las cuales la pobre alpaca sufre al intentar incorporarse tras haber sido lanzada al mar, con su hermoso pelaje completamente empapado y por ende, doblemente pesado y la expresión de derrota que puede atisbarse en sus aterrados ojos. No hay punto de comparación entre el carácter avezado, la disposición física y la actitud de un perro y la naturaleza asustadiza, dócil y las características morfológicas del auquénido.

El retraso mental se está apoderando de cada una de las manifestaciones de la cultura popular. Y lo peor de todo es que tiene por cómplices a largos espacios de sintonía entre el público medianamente informado de este país. La barbarie de este surfer de pacotilla debería haber generado una reacción mucho más destemplada y en ningún caso, esta aprobación con sabor a "cool" que el reportaje y las notas en cuestión le dan.

http://www.youtube.com/watch?v=pmxFDrYRAv0 (aquí pueden apreciarse las caídas del pobre Pisco gracias a la "proeza de San Domingo"... júzguenlo ustedes mismos)

LA LIBERTAD DE TANIA


En sus palabras no hay atisbo de remordimientos o soberbia, sentimientos que podrían haber florecido en una artista que se sintió siempre ignorada en su propio país y que conoció el megaestrellato tras décadas de arduo trabajo, marcado por la humildad y el perfil bajo. En sus gestos y su imagen, la influencia impertérrita de Mercedes Sosa, ahora en el cielo cantándole a los ángeles junto a Víctor Jara, recientemente homenajeado en Chile. La dimensión que ha alcanzado es la de conspicua representante del folklore latinoamericano, y el éxito de su carrera internacional contrasta con el mediano reconocimiento que se le dio entre nosotros, a pesar de haber llevado el nombre del Perú por todo el mundo con sus interpretaciones.

La libertad de la que goza esta cantante chiclayana radica en que, como tantos otros artistas en diversos géneros musicales, ha sabido esperar a que el tiempo le de la razón y aunque su voz y su presencia siempre generaron resquemores en la comunidad criolla local, tan apegada a las tradiciones y las cosas "como deben ser" hoy es una de las voces más aclamadas del canto en nuestro idioma. Un poco empujada por esas miradas de soslayo de quienes nunca la aceptaron como cantante criolla, Tania Libertad emigró a México e incorporó a su repertorio todo tipo de expresiones musicales. Por eso su discografía incluye más de 40 títulos en los que encontramos valses, rancheras, boleros, baladas, trova y hasta arias de ópera.

Es increíble que una cantante como Tania Libertad solo sea reconocida en su propia tierra por haber tenido éxito con un tema, La contamanina, que hasta ahora es la única grabación que normalmente puede escucharse en programas de radio y televisión. Ella ha interpretado las grandes composiciones de artistas como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Agustín Lara, José Alfredo Jiménez, Armando Manzanero, entre otros. Inclusive lanzó un disco titulado La vida, ese paréntesis en el que, junto a Joan Manuel Serrat, Willie Colón, entre otros, musicaliza la poesía del escritor uruguayo Mario Benedetti.

Ahora, Alan García Pérez la va a condecorar seguramente con la Orden del Sol (la misma que le dio a Gianmarco por sus "contribuciones" al aun destrozado Pisco) y sus 50 años de carrera artística serán resumidos en un capítulo de Sonidos del Mundo. Tania Libertad, una cantante que no necesita ser manejada por ningún sello discográfico, sabrá también sortear con esa independencia ganada a través de los años, las intenciones de quienes pretendan colgarse de su éxito para salir en la foto como el presidente o de quienes salgan a decir que siempre la admiraron, como probablemente lo haga la conductora y gurú de la música por televisión.



domingo, 21 de marzo de 2010

JUNTOS RESISTIREMOS, SEPARADOS CAEREMOS...

La ópera rock The wall (1979) de Pink Floyd tiene diversas lecturas, desde la obvia asociación metafórica entre la pared y la represión, la rigidez de una educación poco comunicativa y la separación generacional que produce individuos conflictuados e incompletos hasta la infranqueable barrera que un gobierno corrupto es capaz de construir para mantener a toda la población aislada, incapaz de darse cuenta de nada, valiéndose para ellos del enorme poder económico y político que acumula, comprando conciencias, autoridades y medios de comunicación que se encargan de distraer y embrutecer sistemáticamente a la masa, conformada tanto por las minorías mejor ubicadas en la pirámide laboral o profesional como por los sectores marginales y empobrecidos. Es decir, lo que pasa en nuestro país. Por eso es bueno de vez en cuando, escuchar algunas de estas canciones y buscar la trascendencia y el significado que tienen con respecto a lo que vemos diariamente en los periódicos y los canales de televisión. Para fortalecer la lucha contra la corrupción valdría la pena escuchar la frase final de Hey you: "Juntos resistiremos, separados caeremos!"...