domingo, 27 de diciembre de 2009

THE MUPPETS MEETS QUEEN

Cuando me lo mostraron hace una semana no pude parar de reírme... solo los Muppets podían hacer un cover de Bohemian Rhapsody que no sonara sobreactuado o mal hecho... incluso la alteración de la letra y de la intención, esencialmente oscura de este clásico de Queen, convierten al drama homicida e infernal compuesto por Freddie Mercury en una broma blanca de intensidad rockera, apta para público de cualquier edad... que la disfruten...


viernes, 25 de diciembre de 2009

CHRISTMAS FOR DUMMIES


La experiencia de la Navidad cuando uno ya ha pasado los treintas es diversa, posee aristas que van desde las históricas (que incluyen largas reflexiones acerca de los verdaderos significados, fechas y correlaciones con otros credos, tradiciones ancestrales y festividades aparentemente ajenas a nuestra cultura judeo cristiana) hasta antropológicas, sobre todo en un país como el nuestro que ofrece tantas opciones y mescolanzas que pueden llegar a convertir la última semana de diciembre en un crisol de manifestaciones sociales y simbólicas que podrían dejar estupefacto hasta al más sesudo analista del comportamiento humano.


Desde luego, prefiero apegarme al aspecto emocional y espiritual de estos días festivos con el noble propósito de priorizar aspectos universales como la unión familiar, la buena voluntad hacia el prójimo, la inyección de ánimo positivo que toda la parafernalia relacionada a la Nochebuena me brinda y la capacidad de sentir y pensar que por lo menos en estos días, nada es tan malo como para borrarme la sonrisa del rostro cada vez que pronuncio el mantra navideño a cuantas personas me cruzo por la calle, desde el taxista que me lleva de un lado a otro de la ciudad hasta el cuarteto de malvivientes que haciendo caso omiso a cualquier noción de "espíritu navideño" decidió asaltar al buen samaritano que, inocentemente, esperaba en medio de una peligrosa callejuela populosa de Lima para entregar un pequeño pero significativo regalo a un buen amigo, ya anciano, que suele pasar las navidades a solas con su también anciana esposa.


Por eso, inserto en el ojo de la tormenta publicitaria que ha convencido al ciudadano común y corriente que no hay Navidad sin regalos, sin usar compulsivamente la(s) tarjeta(s) de crédito y que es más importante hablar de cuentas y números que de amistad y buen trato a los demás, me atrevo a decir que, aunque no soy bueno para poner la otra mejilla (como lo haría cualquier buen cristiano) las fiestas navideñas aun ejercen en mi esa ilusión y alegría casi infantiles, capaces de hacer a un lado cualquier tipo de desavenencia con tal de pasar un buen momento junto a las personas que más estimo, quiero y amo (ustedes saben quiénes son).


Lo que trato de decir es que prefiero entregarme plácido a la multiplicidad de símbolos entre paganos y extranjeros que dominan nuestra manera de celebrar la Navidad (la cena a la medianoche, el chocolate caliente, el árbol con copos de nieve alrededor, el pavo de acción de gracias, el Papá Noel abrigadísimo y ventrudo que cruza los aires de otras latitudes en un trineo jalado por renos, etc.) e inclusive, darme íntegro a la locura colectiva del comprar y cargar bolsas, envolver regalos, correr de un lado para el otro, lidiar con el tráfico, etc. a estudiar analíticamente el por qué aceptamos a pie juntillas desde hace 16 siglos que el 25 de diciembre es la fecha de nacimiento de Jesús cuando coincidentemente es la fecha de nacimiento de Buda, de Krishna, de Horus, de festividades druidas, celtas, persas y otros pueblos de la antigüedad. Puedo ocupar mi tiempo en esas realidades con toda libertad y amplitud entre enero y noviembre. En diciembre, soy feliz viviendo mi Christmas for Dummies, 100% convencido de que es más saludable y espiritual que cualquier otra cosa que pudiera ocurrírseme hacer.


Y esto, aunque no lo crean, tiene un trasfondo. Porque no se trata del escapismo que ofrece la idea de la Navidad como festividad contemporánea (sinónimo de feriados largos, booms comerciales y pretexto para reunirse con todo el mundo y efectuar impenitentes y privadas farras fiscales y alimenticias), es decir aquellas situaciones que realmente configuran la Christmas for Dummies, sino que a título personal, constituye la mejor oportunidad de hacer algo por alguien, de vivir la Navidad como fecha representativa y perfecta para ejercer la tolerancia, la solidaridad y de sentir que, aun aceptando todas esas prácticas cuestionables en las que todo el mundo cae sin poder evitarlo, uno puede vivir y experimentar la Navidad de manera más profunda, más cercana a lo que cada uno de los líderes espirituales que nacieron el 25 de diciembre a lo largo de la historia (salvando distancias desde luego) propusieron con sus vidas ejemplares.


Porque la Navidad, más allá de la superficialidad descrita, permite que uno se conecte con ese lado humano que los publicistas y los grandes almacenes solo utilizan como insumo para sus campañas de compre-ahora-y-pague-en-tres-meses, y esa es una postura que no percibo mucho en las enormes masas que en mayor o menor medida, viven su Christmas for Dummies desde la más absoluta abstracción de lo que es el mundo real.


Porque no basta con que una institución estatal organice chocolatadas con los excedentes de lo que robaron durante todo el año y encima lo hagan tan mal que terminen en tragedia porque a un funcionario se le ocurre la genial idea de lanzar los juguetes al aire, provocando aplastamiento de niños. Y tampoco basta que empresas que se dedican a ser socialmente irresponsables de enero a noviembre traten de purgar sus culpas en diciembre con actividades, regalitos o canastas. Sin aspectos como la solidaridad y la tolerancia (que incluye temas como la no discriminación, la horizontalidad, la meritocracia y la economía con rostro humano de Kliksberg o Porter) hasta la más enorme canasta navideña se convierte en un globo lleno de humo.


Feliz Navidad para todas las personas de buena voluntad que, más allá de creencias y opiniones que estas fechas puedan generar, se dan un tiempo para vivir y experimentar la celebración religiosa más practicada del mundo dando un poco de sí al prójimo, sin esperar nada a cambio.


Hasta la próxima...

sábado, 5 de diciembre de 2009

MICHEL PORTER EN EL PERÚ

Hola a todos... no soy muy partidario del copy-and-paste y solo lo utilizo cuando realmente vale la pena... y creo que este es el caso... la comunidad de blogs se ha convertido en caja de resonancia válida para difundir aquellas cosas que la prensa convencional oculta descaradamente, en su afán por mantenerse a flote en las cómodas aguas de la sobonería y la repetición de monsergas oficialistas... con las geniales ilustraciones de Álvaro Portales, me úno a la cadena de bloggers que viene haciendo eco de las verdades que el economista norteamericano Michael E. Porter, profesor de Harvard y experto en temas empresariales expresó en su reciente presentación en un evento dirigido a la gentita, en el cual más de uno debe haber salido chantándose el guante... la crónica es de César Hildebrandt y salió en La Primera... saludos...

"Estupefactos

El evento lo organizaron la Universidad del Pacífico e Interbank y concluyó el pasado lunes.

Se llamó “Seminario Internacional: Claves de una Estrategia Competitiva”.

Concurrieron todos los capitanes de empresa, los almirantes de las finanzas, los cabos sueltos del comercio y los funcionarios públicos con algo que decir en este país que administra Alan García.

La estrella indiscutida fue Michael Porter, considerado por un amplio sector de la prensa internacional como el más reconocido especialista en competitividad de las economías globalizadas.

El diario “Gestión”, por ejemplo, lo presentó así: “el gurú mundial sobre estrategia y competitividad”.

Porter, profesor fulgurante del Harvard Business School y autor de 16 libros, vino a ponerle nota al modelo Fujimori-Toledo-García.

Las llamadas “fuerzas vivas” fueron a escuchar a esta mente brillante, que ha asesorado a empresas como Dupont y Procter and Gamble y cuyo libro “The Competitive Advantage of Nations”, publicado en 1990, se convirtió en referente de todo análisis serio que se hiciera en torno a lo que puede hacer fuerte a un país en una economía sin fronteras aparentes como la actual.

¿Y qué le dijo al empresariado peruano Michael Porter?

Pues le dijo varias cosas (y acudo a la crónica que sobre esa noche memorable hiciera para “Gestión” Alfredo Prado):

La primera es que el Perú carece de una política de largo plazo en materia de competitividad.


La segunda es que la economía peruana no tiene un rumbo definido.

La tercera es que el crecimiento económico del Perú –hecho que la estadística confirma- no se ha reflejado en beneficio de la mayoría de la población.

La cuarta es que el Perú ha vivido estos años “una ilusión exportadora” porque las cifras en azul proceden del alza de las materias primas, mientras que nuestra exportación de productos con valor agregado permanece inmóvil.

La quinta es que el Perú padece de un atraso dramático en relación a la invención y la tecnología. “El Perú -apuntó- no sólo no ha avanzado en este rubro: parece haber retrocedido”.

La sexta es que la mayor parte de la inversión extranjera “no viene a crear nuevas empresas sino para comprar negocios ya existentes”. Y añadió, con espantosa exactitud, lo siguiente: “Cuando un inversionista piensa en una nueva fábrica no piensa en el Perú”.

La séptima es que, a largo plazo, las dificultades del Perú tendrán que ver con la baja productividad, la pésima educación, el deficiente sistema de salud, las debilidades en infraestructura física, la desigualdad social, la aplastante corrupción y el alto nivel de informalidad.

La octava es que los éxitos peruanos de los últimos años pueden irse al demonio sino limpiamos el sistema judicial, sino defendemos los derechos de propiedad y si no fumigamos y reordenamos la disuasiva burocracia creada para entorpecer.

¿Dijo algo más el señor Michael Porter?

Sí. Dijo también que el TLC con China tiene tal grado de asimetría que corremos el riesgo de quedarnos congelados como abastecedores de materias primas, que es como los chinos nos ven también en el futuro.

Dijo todo eso y a las pocas horas regresó a su cátedra de Administración de Negocios en Harvard.

Los empresarios peruanos quedaron estupefactos.

Esta vez la verdad no venía de un ideólogo adversario ni de un Premio Nobel que juega al caviaraje para lavar culpas. Venía de aquella lumbrera internacional que alguna vez escribió “Técnicas para analizar industrias y competidores”, un libro que ha sido 53 veces reeditado y que está traducido a 17 idiomas.

Estupefactos. Esa es la palabra. La farsa la había descubierto, sin dificultad, un especialista de los Estados Unidos.

¿Se atreverá la Caverna a refutarlo?

Por lo pronto, ha guardado un delicioso silencio.

Mercedes Aráoz, azafata de LAN Chile en sus sueños más dorados, no ha dicho una palabra. Los columnistas políglotas del borbonismo limeño se han callado en todos los idiomas que dominan.

No atinan a nada. Se están recuperando del sopapo.".


martes, 24 de noviembre de 2009

HERMANO PERRO


¿Es posible que la muerte de un animal produzca más dolor que la de un ser humano? A simple vista esta pregunta puede generar reacciones negativas en el pensamiento único, aquel que nos ha adoctrinado para convencernos de que los animales, como no razonan ni hablan, no pueden dejar un vacío enorme cuando nos abandonan, ya sea por enfermedad o por accidente. Pero la verdad es que, cuando esto pasa, hay personas que sienten la ausencia de su querida mascota tan fuerte (o más) de lo que sentirían la partida de algún ser humano. Contrariamente a las opiniones convencionales de la mayoría, lo que demuestran estas personas es una sensibilidad muy grande, capaz de haber alcanzado una conexión más que circunstancial con aquel compañero(a) que ahora descansa en paz.

Y es después de todo, más que comprensible y obvio que un perro, cuando ha vivido mucho tiempo a nuestro lado, nos genere una sensación de mayor confianza que la de un amigo, hermano, primo, padre o madre. Porque un perro siempre nos mira igual, nunca está observando qué ropa nos pusimos o cuán tarde llegamos o con quién nos metimos. Yo nunca he tenido una mascota que me acompañe más de 5 años y cuando la tuve, siempre me quedó la sensación de no haber estado en condiciones de darle la vida que hubiese querido pero me ha tocado estar cerca de unas mascotas totalmente integradas al contexto de una familia, al punto de ser considerados miembros de la misma. Más allá de su evidente papel como "las mascotas de la casa", estos perros fueron tratados como dos hijos más y, debido a su condición no humana, en muchos casos recibieron incluso mayores atenciones y cuidados.

Es lo que pasa cuando las personas deciden vivir sin dejarse llevar por las reglas de comportamiento que gobiernan el mundo al revés en el que nos movemos y sobrevivimos diariamente. Y aunque la masa los mire de soslayo y crea que son exagerados o locos, lo cierto es que mantienen en alto aquellos valores que la gran mayoría, insensible y materialista, han olvidado en pro del universo de retribuciones, materiales y sensoriales, que la sociedad de consumo les ha impuesto. Universo que no da tiempo para sensiblerías, universo que reduce todo a unas cuantas leyes de marketing. "¿Se te murió un perro?... ¡compra otro y ya!". Para quienes ven en sus mascotas algo más que un adorno móvil no funciona de esa manera.

También es verdad que para darle buena vida a un perro es necesario haber obtenido ciertas cosas a nivel económico, de lo contrario expones a tu mascota al inevitable descuido y desatención que vemos hoy ya no solo en las mascotas sino también en los propios hijos. Y es quizás este aspecto el que define mejor la situación. Familias que apenas pueden con sus propias necesidades (y a veces ni con eso pueden) tienen mascotas y dicen quererlas mucho aunque pasen días sin comer. Lloran cuando su hijo se 3 años llora de hambre pero no se conmueven de ver a su "querido" perrito sin bañarse y rebuscando entre los montículos de sabe Dios qué cosas algo para comer. Un perro no emite los mismos sonidos que un niño hambriento pero eso no significa, en absoluto, que no sienta hambre.

Por eso es tan difícil encontrar familias que realmente hayan entendido lo que significa vivir y convivir con sus perros. Y cuando uno las encuentra, entiende perfectamente que la depresión y el duelo familiar por la muerte de sus inseparables e incondicionales compañeros no son señales de exageración sino de la profunda identificación y el cariño que mutuamente se prodigaron. Que en paz descansen, hermanos perros...


jueves, 12 de noviembre de 2009

EL MURO DE BERLÍN


La caída del Muro de Berlín fue uno de los acontecimientos más importantes del siglo 20... demás está decir que no constituyó definitivamente la desaparición de la injusticia ni que el orden mundial realmente sea considerado un orden, si no ahí tenemos el descalabro financiero del poder hegemónico de los EE.UU. (los grandes beneficiados tras la desintegración de la URSS, la caída de la Cortina de Hierro y el desplome de los regímenes socialistas en Europa), pero definitivamente fue un hecho simbólico que terminó con una de las tantas barreras humanas instaladas para separar al hermano del hermano, parafraseando una décima de nuestro inmenso Nicomedes...

Es cierto que aun quedan varios muros que traerse abajo pero es inevitable recordar con algarabía aquellas imágenes que llenaron nuestras pupilas adolescentes de cientos de alemanes de uno y otro lado, subiéndose al muro y destruyéndolo a punta de martillos, picos y combas... hoy, esos fragmentos de piedra fría han sido repartidos por el mundo entero como souvenir (yo he tenido uno en las manos) y aunque Alemania aun sufre las consecuencias de esos 28 años de separación y la tan ansiada integración apenas se refleja en las últimas selecciones de football mientras los niveles de desempleo son altos todavía, el mundo ha celebrado el vigésimo aniversario de la caída del muro con sincera alegría y abriendo también paso a una sana reflexión sobre lo que realmente significó.

Y como en esta bitácora todo termina con música, permítanme celebrar tal y como se hizo ocho meses después de aquel histórico 9 de noviembre: el 21 de julio de 1990 Roger Waters reunió a una constelación de estrellas del rock para tocar íntegramente su obra maestra The Wall, que grabara originalmente con Pink Floyd en 1979. Entre los invitados estuvieron Scorpions, Ute Lemper, Bryan Adams, Cindy Lauper, The Band, Sinead O'Connor, Joni Mitchell, Van Morrison, entre otros. Los dejo con uno de los momentos climáticos del concierto, la canción The trial, al final de la cual el muro de ladrillos blancos que se levanta durante todo el show, cae ante el asombro del público alemán. El simbolismo es obvio...





domingo, 8 de noviembre de 2009

MÚSICA ROMÁNTICA EN LIMA


Hubo un tiempo en que los cantantes en español no tenían temor de mostrar sensiblidad y delicadeza al momento de expresar sentimientos amorosos hacia una mujer. Insertados en una década de fuertes desigualdades de género y del evidente sesgo machista en cuanto a los roles del hombre y la mujer, la música romántica rompió los esquemas de una sociedad acostumbrada a que la mujer llorara por sus desamores y el hombre, después de rondar por todas las esquinas y "hacer de su vida un fleco", regresara al hogar entonando boleros o rancheras de intensa carga poética pero más definidos por sus intenciones enamoradizas, de conquista mas no por el sentirse vulnerable ante un sentimiento capaz de convertir hasta al más gallardo caballero en un manojo de nervios, dudas y promesas.

En la década de los 70s hubo un boom de cantautores e intérpretes que definieron la música romántica en español y establecieron un estilo que tardó poco en ser admirado en todo el mundo. Así, frente a los embates rockeros que provenían de EE.UU. e Inglaterra, caracterizados por el escapismo fantasioso, la poesía multitemática o la violencia manifiesta, desde España aparecieron émulos de los clásicos crooners al estilo Frank Sinatra o Tony Bennett que, vestidos de negro y con elegantes orquestaciones, lanzaron sus carreras dedicadas a cantarle al amor sin ambages, al amor puro y eterno. A veces de manera descarnada, a veces de manera estilizada, estos personajes dieron forma a un género musical de amplio rango que hasta ahora existe y mantiene vigencia: la balada romántica. En los próximos días, tres de sus más importantes representantes van a presentarse en Lima para beneplácito de todas aquellas personas que, a lo largo de los años, han vibrado y se han identificado con sus canciones.

De alguna manera se ha retrocedido en el tema del amor dentro de la música popular contemporánea. Hoy en día las parejas jóvenes se juran lo que se juren en medio de frenéticos bailes que dejan muy poco a la imaginación o simplemente se dejan llevar por la hiper-estimulación sensorial que ofrecen géneros de procedencia tropical. El escapismo y la agresividad del rock han sido reemplazados por la pachanga interminable o la naturaleza explícita de géneros como el reggaetón o la insufrible "bachata" (así, con comillas), dejando las canciones románticas en un cajón del cual solo salen los 14 de febreros, las fechas de aniversario y con suerte, los días de cumpleaños de la (o el) acompañante de ocasión.

Por eso es importante la presencia en Lima de verdaderos íconos de la música en nuestro idioma como Raphael, Camilo Sesto y José Luis Perales (que vienen a celebrar 50, 40 y 35 años de carrera artística respectivamente). Porque vienen a rescatar esa noción del romance que se niega a extraviarse en medio de la cada vez mayor despersonalización de la música moderna. Si bien es cierto sus canciones no han perdido vigencia y de una u otra forma han encontrado eco en otros importantes artistas de las décadas siguientes como Franco de Vita, Emmanuel, etc. hay una suerte de indiferencia frente a estos personajes que han marcado toda una época con melodías y letras inolvidables que más de uno, sin importar la edad que tenga, la actitud que exponga ante la vida ni la experiencia personal en estos temas, ha visto como un reflejo de lo que alguna vez le ha ocurrido.








sábado, 7 de noviembre de 2009

EL SHOW DE LOS MUERTOS


"Tengo los muertos todos aquí/¿quién quiere que se los muestre?"... con esta frase de aquella intrincada canción del tercer álbum de Sui Generis, Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, debería comenzar cada mañana el noticiero de un conocido canal de la televisión peruana. No me atrevo a aseverar que es así en los demás países de nuestra región y mucho menos si es una tendencia mundial, aunque los últimos reportes acerca de la nueva matanza en Texas me hacen pensar que sí...

De todas maneras, lo más probable es que el noticiero al que hago referencia sea uno de los principales cultores de esta realidad noticiosa, en la que abundan hechos de muerte doméstica que cada vez van aumentando en su crueldad y en algunos casos, en sus sofisticación. ¿Será acaso que ya estamos tocando el fondo de la desensibilización desatada a comienzos de los 90s y que de una vez por todas, las masas consumidoras de información ya no son capaces de sorprenderse e indignarse con nada?

Desde el fondo de mi corazón y ensayando un ligero optimismo frente a la dureza de los hechos concretos, espero que no. El último caso que ha conmocionado - a niveles bastante epidérmicos por cierto - a la opinión pública es el de la joven contadora arrojada al vacío desde un vehículo de transporte masivo por un delincuente que, de manera sorprendente, sigue siendo considerado "barrista" por comentaristas tanto deportivos como policiales y que, gracias al incomprensible sistema legal en el que se enmarca nuestra sociedad, tiene hasta abogado defensor, un impresentable tinterillo que probablemente salta y grita desaforado cada vez que juega Universitario de Deportes y conoce a los integrantes de la turba asesina y carterista desde que eran niños.

Cada vez que enciendo el televisor veo cómo los presentadores del noticieron de marras pasan de accidentes de tránsito a crímenes pasionales a horrendas muertes de niños recién nacidos a personas sepultadas por paredes a medio construir y a emboscadas en la selva realizadas por terroristas casi sin respirar. Y cuando respiran, sonríen, hacen algún comentario que pretende ser risueño y dan pase a comerciales, no sin antes esbozar un repetitivo y absurdo "ojalá que las cosas cambien". Pero nunca consigo escuchar que traten de darle voz a mi indignación al ver y oír esos testimonios terribles, casi siempre musicalizados con alguna melodía melodramática inteligentemente escogida por los editores, que me imagino se juran geniales en su trabajo.

Como comunicador social, me atrevo a pensar que estas experimentadas personas de la televisión atraviesan por una especie de desdoblamiento para no perder la razón. Hablar de jovenes que mueren a causa del politraumatismo encefalocraneano que le produce el golpe contra el pavimento o de un bebé decapitado por los médicos al nacer sin que te escarapele el cuerpo o si que por lo menos te den ganas de denunciar a todo el mundo aunque después tengas que pedir disculpas públicas a quienes correspondiera tiene que obedecer a ese desdoblamiento.

De lo contrario, estas personas se han convertido en autómatas dadores de noticias y el famoso pueblo, ese que mentan todo tipo de actores sociales (desde políticos oportunistas hasta periodistas demgogos) pierde ante este rostro imperturbable y a menudo impávido de la prensa masiva la posibilidad de ser verdaderamente escuchado. ¿Cuándo escucharemos las voces indignadas de los líderes de la opinión pública dispuestas a cumplir un papel más determinante en la influencia que pueden ejercer para terminar con esta insanía institucionalizada?



domingo, 1 de noviembre de 2009

ORIANTHI PANAGARIS


El extraño nombre que da título a este post es uno de los mejores descubrimientos que la industria de la música deberá agradecer al desaparecido Michael Jackson... esta joven señorita de 24 años está destinada a inscribir su nombre en el exigente y exclusivo listado de mejores guitarristas de rock del mundo... y es que su estilo, cercano al de personajes como Joe Satriani, Steve Morse o Eddie Van Halen - verdaderos monstruos de las seis cuerdas - realmente sorprende al escucharla... y es sorprendente no solo por el hecho de ser mujer, cosa tan extraña como su nombre en el mundo masculino de los Guitar Heroes sino porque además uno no puede entender como una joven que parece hermana de Avril Lavigne (por decir algo) es capaz de lanzar esas llamaradas de rock, blues, funk y heavy metal con tanta solvencia... Es sorprendente y desde luego, saludable.

De madre griega y padre australiano, Orianthi ha saltado a la fama mundial por la inmensa exposición que ha recibido su talento en el documental This is it, que registra los últimos ensayos de Michael Jackson, antes de su repentina y lamentada muerte ocurrida el 25 de junio de este año. Pero la verdad es que ya era una personalidad de reconocido prestigio en el mundo de la música. Basta con decir que su primer trabajo profesional fue colaborando en conciertos con pesos pesados como Carlos Santana y Steve Vai, además de participar, tocando sus propias canciones, en el Festival Crossroads organizado por Eric Clapton en el 2007, compartiendo escenario con otros grandes del rock guitarrero como ZZ Top, Johnny Winter, Albert Lee, B. B. King, entre otros.

Antes de ser elegida por el Rey del Pop para integrar la banda que lo acompañaría en la frustrada gira, Orianthi se había consolidado como guitarrista de la joven cantante country Carrie Underwood y hasta lleva editados dos CDs como solista, titulados Violet journey (2007) y Believe (2009)... let's hear it for her!





sábado, 31 de octubre de 2009

DÍA DE LA CANCIÓN CRIOLLA


Cuando era niño, mi familia paterna solía reunirse en la casa de la abuela todos los domingos para almorzar... esos almuerzos terminaban siempre en intensos simulacros de jarana que trataban de mantener vivo el espíritu de lo que, según contaban los mayores, eran las verdaderas jaranas de rompe y raja que se realizaban en los barrios populares de "aquella Lima que nunca existió", eufemismo que he visto ya hasta tres veces en las crónicas que la prensa local le viene dedicando al Día de la Canción Criolla, en su afán por relanzarlo como marca nacional y hacer que supere su nivel de atractivo comercial y desplace por fin, al extranjerísimo Halloween.

Y los domingos de octubre eran particulares, especiales. Hoy que somos pocos los que podemos "presumir" de ascendencia netamente limeña y que nuestra generación es un collage racial mucho más marcado, producto de la inmigración y del sinceramiento histórico de la diversidad étnica de nuestro país - aunque no haya venido acompañado necesariamente del derrumbe del racismo y la discriminación - vale la pena rescatar esos recuerdos de infancia, porque me da la impresión que para la mayoría de gente que frisa los 30s, el Día de la Canción Criolla es algo así como una novedad. Y naturalmente, no lo es.

Aquellos domingos de octubre, en aquella quinta de La Victoria, escuché por primera vez frases como "ese valse es de la guardia vieja", "guitarra llama a cajón", "no hay primera sin segunda", "carretas aquí es el tono" y muchísimas más que sería largo enumerar aquí, además de esas otras que deben estar alojadas en una de las unidades de mi disco duro y que por más que lo intento, no logro hacer salir. El mes de octubre era especial porque era el mes de la Procesión del Señor de los Milagros y mis tíos se convertían en jedis vestidos de morado con inmensos escapularios y detentes y partían presurosos a cargar y/o acompañar al "Señor Cristo Moreno, Señor de los Milagros y Patrón de la Ciudad" y el último domingo, cayera o no 31, se celebraba el día de la canción criolla, así en minúsculas, de la mejor forma en que se puede celebrar: cantando música criolla.

Cuando pensé en hacer este post lo primero que se me ocurrió fue hacer una breve historia de nuestra música y por ahí, con el habitual tono crítico, esbozar alguna teoría indignada del porqué las juventudes creen que porque cantan Mal paso o se emborrachan en una peña de moda o gritan salud mientras aplauden desde las zonas VIP's a los artistas que aun cultivan la música criolla, una música que no terminan de internalizar como propia, ya sienten pagada su deuda con la peruanidad que suelen rechazar. O peor aun, cuando se acuerdan de los músicos criollos solo cuando uno de ellos fallece y llenan bares y fondas con homenajes, la mayoría de ellos despersonalizados y desfondados.

Pero me pareció innecesario ahondar mucho en esa realidad dolorosa para quienes sentimos la música criolla como una verdadera parte de nuestras vidas. No necesito escuchar música criolla a diario ni tampoco ir a un concierto de Oscar Avilés ahora que se ha puesto de moda ser "criollazo". Porque la he escuchado desde que tengo uso de razón y me encanta. Y porque lamento que la verdadera música criolla se haya convertido en un circuito casi subterráneo con contadísimos intérpretes de calidad y ausencia absoluta de compositores. Uno de esos artistas que viene trabajando desde hace más de 20 años en la protección de lo que significa hacer música criolla es el guitarrista Willy Terry (ver video).

No soy de los que afirman que es necesario desterrar Halloween y dedicarse únicamente a celebrar, con más ínfulas patrioteras y demagógicas (o comerciales) que verdadera vocación de homenaje, el Día de la Canción Criolla, existente desde hace 65 años. Tampoco estoy tan de acuerdo con esa especie de sincretismo planteado desde las oficinas de marketing según el cual son capaces de ofrecerte mesas en forma de guitarra y asientos en forma de cajón, con calabazas naranjas y decoración de monstruos alrededor. En ese sentido, podrían decir de mí que soy un purista a ultranza, pues considero que cada cosa tiene su lugar y su momento.

Porque además creo que la música criolla debería ser, como lo es hoy la comida gracias al intenso trabajo de promoción real y con visión de futuro, tanto social como económica, de Gastón Acurio, una característica inherente a nuestra idiosincracia como país y no una fecha de desborde nacionalista que muchas veces (no todas) termina siendo impostada y teledirigida para alcanzar ciertas metas numéricas. Aun no hay nadie que trabaje en ese sentido. Prueba de ello son las múltiples expresiones "modernas" de música criolla que le hacen flacos favores al legado de genios artistas como Eduardo Montes y César Manrique, Felipe Pinglo, Oscar Avilés, Nicomedes Santa Cruz, Chabuca Granda, Augusto Polo Campos y tantos otros.

Como dice la Sra. Alicia Maguiña en una reciente entrevista: "Yo soy respetuosa de la belleza. Yo no creo que todos estemos en la capacidad de aportar. Eso lleva a huachaferías espantosas". Amén.



sábado, 24 de octubre de 2009

¿QUÉ ES UN POLIZONTE?

A menudo el uso impone ciertos errores en el habla popular que terminan siendo aceptados masivamente y resulta muy difícil, por no decir imposible, corregirlos. Y sería deshonesto de mi parte considerarme ajeno a estas situaciones y pretender que este artículo es escrito desde el balcón de quien siempre supo que los demás cometían el error. Todo lo contrario. Caer en la cuenta de que uno desconocía el verdadero significado de un término que siempre utilizó equivocadamente tiene dos efectos, a un tiempo: a) me ubica frente a mi oceánica ignorancia en cuanto al uso de nuestro riquísimo idioma y b) me pone delante una responsabilidad, la de difundir lo que acabo de aprender para intentar que unas cuantas personas, por lo menos las que lleguen a leer este post, dejen de cometer el mismo error que las grandes mayorías seguirán cometiendo en el futuro.

Y en el caso específico que me ocupa esta vez, hay un tercer efecto: la sorpresa que produce el saber que el error en cuestión se ha extendido de manera exponencial gracias a la existencia de un programa de televisión en señal de cable que lleva por título la palabra errada, en el sentido errado. El programa, que cuenta con una considerable audiencia en sectores A y B, se estructura sobre la base de tres reporteros y actores, que incluso se arrogan el título de comunicadores sociales, que son capaces de ingresar a cualquier evento social, aparentemente sin permiso y hacen notas que pueden ser desde ingeniosas y cómicas hasta absurdas y desagradables, y todo lo que se pueda encontrar entre ambos extremos.

Como todos sabemos, el acto de ingresar a una fiesta sin ser invitado (que es denominado con mucha precisión por un término de extendido uso popular, el entrañable y juguetón verbo "colarse") se relaciona directamente a una figura distinta en forma pero similar en trasfondo: la del pasajero que no paga su boleto y que se esconde para no ser descubierto. En incontables películas, programas cómicos y novelas nos hemos encontrado con esos personajes y siempre los hemos llamado así: polizontes. Y cada vez que los hemos llamado así, hemos incurrido en un error.

"Polizonte" es sinónimo de "policía". Nada más ni nada menos. Si revisamos el DRAE veremos que como única acepción del término "polizonte" figura "agente de policía" y con una indicación al canto: es una manera despectiva de referirse a un agente de policía. Pero si observamos el comportamiento y la actividad de los reporteros del conocido programa nos percataremos de que no existe absolutamente ninguna relación entre ellos y los efectivos de las fuerzas del orden público, ni halagüeña ni despectivamente hablando. Aquellos personajes que se esconden en las bodegas de los barcos para viajar sin pagar o que van de vagón en vagón de algún tren, buscando pasar desapercibidos por los guardias de seguridad no son polizontes, son polizones.

Nuevamente consultamos el diccionario y vemos que "polizón" es "una persona que se embarca clandestinamente" y que es además un galicismo proveniente de la palabra "polisson" que denomina en francés al vago, al hombre sin oficio. De esta manera llegamos a la conclusión de que el programa de marras debería llamarse "polizones" y no "polizontes". Lo más probable es que el error se siga cometiendo y que el público en general continúe asociando esta variación despectiva de la palabra "policía" a estos carismáticos y divertidos reporteros que van de "colones" a todas las fiestas, conciertos, exposiciones, desfiles de modas y cuanto evento se les ocurra. Dicho sea de paso, no son realmente polizones puesto que a estas alturas ya deben recibir hasta invitaciones para asistir y hacer cobertura de estos acontecimientos sociales, para poder promocionarlos.

En fin, ya saldé cuentas con los dos efectos que me produjo el descubrir que era parte de la mayoría que ignoraba tal error conceptual y prometo firmemente no volver a cometerlo. En cuanto al tercer efecto, el de la sorpresa, desapareció casi de inmediato puesto que es una comprobación más del poco interés que se tiene por hacer las cosas con rigor académico, por más mínimo que este sea. Después de todo, es un programa de entretenimiento y no una lección de lenguaje. Para despejar más dudas, los dejo con este párrafo del capítulo 15 de la novela Bailén (1873), del español Benito Pérez Galdós, en la que hace uso correcto del término "polizonte":

"Voy a decir de qué manera nos distribuyeron. La primera división la mandaba Reding, la segunda Coupigny y la tercera Jones: la reserva estaba a las órdenes de D. Juan de la Peña, y mandaban destacamentos sueltos compuestos poco más o menos de mil hombres, y en calidad de tropas volantes para mortificar al enemigo, D. Juan de la Cruz, el marqués de Valdecañas y D. Pedro Echévarri, que después fue uno de los más famosos polizontes de la reacción. Trescientos escopeteros que habían salido Dios sabe de dónde, eran capitaneados por el presbítero D. Ramón de Argote. ¿No es verdad que hubiera estado mejor diciendo misa?"

Nota: muchas gracias a ti por hacerme notar la diferencia entre "polizonte" y "polizón"... como siempre enriqueciendo mi paleta de temas para la bitácora... Hasta la próxima...