miércoles, 17 de abril de 2019

BEN HUR: BANDA SONORA DE UN CLÁSICO DE SEMANA SANTA



Todos nosotros hemos visto, por lo menos una vez (y la mayoría, más de una) esta espectacular película, basada en el libro homónimo de 1880, escrito por el general norteamericano Lew Wallace, pero ¿cuántas veces hemos prestado real atención a su banda sonora? Pocas, en realidad, lo cual es privarse de una experiencia musical que es, en sí misma, tan grandiosa y subyugante como el galardonado largometraje, que cada año es fijo en la programación de Semana Santa. 

De hecho, uno de los 11 Oscar que recibió fue a Mejor Música Original, convirtiéndose en la única banda sonora de este género de películas en obtener la preciada estatuilla dorada. Su compositor, el húngaro Miklós Rózsa, construyó una pieza extremadamente larga, al punto que la Metro Goldwyn Meyer tuvo que lanzar tres LPs en 1959 para contener las casi 4 horas de música que fueron grabadas por la Orquesta Sinfónica de la MGM (más de 100 músicos), bajo la dirección del mismo Rózsa, quien había recibido el encargo de parte del director de la película, William Wyler. 

Rózsa, quien ya tenía experiencia en filmes de corte religioso tras el éxito de su composición en Quo Vadis (de 1951), encabezó un equipo de expertos para investigar más a fondo la música ancestral griega y romana de ese período de la humanidad, para conseguir el efecto arcaico, y a la vez moderno, de sus principales partes. Los coros majestuosos, los arreglos sinfónicos y la grandilocuencia que se percibe a lo largo del film, particularmente en los segmentos de marchas triunfales, con el intenso trabajo de las secciones de metales y percusiones, contrastan con los finos desarrollos de cuerdas que Rózsa escribió para los momentos más agónicos, tristes o románticos. 

Hay secuencias clásicas de Ben-Hur: A tale of the Christ, como el progresivo aumento de velocidad en las galeras, durante el cual una decena de esclavos remeros desfallecen a causa del esfuerzo sobrehumano y el látigo; o la inolvidable y culminante secuencia de la carrera final, en que el tribuno Messala y Judá Ben-Hur deciden definitivamente sus destinos; que se apoyan poderosamente en la música compuesta por Rózsa, casi hasta el punto en que podríamos señalar que es la banda sonora la principal fuente de emoción de las mismas, estimulando las sensaciones de angustia, peligro y desesperación que tan bien presenta el trabajo de edición del largometraje. 

Por otra parte, aunque el protagonista principal es el interpretado por el recordado actor Charlton Heston, uno de los hilos conductores de la trama es el nacimiento de Jesús, el inicio de su vida pública y su muerte en la cruz. En una decisión magistral del guión, durante las 4 horas de la película no se ve el rostro de Jesucristo, solo sus manos, espalda y parte trasera de la cabeza. Para identificarlo, Rózsa usa el único leitmotiv -secuencia de notas que se repite a intervalos y variaciones durante una composición musical- de su larga partitura: una sobrecogedora y emotiva línea de violines que puede escucharse, ya de forma amplia y celestial, en los créditos finales. 

Luego de estos 3 LPs lanzados en 1959 -año de estreno de la película- han aparecido infinidad de versiones, algunas de ellas supervisadas por el mismo Miklós Rózsa. Pero es en la era del CD en que encontramos los mejores registros de esta banda sonora: primero a través de Sony Music Records, en un CD doble (1991) y posteriormente en Rhino Records, que sacó, también en dos CDs, la primera versión "completa" en formato digital, en 1996 (la que escucharemos en este enlace). Pero fue recién en el año 2012 que apareció una caja con 5 CDs y un folleto en el que se explica la sinfonía, tema por tema, gracias al sello de la revista especializada Film Score Monthly (FSM Records), en el que se incluyen todas las sesiones tal y como se grabaron originalmente, tomas alternas y secuencias originales de los tres primeros LPs originales de la MGM.


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