lunes, 4 de octubre de 2010

A BOCA DE URNA (*)


Estoy complacido de que Susana Villarán haya ganado la alcaldía de Lima Metropolitana. Significa el triunfo de una opción alterna frente a la politiquería rancia de Lourdes Flores, que en esta ocasión se "enriqueció" con fuertes dosis del peor estilo fujimontesinista de demolición mediática, ayudada por sus amigotes del Grupo El Comercio (El Comercio/Perú21/El Trome/Canal 4/VCanal N). Ese plus, que convirtió a la otrora congresista que luchaba contra la corrupción y vociferaba que Alan García era "el marido infiel que le sacaba la vuelta al Perú" en una representante más de la política chavetera, que hace del golpe bajo y la guerra sucia sus principales activos y deja el debate de ideas y la exposición programática en segundo plano.

Estoy complacido además porque, a contramano de lo que dicen los Mariáteguis, las Palacios y los Pepekukos (divertido mote creado por Pedro Salinas para referirse a PPK que seguramente ya está alistando sus maletas, ya que según sus vaticinios, los inversionistas huirán del país como si una epidemia de cólera lo hubiese asaltado), la victoria de Fuerza Social es la victoria de un pensamiento humanista poco visto en los últimos años. Un discurso como el de Villarán es lo que hace falta en esta sociedad escindida por los complejos de siempre y contaminada hasta la náusea por la desigualdad y la corrupción. Dependerá de su capacidad de gestión tapar la boca de todos aquellos que intentaron traerla abajo con argumentos que ya rayaban en lo psicosocial.

Resulta paradójico que haya ganado la mejor opción, lo cual es una señal de cambio en cuanto a las reacciones del electorado a nivel de Lima Metropolitana, cuando en el resto de distritos - salvo algunas excepciones como San Isidro o Miraflores, en que se han producido sorpresas - la misma población ha optado por el continuismo. En algunos casos ese continuismo es realmente insólito como en las reelecciones de nefastos personajes como Salvador Heresi en San Miguel, Carlos Burgos en San Juan de Lurigancho, Alberto Sánchez Aizcorbe en La Victoria o la vergonzosa decisión de los vecinos de Magdalena del Mar que han apoyado mayoritariamente a un ladrón comprobado como Francis Allison.

Decir "soy de izquierda" en esta Lima hipocritona y equivocadamente apitucada es casi declararse antisocial por antonomasia. He escuchado a personas decir que la izquierda congrega en sus exiguas filas a todos aquellos resentidos que no tienen buen trabajo, a todos los que reniegan porque no salen en las fotos, a las personas "de bajos recursos" (eufemismo que busca ocultar el desprecio que algunos sectores sienten hacia los pobres, es decir, las grande smayorías del país). Y esta actitud es sintomática de la grave enfermedad que padece nuestra sociedad, puesto que quienes más defienden esa tesis no son precisamente los más adinerados (los realmente adinerados habría que decir, que terminaron votando por Villarán para sorpresa de muchos).

Por el contrario, quienes consideran que Lourdes debió ganar y que ahora tiemblan de miedo porque una "roja" va a ser su alcaldesa durante los próximos cuatro años, son todo ese sector intermedio del A-B, conformado por los nuevos ricos, los profesionales jóvenes y los distraídos de siempre, que ignoran que la verdadera izquierda - izquierda moderada han comenzado a llamarla algunos analistas - se identifica con las ideas sociales más justas y reivindicativas, con el arte y la profundidad de pensamiento, con el análisis alturado y culto. Los renegados y los extremistas, que se pueden encontrar a ambos lados del espectro político, no forman parte de esta nueva izquierda que algunos llaman, casi de manera compulsiva, "caviar".

Me los podía imaginar ayer, después de los primeros flashes informativos de la ONPE con sus rostros desencajados, frente a sus camionetas 4x4, enviándose mensajitos por Blackberry, lamentando que Flores, que decidió voluntariamente cambiar a Bedoya por Montesinos en su estilo de campaña electoral, comenzaba a perder por quinta vez. Todos tristes imaginándose lo peor: que el riesgo-país va a subir, que Nílver López y Patria Roja van a gobernar Lima, que los inversionistas se van a ir a los EE.UU. como pronosticó Pepekuko.

Ellos y ellas, destapando sus Brahmas, llorando porque ganó la candidata de los pobres, esa señora que tiene un pasado político intachable, que le sonríe sincera a los sectores que esa nueva aristocracia limeña quisiera desaparecer y que al mismo tiempo, proviene de una familia que impulsa la cultura permanentemente a través de sus negocios en El Suche. ¿Cuántos de esos jovenzuelos exitosos, que leen con devoción los boletines informativos de la SNI y se emocionan hasta las lágrimas con las trasnochadas lecciones de capitalismo de Fritz DuBois y aplauden las despotricadas anti-Villarán no se habrán paseado por el Jazz Zone, dándoselas de sofisticados integrantes del primer mundo?

A pesar de mi complacencia por el triunfo de Susana Villarán debo admitir que no contribuí a ello porque un día antes decidí no votar por ella. La señora Villarán me perdió como votante por un motivo que puede parecer superficial pero que para mí, melómano empedernido, resulta un daño al país equiparable a lo que nos dejó el terrorismo en cuanto a pobreza espiritual, daños a la salud mental y demás secuelas de la violencia y el mal gusto: si Lourdes Flores bajó a los quintos infiernos juntándose con Abelardo Gutiérrez, "Tongo", Susana Villarán subió a su balcón a Julio Andrade, el peor cantante del Perú. En su fantasía bipolar, el esperpéntico Sr. Andrade debe sentirse como esas estrellas de Hollywood que dieron su apoyo a Barack Obama e hizo el ridículo (como cada vez que toma el micrófono) en un acto de figuración que la virtual alcaldesa jamás debió permitir.

Pero bueno, nadie es perfecto, Sra. Villarán. Estoy seguro que, como rezaba uno de sus esloganes al final de la campaña, "la esperanza vencerá al miedo" y al final de su gestión quedará demostrado que no había nada que temer. Por lo menos la alcaldía de Lima Metropolitana ha quedado en manos de alguien confiable.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

HEDUARDO DA EN EL CLAVO


El humorista gráfico Eduardo Rodríguez suele dar en el clavo con sus visiones agudas acerca de la actualidad política. Influenciado por Quino, coloca los pensamientos del colectivo sobre temas puntuales en las bocas de personajes imaginarios, con rostros neutrales, que representan no una caricatura concreta sino un tipo de ser humano: pueden ser dos señores transeúntes, dos analistas políticos, dos comentaristas informales. Y en esta viñeta - que utilizaré también para un post, si llego a escribirlo - resume las aguas pezuñentas en las que se está remojando el actual proceso de elecciones municipales. Buena...

sábado, 25 de septiembre de 2010

HOMBRE ESQUIZOIDE DEL SIGLO 21


En el post anterior hice un Top 5 de King Crimson, uno de los colectivos artísticos más desafiantes de la historia contemporánea de la música grabada. Y no incluí este tema deliberadamente - el primero que hicieron y que abre además, su primer álbum - porque merece un post aparte. King Crimson, aunque apareció dentro de las coordenadas del desarrollo del rock and roll en general, como cultura y acontecimiento social - y del rock progresivo en específico, si de rótulos hablamos - dejó claramente establecido desde su primer producto discográfico que lo suyo estaba destinado a ir más allá. A la luz de lo registrado en toda su carrera, eso es una realidad incuestionable.

No quiero extenderme mucho al respecto, sencillamente quiero hacer notar que hace ya 41 años atrás, Robert Fripp (guitarra), Greg Lake (bajo, voz, guitarra), los hermanos Peter y Michael Giles (bajo y batería respectivamente), Ian McDonald (saxos) y Peter Seinfield (letras) compusieron no solo una de las canciones épicas más representativas del espectro conocido como rock progresivo, sino que además plantearon en la aparente volatilidad de su letra, el carácter del hombre actual. No importa que estemos hablando de un cobrador/conductor de micro, de un gerente junior en 4x4, de un empresario líder de su rubro (peruano o extranjero) ciego seguidor del capitalismo más depredador, de un candidato político pletórico de frases hechas e hipocresía (hombre o mujer) o de cualquier otro tipo de personaje, podríamos aplicarle algunos de los versos de este tema premonitorio.

Hace década y media atrás, mi profesor Jorge Salazar, que en paz descanse, hablaba de que "la principal característica del hombre moderno es la neurosis, debido a las luces de neón, la contaminación sonora, la velocidad impuesta por el modelo de vida que privilegia el éxito económico como único valor ponderable, etc." Quince años después, con esas condiciones elevadas a la diez milésima potencia, no sería exagerado hablar de que el hombre (hablando del género humano en general, independientemente de si es hombre o mujer) del siglo 21 es, efectivamente, como lo grita Lake, esquizoide.


miércoles, 22 de septiembre de 2010

TOP 5 DEL REY CARMESÍ


Hola a todos... cuando se trata de escapismo, esta inclasificable banda lo tiene todo: guitarras ultra distorsionadas, melodías complejas, letras poéticamente alucinantes que dicen todo y nada al mismo tiempo, mellotrones que calan hasta lo más hondo del pecho y una musicalidad extremadamente difícil de comprender en una sola escucha... aquí mi Top 5 de King Crimson:

1) EPITAPH (Epitafio, 1969)


2) INDISCIPLINE (Indisciplina, 1981)



3) MATTE KUDASAI (Espera por favor, 1981)



4) RED (Rojo, 1974)



5) STARLESS (Sin estrella, 1974, parte 1)



STARLESS (Sin estrella, 1974, parte 2)

sábado, 11 de septiembre de 2010

ARTURO PÉREZ REVERTE HABLA SOBRE POLÍTICOS


Arturo Pérez Reverte es un escritor español poco conocido en nuestro medio... lo poco que he leído de él siempre me ha parecido bueno y quizás algún día tenga el tiempo para leerlo más, en cuanto a la ficción se refiere. Pero resulta que además es un excelente cronista, capaz de construir textos que resuman el sentir y el pensar de algunos de nosotros, hastiados de esta nueva generación de políticos que han conseguido tirar por los suelos el concepto real de la política: nada de búsquedas de bien común, nada de ejercicio digno y merecido de la autoridad, demostrada por una sensibilidad humana y un conocimiento intelectual superior a los dirigidos.

Personajes que se sienten autosuficientes porque tienen poder y que lo demuestran sin empacho alguno por las calles que ni siquiera ven, parapetados siempre tras lunas polarizadas y medidas exclusivas de seguridad. Si cambiamos la carrera de San Jerónimo y las Cortes de Pérez Reverte por la Av. Abancay y el Congreso de la República de nuestro país, tenemos una descripción clarísima de la situación actual. Y eso incluye a algunos alcaldes y candidatos a alcaldes...



"Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada.

Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida.

Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.

Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto.

Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable.

Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida.

Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire.

Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas – el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día.

De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos."

http://www.perezreverte.com/ (para conocer al autor)

martes, 7 de septiembre de 2010

FERNÁN ALTUVE: EL NUEVO RIDÍCULO


Hace años vi un abogado joven en televisión, defendiendo al Fujimori post-renuncia-por-fax, fugado y auto-declarado ciudadano japonés. Era - o había sido - congresista partidario de la cleptocracia por lo cual me cayó mal desde el principio, con esa verborrea falaz y que busca confundir a los oyentes confundibles. Muchos años después lo vi en una entrevista que le hizo César Hildebrandt en uno de sus últimos programas televisivos, El Perro del Hortelano, hablando acerca de Juan de Arona, tema en el que ese mismo abogado resultó ser un experto.


Y aunque en estas últimas semanas casi no he visto noticias, lo acabo de ver haciendo ridículos llamados al desorden público porque no le prohiban "reemplazar" al corrupto Kouri en la plancha electoral municipal de esa cosa llamada Cambio Radical. Y me pregunté una vez más ¿quién es Fernán Altuve en realidad? Y una vez más, César Hildebrandt resolvió mi interrogante con este agudo e implacable perfil:

"Infectado

César Hildebrandt
Semanario "Hildebrandt en sus trece", 27 de agosto de 2010


Fernán Altuve suele ser una persona fina, delicada, inteligente. Pero, cada noche, como si de una maldición novelada se tratara, Fernán Altuve toma un brebaje que lo vuelve peludo, lo hace aullar a la luna y lo convierte en una bestia licantrópica. Entonces se pone a hablar bien de Fujimori y bien del golpe de Estado y muy bien de Keiko y requetebien de Kouri. Es como si la caperucita roja se volviese lobo.

A Altuve le gustan los libros y es, por ejemplo, un especialista en derecho romano. ¿Cómo alguien así puede tutearse con gente que cree que el derecho romano y Mussolini son la misma cosa? ¿O es que a Altuve lo habita una tentación fascista a la que cede a veces, después de beber la pócima?

No lo sé. Como nunca sabré por qué alguna gente de evidentes méritos intelectuales tuvo que revolcarse en el chiquero fujimorista y entre las pezuñas de los Hermoza, los Montesinos y los Rivas.

Lo que sí sé -porque lo he comprobado empíricamente- es que el fujimorismo es una variedad de la meningitis, una inflamación del órgano del pensar, una interrupción de los fluidos que hacen la alquimia de la inteligencia. ¿Hay alguna zona del cerebro encargada de hacernos percibir el ridículo? Pues esta infección la aniquila, sabotea las sinapsis y crea un claro cortical visible en cualquier tomografía. Una demostración penosa de este síndrome fue el caso de la Interpretación Auténtica del Artículo 112 de la Constitución, mamarracho siniestro al que se prestaron algunos catedráticos del derecho. Esta invasión bacteriana multidrogorresistente termina por hacer del paciente un congresista. O un candidato de reemplazo cuando al candidato oficial se lo ha tumbado la ley que quiso violar.

Ese es el caso de Altuve, el tercero de a bordo en la bolichera pirata de Álex Kouri.

Pero que Altuve haya aceptado ser el reemplazante, ni siquiera de Kouri sino de la señora Frayssinet no es lo que me deja estupefacto. Lo que me conmueve hasta la risotada es que este señor se presente a los medios y les diga que él candidatea no para gobernar Lima sino para ser testaferro de Kouri, quien será, de ganar Altuve, el que de verdad tome las grandes decisiones.

Infectado hasta el tuétano por el fujimorismo, Altuve pretende sacarle la vuelta a la ley, burlarse del Jurado Nacional de Elecciones y dar un golpe de Estado minúsculo en la sede municipal de la ciudad. ¡Un homenaje a su amado 5 de abril de 1992! ¡Todo un aporte a la demolición del derecho y las instituciones! ¡La cuota inicial del fujimorismo retornado! ¡El botón de muestra de lo que será el Perú si la señora Keiko, hija de su padre y venerada por Altuve, llega a hacerse del poder!

El problema para Altuve es que al decir que el alcalde será el tachado Kouri, lo que está haciendo es presentarse -esto dicho con todo respeto- como un político con aspiraciones de pobre diablo, como un sirviente suertudo que presta su nombre a una maniobra judicial aceitosa, como el ama de llaves que le abrirá las puertas a su patrón vetado por la ley. Y entonces me doy cuenta: ¡Altuve no es Mr. Jekill: es Mary Reilly!

Ya lo decía: algún día se sabrá cómo es que el fujimorismo resulta tan eficaz en la tarea de masacrar neuronas y en el robo agravado de la autoestima. Que la ciencia diga su palabra."

GUSTAVO CERATI


El líder de Soda Stereo está luchando por su vida, en aparente desventaja, tras el accidente cerebral que lo atacó hace ya tres meses.

Gustavo Cerati es uno de los guitarristas más admirados de Latinoamérica, siempre vital y con intensos recursos instrumentales como vemos en estos videos, en los que rinde tributo a dos clásicos del rock de su país, Argentina: Bajan de Pescado Rabioso y Genesis de Vox Dei.

Ahora, Cerati desde diversas partes del mundo enormes muestras de apoyo y buena vibra. Aquí también estamos pensando en él, hoy que conocemos más de cerca las angustias y las esperanzas que la enfermedad suele traer a nuestra vida...



miércoles, 1 de septiembre de 2010

LA CIUDAD DE LAS SONRISAS FALSAS


De Barranco a Jesús María, de La Punta a Miraflores, de San Isidro a La Perla, de San Miguel a Surquillo, están por todos lados. Lima ha dejado de ser la capital del Perú para convertirse en capital de la hipocresía, la impostura y el engaño. El frenesí electorero ha provocado un aluvión incontinente de gestos fingidos, labios entornados y dientes brillantes bien iluminados por los flashes fríos y aparentemente incapaces de captar lo que se esconde detrás de esas muecas unidimensionales, inexpresivas, impersonales.

¿Alguien puede creer que esos personajes nos sonríen a nosotros, masa anónima de vecinos que asistirá a votar el próximo octubre con la única consigna de no llegar tarde para evitar una multa que afecte más nuestros atribulados bolsillos? ¿Pueden estos hombres y mujeres, jovenes, adultos y ancianos, realmente engañar al mil veces mencionado "pueblo" del que solo se acuerdan cuando deciden lanzarse a la búsqueda de un cargo público que les asegure, en este caso, cuatro años de privilegios, poco trabajo y sendos sueldos, sin contar con los suculentos dividendos que dejan las obras sobrevaloradas, las dietas incalculables y las corruptelas cotidianas?

Desde las patéticamente cínicas imágenes sonrientes de connotados ladrones como Álex Kouri, Salvador Heresi, Francis Allison, Antonio Mezarina - solo por nombrar unos cuantos - hasta las incontables risitas y miraditas de cientos (miles si pensamos en todo el país) de advenedizos y advenedizas que pretenden hacerse de un lugar en algún municipio, todas son testimonio fotográfico de esa representación cuasi teatral que la politiquería lleva a cabo cada vez que se avecinan elecciones: caerle bien a los votantes para que nos hagan ganar y después de eso, olvidarse de las sonrisas y perderse en los oscuros caminos de la cutra y la descarada cuchipanda del poder. Poder local, pero poder al fin.

Esa sonrisa macilenta y falsa que hoy malogra el paisaje de nuestra ciudad es además, una expresión burlesca. Los candidatos no nos están sonriendo, se están riendo de nosotros que es totalmente diferente. Y generalizo porque francamente, no necesito de CPI o de Apoyo para comprender que el porcentaje de sinceridad debe ser menor que el margen de error de cualquier encuestadora. Por alguien he de votar, tanto a nivel de Lima Metropolitana como del distrito en el que vivo, y definitivamente mis preferencias se han definido por variables más válidas que unos carteles, sean del color que sean, en el que me hayan pelado los dientes. En ese aspecto, incluso los candidatos por quienes terminaré votando, me generan una monumental desconfianza.

Lima no necesita payasos que rían a mandíbula batiente ante sus problemas. Lima no necesita sonrientes profesionales que después son un fiasco en la gestión o que terminen llevándose hasta el último post-it de las dependencias municipales que vayan a ocupar. Lo que necesita esta ciudad es una persona honesta, con vocación de servicio y sentido común, cuyos valores cívicos estén por encima del protagonismo mediático y que no haya participado en ningún acto delictivo o corrupto durante su carrera política, si es que la tiene.

Y si no la tiene y se trata más bien de todos esos desconocidos que contaminan el paisaje urbano y llegan al extremo de talar árboles con tal de que se vean sus carteles, deberían enterarse que sus sonrisas ensayadas y recomendadas por esos geniecillos del marketing político, esos jovenzuelos formados en la publicidad que por un oneroso sueldo les enseñan cómo sonreírle a las cámaras digitales y el photoshop, no sirven de nada al momento de demostrar quiénes son y qué pretenden hacer si ganan las elecciones.

jueves, 5 de agosto de 2010

EL MEJOR ANÁLISIS DEL DISCURSO PRESIDENCIAL


Se lo debemos a César Hildebrandt, creo que vale la pena rebotarlo... ¿han escuchado o leído algo tan claro en los demás "líderes de opinión"? Me parece que no...

"PUNZADA EN LA CONCIENCIA

por César Hildebrandt

publicado el 29 de julio, Revista Hildebrandt en sus trece


Escucho a García dando su mensaje y comprendo por qué hay que huir de la política, esa franquicia habitual del cinismo.

¿Cómo se puede mentir tanto sin sentir una punzada en la conciencia?

Bueno, la punzada de la que hablo requiere de la conciencia como sede. Y Alan García estranguló la suya cuando supo que, de persistir, terminaría por conducirlo al suicidio.

Alan García hace rato que es sólo presente, una máquina de sobrevivir, una autoamnistía caminando. Se ha librado de la memoria, tan incómoda y llena de cadáveres en su caso. Se ha librado de los escrúpulos, a los que mató en su primer mandato. Se ha librado de la oposición, tullida y sin líderes.

Ha entrado a saco sin miedo, ha mandado matar sin que la boca se le tuerza, ha mentido con entusiasmo, ha prometido sin pena, ha decepcionado como parte de una vocación, ha escrito sin sintaxis, ha pensado sin ideas, ha publicado sin necesidad, ha acrecentado su familia más allá de su familia mientras deglutía las hostias de Cipriani, ha encumbrado a las mulas obedientes, ha traicionado a los que él creía semejantes y adversarios, ha exigido lo que jamás hizo, ha predicado lo que no podrá hacer, ha hablado de nacionalismo mientras un corazón sin país le latía bajo la tetamancia, ha hablado del gas para el Perú al mismo tiempo que le decía a los de Repsol que se preocuparan, ha hecho del Apra un baño de visitas, ha jurado que será neutral en las próximas elecciones después de decirle a “El Comercio” que ya nadie puede poner “en duda” las bases del sistema, ha aludido a los que reciben estipendios extranjeros cuando todos saben que él recibe dineros de Odebrecht, se burla de los deprimidos desde su condición de maniaco bipolar, maldice al odio mientras le reza a los pequeños dioses de la envidia, dice que el mérito será el referente de la burocracia mientras ha llenado con chusma partidaria todo el aparato del Estado, se jacta de los cambios en la educación cuando todos sabemos que seguimos siendo los penúltimos de América Latina y que no mejoraremos si el presupuesto sigue siendo tan exiguo como es hoy, se enorgullece porque estamos libres de analfabetismo en nueve de los 23 departamentos, levita cuando la barra aprista lo viva en el Congreso y le sobajea el ego enfermo, reclama la gloria por la creación del Ministerio de Cultura cuando es obvio que el Instituto Nacional de Cultura bajo su inspiración ha sido en cuatro años menos que nada, anuncia nuevas glorias del sector salud como si la gente no sufriera las crueldades de la atención sanitaria actual, alude a la “alta cirugía” como de las altas cualidades se tratara, le echa la culpa al Gobierno Regional de Puno por los niños muertos de frío pero se apropia del éxito preventivo de los otros gobiernos regionales donde no hubo mortalidad de invierno, lanza cifras de contable para aturdir a los tontos cuando de inversiones del Estado se trata mientras dice que él quiere un Estado pequeño e inofensivo, se lanza a las aguas cordiales de Taboada sin recordar que ha demorado ese proyecto durante cuatro años, se enorgullece de la nueva planta de agua potable de Iquitos cuando esa es obra del financieramente asfixiado gobierno regional, imita a Fernando Belaunde en eso de enumerar la obra pequeña anunciada con la boca grande, habla de los beneficios de la energía eléctrica como si de Balta se tratara, despotrica de los excesos de la descentralización cuando él es el responsable de lo peor de ese proceso alentando enemistades y proyectos discutibles pero jugosos, insiste en que la exportación del gas fue la garantía para la inversión foránea en Melchorita y que se vecinan “renegociaciones” respecto del contrato original “sin violentar el régimen jurídico” (amarrando el desenlace a lo que “acepten” las empresas dueñas del gas peruano), miente como un cosaco alucinado citando otra vez la cifra de 11 trillones de pies cúbicos de gas como reserva, afirma que se han creado dos millones de puestos de trabajo sin decir que más de la mitad de ellos es “empleo indecente”. Etcétera. Un aburrido etcétera de este gris articulista de “El Comercio”.

Nadie puede discutir que el Perú ha mejorado en muchos aspectos. Pero la dinámica de esa mejora no pasa por palacio de gobierno sino por la creatividad empresarial, el sacrificio de las clases medias, el mantenido precio de las materias primas, la extensión y cultura del crédito, la inversión extranjera planteada muchas veces en condiciones leoninas para el Perú. Y, también, por la venta y concesión inaceptables de grandes extensiones de mar, costa y selva.

Es una mejora que no llega a todos y que, en muchos casos, agrava las desigualdades favoreciendo sólo a los de siempre. Es, en resumen, un capitalismo corrompido por la intervención presidencial, la mugre del lobismo y de su prensa y, sobre todo, la absoluta carencia de un plan de desarrollo nacional. Necesitamos más que nunca de un plan que parta del diseño de un país reconciliado y que no dependa de la mudable rapacidad del dios mercado.

El asunto es si queremos un país o una feria de inversionistas.

Un mundo de grandes escaseces elementales será el del siglo XXI.

Triunfarán los países que planifiquen la lucha ante esos desafíos: la nueva agricultura, los problemas de ríos y acuíferos, la finitud de ciertos recursos, las demandas de pesadilla de las ciudades abarrotadas, las migraciones del hambre, la crisis global del empleo, la sociedad posinformática, la revolución de la educación. Es un futuro amenazante que exigirá nuevos políticos, miradas más limpias, otras mentes, otra ilustración.

Escuchando a García este 28 de julio viajé al pasado. Al más viejo y agobiante pasado: un líder aldeano que le mentía a su rebaño."

lunes, 2 de agosto de 2010

UN GUITARRISTA DIFERENTE


El jazz y la música afroperuana siempre han tenido una conexión especial, una mezcla entre lo telúrico y lo académico (que ya se sentía en los bordones de Carlos Hayre, en los arreglos de Álvaro Lagos, entre otros), que fue desarrollándose a través de los años, a medida que el género conocido como "jazz fusión", originado en los 70s gracias al genio de Miles Davis y su combinación de jazz con rock, fue extendiendo sus posibilidades sonoras al incorporar elementos de músicas de todo el mundo dentro del lenguaje inagotable del jazz.

Esa conexión jamás llegó a explorarse en toda la amplitud de su potencial y salvo la única excepción de Perú Jazz - aquel mítico cuarteto conformado por Jean Pierre Magnet, Manongo Mujica, David Pinto y Julio "Chocolate" Algendones - la escena musical peruana comenzó a languidecer en medio de la proliferación de artistas superficiales y oportunistas que desprestigiaron hasta límites insospechados el término "fusión". Algo nuevo tenía que aparecer para romper esa mala racha. Y esa novedad llegó la noche del sábado 31 de julio del 2010, gracias al grupo Afroperuano, liderado por el joven guitarrista Yuri Juárez.

Yuri - que se inició profesionalmente hace algunos años en el proyecto Sin Líneas en el Mapa y actualmente forma parte del Sexteto de Jazz Afroperuano de Gabriel Alegría - rescata la fusión del jazz y la música afroperuana, la reinventa y la sirve en bandeja de oro para deleite de los amantes de la buena música, gracias a un talento particular que le permite combinar de forma natural y convincente sonoridades aparentemente dispares como la polka, el vals criollo, el tango y el jazz propiamente dicho. Sus influencias, aunque inmediatamente reconocibles, no confunden al oyente y dejan claramente establecido un sonido desafiante pero principalmente, novedoso.

Por su diapasón desfilan, a un tiempo y con magistral fluidez, Wes Montgomery y su toque en octavas, Luis Salinas y esa digitación creativa y veloz, Pepe Torres (su maestro de toda la vida) y sus típicos trinares criollos. Pero por encima de todo está la música negra del Perú, el alma negra de Yuri Juárez, su impronta personal. Todos estos elementos se únen para dar vida al que probablemente sea el disco de jazz afroperuano por antonomasia. Por fin, después de tantos años, un artista consigue fusionar sin aburrir, fusionar sin sobreactuar, fusionar sin quebrar la esencia de la música que quiere interpretar.

Y esa noche, en el Jazz Zone miraflorino, Juárez nos presentó su primer disco solista, titulado también Afroperuano, junto a los músicos que lo acompañaron en esta aventura musical, todos ellos con amplia experiencia en el pequeño pero nutrido circuito jazzístico peruano: Pepe Céspedes (piano), Enderson Herencia (bajo), Laura Robles (cajón) y Hugo Alcázar (batería) no solo estuvieron con Yuri en los estudios sino que además participaron en el financiamiento del álbum, que fue grabado y remasterizado aquí en el Perú, en la conocida sala de don Manuel Esqueiros. Doble mérito y aplauso por este esfuerzo que ya se ha hecho acreedor del premio al mejor álbum de jazz afroperuano, otorgado por la página web The Latin Jazz Corner de New York, ciudad en la que el músico vive actualmente.

La noche comenzó con una excelente versión del Mambo influenciado de Chucho Valdés que mostró las virtudes del pianista Céspedes para entrar a los contrapuntos. Mención aparte merece el tema Astorpolka, otra composición de Juárez en la que el guitarrista rinde homenaje a uno de sus referentes, el compositor argentino Astor Piazzola. El concierto se basó posteriormente en las canciones del disco, casi todas compuestas y arregladas por Yuri, entre las cuales destacaron los festejos Festejeando, Rosa del mar y Cántelo usted, en el que se lució la percusionista Laura Robles.

En la segunda mitad del show, Yuri dio pase a sus invitados, cuatro cantantes de distintos niveles interpretativos. En primer término, Domingo Giribaldi subió al escenario para cantar Un vestido y un amor, clásico tema de Fito Páez con arreglos del guitarrista. Luego fue el turno de Victoria Villalobos, reconocida cantante criolla que interpretó con mucho sentimiento La carimba, un panalivio compuesto por su padre, José Villalobos Cavero. Después, la joven cantante Adalí Montero demostró tener muy buen timbre de voz aunque no posee un estilo realmente propio, pues se nota demasiado su intención de sonar y lucir como la inigualable Janis Joplin. Montero interpretó dos temas: Roxanne de The Police en una versión tipo lounge y, a pedido del público, El día que me quieras de Carlos Gardel.

Finalmente, y como fin de fiesta, saltó a la tarima el experimentado cantante José "Chaqueta" Piaggio, que derrochó personalidad y carisma cuando se adueñó de Yuri y de sus músicos para cantar dos boleros eternos, Inolvidable y Los aretes que le faltan a la luna y luego, como la gente no le permitió irse sin sonear, se lanzó a cantar Cañonazos, un clásico de La Sonora Matancera. El guitarrista, siempre demostrando sencillez y agradecimiento, declaró tener una profunda amistad con el conocido cantante y confesó ser su gran admirador. Si el concierto había gozado todo el tiempo de una atmósfera cálida y amistosa, este gesto solo confirmó esa sensación.

El show fue de muy alto nivel, a pesar de algunas espectadoras desadaptadas que se dedicaban a conversar, a voz en cuello y en primera fila, acerca de sus asuntos personales y Blackberry en mano, interrumpiendo lo que los músicos hacían sobre el escenario, a escasos metros. Una demostración más de que, aun en los sectores "A" o "B", la incultura y la falta de respeto abunda. Tan grande fue la incomodidad que la cajonera Laura Robles, en un intermedio, tuvo que pedirles, con obvias señas, que bajaran la voz.

En suma, un verdadero acontecimiento dentro de nuestra escena musical que es obligación nuestra difundir y esperar que se repita, no solo con Yuri Juárez y su banda, sino con tantos otros talentos que viven escondidos a la sombra de los "artistas" de moda, destalentados y vulgares que saturan las radios, las pantallas y las páginas de la prensa. Yuri Juárez confirma la naturaleza de nuestro país como tierra de guitarristas, gracias a su estilo personal, único y diferente.