jueves, 7 de octubre de 2010

MARIO VARGAS LLOSA


Los peruanos tenemos un motivo real para sentirnos orgullosos hoy, jueves 7 de octubre de 2010: Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936) acaba de recibir el máximo galardón al que puede aspirar un escritor, el Premio Nobel de Literatura. De esta manera, se ubica en el centro de la atención del mundo intelectual, ese mundo cada vez más oculto en medio de los estrellatos vacíos, el entretenimiento estupidizante, la algarabía de la fiesta interminable en la que se ha convertido esta sociedad escapista, ultra consumista y poco dedicada al cultivo del arte y el espíritu.

Que Mario Vargas Llosa haya logrado este reconocimiento termina con los temores de que el célebre escritor y periodista peruano se convirtiera en uno más de aquellos autores geniales que llegaron al ocaso de sus vidas sin que la asociación sueca premiara su vasta obra y su talento. Nombres indispensables de la literatura universal como Jorge Luis Borges, León Tolstoi, James Joyce, Mark Twain, entre otros jamás recibieron este premio, a pesar de sus enormes aportes a las letras y de haber sido nominados en varias oportunidades.

Desde su aparición a fines de la década de los 50s, la prosa de Mario Vargas Llosa se puso a la vanguardia de una generación de creadores que incluyó a otras figuras como el mexicano Carlos Fuentes, el colombiano Gabriel García Márquez, el argentino Julio Cortázar (otro de los grandes que murió sin recibir el Nobel) y que finalmente establecieron el llamado boom de la literatura latinoamericana, dando impulso a la producción novelística en esta parte del mundo.

Su estilo envolvente, mordaz y entretenido le ha permitido transitar por historias de distintos calibres: desde aquellas de tono autobiográfico que marcaron su primera etapa, como La ciudad y los perros (1963), La tía Julia y el escribidor (1977) hasta las novelas de largo aliento y corte histórico-político, entre las que destacan La fiesta del chivo (2000) o El paraíso en la otra esquina (2003). La noticia la recibió en New York a pocas semanas del lanzamiento de su última creación literaria, El sueño del celta, que seguramente será un nuevo éxito en su carrera.

Al anunciar la premiación, el representante de la Fundación Nobel dijo escuetamente: "El Premio Nobel de Literatura 2010 ha sido otorgado al escritor peruano Mario Vargas Llosa por su cartografía de las estructuras del poder y sus afiladas imágenes de la resistencia, rebelión y derrota del individuo". Breve descripción de un largo camino marcado por la inquietud intelectual en su máxima expresión, la búsqueda permanente de la difusión de las ideas y la libertad. Ya sea como joven izquierdista o como adulto mayor conservador, Mario Vargas Llosa jamás ocultó sus preocupaciones políticas y aunque eso le ha granjeado serios y justificados cuestionamientos (como frente a sus recientes coqueteos con Alan García, por ejemplo) eso no disminuye la admiración y el respeto que su obra literaria merece. Con este Nobel, Mario Vargas Llosa consolida su prestigio y confirma su estatus de peruano universal.

Y como todo tiene su lado oscuro, ya podemos ver el efecto de la modernidad sobre esta excelente noticia: la masificación de la información a través de Internet ha convertido a Mario Vargas Llosa en un asunto casi fetichista, de merchandising. Me pregunto si don Mario no siente, en privado, algunas arcadas cuando ve su nombre veinte mil veces repetido en el portal de El Comercio, al lado de las últimas noticias de El Gran Show o que lo feliciten un abanico variopinto de personajes que van desde la fujimorista Martha Hildebrandt hasta los personajes de Al fondo hay sitio. Es decir... creo que vale la pena leer este excelente artículo escrito por él, titulado La civilización del espectáculo, que publicó en El País en mayo del 2007.

http://elcomercio.pe/EdicionImpresa/Html/2007-06-03/ImEcOpinion0733213.html

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