sábado 17 de marzo de 2012

DOS ARTISTAS DE CUMPLEAÑOS


Dos artistas peruanos cumplieron años la semana que pasó. Mi buen amigo Víctor Urbano Katayama los saluda a través de estas notas que comparto con ustedes, amables lectores. César Vallejo, nuestro poeta más representativo nacido hace 120 años, es homenajeado en todo el mundo mientras la juventud peruana, en su gran mayoría, desconoce la dimensión de su obra y apenas si sabe de quién se trata. Manuel Acosta Ojeda, quizás el compositor más innovador y culto de todos la historia de nuestra música criolla, padece la peor de las muertes, la del olvido de un pueblo que solo sabe cantar Mal paso y que admira a Polo Campos, a quien conocen más por sus escarceos faranduleros que por su obra musical. Como decía el Inca Garcilaso de la Vega "el Perú es madrastra de sus propios hijos y madre de los ajenos".


UN POETA GENIAL Y UN COMPOSITOR EXTRAORDINARIO
Víctor M. Urbano Katayama – 16 de marzo de 2012

Un día como hoy, 16 de marzo, nació don César Abraham Vallejo Mendoza, considerado el poeta más importante del Perú. Múltiples son los estudios que han realizado los especialistas acerca de su obra y sorprendente la traducción de sus poemas a idiomas que se hablan en países muy lejanos, distantes de nuestra esfera occidental y cristiana, pero muy cercanos al dolor y sufrimiento humanos. En una de sus ediciones de la revista Barranco, la ciudad de los molinos, nuestro cronista Gonzalo Bulnes Mallea le dedicó un número especial bajo el título Vallejo y Barranco. Fue en el año 1996. Entre otras palabras que le dedica a sus lectores y la razón por la cual eligió a Vallejo y Barranco para el número 6 de su revista, explica: “…dedicar esta edición al poeta liberteño, me permite dar a conocer interesantes facetas de Vallejo con Barranco, barranquinos o allegados al balneario, muchas de ellas inéditas y otras poco conocidas.” Sus obras van más allá de la poética y abarcan el teatro, el ensayo, la narrativa y el cuento. Cómo no recordar Los heraldos negros, Trilce y Poemas Humanos, entre los más significativos.


Audio de Ernesto "Che" Guevara recitando Los heraldos negros... una joya grabada en 1965...

Yo quisiera señalar que el 16 de marzo no solo nos recuerda el nacimiento de Vallejo, también nos recuerda el nacimiento de otro Abraham extraordinario, un compositor popular, don Manuel Abraham Acosta Ojeda, más conocido entre los criollos como MAO. Sobre él y su obra también se ha escrito y se sigue escribiendo y, aunque sus valses no se han traducido a otros idiomas, sus letras y sus versos atraviesan el sentir popular de la Lima criolla de la última mitad del siglo XX e inicios del siglo XXI. Sus biógrafos señalan que entre los años 1943 y 1947 Acosta estudió en el Colegio José María Eguren de Barranco, época en la que conoció a Carlos Hayre, otro grande la música criolla, con quien unió su talento e inquietudes por la composición. Al parecer, el valse que le dio mayor fama a MAO fue Madre, pero no es el único, tiene otros de gran valía como En un atardecer, Cariño, Ya se muere la tarde, Si tú me quisieras, Canción de fe, etc. Acosta escribe pensando en que los valses no sólo deben servir para bailar sino para pensar.


Don Manuel Acosta Ojeda canta Madre, una de sus más reconocidas composiciones. En la guitarra el maestro José Purizaca...

¡Celebremos los 120 años de edad de César Vallejo, y celebremos los 82 años de edad de Manuel Acosta Ojeda!

viernes 16 de marzo de 2012

ESPERGESIA



Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico... y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben... Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

César Vallejo - Los heraldos negros, 1919

domingo 11 de marzo de 2012

UN MOMENTO MUSICAL...



Canción: In the cage
Grupo: Genesis
Álbum: The lamb lies down on Broadway (1975)

Este tema es uno de los surcos más dramáticos del mítico álbum doble que marcó el final de la era Peter Gabriel. Describe un extraño suceso en el que Rael, personaje central de esta alucinada historia, queda atrapado en una especie de celda sin poder emitir sonido ni recibir ayuda de nadie. Los vertiginosos cambios de tiempo y las líneas de teclado y bajo envuelven al oyente en una especie de catarsis que parece una interminable y angustiosa caída libre. Uno de los momentos más lúcidos del quinteto británico. Esta versión es del año 2007 y conserva toda la carga emotiva de la grabación original (aunque algunos tonos más abajo), impulsada además por un excelente juego de imágenes y luces, algo de lo que no disponía la banda en sus años dorados. La alineación de Genesis:


Phil Collins: voz
Mike Rutherford: bajo
Tony Banks: teclados
Daryl Stuermer: guitarra
Chester Thompson: batería

En este concierto realizado en Roma, Genesis úne el tema In the cage con un medley de temas instrumentales - The cinema show y Duke's travels, de los álbumes Selling England by the pound (1973) y Duke (1980) respectivamente - que culmina con Afterglow, perteneciente al segundo disco lanzado por la banda tras la salida de Peter Gabriel, titulado Wind & wuthering, de 1976. Para esta segunda parte, Phil Collins pasa a la batería, como acostumbra hacer en sus conciertos. Excelente música para la tarde del domingo...

jueves 8 de marzo de 2012

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER


El Día Internacional de la Mujer no debe ser motivo de celebración, debe ser motivo de reflexión y felicitación. Después de prácticamente un siglo, aun hay zonas en el mundo globalizado en las cuales las mujeres no ejercen sus derechos civiles, son estigmatizadas y lapidadas o sufren de múltiples abusos. Sin irnos muy lejos, en nuestro país la violencia doméstica, el abuso psicológico, físico y sexual, la cosificación, etc., son aun comunes. Y no estoy hablando de pueblecitos escondidos de Apurímac o Huancavelica o de etnias amazónicas no afectas a los usos y costumbres de la "civilización limeña". A veinte minutos del regio balneario de Eisha o del pomposo Palacio de Gobierno, a diario se abusa de las mujeres que menos tienen, aquellas que deben salir a trabajar para dar algo qué comer a sus hijos y que soportan, por ausencia de autoestima o por dependencia económica (o por ambas cosas), vejámenes innombrables que van desde el insulto y la violación hasta sutiles maneras de maltrato. Sobre eso necesitamos reflexionar.

Y debemos felicitar a todas aquellas mujeres que, desde el anonimato o desde cualquier área pública (política, deporte, arte, empresa, etc.) y en cualquier espectro socio-económico, hayan comprendido que su femineidad, su inteligencia, su belleza, su sensibilidad y su innegable capacidad para ver siempre más allá de lo evidente no deben estar en confrontación con los hombres. Aquellas mujeres que sin perder la elegancia y el atractivo propio de su género, superaron todos los prejuicios de generaciones anteriores y se convirtieron en el pilar de sus familias, de sus parejas o de sus propias vidas, con decencia y brillo propio, sin hacer daño a los demás, sea desde el ejercicio profesional o desde el trabajo en casa, uno de los más duros y menos remunerados del mundo.

Dicho esto y extendido mi saludo a todas las mujeres que merecen ser saludadas, permítanme ser políticamente incorrecto y declarar mi repudio a toda esta costumbre "moderna" según la cual el Día Internacional de la Mujer se ha convertido en una festividad más para que aquellas mujercitas subdesarrolladas que representan con su vacuidad y sus ligerezas todo lo contrario a lo ganado por las verdaderas mujeres durante años de esfuerzo y de tener que demostrar que también son seres humanos como los hombres que las dominaron y mantuvieron en el ostracismo, se celebren a sí mismas en un canto irrelevante y superficial.

Todas esas mujeres que se creen lideresas de opinión y que han construido un imperio económico y una legión de seguidoras sobre la base de la venta y distribución de basura y ejemplos negativos, todas esas "vedettes" y "modelos" que saltan a la fama solo por quitarse la ropa delante de una cámara, sin ningún talento para nada y sin la más mínima educación, que validan con su descerebrado accionar muchas de las razones por las cuales en otras épocas se les consideraba únicamente para dar placer a los hombres y salir embarazadas cada dos meses, no merecen ser saludadas por el simple hecho de ser mujeres. Porque constituyen una verguenza para el género femenino. Y lo más triste es que ni siquiera se dan cuenta de eso.

El problema en esta falacia social es que muchas de estas señoritas alcanzan, con este desarrollo neuronal ínfimo que las lleva a vanagloriarse de que se les considere como una cosa, como un objeto, la ansiada "independencia económica" que les permite no necesitar de un hombre "para ser alguien". Y es más, este progreso económico les permite mantener a toda su familia, hasta el punto que sus abuelos, padres y hermanos tienen que aceptar las reacciones de los demás hombres hacia sus nietas, hijas o hermanas, cuando no desarrollan también sentimientos trastocados hacia ellas ¿Hasta qué punto tiene sentido que toda una generación de mujeres jóvenes considere que es válido aceptar la denigración, el uso indiscriminado y público de su imagen corporal para ganar dinero y ser independientes? ¿no es algo enfermizo en nuestra sociedad occidental, eso de que un amplio sector de mujeres urbanas y supuestamente cosmopolitas acepte ese trato a cambio de enormes cantidades de dinero y fama? ¿la liberación femenina no tenía que ver con la dignidad, con el respeto que nunca habían tenido? Muchas preguntas, pocas respuestas.

Pensar que el Día Internacional de la Mujer es patente de corso para que saludemos a las cabezas huecas, a las que protegen y luego asesinan a narcotraficantes, a las que sienten orgullo de que las consideren la causa del bajo rendimiento de un jugador de futbol o a las que ponen en pantalla casos de infidelidades, golpes y episodios vulgares y lumpenes de una farándula estúpida y destalentada me parece un inmenso despropósito. Pero que sean las mismas mujeres, desde las zonas VIP de las discotecas de Asia o desde los pueblos jóvenes más pobres de la ciudad, las que vean estos comportamientos como normales, admirables, modelos a seguir, termina desconcertando hasta al más tolerante.

domingo 4 de marzo de 2012

CHESPIRITO: MERECIDO HOMENAJE EN VIDA AL MAESTRO DEL HUMOR BLANCO


Cuando se comparan aquellas cosas que nos hacían reír cuando éramos niños con las que hoy consumen las nuevas generaciones, uno termina al borde de la desesperación de ver cuánto se ha degradado la idea del humor y cuánto esta se ha separado de la posibilidad de enseñar cosas positivas, de entretener sin aburrir y sin desperdigar malos ejemplos que terminen convirtiéndose en hábitos. Es cuestión de talento dirán algunos, hoy los artistas son menos cultos, menos inteligentes. Y tendrán razón, pero no solo es eso. También es cuestión de ausencia de escrúpulos, de afán por correr de la mano con los tiempos "modernos". De que ya no es rentable dar consejos como aquel mítico "la venganza nunca es buena, mata el alma y envenena" y que en lugar de eso, los niños se ríen más con los retratos malhechos de familias disfuncionales o las malacrianzas de un barrio popular. De niño yo me reía a carcajadas con El Chavo del 8, hoy los niños se ríen con Al fondo hay sitio. Es que de solo pensarlo... me da cosa...

Podríamos rebuscar en páginas de Internet y dar miles de ejemplos de los mensajes positivos que Roberto Gómez Bolaños intercalaba en sus libretos sin comprometer su carácter divertido. Un humor infantil, fino y lo suficientemente inteligente para que a los mayores también les resultara aleccionador. Pero prefiero citar las que lleguen a mi memoria mientras escribo estas líneas. Como aquel capítulo navideño en el que El Chavo, el niño humilde y rotoso que vive en un barril y no come a diario, le regala a un bebé recién nacido lo único que tiene o el clásico episodio de las vacaciones en Acapulco en el que el Sr. Barriga, potentado dueño de la vecindad, invita al Chavo a ir con ellos cuando todos, en su alegría por irse de viaje, se olvidaban del amigo que se quedaba solo.

Solidaridad, amistad, sencillez, buena vecindad, valores que Chespirito ensalzó en todos los géneros que desarrolló, pero particularmente en El Chavo del 8, programa que fue una de las más sanas influencias que podamos haber tenido los niños de mi generación. Independientemente del camino que hayamos seguido, no podemos negar que los personajes, frases, bromas, rutinas y canciones creados por la mente prodigiosa de este artista mexicano nos han acompañado siempre y no solo nos han hecho reír, sino también aprender, soñar y hasta llorar. Cada vez que me siento frente al televisor, veo los mismos capítulos y repito una tras otra las palabras de Don Ramón antes y después de la cachetada o el diálogo eterno de la tacita de café entre Doña Florinda y el Profesor Jirafales o las innumerables palabras, respuestas y giros dramáticos de otros entrañables como Los Chifladitos, El Chapulín Colorado y el largo etcétera conformado por el universo del pequeño Shakespeare, "el número uno de la televisión humorística" me convenzo de que para esta clase de cosas, todo tiempo pasado sí fue mejor. Porque como dice el viejo y conocido refrán, no por mucho madrugar jamás su tronco endereza.

El homenaje que le acaban de hacer, en vida, a esta mezcla única de Charles Chaplin y Cantinflas, orgullo del humor en nuestro idioma, es plenamente merecido y emociona no porque seamos fanáticos de su carrera, sino porque representa el triunfo de lo bien hecho, el triunfo del talento por encima de la improvisación, la importancia de estar vigente después de 40 años en una época de artistas desechables, momentáneos, fabricados por la publicidad, que se hacen famosos por escándalos o por presentar situaciones escabrosas, vulgares o mega producidas pero que no tienen substancia ni trasfondo alguno.

La admiración que desde México y Latinoamérica se le ofrece es un reconocimiento a una obra que ha calado hondo en la identidad hispanohablante y que además, ha trascendido la barrera del lenguaje y llegado a diferentes públicos de los cinco continentes. Me pregunto si Efraín Aguilar, en su bajeza y su vulgaridad como mercenario del entretenimiento barato, es capaz de aceptar que su "éxito" es precisamente impulsado por ubicarse en las antípodas de lo representado por Chespirito y que para lograrlo cuanta con la indignante complicidad de una sociedad cada vez más enferma que avala, a través de la opinión pública y de los medios de comunicación, todo aquello que suene y se vea marginal y que no haga ningún esfuerzo por salir de esa marginalidad.

A sus 83 años, Roberto Gómez Bolaños sabe que el homenaje recibido es también el inicio de una despedida, una despedida anticipada para una vida repleta de sueños cumplidos que llega a su final, un final que seguramente entristecerá a miles y miles de seres humanos que hasta ahora gozan con su humor blanco, que no por eso dejó de ser irreverente, crítico y hasta mordaz cuando se trataba de tocar temas como la injusticia social o el abandono. Y que hasta ahora le agradecen cada una de las sonrisas generadas, cada una de las frases inolvidables que hoy son parte de nuestro lenguaje coloquial, cada una de las imágenes que dejó grabadas en nuestras memorias.