viernes, 16 de noviembre de 2007

LAS TIENDAS DE DISCOS (parte 1)


Una vez, hace muchos años, la mujer de mi vida me contó que había leído una entrevista de Elton John en la que aseguraba que de no haber sido músico, su máxima aspiración habría sido trabajar en una tienda de discos. Evidentemente, lo que el famoso cantante, pianista y compositor quiso dar a entender es que vivir rodeado de discos, para un amante de la música, es algo parecido al paraíso. Lamentablemente en nuestro país eso está muy lejos de parecerse a ese ideal.

Desde mediados de los 90s, con la llegada de la tecnología digital y el boom de los establecimientos de servicios, centros comerciales y supermercados, trabajar en una tienda de discos se convirtió en una especie de condena, un sub-empleo que contaba, y cuenta, con la pasiva complicidad de enormes cantidades de jóvenes que, atraídos por la posibilidad de estar en contacto permanente con la música que les gusta (además de la necesidad de trabajar), terminan aceptando condiciones laborales en empresas con horarios asfixiantes, sueldos ínfimos, tratos desconsiderados y una serie de desordenes que impiden el desarrollo personal, que anulan la vida social, que no ofrecen línea de carrera, etc...

El disco (de carbón en los años 30s, de vinilo entre los 40s y 80s, los CDs actuales) como producto, siempre causó fascinación porque combinaba dos aspectos marcadamente diferentes, pero complementarios para efectos del desarrollo de la industria discográfica: la música como expresión artística y el soporte en el que venía almacenada, un objeto concreto, manufacturado, producido en serie. El valor de un disco no sólo estaba determinado por la obra de arte que contenía sino también por cómo venía presentada. Hoy en día, que las expresiones musicales son cada vez más en cantidad y en diversidad y que conceptos como valor artístico, calidad musical, trascendencia, moda, fama, comercialidad, etc. se han relativizado y entremezclado hasta más no poder, la oferta de productos musicales es inmensa y a primera vista, da la impresión de ser un negocio realmente fascinante, tanto para empresarios como para trabajadores. Y lo es, por supuesto que sí. No en nuestro país.

Pero ¿por qué digo eso? ¿de dónde saco esa conclusión? El negocio de la música involucra - como en la descripción que hice del disco - dos aspectos a menudo contrapuestos: a) la subjetividad que tiene que ver con la naturaleza artística de la actividad musical, sea cual sea su género o procedencia y b) la objetividad que rige en todo negocio comercial y sus variables, tales como tendencias, modas, atractivos, proyecciones, estrategias de marketing, etc...

Por ende, así como lo ideal para un estudio legal es estar manejado por abogados, para un medio de comunicación estar al mando de un comunicador/periodista, para un hospital ser dirigido por un doctor en medicina o para un restaurante tener como jefe a un maestro de cocina; para una tienda de discos lo ideal es contar con la dirección de personas que además de dominar el campo de los negocios, y que - atendiendo a las tendencias actuales - posean dotes de facilitadores, tengan una sensibilidad y una pasión especial, fuera del promedio, por la música.

Lamentablemente eso no ocurre. Cuando no existe una combinación equilibrada de ambos aspectos, se produce la desnaturalización del negocio en cuestión y se comienza a distribuir mal las prioridades, convirtiendo a un negocio como el de la venta de música, tan rico en matices y en posibilidades de desarrollo tanto comerciales como culturales, en un simple y llano puesto de mercado. En un mundo laboral como el nuestro, tan carente de oportunidades, en el cual el 80% de empresas que ofrecen empleo son informales o que siendo formales, viven obsesionadas con optimizar sus ganancias invirtiendo lo menos posible, lo cual los lleva a no poner énfasis en importantes aspectos como la capacitación del personal con el que cuentan, o de exigir características en el personal nuevo que captan que los obligaría a ofrecer sueldos más altos, los empresarios peruanos dedicados a la venta de música de los últimos 15 años han mantenido sus tiendas sobre la base de una dinámica bastante pobre, sin llegar nunca a posicionarse como establecimientos comerciales ligados al mundo del arte, de la cultura, del entretenimiento.

Los empresarios actuales de nuestras tiendas de discos no responden necesariamente al perfil del empresario moderno, que podríamos ejemplificar con la figura de Gastón Acurio y sus constantes manifestaciones de respeto por sus públicos (interno y externo) y que posee una visión integral, humanista, de lo que una empresa debe hacer para tener un desarrollo homogéneo y exitoso. Constituyen más bien una suerte de jefes gamonales, con los ojos siempre puestos en cuánto van a recibir y cuánto se van a ahorrar, que miden su éxito única y exclusivamente en su capacidad de ventas mas no en su impacto social como rubro que atrae a fuerza de trabajo joven, debido a la naturaleza de los productos que vende.

Esto puede verse, por ejemplo, en la concentración de beneficios que obtienen los dueños - siempre en aumento en algunos casos - frente a las estáticas condiciones laborales del personal de las tiendas, sin importar ni su producción, ni sus capacidades individuales, ni sus años de experiencia. Por ejemplo en la actualidad, aproximadamente un 80% de las personas que trabajan vendiendo discos en las tres únicas empresas legales que quedan (Phantom, Two Music y Via Music) provienen de Discocentro, empresa emblemática de tiendas de música, que "quebró" en 2003 y que fue la principal cadena musical de Lima durante más de 40 años.

Sin embargo, y a pesar de los cambios que ha experimentado la industria discográfica y los lazos cada vez más cercanos que tiene con los medios de comunicación, actividades artísticas y culturales, etc. (que dicho sea de paso, siempre los ha tenido), muchas de estas personas se encuentran realizando las mismas labores que realizaban cuando empezaron a trabajar en Discocentro (esta última generación de vendedores de discos comenzó a trabajar en Discocentro a mediados y fines de los 90s, casi todos en sus primeros veintes). Es complicado detallar en espacios cortos los motivos de esta situación por la cantidad de matices que tiene, tanto en lo que respecta a actitudes empresariales (desde las épocas de Discocentro) como a las propias dificultades de los trabajadores, de manera que poco a poco trataré de ir desenredando esos asuntos. Hasta la próxima...

lunes, 12 de noviembre de 2007

UN ENEMIGO MENOS PARA BUSH


Hace un par de días falleció Norman Mailer, uno de los escritores norteamericanos más polémicos y trascendentes de la segunda mitad del siglo 20. Si el actual Presidente de los EE.UU., el siempre sorprendente "Mr. Danger" George W. Bush, tuviera afición por el hábito de la lectura, podría sentarse a festejar la desaparición de uno de sus peores enemigos, un intelectual transgresor a quien no le temblaba la mano para criticar sus afanes imperialistas, en nombre de la defensa norteamericana frente al "Eje del Mal": "Mi hipótesis es que George W. Bush y otros conservadores han llegado a la conclusión de que la única forma en la que pueden salvar a Norteamérica, y sacarla de su descalabro actual es convertirse en un régimen con una mayor presencia militar con pretensiones imperiales. Irak es la excusa perfecta para moverse en esa dirección imperialista. La guerra contra Irak, tal y como fue concebida originalmente, iba a ser un dramático y rápido paso que les permitiría controlar el Cercano Oriente, no sólo por el petróleo que hay allí, sino también por toda el agua que viene del Tigris y el Eufrates" (2003).

Mailer, escritor y periodista de origen judío, pasó de ser uno de esos literatos malditos, socialmente incorrectos, apólogo de la violencia y conspicuo practicante de casi todos los desordenes y vicios habidos y por haber en los hippies 60s a convertirse en una de esas voces solitarias e influyentes que trataban de defender al imaginario colectivo norteamericano del control mental ejercido desde el poder y desde una prensa genuflexa e inculta, que contribuía - y contribuye hasta ahora - al perpetuo estado de ceguera de las grandes mayorías en el país del Tío Sam.

Desde luego, los aspectos más oscuros de su personalidad, muy criticables algunos por cierto, son los que vienen siendo recordados con mayor fruición por múltiples reseñas y obituarios. En unos casos por esa enfermiza adoración por todo lo torcido que domina el mundo de la cultura y del espectáculo (mientras más bizarro, mejor) y en otros, me da la impresión, con la intención de minimizar el caudal crítico y anti-Bush de las intervenciones más recientes del octogenario cronista, más cercanas a las visiones de personas como Noah Chomsky o Susan Sontag (también desaparecida hace unos años atrás). Si la prensa le hubiera dedicado al alcoholismo superado de Bush el mismo espacio que hoy le da al de Mailer, quizás la historia sería un poco diferente...
En fin, la muerte de Norman Mailer el iconoclasta, ese viejo ganador de dos Pullitzer cuyo aspecto reciente era una combinación de Fernando de Szyszlo con Albert Einstein, deja sin una de sus voces más importantes a la oposición mundial. Es cierto que Mr. Bush no lee mucho, pero ya sus asesores le deben haber dado la noticia...

viernes, 9 de noviembre de 2007

TERRY KATH & EDDIE HAZEL

Cuando nos hablan de héroes de la guitarra ("guitar hero" es un término de uso común en la prensa musical anglosajona) los primeros nombres que surgen son Hendrix, Clapton, Page, Santana, Van Halen, Slash y un larguísimo y variopinto etcétera... la lista es extensa y cada uno tiene su lugar bien ganado en esa galería en la que coexisten vivos y muertos, músicos de diversas épocas y estilos que comparten esa pasión por llevar al instrumento de seis cuerdas hasta sus máximos niveles de expresión.

Aunque casi siempre los compiladores suelen coincidir en las características principales de un guitar hero: dominio del instrumento, personalidad y actitud propia, presencia necesaria en el sonido de su grupo, estilo inconfundible, etc. ha habido ocasiones en las que se ha mencionado a personajes como Kurt Cobain (Nirvana) o John Frusciante (Red Hot Chili Peppers) en esas listas honoríficas, sin darse cuenta de que no cumplen con el perfil. Si bien es cierto ser considerado un guitar hero no es algo que persigan conscientemente estos músicos, por sus connotaciones divescas, también es verdad que no cualquiera puede ser incluido en un catálogo como éste, que no baja de las cinco estrellas.

Hoy quisiera referirme a dos verdaderos héroes de la guitarra, frecuentemente olvidados a pesar de las importantes páginas musicales que han dejado escritas en la historia del rock and roll: Terry Kath (1946-1978) y Eddie Hazel (1950-1992). Ambos guitarristas, nacidos en los EE.UU., definieron el sonido de bandas que a estas alturas, pueden ser consideradas sin temor a equivocarnos como pioneras de las posteriores transformaciones y reinvenciones por las que han pasado diversos géneros y sub-géneros del pop-rock mundial: Chicago y Parliament Funkadelic.

GUITARRA DE FORMATO LIBRE: Terry Kath aprendió a tocar de manera autodidacta y desde su adolescencia pulió su estilo en diversos clubes y bares de su natal Chicago. De fraseos rudos y concisos, el toque de Kath llamó la atención del saxofonista/flautista Walter Parazaider, quien lo convocó en 1967 para fundar la banda The Best Thing, junto a sus compañeros del conservatorio James Pankow (trombón) y Lee Loughnane (trompeta). Completaban la banda el baterista Danny Seraphine, el pianista Robert Lamm y el bajista Peter Cetera, todos de intensa actividad en los circuitos musicales de la capital de Illinois. Este ensamble poco habitual - a mediados de los 60s el formato clásico de un grupo de rock era el impuesto por The Beatles, es decir: guitarras-bajo-batería - cambió su nombre a Chicago Transit Authority y posteriormente, debido a las quejas de la institución dedicada al control del tránsito en la ciudad que llevaba la misma denominación, se redujo a Chicago, nombre con el que se hizo famoso por el mundo entero.

La guitarra y la potente voz de barítono de Terry Kath fueron una de las marcas registradas de esta banda, que sorprendió a propios y extraños con su arriesgada combinación de estilos (pop-rock, rhythm & blues, jazz) y de instrumentación (el uso de metales y de tres cantantes). Entre 1969 y 1977 la banda editó 11 LPs, de enorme éxito comercial. Los furibundos solos de Kath recibieron elogios del mismísimo Jimi Hendrix, de quien cuentan se "enamoró" de Terry después de escuchar su composición instrumental Free form guitar, perteneciente al primer álbum de Chicago, llamado simplemente Chicago Transit Authority. En este disco también destaca Liberation, obligatorio tour-de-force para cualquier fanático del rock instrumental, en el cual Kath despliega, a lo largo de sus 14 minutos de duración, las particularidades de su desarrollo guitarrero: solos largos, wah-wahs, efectos y un sentido muy preciso de la improvisación.

La personalidad de Kath era uno de los principales motores de Chicago, por su buen humor y su disposición a explorar nuevas ideas musicales, aunque detrás de ese carácter alegre se escondía un hombre depresivo que se refugiaba en el alcohol, las drogas y su afición por coleccionar armas de fuego. La tarde del 23 de enero de 1978, Kath jugueteaba con una 9mm durante una fiesta en casa de Don Johnson, un roadie del grupo, y con la pistola en la sien apretaba el gatillo una y otra vez, asegurándoles a todos que no estaba cargada. Lamentablemente, sí lo estaba. Terry Kath falleció así, trágicamente, a los 31 años. Aunque la banda cambió de estilo tras la pérdida de uno de sus fundadores, en el recuerdo quedan sus clásicas grabaciones como la mencionada Free form guitar, 25 or 6 to 4, Make me smile, Colour my world o el tema Introduction, que pueden ver y oír en este link de youtube, que muestra a Chicago Transit Authority en vivo en el Japón (año 1972)



UN MAESTRO DEL FUNK DURO: Edward "Eddie" Hazel fue el primer lugarteniente de George Clinton, el célebre Dr. Funkenstein, amo y señor de ese combo alucinante llamado Parliament/Funkadelic que asoló las pistas de baile de los ghettos en las décadas 70s y 80s y que posteriormente, con un Clinton ya agotado y auto-pirateando todas sus ideas, se denominó The P-Funk All Stars. Hazel, nacido en Brooklyn en 1950, vio la transformación de Clinton que pasó de ser el líder de una simple banda de doo-wop llamada The Parliaments a esta especie de gurú del ritmo y del aquelarre armado por las comunidades negras norteamericanas, que llegó a su máxima expresión con ese excepcional álbum de 1976, The Mothership Connection.

La guitarra de Hazel, que combinaba los fraseos del soul clásico, deudores de esa tradición regentada por James Brown "el padrino del soul" con los arranques psicodélicos y eléctricos de Jimi Hendrix domina los tres primeros álbumes de Funkadelic, banda surgida de las cenizas de The Parliaments, que, siempre de la mano de George Clinton, rompió el mito de que los músicos de color sólo podían hacer música suave, romántica o rítmica. Funkadelic, que fue estableciendo las bases para la evolución del funk con cada uno de sus lanzamientos, combinaba esos tres elementos con un sonido crudo, agresivo, casi parecido al hard-rock de grupos como Led Zeppelin o Cactus, cortesía de los arrebatados riffs de Hazel. Así, los discos Funkadelic (1970), Free your mind... and your ass will follow (1970) y Maggot brain (1971) son considerados clásicos, no solo del género funky, sino de toda la década de los 70s.

Precisamente en Maggot brain se encuentra el tema que le dio a Hazel la categoría de guitar hero: un épico lamento de casi 10 minutos, que le da nombre álbum - según el guitarrista, "los gusanos cerebrales" hacían referencia tanto a los efectos del consumo de drogas como a una descripción alegórica del control mental que se ejerce desde el poder - y sacó de la oscuridad a la banda, convirtiéndola desde entonces en una "de culto". El tema es una etérea manifestación de sentimentalismo y sensualidad, propulsada por las múltiples capas de guitarras ensambladas por Hazel en sendas sesiones de grabación, en las que Clinton le pedía que "tocara como si su madre acabara de morir". Lamentablemente, los problemas de Eddie Hazel lo alejaron de una promisoria carrera musical. En 1974 fue apresado por posesión de drogas y agresión y desde su liberación, en 1976, sus apariciones con Parliament/Funkadelic fueron tan solo esporádicas. Luego de grabar un disco como solista de gran factura, titulado Games, dames and guitar thangs (1977) en el que destaca una alucinante versión del tema I want you (she's so heavy) del álbum Abbey road de The Beatles, el sonido de Hazel se perdió en un voluntario exilio musical. El 23 de diciembre de 1992, Hazel falleció de una afección al hígado. Tenía 42 años. Las tristes notas de Maggot brain fueron tocadas durante su funeral. Aquí una versión en vivo junto al guitarrista que lo reemplazaría definitivamente en la banda, Michael Hampton, de un concierto en 1986:


El mundo del rock está repleto de historias y héroes no reconocidos... desde aquí un humilde tributo a estos dos músicos que casi nunca figuran en las habituales "enfermérides" (como diría Sofocleto) de nuestra alicaída prensa musical... Hasta la próxima...

jueves, 8 de noviembre de 2007

GARRIDO LECCA LINGÜISTA

“Según la Real Academia de la Lengua Española, la palabra “ciclo” sirve para denominar un período de tiempo que una vez terminado, vuelve a empezar” (cito de memoria). Con esta anotación lingüística, que más parece una leguleyada, el Ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Hernán Garrido Lecca, nuevamente se burla de la ciudadanía, tratando de tomarnos el pelo para arreglar lo que ocasionó con su vespertino berrinche, originado según la Ministra de Trabajo, Susana Pinilla, por unas cuantas bromas que le jugó su jefe Alan García, que lo hizo salir al patio de Palacio de Gobierno haciendo puchero y anunciando “el fin de mi ciclo como ministro de Estado”. Las diferencias entre la política nacional y los programas cómicos se hacen cada vez menores.

En efecto, el diccionario de la RAE dice, a la letra: “Ciclo: período de tiempo o cierto número de años que, acabados, se vuelven a contar de nuevo”. Aquí podemos ver una pequeña diferencia entre lo que el ministro interpreta del diccionario – a posteriori, desde luego – con el fin de convencernos de que no dijo lo que dijo: un ciclo, una vez terminado, vuelve a contarse de nuevo, independientemente de lo que suceda dentro de ese ciclo. Es decir, si enmarcamos el ciclo al que ahora se refiere el ministro Garrido – sus cuatro semanas de trabajo en Pisco – efectivamente, terminadas esas cuatro semanas comienza un ciclo nuevo de cuatro semanas, con o sin él.

A eso debemos sumarle las dos frases que según el funcionario, fueron maliciosamente interpretadas por la prensa: “cumplí mi ciclo como Ministro de Estado” y “pondré mi cargo a disposición del Presidente”. Ambas tienen connotaciones directas dentro el acontecer político local. Ambas, por separado, son entendidas en el contexto de cualquier nota periodística, declaración, entrevista, etc. como sinónimo de “me voy”, “voy a renunciar”. Dichas en tandem no dejan mucho espacio para la duda. Además, si asegura haber terminado su ciclo como Ministro de Estado, queda claro que pretende iniciar un ciclo nuevo como otra cosa. Si eso es mala interpretación entonces volvamos todos al colegio ¿no?

A todo eso agréguenle el semblante incómodo, resoluto, de quien patea el tablero porque le ha sucedido algo que no puede seguir tolerando, el rostro de un político que trata de fingir dignidad y que mezcla toda esa pose con un resentimiento interno que no llega a disimular del todo (parece que en ese momento se hartó de seguir siendo agarrado “de punto”) y el cuadro es completo. El ministro va a renunciar. Para colmo, el premier Del Castillo sale y, acusando recibo del desafío, inmediatamente afirma que su declaración “no tiene ninguna trascendencia”.

Horas después, Garrido Lecca aparece en Canal 4 ensayando una explicación lingüística que provoca tanta risa como cólera. ¿Qué habrá pasado en realidad? ¿qué reprimenda se habrá ganado el ministro por parte del Presidente García, ante esta repentina falta de correa? Solo ellos lo saben. Al final de cuentas, todo termina siendo una “anécdota” más, del calibre del Pisco 7.9 o de las declaraciones “desafortunadas” del mismo Garrido Lecca en las que contaba alegremente cómo se las arreglaba en sus campamentos cuando no había papel higiénico a la mano. ¿Es justo que nos tengamos que acostumbrar a esta forma burlesca de gobernar el país?

martes, 6 de noviembre de 2007

¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE ESTO? (parte 2)


El crecimiento de la "industria pirata" incluye la adopción de ciertas prácticas comunes a la empresa formal. Por ejemplo, hace relativamente poco tiempo - quizás hace poco más de un año atrás - pasaba rápidamente por la avenida José Gálvez en La Victoria y decidí poner a prueba a uno de los vendedores de música. A primera vista, el puesto mostraba cierto nivel de especialización - tenían John Coltrane, Miles Davis, algunas producciones de Pat Metheny y cosas por el estilo. Entonces, pensando en qué preguntarle al joven que parecía estar en trance mientras escuchaba una copia del Live from Blue Note Tokyo de Chick Corea - ese extraordinario álbum grabado en 1997 junto a John Patitucci y Vinnie Colaiuta, inubicable en las tiendas legales - se me vinieron a la mente la tríada de discos que Frank Gambale (guitarrista de jazz-rock que ha tocado, entre otros, con Corea y con Jean Luc Ponty), Stuart Hamm (bajista de Joe Satriani) y Steve Smith (baterista conocido por sus grabaciones con Journey) lanzaron erráticamente entre 1998 y 2002, como proyectos paralelos a sus exitosas y ocupadísimas agendas personales, que desde hace mucho tiempo vengo buscando en el circuito regular de tiendas de discos, mundillo con el cual estoy muy relacionado desde hace tiempo.
Con aires de "entendido" le pregunté al vendedor por los discos, y al ver su rostro de preocupación pensé que lo había vencido, que de repente nunca había escuchado hablar de esos álbumes y que, si acaso sabía que existían, le tomaría por los menos un por de semanas conseguírmelos. Le había pedido algo demasiado específico. El muchacho, de unos 22 años de edad, se rascó la cabeza, ý luego de indicarme que espere un rato, con universal gesto de manos, desenganchó el NEXTEL que tenía en la correa y se comunicó con su "almacén": "¡Oe chino, los discos de GHS al toque!". Debo indicar que "GHS" es como se le conoce a este trío ocasional de tremendos músicos que, de cuando en vez, alborotan el circuito de clubes de jazz fusión de EE.UU. y Europa con sus ráfagas de jazz-rock eléctrico, mezcla del Satriani más inspirado con los trips ácidos de la buena época de grupazos como The Mahavishnu Orchestra o Return to Forever. Entre sorprendido y picón le pregunté si de verdad los tenía y me dijo que en 10 minutos se los traían... Esperé. Y corriendo entre los pasillos inseguros de Polvos Azules - otra "bomba de tiempo" tipo Mesa Redonda - apareció el "chino" con una bolsa negra de plástico.
Ahí estaban: Show me what you can do (1998), The light beyond (2000) y GHS3 (2002), con carátula en papel couché (fotocopia). ¿El precio? 7 soles cada uno. No los compré, porque la verdad en ese momento no llevaba dinero encima, pero le prometí al puestero que regresaría en un par de días. En los 10 minutos que me tocó esperar a la persona que iba a conseguir mi satisfacción como cliente, podía escuchar como al mismo tiempo, sonaban por todos lados alarmas de NEXTEL para solicitar discos a sus almacenes. Los vendedores hacen lo posible por conseguirte lo que buscas, y aunque el resultado siempre es el mismo - la satisfacción final del que compra - me temo que su motivación no es tanto ese objetivo supremo que muchos "marketeros" exitosos y formales dicen respetar (eso de que "el cliente es lo primero", "hay que abrazar al cliente" es al final de cuentas, una simple y llana verdad de Perogrullo, un lugar comun utilizado para caer bien) sino vender, vender y vender sin mirar a quién.
Así como quien conversa, el encargado de ese puesto especializado en jazz - y a unos niveles altísimos en cuanto a conocimientos y capacidad de respuesta, algo poco usual en tiendas de discos actuales - me contó que esa lluvia de alarmas de NEXTEL, salvo algunas excepciones, se comunican entre sí para intercambiar productos, así como con sus "alamacenes" en donde se encuentran las matrices, los reproductores. La fábrica de "piratas" o como decíamos en la universidad cuando nos referíamos a los cassettes copiados: "el barco". Cuando le pregunté cómo hacían para conseguir discos tan difíciles de ubicar, copias de ediciones japonesas (si hay melómanos leyendo esto, entenderán el valor que éstas tienen) y títulos de colección, me dijo - ya medio desconfiado - que algunos "coleccionistas" colaboraban con ellos y que reciben un porcentaje de la venta. Cuando quise saber quién pagaba la flota de radio-teléfonos con la que cuentan para intercomunicarse, ya no se mostró tan amable. "Eso no dice pe' choche...".
La pregunta está aun en el aire: ¿Quién paga todo eso?... seguimos en la próxima...

viernes, 2 de noviembre de 2007

¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE ESTO? (parte 1)

Caminando por el Centro Comercial de Chacarilla en una zona bastante exclusiva del distrito de Surco, me detuve ante una escena que, a pesar de lo común que se ha vuelto en los últimos años, no deja de sorprenderme y hasta indignarme, pues representa en el reducido espacio que ocupan dos personas paradas frente a frente sobre una vereda, el nefasto sincretismo que legitima la informalidad, al punto de convertirla en casi una institución social más. Esta es la susodicha escena:
"- ¿Cuánto dices, "chino"?
- Cinco luquitas nomás, jefe...
- Cinnnco lucas... ya... pero ¿tiene subtítulos?
- Claro pe' jefe - y se pega el estuche para leer los detalles - en español, en inglés, portugués y chino encima...
- Ya compare, pero caleta nomás ah... ¿se ve bien no?
- Sí jefe, si es de estreno pe' "
El comprador se mete la mano al bolsillo y le entrega una moneda de 5 soles al niño de aproximadamente 12 años que le entrega un DVD - no llegué a ver qué película era - con una mano, mientras que con la otra sostiene a duras penas una ruma de más o menos 20 DVDs más que anda ofreciendo por las calles. Hasta ahí, todo enmarcado dentro del habitual proceso de compra-venta callejera de productos piratas en cualquier calle de Lima. El dato adicional: el comprador no es un transeúnte cualquiera, es un oficial de nuestra Policía Nacional que trabaja resguardando una agencia del Banco de Comercio. Uniformado y armado. Listo para abatir a balazos a alguna banda de asaltantes o secuestradores al paso. Eso es, por lo menos, lo que parece. Un agente público cuya principal función es hacer cumplir la ley cuando uno la transgrede. Comprándose un DVD pirata de estreno, con subtítulos y pagándole a regañadientes a un vendedor callejero en edad escolar. La piratería es delito, dicen. El trabajo infantil, también. ¿Qué es lo que pasa? ¿me estoy perdiendo de algo?
El tema de la piratería es amplio y complejo. Por eso pretendo desplegar las opiniones, comentarios y datos de los que dispongo sobre el particular en varias entregas, porque desde hace años vengo pensando que la piratería - discográfica, cinematográfica, editorial y tecnológica - no es sólo una distorsión de la informalidad, un "robo" de personas marginales que atentan contra los supremos intereses de la empresa formal. Es eso, y es más. Creo que la piratería tiene sus sectretos y conexiones con el poder. Y espero algún día tener el tiempo y las herramientas para poder llevar a cabo esa investigación que me da vueltas por la cabeza. ¿Quién está detrás de la piratería?
Cuando veo los famosos operativos y el "cierre" de locales - que abren a los dos o tres días con el doble del stock que tenían al ser cerrados - el incautamiento de reproductores de CDs, DVDs, programas de computación o de almacenes con camionadas de cajas de insumos (CDs, DVDs en blanco) y que las cámaras apuntan a los "trabajadores" que atienden los puestos, que se limitan a decir "recién me llamaron para trabajar acá, pero yo no sé quién me contrató" (¿?) y cosas por el estilo, me pregunto quién es - o quiénes son - las personas y/o empresas que realmente se benefician de la inmensa cantidad de plata que produce el negocio de las tibias y la calavera. Porque tiene que tratarse de eso. No puede ser que una red de vendedores informales haya crecido de esa forma así porque sí. Alguien los financia o en todo caso, alguien - y debe ser un "alguien" muy poderoso - los protege.
Es cierto que la piratería llegó para quedarse, por la enorme facilidad - cada vez mayor - de copiado de diversos formatos y el acceso a las herramientas necesarias para su crecimiento (computadoras, softwares, equipos de grabación y reproducción, internet, etc) pero también es cierto que los niveles de impunidad de los cuales gozan en nuestro país son alucinantes. No solo es un problema legal, ya involucra aspectos sociales, económicos, laborales y hasta culturales (el famoso debate de si la piratería permite el acceso de los que menos tienen a expresiones de valor artístico).
Ver a un policía - más allá de la calidad moral o profesional, desconocida para mí, del comprador de Chacarilla - y lo que éste simboliza (seguridad, protección, legalidad) transando con un vendedor pirata es una de las mayores paradojas que nos plantea esta situación.
La piratería ya es parte de nuestra vida ¿quiénes son los verdaderos beneficiados con tremendo negocio? ... continuará...

martes, 30 de octubre de 2007

¡ QUE PASEN LOS ZARES PERUANOS !

Julio Favre Zar Nicolás II Carolina Lizárraga


El Zar, en el antiguo Imperio Ruso (1546-1917) pre-Lenin, era el Rey. Un emperador de carácter férreo, poderes absolutos y tendencias autócratas. La etimología del término - utilizado para denominar a los monarcas eslavos - está íntimamente ligada a otras autoridades como el César romano y el Kaiser alemán y sirvió para designar a la máxima autoridad rusa hasta la convulsión provocada por la revolución bolchevique, que llevaría a su final a este sistema de gobierno dinástico y autoritario.

La modernidad, y su prima hermana la globalización, que presenta como una de sus principales características la manía de integrar prácticamente todo dentro de un lenguaje único que no discrimine entre ideologías, procedencias, etc (siempre y cuando cumpla con una función básicamente estandarizante, para facilitar el consumo y reducir la capacidad de pensamiento y reflexión) ha producido una serie de transformaciones de imágenes y términos en simples títulos decorativos, palabras rimbombantes y símbolos vacíos que dejan de significar lo que originalmente eran, perdiendo valor e importancia para las nuevas generaciones.


Ejemplos de estos cambios impuestos por la modernidad son el uso comercial exagerado de la imagen de Ernesto "Che" Guevara, que miles de personas piensen en una película o en un best-seller cada vez que escuchan la palabra "Da Vinci" o que ahora le llamen "bossa nova" a cualquier ritmo sinuoso susurrado por una voz femenina que, valgan verdades, parece que siempre estuviera cantando lo mismo.

En política está pasando lo mismo con la palabra "zar". Independientemente de lo que fueron los zares en su contexto histórico original, de un tiempo a esta parte países con gobiernos democráticos han adoptado una tendencia de nombrar "zares" a las autoridades encargadas de diseñar políticas anti-drogas y de combatir las actividades del narcotráfico. El primero en hacer eso fue los EE.UU. cuando en 1988 creó la Office of National Drug Control Policy (ONDCP), entidad que depende directamente de la Casa Blanca y que, a diferencia de la DEA, cuenta con una cantidad mínima de personal, que se dedica a la elaboración de las estrategias que luego serán puestas en práctica por el temido servicio federal estadounidense, una de las instituciones públicas con mayor presupuesto en el país de Mr. Bush. El jefe de la ONDCP fue denominado desde su fundación como "el Zar Anti-Drogas" para denotar el poder absoluto que esta autoridad tenía en el tema de su competencia, y ciertamente, para infundir a priori una especie de respeto basado en el temor que inspira la idea de un jefe supremo inflexible, un monarca autocrático, un zar.
En el Perú también tenemos un Zar Anti-Drogas. El más recordado político-empresario-independiente (con posteriores cuestionamientos y "rabos de paja") que ocupó dicho cargo fue Ricardo Vega Llona y actualmente no tengo la más mínima idea de quién cumple esa función "zarista" en el campo de la investigación contra el narcotráfico. Pero no conformes con ello, y para enriquecer estos cambios en las terminologías de la política con una sobredosis de peruanísima huachafería, la política y un gran sector de la prensa nacional han acuñado usos paralelos para la palabra "zar". Ya no solo tenemos un Zar Anti-Drogas. Ahora tenemos también un Zar de la Reconstrucción y - para evitar conflictos de género - una Zarina (palabra que servía para designar a la esposa del Zar) Anti-Corrupción...
Increíble ¿no? El Zar ya no es un Rey, es una autoridad escogida a dedo por el Presidente de turno. Y un país ya no es gobernado por un zar, sino que puede tener dos, tres o más zares cumpliendo funciones decorativas en el marco de un gobierno democrático que no sabe qué hacer en sus horas libres y que se pone a jugar a la creación de oficinas, comisiones, OPDs, programas, proyectos, etc, que por lo general terminan siendo cuestionados, interpelados y finalmente, desactivados. Pero hay más... el Zar no tiene poderes especiales ni absolutos, sino que termina siendo un estorbo - en el caso del FORSUR liderada por el señor Julio Favre - o una oficina plagada de limitaciones autoimpuestas - como en la inexplicable ONA - que poco a poco se irá diluyendo en la más peruanísima amnesia. Por si fuera poco, no conocemos el estado civil de la jueza Carolina Lizárraga pero ya es una "zarina" ¿¿será que su esposo pasa inmediatamente a ser el "zar consorte" o algo así??
Hasta la próxima...

lunes, 29 de octubre de 2007

FELIZ CUMPLEAÑOS PRINCESA


Hoy cumple años la persona más importante de mi vida. Cualquier cosa que escriba sobre ella es absolutamente incapaz de expresar lo que significa para mí. Ella trasciende toda descripción de belleza, generosidad, sensualidad, inteligencia, calidad humana y talento. Es una dama. Quisiera poder decir que es más que una amiga pero lamentablemente no lo es, no necesita serlo. Me enamoré de ella el día que la conocí y desde entonces hemos sido los mejores amigos del mundo. Cuando sonríe, ilumina hasta el momento más lúgubre y con un par de pases de esa varita mágica que lleva instalada en su alma, hasta la reunión más ceñuda se convierte en una fiesta en donde abunda la buena onda, la sana diversión y la riqueza de espíritu.

Si para el ser humano fuera posible lograr la perfección, estoy seguro de que ella estaría pronta a alcanzarla. Suena cursi, pero es verdad. Hasta cuando comete errores y me hace testigo de excepción de su naturaleza humana, los asume y los enfrenta con una fortaleza poco común, en estos tiempos en que lo más fácil es voltear la cara y permanecer indiferente frente a todo aquello que no traiga beneficios o satisfacciones personales. Su irredenta imposibilidad de practicar el egoísmo la ha puesto varias veces en la mira de gente que le ha hecho daño y aún así - a pesar de que a veces ella misma lo diga - no pierde jamás su confianza en los demás y siempre hace hasta lo imposible para inyectarnos algo de esa sensibilidad privilegiada, para que seamos cada vez mejores.


A través de los años he aprendido a quererla y respetarla más allá de los parámetros comunes y corrientes de quienes dicen "quererse" y "respetarse", sean o no sean parejas. En nuestro caso, sin serlo, el tiempo ha creado lazos increíblemente fuertes que incluyen mucho cariño y consideración, de la mano de los enormes esfuerzos que le tomó hacerme entender esta nueva dimensión, esta recuperación de lo humano, este dar sin esperar nada a cambio, por muy legítimo que también sea eso. Es cierto, aun sueño con tenerla entre mis brazos y decirle muy despacito al oído que la amo y que quiero hacerme viejo a su lado, aun siento en la semi-penumbra de infinidad de madrugadas, su exquisito aroma de mujer, superior a cualquiera de los elegantes perfumes que utiliza, comunes accesorios de la verdadera elegancia que ella transmite al caminar, al hablar, al cantar; pero hay cosas que pasan a diario que me hacen decir, con absoluta sinceridad, que no cambiaría un solo momento de los millones de momentos que he pasado a su lado por nada en el mundo.


Espero de todo corazón que pase un bonito cumpleaños y que todas aquellas personas y situaciones que, transgrediendo el orden natural de las cosas, se atreven a borrar de su rostro esa hermosa sonrisa que le da luz a mi caótica vida desde hace tanto tiempo, desaparezcan y se pierdan en el más profundo olvido.


¡¡¡Feliz Cumpleaños Princesa!!!

martes, 23 de octubre de 2007

UN CLÁSICO DE LA "WORLD MUSIC"


A fines de los años 80, había una marcada distancia entre la música en español y la música en inglés. Más aún, entre la salsa y el rock. Y a pesar de la existencia de gente tan importante como Carlos Santana - aquel mítico y místico guitarrista mexicano que enloqueció a los hippies norteamericanos con su frenética combinación de congas y electricidad en Woodstock, año 1969 - o de los salseros duros que crecieron en el Bronx como Willie Colón, Héctor Lavoe, Larry Harlow, entre otros, con amplias carreras y discografías que documentaban esa pasión artística por lograr el sincretismo sonoro, bajo la premisa que la buena música - el famoso "lenguaje universal" - no sabía de divisiones geográficas o idiomáticas, los mundos musicales latino y anglosajón permanecían totalmente separados en términos de convivencia en radios, programas de TV, etc.

Aun cuando el rock - el género cantado en inglés de mayor popularidad - ya contaba en esos años 80s con gran cantidad de exponentes que componían en nuestro idioma con aceptable calidad, el vasto y complejo universo de la música latina no había sido explorado con la seriedad correspondiente por sus pares angloparlantes. Hasta que en 1989 un músico norteamericano, surgido de los oscuros callejones de la era proto-punk (CBGB, Max's Kansas City) y reconocido líder de una de las bandas más importantes de la new wave, Talking Heads, sorprendió a propios y extraños con un disco que resume sus años de investigación y estudio sesudo dentro de la cultura musical centro y sudamericana. Años antes del boom mediático de la llamada "world music" - término con el que se pretende etiquetar a cualquier expresión musical que provenga de lugares que no sean hispano o angloparlantes - David Byrne lanzó el sorprendente Rei Momo, una verdadera fiesta de sonidos afro-caribeños con letras originales en el idioma de Shakespeare. Una delicia que rechazaba de plano aquel mito de que el inglés no sirve para cantar salsa, rumba, samba o cumbia.

El álbum, que contiene 15 canciones en diversos ritmos latinos, nos revela un lado brillante de Byrne, para muchos oculto o en todo caso limitado dentro de las coordenadas de la música particularmente freaky de su banda. Ese lado brillante que evolucionó a partir de entonces hasta convertirlo en un abanderado de esa búsqueda por los sonidos integradores. Son conocidas las andanzas de su sello discográfico Luaka Bop, que entre otras cosas produjo lujosas recopilaciones, preparadas para el mercado anglo, de artistas como Tom Zé, Los Amigos Invisibles, Silvio Rodríguez - el imprescindible Canciones Urgentes - así como su especial fascinación por la música negra peruana, expresada en el álbum Afro-Peruvian Classics: The roots of black Peru y en el la promoción constante de las producciones de nuestra Susana Baca. Así mismo, Luaka Bop registra constantemente grabaciones y lanzamientos de diversos artistas brasileños, africanos y asiáticos. En la actualidad David Byrne puede ser considerado como uno de los pioneros - junto al británico Peter Gabriel y su sello Real World - en la difusión de artistas que por sus características raciales, étnicas, lugares de procedencia, no hubiesen tenido lugar en el mundo de de la música comercial.

Para Rei Momo, el guitarrista y cantante se puso en contacto con maestros de la talla de Johnny Pacheco y Willie Colón, quienes lo asesoraron en este ambicioso proyecto. Con Pacheco co-escribió el merengue The call of the wild, la salsa Loco de amor, cantada por Celia Cruz en la que quizás constituye una de sus últimas grabaciones de calidad real, y la charanga Marching through the wilderness; mientras que con el famoso trombonista compuso The rose tattoo, una pegajosa bomba en la que también puede escucharse la inconfundible voz nasal del salsero. Para muchas de las personas que han escuchado el disco, la canción Make believe mambo es la que mejor representa este collage cuidadosamente ensamblado de ritmos y sonidos latinos, aunque en lo personal me quedo con la impresionante precisión de Dirty old town, a mi modesto entender, la mejor salsa que he escuchado cantada en inglés.

Aún hoy, escuchar esa canción es todo un alivio para quien recuerda haberse burlado hasta el cansancio del pobrísimo intento por ingresar al mercado norteamericano del Grupo Niche de Colombia con una versión en inglés 100% olvidable de su clásico Cali pachanguero. El video de Dirty old town - que pueden ver en el enlace de arriba - está en la onda Talking Heads, con Byrne liderando una orquesta completa, parado frente al micrófono con su clásica eléctrica guitarra negra. El de abajo es el link de Make believe mambo, un video en el que se puede ver a Byrne intentando bailar, con su estilo intencionalmente torpe junto a una correcta pareja de bailarines, en trajes que evocan épocas del famoso club Tropicana cubano, en una de las imágenes más representativas de este genio musical:

http://www.youtube.com/watch?v=T3xeJBXfFt0 (video de Make believe mambo)

El álbum Rei Momo es un clásico de nuestros tiempos, tanto por su riqueza musical como por su determinada vocación integradora. En una época como la actual, en que la "fusión", la "world music" y otras tendencias parecidas ya están infectadas con los bacilos de la masificación, la comercialización y la producción en serie, es necesario recordar y darle su espacio a quienes pusieron las bases para todo lo que vino después en ese campo. Hasta la próxima...

viernes, 19 de octubre de 2007

"PARECE QUE ME QUIERO RESFRIAR..."

"¿Ah sí?... y ¿para qué te quieres resfriar?" me preguntó mi interlocutor, quizás sin darse cuenta de que generaría un remolino de conjeturas en mi cerebro. Como si no tuviera suficientes problemas reales para mantenerme ocupado y preocupado, en ese momento comencé a preguntarme por el uso y abuso de esta expresión, probablemente incorrecta salvo error u opinión, tan peruana además, que combina un verbo - "querer" - que denota un sentimiento positivo o un anhelo positivo (que puede tener sentido si uno dice "me quiero casar", "me quiero ir de viaje") con otro - "resfriar" o "refriarse" - que, definitivamente no tiene nada de bueno, salvo que en algún momento específico alguien desee enfermarse para faltar al trabajo, para no ir a una reunión social inevitable o para tener la excusa perfecta para evitar el cumplimiento de cualquier tipo de obligación...

Algo me dice que estamos ante una construcción bárbara, aunque de uso bastante común. Pero además de lo absurdo que puede ser - si uno lo piensa detenidamente - el declarar tener deseos o ganas de resfriarse ("me quiero resfriar"), tomando en cuenta únicamente las palabras que estamos pronunciando y no la actitud que asumimos al hacerlo - de decaimiento o de preocupación ante la cercanía del bendito resfrío - está el hecho concreto de estar extendiendo el uso erróneo de la combinación de dos verbos ("querer" y "resfriar") que tergiversa el sentido de lo que estamos diciendo. No tengo la certeza lingüística de si es incorrecto o no, se trata simplemente de una conjetura, pero si volteo la frase y en lugar de decir "me quiero resfriar" digo "quiero resfriarme" (osea usar el pronombre "me" en su forma enclítica, es decir, siguiendo al verbo y no antecediéndolo, en cuyo caso sería en forma proclítica) el absurdo se acentúa. En todo caso, podría reemplazar la frase para expresar mi preocupación con alguna otra que represente con mayor coherencia mi estado de ánimo: "parece que me voy a resfriar", "siento que me voy a resfriar" o algo así.

El problema surge al definir a cuál de los dos verbos ("querer" o "resfriar") complementa el pronombre reflexivo "me". Podemos tener hasta tres variaciones de la frase, que evidentemente sigue sin expresar con corrección la preocupación que uno siente al advertir la posibilidad de contraer un resfriado: a) me quiero resfriar; b) quiero resfriarme y c) quiérome resfriar. ¿Cómo habrá surgido este error tan extendido entre nosotros? ¿Se trata realmente de un error? Si hay algún lingüista aplicado leyendo esto por favor absuelva mi duda, antes que me resfríe. Gracias.