Ha pasado ya una semana desde que envié mi carta a la Dirección General de Administración del Congreso, solicitando la documentación que sustente los gastos operativos del "señor" parlamentario Miró Ruiz Delgado durante el período comprendido entre los meses enero y agosto del presente año (8 meses, es decir un aproximado de 56 mil soles) y no he recibido absolutamente ninguna respuesta...
domingo, 21 de septiembre de 2008
COMO ERA DE ESPERARSE...
martes, 16 de septiembre de 2008
THE GREAT RICK IN THE SKY...
RICHARD WRIGHT (28 julio 1943 - 15 septiembre 2008)
Durante los primeros años de Pink Floyd, los instrumentos preponderantes no fueron los virtuosos acordes de guitarra de Gilmour, ni los tambores metronómicos de Mason, ni los gritos desgarrados de Waters, ni siquiera la voz aniñada y letras delirantes de Barrett ("Crazy Diamond" para los amigos). No. Fue el teclado. O mejor dicho, los teclados.
En la etapa estrictamente psicodélica de la banda, las atmósferas luminosas y los fraseos extensos, las combinaciones de música clásica con jazz, salpicadas de una extravagancia ligeramente insinuada - por ejemplo en Interstellar Overdrive - que provenían de las manos de Richard Wright le dieron personalidad a las composiciones, mayormente grupales, del Pink Floyd ubicado entre los años 1966 y 1969.
Con la llegada de David Gilmour, la salida de Syd y el inicio del liderazgo de Roger Waters, el cuarteto se sumergió en el camino hacia la experimentación y sentó las bases del prog rock, y una vez más, aunque los reflectores se centraron básicamente en sus líderes naturales (Roger y David), el sonido de las blanquinegras de Richard y su arsenal de elementos sintetizadores fue siempre una de las principales características del lenguaje floydiano, desde un saludable perfil bajo.
Richard William Wright pertenece a una estirpe de tecladistas que marcaron una época en el desarrollo del rock, en la cual podemos encontrar también a musicos extremadamente talentosos como Rick Wakeman, Tony Banks, Keith Emerson, Don Preston, Jon Lord, entre otros. Músico autodidacta, Wright inició su carrera en 1965 (a los 21 años de edad) junto a sus compañeros de escuela Roger Waters y Nick Mason, con quienes fundó las bandas Sigma 6 y The Screaming Abdabs, predecesores de lo que ellos, ya junto a Syd Barrett, denominarían The Pink Floyd Sound.
Abreviado simplemente a Pink Floyd, lanzaron su primer álbum, The Piper At The Gates At Dawn, un par de años después. Desde entonces, Pink Floyd se convertiría en una de las bandas más populares e influyentes de la historia, gracias al talento y la vocación aventurera de sus miembros. Como uno de los fundadores, Richard Wright ha estado presente en los momentos más importantes de la discografía de la banda. Su estilo limpio y atmosférico constituye una de las marcas registradas de álbumes emblemáticos como A Saucerful Of Secrets (1968), Atom Heart Mother (1970) o Meddle (1971), en los cuales la voz y los teclados pueden apreciarse en su mejor expresión.
Dedicado mayormente a interpretar y enriquecer las visiones musicales de los principales compositores de la banda, Wright también se dio tiempo para contribuir con piezas clásicas del catálogo floydiano como Remember A Day, It Would Be So Nice, Us And Them y ese himno celestial titulado The Great Gig In The Sky, publicado en The Dark Side Of The Moon (1973), para muchos la obra maestra de Pink Floyd.
Asimismo, son notables las variaciones al piano que hace en la banda sonora de Zabriskie Point (película de Michelangelo Antonioni), sobre la base de otros temas del grupo como Careful With That Axe Eugene y Time. Quizas la única vez que "sacó los pies del plato" la podemos oír en Sysyphus, su suite personal lanzada en Ummagumma (1969) en la cual despliega desde sus habituales oleadas de tranquilidad pianística hasta osados toques de excentricidad al mejor estilo del norteamericano Cecil Taylor.
En 1980, tras de la accidentada gira The Wall, Richard Wright se separó definitivamente de la banda debido a sus discusiones con Roger Waters. Un año después se publicaría The Final Cut, último disco de Pink Floyd de la era Waters, el único en el que Wright no participaría (en aquella ocasión, su lugar fue ocupado por Michael Kamen, músico y director de orquesta largamente asociado a la banda). Luego del retiro de Waters, Wright ha participado de todos los proyectos de Pink Floyd y además se dio tiempo para realizar dos esfuerzos como solista: Wet Dream (1978) y Broken China (1996).
El 2 de julio del 2005, los cuatro miembros de la formacion clásica de Pink Floyd - David Gilmour, Roger Waters, Nick Mason y Richard Wright - se subieron al escenario por primera vez tras 24 años de separación para el megaconcierto Live 8, en uno de los momentos más emotivos para los fanáticos, no sólo del grupo sino del rock en general. En esa reunión, largamente esperada, el cuarteto tocó Speak To Me, Breathe, Money, Wish You Were Here y Comfortably Numb y desde entonces, se rumoreó acerca de los preparativos para una gira mundial de Pink Floyd en completo. Lamentablemente, esa posibilidad ha desaparecido tras el sensible fallecimiento del tecladista, ayer lunes 15 de septiembre, víctima de un extraño tipo de cáncer. El músico, que se encontraba trabajando en un próximo lanzamiento solista, murió en su casa de Inglaterra a los 65 años de edad.
Su compañero David Gilmour declaró lo siguiente al enterarse de la triste noticia: "Según mi punto de vista, los momentos más grandes de la historia de Pink Floyd han sido aquellos en los que él estuvo en su mejor forma. Nadie puede reemplazar a Rick, fue mi socio en lo musical y gran amigo en lo personal. En medio de todos los debates acerca de qué o quién era el responsable del sonido Pink Floyd, el enorme aporte de Rick fue frecuentemente olvidado. Él era silencioso, gentil y reservado pero su emotiva voz y estilo al tocar fueron componentes mágicos, vitales de nuestra época más reconocida. Como Rick, no me es fácil expresar lo que siento con palabras, pero lo quiero y lo extrañaré enormemente. Nunca he tocado con otra persona como él".
Aquí unos cuantos videos del gran Rick, que ahora toca en el cielo...
http://www.youtube.com/watch?v=lBWY3bli92Y (The Great Gig In The Sky, 1994, Pulse)
http://www.youtube.com/watch?v=J2hFZ8KnsSo (Echoes Part I, 1970, Pink Floyd At Pompeii)
viernes, 12 de septiembre de 2008
ADOPTA A UN CONGRESISTA
En aras de apoyar esta iniciativa que busca hacer eco de la denuncia de Rosa María Palacios (http://peru21.pe/impresa/noticia/tenemos-derecho-saberlo/2008-09-06/223853) frente al descarado encubrimiento que el Congreso, dando una muestra más de su famoso "espíritu de cuerpo", pretende hacer de las cuentas que todos los peruanos merecemos y tenemos derecho a conocer, me úno a la campaña ADOPTA A UN CONGRESISTA y desde aquí invito a todos, sean bloggers o no, a participar también de esta exigencia ciudadana...El congresista escogido por este blog es Miró Ruiz Delgado (representante de Huancavelica, perteneciente al Partido Nacionalista Peruano), quien ya adquirió una deuda con la comunidad amante de los animales al hacerse tristemente célebre por haberle quitado la vida a un inocente e inofensivo schnauzer... ¿qué gastos operativos presentará este señor? esperemos que poco a poco vayan saliendo las cuentas para todos aquellos que, ejerciendo nuestros derechos fundamentales como ciudadanos, las estamos solicitando...
Los detalles sobre cómo enviar la petición - vía fax, al número 311-7719, creo que es la mejor manera, aunque por ahí Paki (http://www.elpaki.com/) ha publicado también una dirección de correo electrónico - los pueden revisar en el mencionado blog y el modelo para presentar la carta lo encuentran en el link del programa Prensa Libre (http://www.americatv.com.pe/)...
En lo personal, considero que es una excelente oportunidad para poner en evidencia la disposición de la ciudadanía a no seguir tolerando respuestas inaceptables de parte de los "padres de la patria", respuestas que atentan contra la inteligencia de aquellos a quienes dicen representar... además de demostrar la intención permanente de estos congresistas por no practicar la transparencia y la honestidad en el desempeño de sus cargos... desde luego no es bueno generalizar y seguramente esta campaña también servirá para separar pajas de trigos - por lo menos en este tema - pero tengo la ligera sospecha de que las excepciones a la regla serán muy pocas...
Hasta la próxima...
miércoles, 3 de septiembre de 2008
LAS VISITAS INOPINADAS...

sábado, 30 de agosto de 2008
LOS HERMANOS PINZONES

sábado, 16 de agosto de 2008
WOODSTOCK: SÓLO QUEDA LA MÚSICA
EL OTOÑO DE ERIC ROHMER
por Alfonso González Vigil.
Ahora quisiera recomendar a los lectores de Quiero Hablar una película que pueden ver en cualquier momento del año: Cuento de otoño (Conte d’automne, 1998) del maestro galo Eric Rohmer.
Eric Rohmer pertenece a esa notable estirpe francesa de la Nouvelle Vague. Con más de ochenta años de edad ha logrado cautivarnos con el manejo y precisión tanto en lo narrativo como en lo técnico-expresivo, características que podemos encontrar en buena parte de su filmografía.
Este activo sobreviviente nos ofrece la historia de Magali (Béatrice Romand), una mujer cuya madurez y viudez motiva su aislamiento e incomodidad hacia la vida social, centrando todo su tiempo y energía en su viñedo. Sin sospecharlo, dos de las personas más cercanas de su reducido círculo deciden dar fin a su soledad: Isabelle (Marie Rivière), su mejor amiga, la cual pone un aviso en la sección citas del diario local, llega al extremo de hacerse pasar por Magali con la misión de evaluar los candidatos hasta encontrar uno “adecuado” para su amiga. Asimismo, Rosina (Alexia Portal), pareja del hijo de Magali, se propone presentarle a su ex-amante y profesor de filosofía de nombre Etienne (Didier Sandre). Isabelle utiliza al candidato Gérald (Alan Tibolt) por medio de engaños y como una suerte de termómetro que mida su capacidad de seducción y su atractivo hacia los hombres. Por su lado, Rosina choca con la voluntad de su ex-amante para conquistar a Magali; a pesar del intento no consiguen el interés de la viuda y, por ende, Etienne desiste ante la esquiva oportunidad.
Ambos planes sufrirán contratiempos y desventuras. Sin embargo, cada iniciativa tendrá un singular desenlace. El arte dramatúrgico de Rohmer enseña que no hacen falta subtramas complicadas o giros inesperados en el guión, sino una anécdota simple, frontal y sin efectismos. La dirección de actores fluye con soltura, cada interpretación imprime espontaneidad apoyada en la riqueza de los diálogos que separan e identifican las heterogéneas personalidades de los protagonistas. Igualmente, en el aspecto psicológico hallamos: las diferencias entre las contemporáneas Magali e Isabelle, la primera destaca por su timidez y la segunda muestra extroversión, mientras aquella realiza actividades que le ayuden a olvidar el paso del tiempo, ésta apenas atiende su librería (en cambio Magali atesora su viñedo); pero, eso sí, más allá de la frivolidad de Isabelle, ella rompe la imagen banal al optar por la búsqueda de un pretendiente para Magali. Comprueba que aún puede pensar en otra persona que no sea su hija (pronta a casarse) o ella misma.
Esta genial película de Rohmer trasciende los esquematismos, maniqueísmos o artificios visuales; incluso esboza la posibilidad de la tolerancia entre clases sociales (por demás los prejuicios sociales suenan desfasados en el mundo actual) y entre quienes existe rivalidad sentimental, desconfianza, etc.
Cuento de otoño cierra con maestría la serie de Cuentos de las 4 Estaciones. La culminación de la saga se ha hecho esperar, no obstante valió la pena. Confirmamos que los grandes de la historia del cine (Ford, Hawks, Hitchcock, Kubrick, etc.) suelen regalarnos una obra maestra en su etapa de madurez, y qué mejor que una dedicada al otoño, estación de la cosecha, de cambios, así como de expectación."
Gracias Alfonso... saludos y hasta la próxima...
jueves, 7 de agosto de 2008
SOLZHENYTSIN: LA VOZ DEL CAMBIO RUSO

RADIOHEAD - IN RAINBOWS
Holas... con el reciente lanzamiento del CD Greatest Hits de Radiohead, la EMI busca comenzar a sacarle el jugo a la relación que sostuvo con el quinteto liderado por Thom Yorke desde 1993. Si bien es cierto ya era hora que saliera un material recopilatorio - aunque hay quienes dicen que Radiohead es, como Pink Floyd, una banda a la que cualquier recopilación le queda chica - no debe ser motivo para pasar por alto la escucha de su última producción, IN RAINBOWS... este artículo está por aparecer en el próximo número de Freak Out! pero, a falta de posts nuevos, lo cuelgo aquí para quienes suelen visitar esta bitácora... “I’m a creep/I’m a weirdo/what a hell am I doing here?/I don’t belong here…” es, definitivamente, una de las frases que mejor representan el espíritu derrotado, autodestructivo, de nula autoestima que dominó los lánguidos, doloridos y distorsionados sonidos del rock inglés durante los 90s. Y además es la frase con la que cualquiera – fanático o no – asocia a Radiohead, una de las bandas más importantes de esa década. Hoy, 15 años después, Thom Yorke y compañía nos vuelven a sorprender con su séptimo álbum, In Rainbows, un disco extraño y a la vez familiar, una especie de resumen de lo grabado anteriormente y que, a pesar de su calidad como vehículo de expresión musical, tuvo que ser impulsado por una movida publicitaria que al principio parecía ser el único argumento de venta que ofrecían los de Oxford para esta nueva – y esperada - entrega. Aún es tema de debate si su poco convencional medio de distribución cambiará o no las bases de la industria discográfica pero, luego de escuchar el álbum, resulta simple y llanamente inevitable aceptar que el quinteto la hizo de nuevo.
PAGA LO QUE QUIERAS
La noticia alteró a la prensa musical desde el comienzo: Radiohead, uno de los grupos más exitosos y convincentes de los últimos tiempos estaba preparando un nada ortodoxo lanzamiento para su nueva producción discográfica. En un evidente acto de independencia artística y comercial, la banda anunció que sus 10 nuevas canciones – que ya había estado tocando en diversos festivales y giras desde inicios del 2005 - estarían disponibles como archivos digitales para ser bajados desde una página web (http://www.inrainbows.com/). Además, las personas que accedieran al comprimido podrían pagar lo que quisieran (“pay-what-you-will” o en español “lo que sea su voluntad”) con un cargo mínimo a la tarjeta de crédito de 45 centavos por cada transacción. Tras el término de su contrato de grabación con EMI – que culminó con el lanzamiento de Hail to the thief (2003), su sexto álbum – Radiohead quiso abandonar la formalidad impuesta por la industria discográfica y decidió abrir un espacio nuevo aprovechando las bondades y maldades de la Internet. Como dijo Yorke en una entrevista: “Todos los discos de la banda, y el mío como solista, han sido pirateados. Entonces la idea es: vamos a piratearlo nosotros mismos de una vez”.
Cansados casi desde el principio de su status de rockstars, los músicos retomaron su carrera tras un largo período alejados del ojo público iniciado en el 2004 y el anuncio fue tomado con algarabía por sus legiones de fans, ansiosos de escuchar de nuevo los lamentos – personales o políticos – del grupo liderado por el desaliñado Thom, que había decepcionado un poco con su esfuerzo como solista, The eraser, lanzado el 2006. Entre Oxford, Londres y New York, la banda compuso, grabó y mezcló los temas en un tiempo aproximado de dos años hasta su aparición en la Internet, el 10 de octubre de 2007 y en pocos días ya se habían bajado un promedio de 1.2 millones de copias en todo el mundo. Aunque no hubo cifras oficiales en ningún momento, algunos voceros de Radiohead comentaron que la gran mayoría de fans había pagado voluntariamente lo mismo que cuesta un CD en una tienda convencional. Además de eso, una encuesta londinense hecha a una muestra de 3,000 personas que habían adquirido la versión de In Rainbows online, arrojó que un tercio de ellas – osea 1,000 personas – no pagaron nada, mientras que el precio promedio fue 4 libras.
Este enfrentamiento directo con la industria musical formal fue algo premeditado. Más allá de las consecuencias reales que pueda tener en el desarrollo del music business, dominado por los apetitos cada vez mayores de las grandes disqueras, el experimento de Radiohead fue, además de una ligera demostración de inseguridad frente al impacto que pudiera haber tenido su álbum de ser lanzado en la manera tradicional, una sincera patada en el trasero a ese monstruo corporativo en el que se había convertido EMI, su sello discográfico de toda la vida: “Me cae bien la gente de nuestra disquera pero llega un momento en el que te tienes que preguntar porqué nos necesitamos el uno al otro… probablemente obtengamos cierto placer perverso de poder decirle “fuck you!” a este decadente modelo comercial”. A comienzos de diciembre del 2007, la banda lanzó a través de su website (http://www.radiohead.com/, más conocido como Dead Air Space) una edición limitada de In Rainbows: el paquete – llamado simplemente Discbox - incluía el álbum original de 10 canciones, un CD extra con 6 temas más, dos vinilos de 45rpm, un libro con fotos y letras de canciones, todo en una presentación de lujo. El Discbox vendió aproximadamente unas 60 mil copias y en la actualidad es imposible de encontrar.
Radiohead es una banda acostumbrada a marcar hitos dentro de la historia del rock en los últimos 20 años: en 1993 se erigió como vocera de todos los freaks enamorados y rechazados por la gente nice del mundo con Creep (su Smells Like Teen Spirit particular, sin lugar a dudas). Luego reinventó su sonido y revolucionó la escena con esa joyita de 1997 llamada OK Computer, alucinante cóctel de electrónica, progre, kraut y distorsión. Para el nuevo milenio le rompió el cerebro a propios y extraños con la dupla Kid A/Amnesiac batiendo records de ventas y hasta coqueteando con el jazz. Hoy tras casi dos décadas de camino, In Rainbows rompe los esquemas de la industria, se asegura una pre-venta elefantiásica antes de tocar un solo acorde y después, sueltos de huesos, lo lanzan al mercado en versión convencional, con una respuesta sólida por parte de sus seguidores que corrieron a las tiendas a buscar el CD aun cuando ya lo habían descargado online. No cabe duda que Yorke y sus muchachos tienen cada vez menos motivos para deprimirse. Y eso, musical y líricamente, se nota en las diez canciones del álbum.
IN RAINBOWS: EL REGRESO
Los colores del arcoiris de Radiohead aun no terminan de definirse en el imaginario grisáceo de su propuesta artística. A pesar de eso, desde los primeros sonidos de 15 Step – tema que abre el álbum – se percibe cierta luminosidad en las nuevas composiciones de la banda. La batería programada y las palmas – cortesía de un grupo de niños de la Escuela de Música y Artes Matrix de Oxford - le dan al tema un aire de juego, poco común en el quinteto. Las guitarras de Jonny Greenwood y Ed O’Brien suenan enigmáticas mientras los quejidos de Yorke se desplazan sobre una melodía plácida, de medio tiempo.
Inmediatamente después, Bodysnatchers corta el aire con un rock estilo garage y ciertos aires glam, una canción que el mismo Thom ha descrito como “un encuentro entre Wolfmother y Neu! haciendo algo de música hippie”. Y luego el clásico sonido de la banda se muestra en la viñeta que será, a la postre, la que servirá para identificar esta nueva aventura sonora de la banda: Nude. Aunque más light que otras veces, las letras del cantante muestran de nuevo su filo angustiado y depresivo: “So don’t get any bis ideas/they’re not gonna happen/you’ll g oto hell for what your dirty mind is thinking”. No en vano este tema pertenece originalmente al conjunto de canciones compuestas para el OK Computer.
El tiempo marcado por sonidos digitales en Weird Fishes/Arpeggi es otra muestra de lo que In Rainbows ofrece de “nuevo”. Si bien la banda ya había jugado con texturas electrónicas en otros álbumes, en este tema el ritmo algo acelerado hace contrapunto con las capas vocales de Yorke, que da esas notas sostenidas en falsete tan características de su sonido. All I Need es otro tema de sonido lánguido y dolorido, aunque una vez más, presenta ciertos toques que nos hacen pensar en un compositor más preocupado en metaforizar su sufrimiento en lugar de retratarlo con agónica crudeza: “You are all I need/ I’m in the middle of your picture/lying in the leaves”.
Para la segunda parte del CD Radiohead enchufa las guitarras y, sobre la base del potente bajo distorsionado de Colin Greenwood y la metronómica batería de Peter Selway, dispara un minuto de introducción instrumental – Faust Arp – para dar paso a Reckoner, el tema más fuerte de In Rainbows. El álbum cierra con tres canciones típicas del grupo: House Of Cards (una combinación alucinante de tranquilidad y confusión, de melancolía y desesperación), Jigsaw Falling Into Place (el primer single del disco, una especie de manifiesto acerca del lado oscuro del comportamiento) y cerrando, otro aspirante a clásico, Videotape. Según Yorke, la composición de esta última melodía fue una “agonía absoluta”.
La edición limitada denominada Discbox incluye un CD extra con 6 temas más: Down Is The New Up, Go Slowly, Last Flowers, Up On The Ladder, Bangers And Mash y Four Minute Warning. Todas ellas con la marca de registrada del sonido de la banda y del prolijo manejo de perillas de su sexto miembro: el productor Nigel Godrich. In Rainbows representa el retorno al primer plano de la escena mundial del rock de uno de los grupos más influyentes para las nuevas hornadas de rockers. Combinando sus fórmulas anteriores con unos sutiles toques de brillo, el arcoiris de Radiohead se levanta, para bien de sus fanáticos incondicionales, sobre una cómoda escala de grises."
sábado, 2 de agosto de 2008
11 Y 12
Auditorio del Colegio San Agustín. Primera función del último día de su temporada en nuestro país. La cola para ingresar es larga, pero fluye con tranquilidad y orden. Claro, no podían faltar a la cita los revendedores que, cansado de ofrecer entradas a la venta, preguntaban a cuanta persona se les cruzaba si querían vender sus tickets: "¿te sobran entradas?". Impertinente, casi surrealista, en resumidas cuentas, peruano. Asimismo, vendedores de posters, peluches y hasta fotos autografiadas de dudosa procedencia. Pero estas cosas ya no sorprenden, son hasta pintorescas, clásicas. Al ingresar, la expectativa va creciendo. La magia de la televisión y del youtube nos han permitido ver la escenografía, algunos diálogos y para los más acuciosos, quizás ya hasta se sabían la historia de pé a pá. Pero la expectativa era igual para todos. Porque todos querían verlo y aplaudirlo en vivo y en directo. Y a la tercer llamada, comenzó la función...El maestro del humor televisivo, Roberto Gómez Bolaños "Chespirito" llegaba 26 de julio sin demostrar cansancio alguno. A sus 79 años, el célebre creador de entrañables amigos de nuestra infancia como El Chavo del Ocho, El Chapulín Colorado, etc... demuestra una vitalidad y una alegría sorprendentes. La primera en aparecer en escena es Florinda Meza, Doña Florinda, admirada a pesar de que en persona caiga un poco pesada por el protagonismo que le roba a sui esposo. Quizás sabe en el fondo que la mayoría de homenajes, saludos y agradecimientos masivos le llegan a ella como una onda expansiva de lo que él recibe. Nadie niega su popularidad pero, vamos, no nos hagamos tarugos porque hay cosas que ni qué ¿tengo o no tengo razón?...
Cada vez que aparece en la tarima del audiorio, el público estalla en aplausos. La obra 11 y 12 es picaresca, de humor para adultos pero tratado con la misma disposición de arma blanca que caracteriza su obra completa. Ingenioso, con esos juegos de palabras que demuestran un conocimiento y amor por nuestro riquísimo idioma, el chofer de camión Eloy Madrazo se metió al bolsillo al respetable con esa combinación de Chómpiras - su apellido también es Madrazo - con Chapulín. No voy a resumir el argumento porque lamentablemente, es necesario verla para gozar con cada línea, con cada giro, con cada reacción. Pero sí voy a decirles que esa división del cuerpo humano en números - de manera tal que los órganos genitales masculinos - que uno de los protagonistas pierde en un lamentable accidente - terminan siendo "el 11 y el 12" (idea que constituye el hilo conductor de las situaciones jocosas que se van suscitando) es simplemente genial.
Hay referencias constantes a los giros cómicos que todos hemos visto y disfrutado en los programas de la tele. Razón adicional para que el público se divierta durante todo el trayecto de 11 y 12. Aunque resultó evidente en varios pasajes que algunos miembros del público iban más por el hecho de verlo a él, ya que había bromas que por ahí se les escapaban, sea cual haya sea sido la razón que los empujara a llenar la sala, el resultado fue siempre una amplia sonrisa de aprobación. De aprobación y de agradecimiento...
Acompañando a Roberto y Florinda, los destacados actores Oscar Bonfiglio, Juan Antonio Edwards y David Ramos (conocidos en nuestro país por su participación en diversas telenovelas mexicanas) cumplen sus roles de manera excelente, demostrando la versatilidad del arte teatral y televisivo en la tierra del tequila. La impostación de las voces, la actitud divertida, la representación cómica que ellos les dan a sus personajes es de un nivel y una calidad pocas veces vista en nuestro medio, acostumbrado al humor chabacanesco, lumpenizado, de "torta en la cara" y referencias explícitas de todo calibre.
Al final de la obra, la ovación de pie duró varios minutos y un emocionado Chespirito dirigió unas sentidas palabras a su público, palabras de despedida que trataban de resumir en su sencillez todo ese cariño que el público demostró a este gran representante de la comicidad en nuestro idioma. Dejando de lado los comentarios inapropiados de ciertos personajes de la farándula nacional que trataron de descalificar los homenajes que se le rindieron durante su visita, el público peruano despidió como se debe a este gran artista que, por lo visto, sigue vigente y con ganas de hacer reir a una nueva generación de hispanohablantes. Gracias, maestro, muchas gracias...






