viernes, 27 de abril de 2012

CONGA: MENTIRAS (NO TAN) PIADOSAS


Todo este affaire relacionado al peritaje internacional del proyecto Conga resume de manera lamentable los niveles más bajos de maquinación y mentiras lanzadas por los grupos de poder a los que ha llegado la dicotomía realidad-información que siempre, desde los albores del oficio periodístico, ha sido un asunto de opuestos. No importa cuán grave sea la realidad, la información siempre dirá lo contrario o por lo menos, lo que más convenga a quienes digitan la información con la fuerza del dinero.

Y el caso de los peritos internacionales, rollizos y risueños, que arman una ceremonia producida con "altos estándares de calidad" (representados por esos fondos plomos con letras blancas que dicen "Presidencia del Consejo de Ministros" casi como de una tramoya se tratara) y se sientan codo a codo con los ministros Valdés y Pulgar Vidal para entregarles un cuaderno anillado de más de 200 páginas que seguramente está plagado de lugares comunes, recomendaciones superficiales y una experta conclusión a favor del proyecto de Newmont-Yanacocha, no es más que el predecible corolario de una historia en la que "el pueblo" no importa y priman los eufemismos, las promesas de desarrollo ( incumplidas desde antes de pronunciarse) y los millones en una publicidad que incluye no solo sobre producidos comerciales de televisión e inmensos anuncios a sábana completa en El Comercio, sino que además cuenta con líderes de opinión dispuestos a convertir preocupaciones legítimas por el medio ambiente, el ecosistema y la extrema pobreza en banderas senderistas y radicales, resultado de una masa ignorante anti-progreso, incapaz de entender nada, azuzada por los violentistas, etc., etc.

¿Que la compañía minera ha contaminado y destrozado ríos, bofedales, lagunas y dejado en el abandono poblados enteros en los últimos 18 años? No importa. Porque seguro que actualmente tienen un área de Responsabilidad Social que se ha comprometido, esta vez, a "salvaguardar los intereses de las comunidades porque están conscientes de que son parte fundamental para el cumplimiento de sus objetivos..." y así podría seguir escribiendo hasta el infinito. 

Mientras tanto, en la realidad, caminar por Cajamarca resulta un muestrario rápido de eso que las encuestadoras denominan pobreza extrema (esa que según ellos baja cada mes a pasos agigantados): calles sin asfaltar, alumbrado insuficiente, carreteras intransitables, caseríos a los que se llega a lomo de bestia, en los que no hay ni agua ni luz, en donde las necesidades fisiológicas se deben hacer en silos, en donde descubres - si eres observador - niños menores de 5 años con manchas en la piel de la cara, las manos y las comisuras labiales, producidas por los niveles de mercurio en el agua. Un día de estos que andemos distraídos aplaudiendo al imitador de Kurt Cobain, la Comisión Marca Perú va a lanzar la campaña Cajamarca Pone con jingle compuesto a charango por Gian Marco, puca picante cocinada por Gastón y logo de la Marca Perú al final del comercial (minutos después de escribir estas líneas vi un titular en RPP TV que anunciaba el lanzamiento de la campaña Marca Cajamarca para apoyar al turismo, casi como si me hubiesen leído la mente, aunque desde luego el nombre me superó en huachafería lo cual demuestra que siempre se puede ser más tonto desde las oficinas de imagen institucional del gobierno). 

La estratagema de las mentiras concebida como herramienta para hacer siempre lo que las grandes mayorías repudian es una de las prácticas más antiguas de la politiquería nacional y mundial, pero en estas épocas se ha degenerado tanto que ya resulta deprimente ver lo fácil que nuestra población se deja engañar y distraer. El caso de Conga quizás sea el más patético ejemplo de esto, pero la misma situación se produce en casos como el secuestro de los trabajadores mineros en el Cusco, la conferencia de prensa "sorpresiva" que dio el ahora famoso Camarada Gabriel y hasta los entuertos más mierdosos e intrascendentes de la farándula local o del futbol peruano están inmersos en esta política que consiste en decirte, a través de los medios convencionales, exactamente lo contrario que deberían decirte si la intención fuera realmente la promoción de una opinión pública sólida, informada, capaz de ejercer presión crítica y constructiva. 

Frente a los eufemismos que terminan convirtiéndose en verdades (ser "cuestionador" es ahora ser "negativo", ser "medioambientalista" es ahora ser "violentista", ser "de izquierda" es ahora ser "caviar" y así por el estilo) y a la maquinaria embrutecedora de la televisión y la radio (me niego a creer que la saturación de programas "de concurso", "de entretenimiento", "realities", etc. y la imposición de una cultura popular chacotera, vulgar, escapista y ligera, sin una pizca de pensamiento crítico sean casualidades que establecen su permanencia y éxito solo porque así es el mercado actual) no nos queda casi nada. Todos los reductos de resistencia han desaparecido. Solo la indignación de quienes aun encuentran sentido a pensar diferente nos mantendrá a salvo de este concierto de mentiras (no tan) piadosas.

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