miércoles, 6 de marzo de 2013

LA MUERTE DE HUGO CHÁVEZ FRÍAS



Ayer anunciaron la muerte del presidente venezolano Hugo Chávez Frías, quizás el mandatario sudamericano más conocido de los últimos cincuenta años. Las primeras reacciones son diversas y van desde la pena de un enorme sector del pueblo que, a pesar de lo que digan sus detractores más recalcitrantes, lo quería y lo llora con sinceridad; hasta la inconcebible leña que hace el músico estadounidense de origen portorriqueño Willie Colón desde "su Facebook". ¿Es posible celebrar la muerte de alguien, en especial si se trata de una víctima de cáncer? Mi agudeza cede paso a la ingenuidad y pienso que no, pero después de leer los sarcasmos de este señor - a quien admiro mucho como pionero de la salsa - me imagino que, como él, muchos otros personajes (pienso en George W. Bush, por ejemplo) deben estar destapándose más de un champagne por la noticia.

Y es que el comandante despertaba toda serie de filias y fobias (parafraseando a Fito Páez) que no aceptaban matices. Pues bien, aquí va un matiz: siempre he reconocido que Hugo Chávez no era un modelo de caballero, que su populismo sirvió de eficaz cortina para una dictadura que, de ser él inmortal, hubiese durado para siempre y que su largo régimen debe estar plagado de corruptelas, fuga de dineros para sus familiares y amigos, desapariciones de personas incómodas. O sea, el menú común y corriente cuando hablamos de esta clase de "reyezuelos bananeros", como solía apodarlo la derecha bruta y achorada.

Pero cómo me identifiqué con él cuando le dijo "burro" y "Mr. Danger" a Bush-hijo. "Usted es un alcohólico, un ladrón". Cada vez que veo ese video una gran sonrisa de complacencia acude a mi rostro, porque expresa exactamente lo que yo pienso de el expresidente norteamericano. Y también le di la razón cuando, en uno de sus innumerables intentos por influir en las agendas políticas que le eran ajenas, llamó "ladrón de siete suelas, de cuatro esquinas" a Alan García Pérez. "Debo tener cuidado, no dejar un billetico aquí porque seguro Alan se lo lleva" dijo, más o menos, en un foro internacional. Era deslenguado Chávez. Claro, dirán algunos, después negoció con los EE.UU. del Bush que insultó y después se abrazó con el gordo al que describió con tanta exactitud. De la misma manera cuando, a voz en cuello, mandó "100 veces al carajo a los yanquis de mierda", sentí que por fin, alguien tenía la valentía de decir en público lo que todos decimos a escondidas, y desde un cargo público e importante como el presidente de un país.

El asunto es que no estoy de acuerdo con las celebraciones a media voz de sus adversarios que, sin haber necesidad de compartir todas las ideas y procederes de Hugo Chávez, son también los míos ni con esta sensación de que "Venezuela inicia una nueva era" tras su fallecimiento. Me parece de mal gusto y de nula humanidad, por decir lo menos. Por otro lado, como recordaba el analista Carlos Tapia en un noticiero, el surgimiento de este generalote caudillista tiene relación con uno de los peores gobiernos democráticamente corruptos y apañadores de Venezuela, el de Carlos Andrés Pérez, gemelo político de Alan García Pérez, a quien ningún periodista salvo César hildebrandt, le dice las cosas a la cara sino que, en plan acomodaticio, le hacen la corte a través de su hija, esa oportunista que ahora es una "personalidad" de la televisión y la prensa locales.

Por ese motivo, mis condolencias a sus partidarios y a sus detractores, menos ironías y más respeto por un ser humano de 58 años que, en los últimos tramos de su vida dio cara a esa maldita enfermedad, con entereza y religiosidad. Quienes hemos tenido familiares cercanos con cáncer en casa, sabemos lo devastadoras que son las etapas finales de sus padecimientos. Y comprendemos por ello que Chávez dio un ejemplo de optimismo frente a tamaño sufrimiento. Que descanse en paz ahora.

1 comentario:

Carlos de la Parra dijo...

Chavez no midió que sus allegados usarían la violencia para reprimir a la oposición.
LLevando las cosas por la fuerza incitas al crimen.
¿Si en verdad tiene a todos de su lado, para qué permitir la violencia?
Ya saldrán las cuentas de los muertos y violentados a la luz.