martes, 9 de marzo de 2010

RESCATANDO A LEONARD COHEN


Leonard Cohen ha sido contaminado por Sonidos del Mundo y con este breve post pretendo desinfectarlo de esa aura descartable que dicho programa le viene imprimiendo, desde hace años ya, a todos los fenomenales artistas que desfilan a medias en cada emisión, interrumpidos por los comentarios poco interesantes de la conductora y las siempre inoportunas publicidades del BBVA. A pesar de que esta vez Mabela Martínez aceptó parcialmente su ignorancia y convocó a Alberto Ísola para que hablara de Cohen con mayor profundidad, el efecto es el mismo.

El problema es que al presentar lo último de Leonard Cohen sin ponerlo en contexto (por falta de capacidad para hacer eso, desde luego) amenaza con convertir a esta leyenda de la poesía, la música popular y la contracultura (esa que tristemente ya casi no existe) en un artículo más, de venta en Phantom Music y cientos de "nuevos fans" tendrán estos cánticos de amor y belleza, de sensualidad y paz en sus iPods, en la misma lista en la que tienen sus colecciones de lounge-chill-out-bossa-nova-style, Il Divo, Beyoncé, Franz Ferdinand y Bareto.

Quienes defienden el programa resaltan la tarea de difusión que Sonidos del Mundo cumple al dar espacio a géneros musicales imposibles de encontrar en otros canales pero es necesario advertir que, al carecer del trasfondo requerido para crear una cultura de apreciación musical que pueda funcionar tanto para quienes conforman el selecto público de los artistas que no están de moda como para quienes, siendo más jóvenes, buscan algo diferente y de mayor valor artístico que lo ofrecido por las radios y los canales de señal abierta, el programa en cuestión se transforma en una licuadora que termina por estandarizar todo lo que toca.

Me aterra pensar que el misterioso poeta y compositor canadiense, de fino lenguaje y aguda sensiblidad, termine siendo percibido como un adorable viejito de 75 años con gorrito de tela y guitarra que susurra cancioncitas y nadie sea capaz de hacer entender a la masa que ahora pretenderá consumirlo que se trata de un artista capaz de hacer temblar al establishment con su brillo y su sosegada manera de criticar al pensamiento único, la soledad, el individualismo y los convencionalismos sociales de todo tipo.

Porque eso es lo que sucede con el programa conducido por Mabela Martínez. No sé si es intencional o es un error de enfoque, pero la señora Mabela siempre se las arregla para hacer que el espacio parezca estar centrado en sus comentarios acompañados esporádicamente por las canciones del artista de turno. Los videos son mutilados permanentemente y los comentarios son extremadamente largos. Estos, la mayor parte de las veces, se refieren a sus experiencias personales con tal o cual canción (porque si fueran datos o análisis interesantes la longitud sería un problema menor). Por otro lado, cuando tiene entrevistas, casi siempre ocupan más tiempo que la música sobre la cual están hablando.

Hay discografías que no pueden entrar así nomás al dominio público porque exigen cierto esfuerzo para ser realmente valoradas. Una de ellas es la de Leonard Cohen. No me parece correcto empaquetarlo en dos o tres temas y presentarlo con ciertos aires de sofisticación, casi como un producto vintage o como si se tratara de un artista recién descubierto, al estilo de Ry Cooder y sus Buenavista Social Club. No señores. Si Bob Dylan fue un músico y cantor que devino en poeta y personalidad de las letras norteamericanas, Leonard Cohen hizo el camino inverso, con la misma capacidad de influencia y el mismo impacto sobre quienes lo conocieron y lo entendieron desde antes de la cultura del DVD, el iPhone y los archivos de Ares...




2 comentarios:

WADO dijo...

No estoy de acuerdo con tu crítica principal. No creo que porque Cohen salga en un programa a nivel nacional ese significa que será poco valorado o hasta mercantilizado sin piedad. Dudo que influya en la gestación de nuevos fans, o si se venderán más itunes. Que critiques a la conductora, su manera de organizar su programa, sus comentarios superfluos y personales, sí. Eso me parece criticable.
Es que según tu lógica, quieres decir que para conocer a Leonard, para ser "digno" de disfrutarlo hay que conocer el contexto histórico de su gestación, sus pasos previos, sus libros geniales, el nombre de cada uno de sus albumnes? No crees que es un pensamiento sectarizado? Pues en el caso hipotético de que mi cantautor favorito sea Daniel F y sepa inglés y de pronto, de casualidad, veo en la tele a éste "viejito" rompecesos pues sería gloria. El camino abierto, la poesía para el pueblo, el arte para quien le preste su atención.

Saludos. Willni.

Jorge Luis dijo...

Hola Wado... bienvenido al blog y gracias por leer y comentar...

Interesante tu interpretación acerca de mi crítica y también la agradezco... no soy quién para definir qué significa "ser digno" de escuchar o no algo y desde luego que hay miles de maneras de apreciar un buen artista...

Sin duda hay muchas personas con la capacidad de conectarse con la esencia de Cohen sin necesidad de conocer los detalles de su historia y en buena hora que las haya... de hecho no creo haber planteado eso en mi comentario...

Si escuchas Daniel F. y hacerlo te acerca a otros trovadores similares (de quienes sin duda él también se nutre) es genial, válido y absolutamente positivo.

Precisamente a eso va la crítica, a ver cómo una persona poseedora del espacio, la plataforma y los medios para inducir a su público a la escucha de un cantante como LC de una manera más coherente con la dimensión que el artista merece al final no lo hace...

Ese enfoque equivocado termina poniendo en riesgo el entendimiento que ese público nuevo (que al final deberá decidir por su cuenta si aquello que acaba de conocer realmente le gusta o no, si le parece profundo o profundamente aburrido) pueda llegar a tener acerca del tema en cuestión...

En otras palabras: si te enseñan algo mal, lo que aprendes termina siendo peor que lo que ignorabas antes de aprenderlo...

Otra vez gracias...