domingo, 27 de diciembre de 2009

THE MUPPETS MEETS QUEEN

Cuando me lo mostraron hace una semana no pude parar de reírme... solo los Muppets podían hacer un cover de Bohemian Rhapsody que no sonara sobreactuado o mal hecho... incluso la alteración de la letra y de la intención, esencialmente oscura de este clásico de Queen, convierten al drama homicida e infernal compuesto por Freddie Mercury en una broma blanca de intensidad rockera, apta para público de cualquier edad... que la disfruten...


viernes, 25 de diciembre de 2009

CHRISTMAS FOR DUMMIES


La experiencia de la Navidad cuando uno ya ha pasado los treintas es diversa, posee aristas que van desde las históricas (que incluyen largas reflexiones acerca de los verdaderos significados, fechas y correlaciones con otros credos, tradiciones ancestrales y festividades aparentemente ajenas a nuestra cultura judeo cristiana) hasta antropológicas, sobre todo en un país como el nuestro que ofrece tantas opciones y mescolanzas que pueden llegar a convertir la última semana de diciembre en un crisol de manifestaciones sociales y simbólicas que podrían dejar estupefacto hasta al más sesudo analista del comportamiento humano.


Desde luego, prefiero apegarme al aspecto emocional y espiritual de estos días festivos con el noble propósito de priorizar aspectos universales como la unión familiar, la buena voluntad hacia el prójimo, la inyección de ánimo positivo que toda la parafernalia relacionada a la Nochebuena me brinda y la capacidad de sentir y pensar que por lo menos en estos días, nada es tan malo como para borrarme la sonrisa del rostro cada vez que pronuncio el mantra navideño a cuantas personas me cruzo por la calle, desde el taxista que me lleva de un lado a otro de la ciudad hasta el cuarteto de malvivientes que haciendo caso omiso a cualquier noción de "espíritu navideño" decidió asaltar al buen samaritano que, inocentemente, esperaba en medio de una peligrosa callejuela populosa de Lima para entregar un pequeño pero significativo regalo a un buen amigo, ya anciano, que suele pasar las navidades a solas con su también anciana esposa.


Por eso, inserto en el ojo de la tormenta publicitaria que ha convencido al ciudadano común y corriente que no hay Navidad sin regalos, sin usar compulsivamente la(s) tarjeta(s) de crédito y que es más importante hablar de cuentas y números que de amistad y buen trato a los demás, me atrevo a decir que, aunque no soy bueno para poner la otra mejilla (como lo haría cualquier buen cristiano) las fiestas navideñas aun ejercen en mi esa ilusión y alegría casi infantiles, capaces de hacer a un lado cualquier tipo de desavenencia con tal de pasar un buen momento junto a las personas que más estimo, quiero y amo (ustedes saben quiénes son).


Lo que trato de decir es que prefiero entregarme plácido a la multiplicidad de símbolos entre paganos y extranjeros que dominan nuestra manera de celebrar la Navidad (la cena a la medianoche, el chocolate caliente, el árbol con copos de nieve alrededor, el pavo de acción de gracias, el Papá Noel abrigadísimo y ventrudo que cruza los aires de otras latitudes en un trineo jalado por renos, etc.) e inclusive, darme íntegro a la locura colectiva del comprar y cargar bolsas, envolver regalos, correr de un lado para el otro, lidiar con el tráfico, etc. a estudiar analíticamente el por qué aceptamos a pie juntillas desde hace 16 siglos que el 25 de diciembre es la fecha de nacimiento de Jesús cuando coincidentemente es la fecha de nacimiento de Buda, de Krishna, de Horus, de festividades druidas, celtas, persas y otros pueblos de la antigüedad. Puedo ocupar mi tiempo en esas realidades con toda libertad y amplitud entre enero y noviembre. En diciembre, soy feliz viviendo mi Christmas for Dummies, 100% convencido de que es más saludable y espiritual que cualquier otra cosa que pudiera ocurrírseme hacer.


Y esto, aunque no lo crean, tiene un trasfondo. Porque no se trata del escapismo que ofrece la idea de la Navidad como festividad contemporánea (sinónimo de feriados largos, booms comerciales y pretexto para reunirse con todo el mundo y efectuar impenitentes y privadas farras fiscales y alimenticias), es decir aquellas situaciones que realmente configuran la Christmas for Dummies, sino que a título personal, constituye la mejor oportunidad de hacer algo por alguien, de vivir la Navidad como fecha representativa y perfecta para ejercer la tolerancia, la solidaridad y de sentir que, aun aceptando todas esas prácticas cuestionables en las que todo el mundo cae sin poder evitarlo, uno puede vivir y experimentar la Navidad de manera más profunda, más cercana a lo que cada uno de los líderes espirituales que nacieron el 25 de diciembre a lo largo de la historia (salvando distancias desde luego) propusieron con sus vidas ejemplares.


Porque la Navidad, más allá de la superficialidad descrita, permite que uno se conecte con ese lado humano que los publicistas y los grandes almacenes solo utilizan como insumo para sus campañas de compre-ahora-y-pague-en-tres-meses, y esa es una postura que no percibo mucho en las enormes masas que en mayor o menor medida, viven su Christmas for Dummies desde la más absoluta abstracción de lo que es el mundo real.


Porque no basta con que una institución estatal organice chocolatadas con los excedentes de lo que robaron durante todo el año y encima lo hagan tan mal que terminen en tragedia porque a un funcionario se le ocurre la genial idea de lanzar los juguetes al aire, provocando aplastamiento de niños. Y tampoco basta que empresas que se dedican a ser socialmente irresponsables de enero a noviembre traten de purgar sus culpas en diciembre con actividades, regalitos o canastas. Sin aspectos como la solidaridad y la tolerancia (que incluye temas como la no discriminación, la horizontalidad, la meritocracia y la economía con rostro humano de Kliksberg o Porter) hasta la más enorme canasta navideña se convierte en un globo lleno de humo.


Feliz Navidad para todas las personas de buena voluntad que, más allá de creencias y opiniones que estas fechas puedan generar, se dan un tiempo para vivir y experimentar la celebración religiosa más practicada del mundo dando un poco de sí al prójimo, sin esperar nada a cambio.


Hasta la próxima...

sábado, 5 de diciembre de 2009

MICHEL PORTER EN EL PERÚ

Hola a todos... no soy muy partidario del copy-and-paste y solo lo utilizo cuando realmente vale la pena... y creo que este es el caso... la comunidad de blogs se ha convertido en caja de resonancia válida para difundir aquellas cosas que la prensa convencional oculta descaradamente, en su afán por mantenerse a flote en las cómodas aguas de la sobonería y la repetición de monsergas oficialistas... con las geniales ilustraciones de Álvaro Portales, me úno a la cadena de bloggers que viene haciendo eco de las verdades que el economista norteamericano Michael E. Porter, profesor de Harvard y experto en temas empresariales expresó en su reciente presentación en un evento dirigido a la gentita, en el cual más de uno debe haber salido chantándose el guante... la crónica es de César Hildebrandt y salió en La Primera... saludos...

"Estupefactos

El evento lo organizaron la Universidad del Pacífico e Interbank y concluyó el pasado lunes.

Se llamó “Seminario Internacional: Claves de una Estrategia Competitiva”.

Concurrieron todos los capitanes de empresa, los almirantes de las finanzas, los cabos sueltos del comercio y los funcionarios públicos con algo que decir en este país que administra Alan García.

La estrella indiscutida fue Michael Porter, considerado por un amplio sector de la prensa internacional como el más reconocido especialista en competitividad de las economías globalizadas.

El diario “Gestión”, por ejemplo, lo presentó así: “el gurú mundial sobre estrategia y competitividad”.

Porter, profesor fulgurante del Harvard Business School y autor de 16 libros, vino a ponerle nota al modelo Fujimori-Toledo-García.

Las llamadas “fuerzas vivas” fueron a escuchar a esta mente brillante, que ha asesorado a empresas como Dupont y Procter and Gamble y cuyo libro “The Competitive Advantage of Nations”, publicado en 1990, se convirtió en referente de todo análisis serio que se hiciera en torno a lo que puede hacer fuerte a un país en una economía sin fronteras aparentes como la actual.

¿Y qué le dijo al empresariado peruano Michael Porter?

Pues le dijo varias cosas (y acudo a la crónica que sobre esa noche memorable hiciera para “Gestión” Alfredo Prado):

La primera es que el Perú carece de una política de largo plazo en materia de competitividad.


La segunda es que la economía peruana no tiene un rumbo definido.

La tercera es que el crecimiento económico del Perú –hecho que la estadística confirma- no se ha reflejado en beneficio de la mayoría de la población.

La cuarta es que el Perú ha vivido estos años “una ilusión exportadora” porque las cifras en azul proceden del alza de las materias primas, mientras que nuestra exportación de productos con valor agregado permanece inmóvil.

La quinta es que el Perú padece de un atraso dramático en relación a la invención y la tecnología. “El Perú -apuntó- no sólo no ha avanzado en este rubro: parece haber retrocedido”.

La sexta es que la mayor parte de la inversión extranjera “no viene a crear nuevas empresas sino para comprar negocios ya existentes”. Y añadió, con espantosa exactitud, lo siguiente: “Cuando un inversionista piensa en una nueva fábrica no piensa en el Perú”.

La séptima es que, a largo plazo, las dificultades del Perú tendrán que ver con la baja productividad, la pésima educación, el deficiente sistema de salud, las debilidades en infraestructura física, la desigualdad social, la aplastante corrupción y el alto nivel de informalidad.

La octava es que los éxitos peruanos de los últimos años pueden irse al demonio sino limpiamos el sistema judicial, sino defendemos los derechos de propiedad y si no fumigamos y reordenamos la disuasiva burocracia creada para entorpecer.

¿Dijo algo más el señor Michael Porter?

Sí. Dijo también que el TLC con China tiene tal grado de asimetría que corremos el riesgo de quedarnos congelados como abastecedores de materias primas, que es como los chinos nos ven también en el futuro.

Dijo todo eso y a las pocas horas regresó a su cátedra de Administración de Negocios en Harvard.

Los empresarios peruanos quedaron estupefactos.

Esta vez la verdad no venía de un ideólogo adversario ni de un Premio Nobel que juega al caviaraje para lavar culpas. Venía de aquella lumbrera internacional que alguna vez escribió “Técnicas para analizar industrias y competidores”, un libro que ha sido 53 veces reeditado y que está traducido a 17 idiomas.

Estupefactos. Esa es la palabra. La farsa la había descubierto, sin dificultad, un especialista de los Estados Unidos.

¿Se atreverá la Caverna a refutarlo?

Por lo pronto, ha guardado un delicioso silencio.

Mercedes Aráoz, azafata de LAN Chile en sus sueños más dorados, no ha dicho una palabra. Los columnistas políglotas del borbonismo limeño se han callado en todos los idiomas que dominan.

No atinan a nada. Se están recuperando del sopapo.".


martes, 24 de noviembre de 2009

HERMANO PERRO


¿Es posible que la muerte de un animal produzca más dolor que la de un ser humano? A simple vista esta pregunta puede generar reacciones negativas en el pensamiento único, aquel que nos ha adoctrinado para convencernos de que los animales, como no razonan ni hablan, no pueden dejar un vacío enorme cuando nos abandonan, ya sea por enfermedad o por accidente. Pero la verdad es que, cuando esto pasa, hay personas que sienten la ausencia de su querida mascota tan fuerte (o más) de lo que sentirían la partida de algún ser humano. Contrariamente a las opiniones convencionales de la mayoría, lo que demuestran estas personas es una sensibilidad muy grande, capaz de haber alcanzado una conexión más que circunstancial con aquel compañero(a) que ahora descansa en paz.

Y es después de todo, más que comprensible y obvio que un perro, cuando ha vivido mucho tiempo a nuestro lado, nos genere una sensación de mayor confianza que la de un amigo, hermano, primo, padre o madre. Porque un perro siempre nos mira igual, nunca está observando qué ropa nos pusimos o cuán tarde llegamos o con quién nos metimos. Yo nunca he tenido una mascota que me acompañe más de 5 años y cuando la tuve, siempre me quedó la sensación de no haber estado en condiciones de darle la vida que hubiese querido pero me ha tocado estar cerca de unas mascotas totalmente integradas al contexto de una familia, al punto de ser considerados miembros de la misma. Más allá de su evidente papel como "las mascotas de la casa", estos perros fueron tratados como dos hijos más y, debido a su condición no humana, en muchos casos recibieron incluso mayores atenciones y cuidados.

Es lo que pasa cuando las personas deciden vivir sin dejarse llevar por las reglas de comportamiento que gobiernan el mundo al revés en el que nos movemos y sobrevivimos diariamente. Y aunque la masa los mire de soslayo y crea que son exagerados o locos, lo cierto es que mantienen en alto aquellos valores que la gran mayoría, insensible y materialista, han olvidado en pro del universo de retribuciones, materiales y sensoriales, que la sociedad de consumo les ha impuesto. Universo que no da tiempo para sensiblerías, universo que reduce todo a unas cuantas leyes de marketing. "¿Se te murió un perro?... ¡compra otro y ya!". Para quienes ven en sus mascotas algo más que un adorno móvil no funciona de esa manera.

También es verdad que para darle buena vida a un perro es necesario haber obtenido ciertas cosas a nivel económico, de lo contrario expones a tu mascota al inevitable descuido y desatención que vemos hoy ya no solo en las mascotas sino también en los propios hijos. Y es quizás este aspecto el que define mejor la situación. Familias que apenas pueden con sus propias necesidades (y a veces ni con eso pueden) tienen mascotas y dicen quererlas mucho aunque pasen días sin comer. Lloran cuando su hijo se 3 años llora de hambre pero no se conmueven de ver a su "querido" perrito sin bañarse y rebuscando entre los montículos de sabe Dios qué cosas algo para comer. Un perro no emite los mismos sonidos que un niño hambriento pero eso no significa, en absoluto, que no sienta hambre.

Por eso es tan difícil encontrar familias que realmente hayan entendido lo que significa vivir y convivir con sus perros. Y cuando uno las encuentra, entiende perfectamente que la depresión y el duelo familiar por la muerte de sus inseparables e incondicionales compañeros no son señales de exageración sino de la profunda identificación y el cariño que mutuamente se prodigaron. Que en paz descansen, hermanos perros...


jueves, 12 de noviembre de 2009

EL MURO DE BERLÍN


La caída del Muro de Berlín fue uno de los acontecimientos más importantes del siglo 20... demás está decir que no constituyó definitivamente la desaparición de la injusticia ni que el orden mundial realmente sea considerado un orden, si no ahí tenemos el descalabro financiero del poder hegemónico de los EE.UU. (los grandes beneficiados tras la desintegración de la URSS, la caída de la Cortina de Hierro y el desplome de los regímenes socialistas en Europa), pero definitivamente fue un hecho simbólico que terminó con una de las tantas barreras humanas instaladas para separar al hermano del hermano, parafraseando una décima de nuestro inmenso Nicomedes...

Es cierto que aun quedan varios muros que traerse abajo pero es inevitable recordar con algarabía aquellas imágenes que llenaron nuestras pupilas adolescentes de cientos de alemanes de uno y otro lado, subiéndose al muro y destruyéndolo a punta de martillos, picos y combas... hoy, esos fragmentos de piedra fría han sido repartidos por el mundo entero como souvenir (yo he tenido uno en las manos) y aunque Alemania aun sufre las consecuencias de esos 28 años de separación y la tan ansiada integración apenas se refleja en las últimas selecciones de football mientras los niveles de desempleo son altos todavía, el mundo ha celebrado el vigésimo aniversario de la caída del muro con sincera alegría y abriendo también paso a una sana reflexión sobre lo que realmente significó.

Y como en esta bitácora todo termina con música, permítanme celebrar tal y como se hizo ocho meses después de aquel histórico 9 de noviembre: el 21 de julio de 1990 Roger Waters reunió a una constelación de estrellas del rock para tocar íntegramente su obra maestra The Wall, que grabara originalmente con Pink Floyd en 1979. Entre los invitados estuvieron Scorpions, Ute Lemper, Bryan Adams, Cindy Lauper, The Band, Sinead O'Connor, Joni Mitchell, Van Morrison, entre otros. Los dejo con uno de los momentos climáticos del concierto, la canción The trial, al final de la cual el muro de ladrillos blancos que se levanta durante todo el show, cae ante el asombro del público alemán. El simbolismo es obvio...





domingo, 8 de noviembre de 2009

MÚSICA ROMÁNTICA EN LIMA


Hubo un tiempo en que los cantantes en español no tenían temor de mostrar sensiblidad y delicadeza al momento de expresar sentimientos amorosos hacia una mujer. Insertados en una década de fuertes desigualdades de género y del evidente sesgo machista en cuanto a los roles del hombre y la mujer, la música romántica rompió los esquemas de una sociedad acostumbrada a que la mujer llorara por sus desamores y el hombre, después de rondar por todas las esquinas y "hacer de su vida un fleco", regresara al hogar entonando boleros o rancheras de intensa carga poética pero más definidos por sus intenciones enamoradizas, de conquista mas no por el sentirse vulnerable ante un sentimiento capaz de convertir hasta al más gallardo caballero en un manojo de nervios, dudas y promesas.

En la década de los 70s hubo un boom de cantautores e intérpretes que definieron la música romántica en español y establecieron un estilo que tardó poco en ser admirado en todo el mundo. Así, frente a los embates rockeros que provenían de EE.UU. e Inglaterra, caracterizados por el escapismo fantasioso, la poesía multitemática o la violencia manifiesta, desde España aparecieron émulos de los clásicos crooners al estilo Frank Sinatra o Tony Bennett que, vestidos de negro y con elegantes orquestaciones, lanzaron sus carreras dedicadas a cantarle al amor sin ambages, al amor puro y eterno. A veces de manera descarnada, a veces de manera estilizada, estos personajes dieron forma a un género musical de amplio rango que hasta ahora existe y mantiene vigencia: la balada romántica. En los próximos días, tres de sus más importantes representantes van a presentarse en Lima para beneplácito de todas aquellas personas que, a lo largo de los años, han vibrado y se han identificado con sus canciones.

De alguna manera se ha retrocedido en el tema del amor dentro de la música popular contemporánea. Hoy en día las parejas jóvenes se juran lo que se juren en medio de frenéticos bailes que dejan muy poco a la imaginación o simplemente se dejan llevar por la hiper-estimulación sensorial que ofrecen géneros de procedencia tropical. El escapismo y la agresividad del rock han sido reemplazados por la pachanga interminable o la naturaleza explícita de géneros como el reggaetón o la insufrible "bachata" (así, con comillas), dejando las canciones románticas en un cajón del cual solo salen los 14 de febreros, las fechas de aniversario y con suerte, los días de cumpleaños de la (o el) acompañante de ocasión.

Por eso es importante la presencia en Lima de verdaderos íconos de la música en nuestro idioma como Raphael, Camilo Sesto y José Luis Perales (que vienen a celebrar 50, 40 y 35 años de carrera artística respectivamente). Porque vienen a rescatar esa noción del romance que se niega a extraviarse en medio de la cada vez mayor despersonalización de la música moderna. Si bien es cierto sus canciones no han perdido vigencia y de una u otra forma han encontrado eco en otros importantes artistas de las décadas siguientes como Franco de Vita, Emmanuel, etc. hay una suerte de indiferencia frente a estos personajes que han marcado toda una época con melodías y letras inolvidables que más de uno, sin importar la edad que tenga, la actitud que exponga ante la vida ni la experiencia personal en estos temas, ha visto como un reflejo de lo que alguna vez le ha ocurrido.








sábado, 7 de noviembre de 2009

EL SHOW DE LOS MUERTOS


"Tengo los muertos todos aquí/¿quién quiere que se los muestre?"... con esta frase de aquella intrincada canción del tercer álbum de Sui Generis, Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, debería comenzar cada mañana el noticiero de un conocido canal de la televisión peruana. No me atrevo a aseverar que es así en los demás países de nuestra región y mucho menos si es una tendencia mundial, aunque los últimos reportes acerca de la nueva matanza en Texas me hacen pensar que sí...

De todas maneras, lo más probable es que el noticiero al que hago referencia sea uno de los principales cultores de esta realidad noticiosa, en la que abundan hechos de muerte doméstica que cada vez van aumentando en su crueldad y en algunos casos, en sus sofisticación. ¿Será acaso que ya estamos tocando el fondo de la desensibilización desatada a comienzos de los 90s y que de una vez por todas, las masas consumidoras de información ya no son capaces de sorprenderse e indignarse con nada?

Desde el fondo de mi corazón y ensayando un ligero optimismo frente a la dureza de los hechos concretos, espero que no. El último caso que ha conmocionado - a niveles bastante epidérmicos por cierto - a la opinión pública es el de la joven contadora arrojada al vacío desde un vehículo de transporte masivo por un delincuente que, de manera sorprendente, sigue siendo considerado "barrista" por comentaristas tanto deportivos como policiales y que, gracias al incomprensible sistema legal en el que se enmarca nuestra sociedad, tiene hasta abogado defensor, un impresentable tinterillo que probablemente salta y grita desaforado cada vez que juega Universitario de Deportes y conoce a los integrantes de la turba asesina y carterista desde que eran niños.

Cada vez que enciendo el televisor veo cómo los presentadores del noticieron de marras pasan de accidentes de tránsito a crímenes pasionales a horrendas muertes de niños recién nacidos a personas sepultadas por paredes a medio construir y a emboscadas en la selva realizadas por terroristas casi sin respirar. Y cuando respiran, sonríen, hacen algún comentario que pretende ser risueño y dan pase a comerciales, no sin antes esbozar un repetitivo y absurdo "ojalá que las cosas cambien". Pero nunca consigo escuchar que traten de darle voz a mi indignación al ver y oír esos testimonios terribles, casi siempre musicalizados con alguna melodía melodramática inteligentemente escogida por los editores, que me imagino se juran geniales en su trabajo.

Como comunicador social, me atrevo a pensar que estas experimentadas personas de la televisión atraviesan por una especie de desdoblamiento para no perder la razón. Hablar de jovenes que mueren a causa del politraumatismo encefalocraneano que le produce el golpe contra el pavimento o de un bebé decapitado por los médicos al nacer sin que te escarapele el cuerpo o si que por lo menos te den ganas de denunciar a todo el mundo aunque después tengas que pedir disculpas públicas a quienes correspondiera tiene que obedecer a ese desdoblamiento.

De lo contrario, estas personas se han convertido en autómatas dadores de noticias y el famoso pueblo, ese que mentan todo tipo de actores sociales (desde políticos oportunistas hasta periodistas demgogos) pierde ante este rostro imperturbable y a menudo impávido de la prensa masiva la posibilidad de ser verdaderamente escuchado. ¿Cuándo escucharemos las voces indignadas de los líderes de la opinión pública dispuestas a cumplir un papel más determinante en la influencia que pueden ejercer para terminar con esta insanía institucionalizada?



domingo, 1 de noviembre de 2009

ORIANTHI PANAGARIS


El extraño nombre que da título a este post es uno de los mejores descubrimientos que la industria de la música deberá agradecer al desaparecido Michael Jackson... esta joven señorita de 24 años está destinada a inscribir su nombre en el exigente y exclusivo listado de mejores guitarristas de rock del mundo... y es que su estilo, cercano al de personajes como Joe Satriani, Steve Morse o Eddie Van Halen - verdaderos monstruos de las seis cuerdas - realmente sorprende al escucharla... y es sorprendente no solo por el hecho de ser mujer, cosa tan extraña como su nombre en el mundo masculino de los Guitar Heroes sino porque además uno no puede entender como una joven que parece hermana de Avril Lavigne (por decir algo) es capaz de lanzar esas llamaradas de rock, blues, funk y heavy metal con tanta solvencia... Es sorprendente y desde luego, saludable.

De madre griega y padre australiano, Orianthi ha saltado a la fama mundial por la inmensa exposición que ha recibido su talento en el documental This is it, que registra los últimos ensayos de Michael Jackson, antes de su repentina y lamentada muerte ocurrida el 25 de junio de este año. Pero la verdad es que ya era una personalidad de reconocido prestigio en el mundo de la música. Basta con decir que su primer trabajo profesional fue colaborando en conciertos con pesos pesados como Carlos Santana y Steve Vai, además de participar, tocando sus propias canciones, en el Festival Crossroads organizado por Eric Clapton en el 2007, compartiendo escenario con otros grandes del rock guitarrero como ZZ Top, Johnny Winter, Albert Lee, B. B. King, entre otros.

Antes de ser elegida por el Rey del Pop para integrar la banda que lo acompañaría en la frustrada gira, Orianthi se había consolidado como guitarrista de la joven cantante country Carrie Underwood y hasta lleva editados dos CDs como solista, titulados Violet journey (2007) y Believe (2009)... let's hear it for her!





sábado, 31 de octubre de 2009

DÍA DE LA CANCIÓN CRIOLLA


Cuando era niño, mi familia paterna solía reunirse en la casa de la abuela todos los domingos para almorzar... esos almuerzos terminaban siempre en intensos simulacros de jarana que trataban de mantener vivo el espíritu de lo que, según contaban los mayores, eran las verdaderas jaranas de rompe y raja que se realizaban en los barrios populares de "aquella Lima que nunca existió", eufemismo que he visto ya hasta tres veces en las crónicas que la prensa local le viene dedicando al Día de la Canción Criolla, en su afán por relanzarlo como marca nacional y hacer que supere su nivel de atractivo comercial y desplace por fin, al extranjerísimo Halloween.

Y los domingos de octubre eran particulares, especiales. Hoy que somos pocos los que podemos "presumir" de ascendencia netamente limeña y que nuestra generación es un collage racial mucho más marcado, producto de la inmigración y del sinceramiento histórico de la diversidad étnica de nuestro país - aunque no haya venido acompañado necesariamente del derrumbe del racismo y la discriminación - vale la pena rescatar esos recuerdos de infancia, porque me da la impresión que para la mayoría de gente que frisa los 30s, el Día de la Canción Criolla es algo así como una novedad. Y naturalmente, no lo es.

Aquellos domingos de octubre, en aquella quinta de La Victoria, escuché por primera vez frases como "ese valse es de la guardia vieja", "guitarra llama a cajón", "no hay primera sin segunda", "carretas aquí es el tono" y muchísimas más que sería largo enumerar aquí, además de esas otras que deben estar alojadas en una de las unidades de mi disco duro y que por más que lo intento, no logro hacer salir. El mes de octubre era especial porque era el mes de la Procesión del Señor de los Milagros y mis tíos se convertían en jedis vestidos de morado con inmensos escapularios y detentes y partían presurosos a cargar y/o acompañar al "Señor Cristo Moreno, Señor de los Milagros y Patrón de la Ciudad" y el último domingo, cayera o no 31, se celebraba el día de la canción criolla, así en minúsculas, de la mejor forma en que se puede celebrar: cantando música criolla.

Cuando pensé en hacer este post lo primero que se me ocurrió fue hacer una breve historia de nuestra música y por ahí, con el habitual tono crítico, esbozar alguna teoría indignada del porqué las juventudes creen que porque cantan Mal paso o se emborrachan en una peña de moda o gritan salud mientras aplauden desde las zonas VIP's a los artistas que aun cultivan la música criolla, una música que no terminan de internalizar como propia, ya sienten pagada su deuda con la peruanidad que suelen rechazar. O peor aun, cuando se acuerdan de los músicos criollos solo cuando uno de ellos fallece y llenan bares y fondas con homenajes, la mayoría de ellos despersonalizados y desfondados.

Pero me pareció innecesario ahondar mucho en esa realidad dolorosa para quienes sentimos la música criolla como una verdadera parte de nuestras vidas. No necesito escuchar música criolla a diario ni tampoco ir a un concierto de Oscar Avilés ahora que se ha puesto de moda ser "criollazo". Porque la he escuchado desde que tengo uso de razón y me encanta. Y porque lamento que la verdadera música criolla se haya convertido en un circuito casi subterráneo con contadísimos intérpretes de calidad y ausencia absoluta de compositores. Uno de esos artistas que viene trabajando desde hace más de 20 años en la protección de lo que significa hacer música criolla es el guitarrista Willy Terry (ver video).

No soy de los que afirman que es necesario desterrar Halloween y dedicarse únicamente a celebrar, con más ínfulas patrioteras y demagógicas (o comerciales) que verdadera vocación de homenaje, el Día de la Canción Criolla, existente desde hace 65 años. Tampoco estoy tan de acuerdo con esa especie de sincretismo planteado desde las oficinas de marketing según el cual son capaces de ofrecerte mesas en forma de guitarra y asientos en forma de cajón, con calabazas naranjas y decoración de monstruos alrededor. En ese sentido, podrían decir de mí que soy un purista a ultranza, pues considero que cada cosa tiene su lugar y su momento.

Porque además creo que la música criolla debería ser, como lo es hoy la comida gracias al intenso trabajo de promoción real y con visión de futuro, tanto social como económica, de Gastón Acurio, una característica inherente a nuestra idiosincracia como país y no una fecha de desborde nacionalista que muchas veces (no todas) termina siendo impostada y teledirigida para alcanzar ciertas metas numéricas. Aun no hay nadie que trabaje en ese sentido. Prueba de ello son las múltiples expresiones "modernas" de música criolla que le hacen flacos favores al legado de genios artistas como Eduardo Montes y César Manrique, Felipe Pinglo, Oscar Avilés, Nicomedes Santa Cruz, Chabuca Granda, Augusto Polo Campos y tantos otros.

Como dice la Sra. Alicia Maguiña en una reciente entrevista: "Yo soy respetuosa de la belleza. Yo no creo que todos estemos en la capacidad de aportar. Eso lleva a huachaferías espantosas". Amén.



sábado, 24 de octubre de 2009

¿QUÉ ES UN POLIZONTE?

A menudo el uso impone ciertos errores en el habla popular que terminan siendo aceptados masivamente y resulta muy difícil, por no decir imposible, corregirlos. Y sería deshonesto de mi parte considerarme ajeno a estas situaciones y pretender que este artículo es escrito desde el balcón de quien siempre supo que los demás cometían el error. Todo lo contrario. Caer en la cuenta de que uno desconocía el verdadero significado de un término que siempre utilizó equivocadamente tiene dos efectos, a un tiempo: a) me ubica frente a mi oceánica ignorancia en cuanto al uso de nuestro riquísimo idioma y b) me pone delante una responsabilidad, la de difundir lo que acabo de aprender para intentar que unas cuantas personas, por lo menos las que lleguen a leer este post, dejen de cometer el mismo error que las grandes mayorías seguirán cometiendo en el futuro.

Y en el caso específico que me ocupa esta vez, hay un tercer efecto: la sorpresa que produce el saber que el error en cuestión se ha extendido de manera exponencial gracias a la existencia de un programa de televisión en señal de cable que lleva por título la palabra errada, en el sentido errado. El programa, que cuenta con una considerable audiencia en sectores A y B, se estructura sobre la base de tres reporteros y actores, que incluso se arrogan el título de comunicadores sociales, que son capaces de ingresar a cualquier evento social, aparentemente sin permiso y hacen notas que pueden ser desde ingeniosas y cómicas hasta absurdas y desagradables, y todo lo que se pueda encontrar entre ambos extremos.

Como todos sabemos, el acto de ingresar a una fiesta sin ser invitado (que es denominado con mucha precisión por un término de extendido uso popular, el entrañable y juguetón verbo "colarse") se relaciona directamente a una figura distinta en forma pero similar en trasfondo: la del pasajero que no paga su boleto y que se esconde para no ser descubierto. En incontables películas, programas cómicos y novelas nos hemos encontrado con esos personajes y siempre los hemos llamado así: polizontes. Y cada vez que los hemos llamado así, hemos incurrido en un error.

"Polizonte" es sinónimo de "policía". Nada más ni nada menos. Si revisamos el DRAE veremos que como única acepción del término "polizonte" figura "agente de policía" y con una indicación al canto: es una manera despectiva de referirse a un agente de policía. Pero si observamos el comportamiento y la actividad de los reporteros del conocido programa nos percataremos de que no existe absolutamente ninguna relación entre ellos y los efectivos de las fuerzas del orden público, ni halagüeña ni despectivamente hablando. Aquellos personajes que se esconden en las bodegas de los barcos para viajar sin pagar o que van de vagón en vagón de algún tren, buscando pasar desapercibidos por los guardias de seguridad no son polizontes, son polizones.

Nuevamente consultamos el diccionario y vemos que "polizón" es "una persona que se embarca clandestinamente" y que es además un galicismo proveniente de la palabra "polisson" que denomina en francés al vago, al hombre sin oficio. De esta manera llegamos a la conclusión de que el programa de marras debería llamarse "polizones" y no "polizontes". Lo más probable es que el error se siga cometiendo y que el público en general continúe asociando esta variación despectiva de la palabra "policía" a estos carismáticos y divertidos reporteros que van de "colones" a todas las fiestas, conciertos, exposiciones, desfiles de modas y cuanto evento se les ocurra. Dicho sea de paso, no son realmente polizones puesto que a estas alturas ya deben recibir hasta invitaciones para asistir y hacer cobertura de estos acontecimientos sociales, para poder promocionarlos.

En fin, ya saldé cuentas con los dos efectos que me produjo el descubrir que era parte de la mayoría que ignoraba tal error conceptual y prometo firmemente no volver a cometerlo. En cuanto al tercer efecto, el de la sorpresa, desapareció casi de inmediato puesto que es una comprobación más del poco interés que se tiene por hacer las cosas con rigor académico, por más mínimo que este sea. Después de todo, es un programa de entretenimiento y no una lección de lenguaje. Para despejar más dudas, los dejo con este párrafo del capítulo 15 de la novela Bailén (1873), del español Benito Pérez Galdós, en la que hace uso correcto del término "polizonte":

"Voy a decir de qué manera nos distribuyeron. La primera división la mandaba Reding, la segunda Coupigny y la tercera Jones: la reserva estaba a las órdenes de D. Juan de la Peña, y mandaban destacamentos sueltos compuestos poco más o menos de mil hombres, y en calidad de tropas volantes para mortificar al enemigo, D. Juan de la Cruz, el marqués de Valdecañas y D. Pedro Echévarri, que después fue uno de los más famosos polizontes de la reacción. Trescientos escopeteros que habían salido Dios sabe de dónde, eran capitaneados por el presbítero D. Ramón de Argote. ¿No es verdad que hubiera estado mejor diciendo misa?"

Nota: muchas gracias a ti por hacerme notar la diferencia entre "polizonte" y "polizón"... como siempre enriqueciendo mi paleta de temas para la bitácora... Hasta la próxima...

domingo, 18 de octubre de 2009

SOUNDS FROM INDIA

La BBC acaba de editar un DVD doble con la obra indispensable del maestro Ravi Shankar, amo y señor de la cítara hindú, mentor del gran George Harrison, entre otras cosas... en esta raga se acompaña de su hija, Anoushka... dulces sueños...

sábado, 17 de octubre de 2009

ACERCA DEL ABORTO


Hay ciertos temas acerca de los cuales aun resulta difícil hablar dentro del establishment, esa entidad informe que persiste en dominar el pensamiento y la acción del ser humano en cualquier entorno social. El establishment, que de vez en cuando encarna en rostros poco populares por sus posturas anacrónicas, es en realidad una atmósfera cargada de juicios (quizás deberíamos llamarlos prejuicios) capaz de hundir en los sótanos de la censura y de lo social y políticamente inaceptable a aquellas personas o instituciones que osen exponer sus ideas con libertad. Porque el pensar hace libres a las personas. Y eso al establishment no le gusta.

El aborto es uno de esos temas. Por eso se le deja así, sin apellido. No importa que los sectores progresistas y bienpensantes propongan términos que acompañen a la aborrecida palabra para que pueda ingresa al sistema de ideas cerrado y obcecado de lo establecido. A los sectores más agrios y avejentados de la religión, a las camarillas políticas que se benefician con la permanencia en el poder, directa o indirecta, de los fanatismos confesales, no les importa que el aborto sea "eugenésico", que sea "humanitario", que sea "terapéutico".

Ni siquiera porque detrás de cada uno de estos términos podamos encontrar 20 razones para entender que en esos casos el aborto no solo es comprensible, sino que además es justo y necesario. "Justo y necesario", combinación de palabras que esos ortodoxos de la religión repiten cual muletilla cada domingo dándose golpes de pecho para después regresar a sus curules, a sus despachos mal llamados carpetas o a sus confesionarios a seguir ignorando olímpicamente el dolor y el sufrimiento que se ven obligadas a soportar todas esas menores de edad que quedan embarazadas tras ser violadas por su hermano, su tío o su padrastro o todas aquellas mujeres que, viviendo con menos de un sol diario, reciben además la lamentable noticia de que están esperando el nacimiento de un niño(a) con una malformación genética que lo condenará a la muerte mucho antes de que el señor cardenal se entere de que nació, para llevarlo envuelto en una manta a sus claustros y así hacerse cargo de él.

La intransigencia de los sectores que no escatiman en disfuerzos y bravuconadas al momento de desautorizar la despenalización del aborto y la aceptación del mismo en los casos descritos (que hasta donde entiendo ya son permitidos según nuestro sistema legal pero que, como es práctica común en otros casos, queda en letra muerta cuando de aplicarse se trata) no tiene absolutamente nada que ver con la "defensa de la vida" que dicen ejercer. Nada más inhumano que condenar a una criatura inocente a una vida miserable en nombre de fundamentalismos que no admiten la consideración de matices, de realidades, de situaciones que no se solucionan leyendo un párrafo de la Biblia o un artículo de la Constitución. El ser humano antes que preceptos morales o legales tiene cerebro y tiene alma. Debería anteponerlos para acercarse más a una verdadera comprensión del dolor ajeno.

Nadie espera que se abran las puertas a que cada mujer irresponsable que queda embarazada "sin darse cuenta" acuda al doctor a los 5 meses de embarazo y se practique un aborto que, a esas alturas de la gestación, califica como asesinato de un ser humano en estado avanzado de formación. Tampoco se trata de estigmatizar a todas aquellas mujeres que han tenido la penosa y difícil experiencia de abortar en condiciones de inseguridad, porque fueron víctimas de una violación o porque conscientemente asumen no estar en su mejor momento para dar a luz a una criatura y que, a pesar de todas esas consideraciones racionalmente sopesadas, salieron embarazadas sin haberlo deseado o planificado correctamente. Cada mujer que aborta afronta una serie de secuelas físicas y psicológicas muy fuertes, que terminan destruyendo o fortaleciendo a la persona involucrada, dependiendo de su estado mental y su fuerza de voluntad.

En los últimos días, el tema del aborto ha vuelto a ponerse sobre la mesa y hemos vuelto a escuchar los mismos argumentos desfasados y cínicos de quienes dicen defender la vida humana desde su primer atisbo de existencia, mientras se la pasan de coctel en coctel cuando seres humanos mueren de hambre y de frío delante de sus ojos sin que agiten sus espadas ni despeinen sus cabelleras por las injusticias que atraviesan a lo largo y ancho del país miles y miles de personas, hombres y mujeres, niños y ancianos, de carne y hueso. Una vez más, al poner sobre el tapete tan espinoso tema, los intolerantes de siempre mandan callar a todos y guardan, a un tiempo, silencio sepulcral cuando se les pide responder por otros cuestionamientos.

No importa lo que digamos los libre pensadores. No importa que las estadísticas muestren la enorme cantidad de países en el mundo que ya comenzaron a entender el verdadero sentido de estas acciones, en búsqueda de aliviar a las mujeres más sufridas. No importa que el machismo y las columnas vertebrales del arcaico orden religioso vayan cayendo en otras latitudes. Aquí, el aborto eugenésico (y sus variables)y todos aquellos que declaren su opinión a favor del mismo seguiremos siendo juzgados y excomulgados por los ministros que saltan de cargo en cargo como en un carrusel y por los cardenales que modelan en revistas de moda y lanzan discursos lisurientos frente a castrenses auditorios. Y ambos son conspicuos representantes del Opus Dei ("la obra") en estos pagos coloniales...


jueves, 15 de octubre de 2009

MERECE LEERSE...


La "fiesta brava", esa tradición que tantas pasiones despierta, tiene defensores y detractores que lo dejan todo en la arena al momento de polemizar. Durante mi vida solo una persona se ha acercado a la posibilidad de convencerme de que las corridas de toros tienen valores que vale la pena tomar en cuenta, pero aun así no lo ha conseguido y como alguna vez se lo dije mientras cenábamos, podría decirse que paradójicamente, una exquisita parrilla, quizás sea el único tema en el que no pienso transigir ni siquiera ante ella...

Por el contrario, cuando leo crónicas y opiniones como la que hoy me permito compartir con ustedes, escrita por César Hildebrandt, me afirmo más en mi rechazo hacia una de esas costumbres que, a pesar de todos estos años de tecnología, conocimiento y modernidad, hacen que el homo sapiens siga siendo un salvaje. Como decía Sofocleto; "el hombre desciende el mono... y sigue descendiendo...". En esta columna, Hildebrandt resume toda la indignación que me produce este evento, donde un espectáculo sanguinolento y absurdo se convierte en noticia de secciones sociales y atmósferas sofisticadas... merece leerse...

"Vienen los toros
César Hildebrandt
Diario La Primera, jueves 15 de octubre de 2009

Ya viene la Feria de Octubre, esa carnicería que algunos huachafos dados a la sangre se atreven a llamar “la fiesta nacional”. Cuando la feria empiece, cientos de herederos de la Colonia, y parte de su servidumbre reencarnada, acudirán a Acho a ver cómo un hombre disfrazado de sota de espadas – la figura pertenece al gran escritor Manuel Vicent - tortura morosamente a una bestia magnífica mientras el respetable demuestra que Altamira nos sigue quedando cerca y que la crueldad es, al lado del locro de zapallo, una de nuestras delicatessen.

El arte del toreo consiste, como se sabe, en demostrar que Darwin se equivocó. Porque quienes aplauden la sangría y se excitan con la matazón son prueba viviente de que la evolución fue un fenómeno pasmado en algunas latitudes.

El cronista taurino de “El Comercio”, por ejemplo, balbucea un dialecto que parece preceder a la consolidación del mozárabe-andaluz. Y hay un marqués ficticio vestido de carta del Tarot que, en un semanario que aprecio mucho (se refiere a Caretas y a ese marqués de caricatura que reseña las corridas), hace de chulo madrileño que sabe recitar a Bécquer y se manda unas crónicas en las que habla de los toreros como si fueran gallardos y de los toros como si fueran parrillada viva y sangrante antes de las brasas.

Yo no conozco Acho, desde luego. Pero he prometido visitarlo cuando un régimen que aspire a civilizarnos lo convierta en estadio olímpico.

Cuando eso suceda, tendremos que haber perdido la legaña de lo folclórico y la idea de que la historia nos exige repetir, cada noviembre, la barbarie que un criador de cerdos fundó precisamente en Lima.

Quienes dicen que “la fiesta taurina” es intocable como tradición deberían de admitir que asesinar a porrazos en la cabeza a niñas como Juanita, para ofrecerla a dioses difusos y demandantes, era todavía, si cabe, más tradicional, dado que ese hábito procedía de lo más puro de nuestros genes amerindios.

La barbarie de los toros acuchillados es, al fin y al cabo, una barbarie prestada que llegó en los galeones que también trajeron la viruela y la peste bubónica.
Para ser consecuentes con nuestras raíces deberíamos, en todo caso, recrear, previa entrada comprada en taquilla, la ceremonia que condujo a aquella niña de quince años a ser enterrada en las nieves del Ampato. Un cerro de Lima, artificialmente nevado, podría prestarse para el espectáculo. Una rifa siniestra y obligatoria podría darnos a la infanta.

Si eso se juzgara superlativo podríamos sugerir, modestamente, que los ingenios azucareros del norte revivieran la colorida tradición de la esclavitud china. O que aquel potro, ahora manso y decorativo en el Museo de la Inquisición, se activara del modo más crujiente en nombre de la justicia y de la eficacia de los interrogatorios.

Y cuando alguien dice que hay toros en provincias y que los pueblos rurales del Perú aman la agonía de las bestias, lo que demuestra diciendo eso es que el llamado sincretismo cultural también puede ser el acoplamiento de lo peor de dos culturas. Digamos que en Uchuraccay, aquel famoso día, algunos de nuestros mejores colegas supieron, de modo fulminante, hasta dónde pueden llegar esas convergencias ceremoniales.

Y aquellos que hablan de poesía estatuaria, de magia y de misterio deberían de recordar la rima consonante de las tripas colgantes y los versos alejandrinos del excremento del toro que se extingue. Sangre y arena, que le dicen.Si uno va a Acho a disfrutar de esa masacre que no venga después a hablarnos de educación escolar y de valores. El aficionado ortodoxo y coherente debería salir del coso, bebido y ronco, a apedrear perros y a buscarse un gato para la cena."

domingo, 11 de octubre de 2009

SALSA CON CLASE


Las canciones de Rubén Blades tienen la extraña particularidad de llegar al alma de sus oyentes de manera muy directa, sin la necesidad de que estos cuenten con un diccionario al lado o tengan mucha preparación académica o intelectual. Sus letras se conectan de inmediato con el diario caminar del ciudadano de a pie, que no distingue ninguna contradicción entre el hecho de que este compositor y cantante panameño, que comenzó su carrera musical pegando etiquetas en los almacenes de Fania Records sea ahora un ex-Ministro de Cultura, exitoso actor hollywoodense y artista millonario.

En ese sentido, su credibilidad es a prueba de balas. ¿La clave? la sencillez, la humildad, el talento y la entrega que desborda en cada presentación. Por eso anoche vi a muchas de las personas que fueron a verlo al Monumental cantando todas y cada una de las historias de principio a fin y sentían que cada verso hablaba de sí mismos.

Pero además de esas letras inteligentes y a la vez simples, que narran historias cotidianas, pletóricas del color y la vida de un barrio popular inmenso, el latinoamericano, lo que vino a ofrecer Rubén Blades fue un espectáculo musical de primera línea, no solo porque aun conserva intacta esa voz que canta con honestidad y sonea al estilo de la vieja guardia salsera sino porque trajo consigo a uno de los combos instrumentales más importantes de la música afrolatina, que hace 25 años le cambió el rostro a este popular género musical nacido en los tugurios de las comunidades hispanohablantes de New York en la década de los 60s.

La banda que Blades conformó para la grabación del álbum Buscando América (1984), Seis del Solar, no tenía ninguna similitud a las orquestas de salsa tradicionales, no solo por su aspecto juvenil y su preocupación por la prolijidad en los arreglos sino porque dejaron de lado los vientos, clásicos en cualquier agrupación salsera respetable para imprimirle un cierto sonido más ligado al jazz y al pop, sin alejarse del sabor y la fuerza interpretativa del estilo musical que Rubén cultivó desde sus primeras apariciones junto a leyendas como Ray Barretto, Louie Ramírez o Pete "El Conde" Rodríguez.

Esa banda estuvo en pleno anoche descargando todo su virtuosismo: Oscar Hernández (piano), Arturo Ortiz (teclados, coros), Mike Viñas (bajo, coros), Ralph Irizarry (timbales), Eddie Montalvo (congas) y Ricardo Marrero (vibráfono), acompañados por el baterista Robby Ameen, considerado el séptimo miembro oficial de Seis del Solar y tres invitados de lujo: Reynaldo Jorge (trombón, miembro original de la mítica Fania All-Stars), Jimmy Bosch (trombón, una de las estrellas del latin jazz de los últimos años) y Walter Flores (flautista y multi-instrumentista con quien Blades ha grabado su última producción discográfica, Cantares del sub-desarrollo). La calidad musical de Seis del Solar y esta lujosa sección de vientos hicieron bailar a las casi 15 mil personas que estuvieron presentes en este esperado retorno a los escenarios limeños del compositor de Pedro Navaja.



Novalima abrió el show con su sonido efectista lounge-criollo-electrónico, que hizo las delicias de sus seguidores aunque en realidad tuvieron serios problemas de desafinación. El grupo liderado por Grimaldo del Solar terminó su set de media hora en medio de aplausos y vivas al gran Arturo "Zambo" Cavero, a quien por cierto Rubén dedicó el concierto íntegro. Luego de algunos minutos de espera se desplegaron las tres pantallas que estaban detrás del escenario y el concierto comenzó con las notas de Caminos verdes, uno de los temas del mencionado álbum Buscando América. Fueron casi tres horas de clásicos de la salsa y aunque se sintió la ausencia de algunas melodías como Tiburón, Yo puedo vivir del amor o Camaleón, el público vibró, bailó y cantó las frenéticas versiones de temas como Decisiones, El padre Antonio y su monaguillo Andrés, Plástico, Buscando guayaba, Caminando, Ligia Elena, Maestra vida, entre muchas otras.

Uno de los momentos más álgidos del concierto fue cuando interpretó Todos vuelven, vals criollo compuesto por César Miró que Blades y Seis del Solar grabaron a su estilo, bajo los arreglos del pianista y director musical, Oscar Hernández. El título de esta canción, que es considerada ya un himno a la nostalgia del inmigrante latino que debe abandonar su patria por un futuro mejor, es también el nombre de la gira, por lo cual tuvo un significado doblemente especial en el concierto en Perú. También destacó un pequeño segmento acústico en que cantó a guitarra y voz la conmovedora historia de Adán García y el tema Patria, denominada "el segundo himno nacional panameño". Entre canción y canción, Blades se tomaba un tiempo para conversar con su público y llegó a promter que regresaría pronto para ofrecer un concierto gratuito para todos aquellos que no pudieron verlo esta vez.

Cerraron el show Pedro Navaja, Muévete y Te están buscando, tres clásicos de tres épocas distintas dentro de la vasta carrera del compositor panameño. Definitivamente fue una noche de recuerdos, de sabor, de calidad musical pero sobretodo, de salsa con clase...

viernes, 9 de octubre de 2009

SE UNIRÁ EN LA TIERRA...


Se nos van los cantores populares. Hace unos días Latinoamérica entera lloró la partida de Mercedes Sosa, cantante y folklorista que apostó por hacer de su voz un instrumento de expresión de múltiples nacionalidades, unidas por la riqueza del idioma y el pasado común. Esta característica la convirtió en una de esas ciudadanas del mundo que trascienden fronteras a través del arte.

Y hoy, un cantor popular oriundo del Perú, falleció tras largos días de valiente batalla frente a la enfermedad. Arturo Cavero Velásquez, más conocido como "El Zambo Cavero", le puso voz a la música criolla con un estilo inconfundible y una intensa capacidad para demostrar a su público que cantaba realmente con el corazón cada verso, cada melodía. Su larga trayectoria en el criollismo lo define como el cantante del folklore costeño por excelencia y dedicó toda su vida artística a difundir los temas más representativos del cancionero de valses, polkas, landós y festejos en el Perú y en el extranjero.

Hay quienes escuchamos la música del "Zambo Cavero" desde que tenemos uso de razón y por eso su partida era hasta cierto punto, y alejándonos de la conciencia que uno tiene permanentemente de la realidad, algo difícil de imaginar. En las reuniones familiares de antaño, los niños nos sentábamos a escuchar cómo cantaban los mayores y ahora, haciendo memoria, me asalta la idea de que cada uno pretendía imitar esos largos sostenidos, profundos de don Arturo. Lamentablemente y a diferencia de otros artistas, su voz no pudo resistir los embates de la diabetes y el terrible sobrepeso que padecía, razones por las que ya había perdido aquella potencia y claridad que la caracterizaba.

Intérprete por antonomasia de las composiciones más celebradas de Augusto Polo Campos, Cavero se especializó en establecer cómo tenían que cantarse esas canciones y no hay forma de imaginar una mejor versión de clásicos criollos como Contigo Perú, Esta es mi tierra, Cada domingo a las 12 o Cariño bonito que las que dejó grabadas en vinilos, en CDs y en el alma de los peruanos. Y la dupla que hiciera junto al gran Oscar Avilés seguirá siendo durante mucho tiempo la combinación perfecta en cuanto a vals criollo se refiere: esa voz, ese cajón y esa guitarra marcaron un antes y un después en nuestra música.

Desde aquí un homenaje a uno de los símbolos de la peruanidad contemporánea, un cantante a quien el pueblo, ese pueblo al que le cantó por más de 40 años, siempre recordará...




Dedicada a una persona muy especial...

domingo, 4 de octubre de 2009

CANTANDO AL SOL...


La música latinoamericana, y en particular el folklore argentino, está de luto. La madrugada de hoy falleció nuestra querida Mercedes Sosa, "La Negra", "La voz de los que no tienen voz". Su carrera es un ejemplo de autenticidad, compromiso y sencillez únicas en su especie. La profundidad de sus interpretaciones quedan imborrables en la memoria después de ser escuchadas. Mercedes es parte del acervo musical hispanoamericano y su legado permanecerá vivo entre nosotros por siempre.

Imposible olvidar melodías como Alfonsina y el mar, Todo cambia, Los hermanos y ese par de himnos generacionales, Solo le pido a Dios y Gracias a la vida que a pesar de haber sido cantadas por gran cantidad de artistas, cobraron vida e inmortalidad en la portentosa voz de "La Negra". Su presencia en el escenario proyectaba honestidad, calidez y emoción, como si una tierna abuela le cantara a sus nietos, sus miles de nietos que llenaban cada teatro, cada estudio de televisión o cada festival en el que se presentaba.




Y antes de irse, casi como si lo hubiese calculado, nos dejó un maravilloso regalo discográfico. Los discos Cantora 1 y 2 nos la exhibe con todo el poder de una voz inacabable, capaz de seguir tocando hasta la última fibra de la sensibilidad humana a pesar de que la edad, la salud y el sobrepeso parecían debilitarla. Sentadita en una silla, la gran Mercedes convocó a una pléyade muy selecta de amigos músicos, compositores y sobre todo, personalidades del canto en nuestro idioma y grabó un álbum doble de antología. Desde artistas trascendentes como Joan Manuel Serrat, Charly García, Caetano Veloso o Luis Alberto Spinetta hasta jóvenes poco relacionadas a la canción social como Julieta Venegas o Shakira se unieron en los duetos prolijamente registrados en esta producción, nominada a tres Grammy Latino 2009. Hasta siempre Mercedes...



sábado, 3 de octubre de 2009

OTRA VEZ SIN PERIODISTAS EN LA TV


Octavio Salazar, Ministro del Interior, aparece en primer plano en todos los noticieros de señal abierta, dando consejos para padres, tratando de emular a nuestros entrañables Les Luthiers o incluso dando la impresión de estar buscando trabajo como parte del escuadrón de consejeros familiares del Dr. Dobson (sí, el mismo de Enfoque a la Familia) y quién sabe, si le dan más minutos, comience a hablarle a la ciudadanía acerca de las bondades de la maca o del magnesol, lo cual haría temblar el piso siempre estable del Dr. Pérez Albela en persona. Y pensar que la pregunta era qué se va a hacer desde la autoridad para combatir los índices de violencia doméstica y cotidiana, cada vez más altos y crueles.

Mientras tanto, la fauna periodística de la televisión pretende aplicar la ironía, con sonrisitas "de medio lado" y frases incompletas que no dicen nada como las que reparten todas las mañanas la experimentada ex-conductora del Panorama de los Schütz y el nieto de uno de los pensadores más grandes de Latinoamérica que no hace honor a tan magno apellido. O las preguntas huecas, absortas y casi de principiante de los carismáticos conductores de Primera Edición o ese otro noticiero matutino cuyo mayor atractivo es la ausencia de mesas que impidan observar a sus conductores de cuerpo completo. Ni hablar de las loas del canal del Estado en cualquiera de sus emisiones. Definitivamente, nos hemos quedado sin periodistas en la televisión.

Esta invasión de bustos parlantes, a quienes habría que añadir algún otro adjetivo como digitados, programados, genuflexos, timoratos o simple y llanamente cómplices de todo este aquelarre de ministros ex-directores de policía, ministros ex-alcaldes, ministros ex-embajadores ex-ministros, premieres ex-congresistas ex-durmientes en bancas de soleadas plazas brasileñas, etc... no hace más que confirmar lo que es norma en nuestro país desde hace tiempo: las palabras "Cuarto Poder" han dejado de ser lo que eran para convertirse en el nombre de un programa periodístico nocturno. Nada más.

Es cierto que a veces la prensa independiente descubre faenones, desata nudos, encuentra y difunde secretos en medio de la apoltronada "aristocracia del oficialismo", siempre lista a actuar bajo espíritus de cuerpo y falsas lealtades, pero hasta esos golpes de estilete de filo y perfil bajo cumplen por lo general otras funciones, dirigidas a distraer la atención por algunas semanas para después continuar con el avance del país hacia una nada en la que solo sobrevivirán quienes detenten el poder o tengan alguna relación sanguínea, partidaria, económica o judicial con él.

Y para colmo de males Alberto Andrade, el carismático líder de Somos Perú y el más recordado de los alcaldes limeños en los últimos 20 años, fallece. Y al morir permite el ingreso al Parlamento a su accesitario, otro personaje carismático aunque menos recordado como alcalde y de carrera política algo más sinuosa, por decir lo menos: Ricardo Belmont Cassinelli, quien por lo general nunca generó anticuerpos y aparece siempre rodeado de cierto hálito de sinceridad, casi como si se tratara de un personaje de barrio, asume su escaño y entre sus primeras acciones decide intentar ponerle cortapisas al único periodista real de la TV. Y César Hildebrandt, fiel a su estilo, lo manda a rodar en privado y en público, a través de una excelente columna en La Primera...

Con esto nuevamente debemos conformarnos con el espíritu selectivamente inquisidor de Rosa María Palacios, los destapes de Cuarto Poder, Reporte Semanal y Día D (todavía existe ¿no?) que pasarán al olvido tras las 3 semanas de rigor y las noticias policíaco-faranduleras que tiñen de sangre sendos reportajes de 30 minutos en los programas dominicales y permiten que propuestas de entretenimiento y cuasi cómicas de personajes como Magaly Medina, Jaime Bayly y en menor medida (cada vez que decide hablar en serio y dejarse de vulgaridades, las cuales produce en serie y adrede porque sabe que eso le funciona con el público), Beto Ortiz, sigan liderando el rating y las preferencias del ciudadano de a pie...

Cuánta falta nos hace un Howard Beale, ficticio presentador de TV interpretado por Peter Finch en la excelente película Network (1976)... para muestra dos de sus más antológicas escenas... hasta la próxima...



viernes, 25 de septiembre de 2009

EL REGRESO DEL LOCO


Tratemos de ser objetivos. Camino al estadio, no estaba muy seguro de qué iba a pasar. Y asumo que esa era la sensación, racionalizada o no, de la gran mayoría de asistentes al concierto. Pero hasta allí alguien me podría decir que eso siempre ocurría en cualquier presentación de Charly, porque no solo es Charly, es "el loco" Charly... claro, las noticias acerca de su recuperación eran ya vox populi y sus recientes imágenes evidenciaban la mejoría: subido de peso, con una expresión de tranquilidad en el rostro que dejaba a trás aquel rictus de agresividad al que ya nos habíamos acostumbrado sus fans. Pero esta incertidumbre no era tampoco la habitual... "no es la misma canción de dos por tres, las cosas ya no son como las ves..."

Una vez dentro, la expectativa se hacía más grande y la incertidumbre cedía paso a la ilusión. Porque más allá de lo que hubiera preparado estaba el hecho de que este grande del rock en español había decidido volver a los escenarios en Lima y sea como fuere, hasta sus más caóticos conciertos han dejado huella en quienes los han visto. De manera que, en otras palabras, no había pierde. Poco a poco el estadio se iba llenando y el telón virtual - una imagen que proyectaba elegancia, palabra difícil de asociar con el espíritu transgresor del argentino - se fue abriendo mientras sutiles notas de piano llenaban el ambiente. El concierto estaba comenzando...

Y apareció Charly García a paso lento, vestido de saco y pantalón negro. El piano de fondo no lo estaba tocando él y al lado izquierdo, en lugar del arsenal de teclados y sintetizadores que habitualmente lo esperan, se encontraba un enorme piano de cola. La primera canción fue uno de sus clásicos modernos, El amor espera y el sonido de su voz, extrañamente claro, confirmó las sospechas. El show iba a ser bueno... y vaya si lo fue.

En pocas palabras, Charly García, el espigado poeta adolescente de Sui Generis, el sorprendente músico progre de La Máquina de Hacer Pájaros, la cabeza pensante del supergrupo Serú Girán y el impenitente rocker hispanohablante de los escándalos y excesos, regresó a la vida tranquilo, sosegado (los más suspicaces dirán que estaba dopado) para demostrar porqué es un músico por excelencia.

Sin bajar el tono a ninguna de las canciones, sin olvidar las letras ni hacerle malcriadeces al público que tanto lo esperó, Charly tocó de todo: desde sus introspecciones más complejas como No soy un extraño, Canción de dos por tres o Adela en el carrusel hasta sus éxitazos comerciales, léase Hablando a tu corazón, Demoliendo hoteles o Nos siguen pegando abajo, pasando por dos de sus covers más celebrados, Me siento mucho mejor e Influencia. Desde luego faltaron muchas otras pero el setlist fue un condensado viaje por su discografía solista (1982-2003) que difícilmente haya dejado insatisfecho al público. Y por si fuera poco sorprendió a casi todo el mundo al incluir una alucinante versión de Llorando en el espejo, tema clásico de la época Serú Girán, específicamente del álbum Peperina (1981). Solo para conocedores...

El grupo que lo apoya en esta gira denominada Vuelve el más grande cuenta con la presencia de tres conocidos nuestros: Fabián Von Quinteiros en teclados, Carlos García López en guitarra e Hilda Lizarazu en voces y pandereta. El resto de la banda (Kiuge Hayashida en guitarra, Toño Silva en bajo y Carlos Gonzáles en batería) complementan muy bien el ensamble y demostraron el extenso trabajo de ensayo realizado previamente. Charly García, en los últimos 10 ó 15 años, convirtió a sus conciertos en un abierto culto al caos pero esta vez el show mostró estar estructurado y pensado minuciosamente, con preocupación y detalle.

Después de casi dos horas de rock and roll, melodías sinuosas y éxitos de radio, Charly tocó No voy en tren y en medio del tema desapareció con todo y banda. Las luces se apagaron casi tres minutos. El público coreó su nombre incesantemente y el músico, nuevamente a paso lento, volvió a escena. Hizo tres temas más, el último de ellos su nuevo single, Deberías saber por qué, cantado hasta el desfallecimiento por los jóvenes adictos al Internet y al mp3, sus nuevos fans. Luego se despidió con un simple "chau" y nuevamente desapareció.

Las luces se volvieron a apagar. Desde los parlantes comenzó a sonar Something de The Beatles, por lo que la gente imaginó que ahora sí, el concierto había llegado a su fin. A la mitad de la canción, cuando ya varias personas habían salido de las instalaciones, todo se encendió de golpe y García, sonriendo maliciosamente, consciente de la confusión generada, se sentó por última vez al piano y cantó No toquen. Un tema no muy conocido pero lo suficientemente rockero como para despedirse sin dejar la impresión de que las dos horas y algo más lo habían dejado cansado.

Una vez finalizado el concierto desaparecieron las dudas con respecto a su estado actual. Ahora la incertidumbre hace que nos preguntemos cuánto durará esta positiva recuperación. Por su bien y por el de la música, que sea mucho tiempo más. Aguante Charly... y bienvenido de regreso...

miércoles, 23 de septiembre de 2009

UN DÍA COMO HOY...


No tengo recuerdos de celebraciones infantiles en mi honor. Mi primer gran cumpleaños lo recibí en 1993 en la semi-vacía cafetería de una austera facultad que hoy se ha convertido en una de las más instituciones más prestigiosas e influyentes en el círculo de las comunicaciones sociales del Perú. Aquella vez recibí como regalo una tarjeta y un par de zapatillas blancas que, si mal no recuerdo, conservé como amuletos tras dejarlas de usar casi durante dos años.

Después vinieron una tras otra emoción (tortas, fiestas sorpresas, saludos) que jamás desaparecerán de mi memoria. Quizás algún día me anime a contar cosas que ocurrieron durante la pasada década y media que marcaron mi vida para siempre, desde una visita inesperada en un contexto de pelea, en años pueriles de pasillos universitarios hasta una noche de ensueño, ya en años de adultez, que permanece vívida como uno de mis más preciados recuerdos, como aquello que pudo ser y no fue.

El de hoy es un cumpleaños algo diferente. Rodeado de amigos y amigas, algunos de ellos verdaderas ángeles, mi vida transcurre entre la soledad concreta de quien se encuentra en medio de cosas que van cambiando a su alrededor y la imposiblidad de estar solo. Al despertar, al subir a un bus, al caminar por la calle, al entrar a la oficina, etc., me siento cercado, casi acorralado y a un tiempo solo, completamente solo.

Pero esa soledad no me afecta en absoluto y por momentos hasta la disfruto como parte de mi sino, como una certeza que siempre me acompañó. Como dice Octavio Paz en El laberinto de la soledad (cito de memoria): "sentirse solo no es sentirse inferior, es sentirse distinto. Y no es posible confundir ambos sentimientos ya que a diferencia del sentimiento de inferioridad, que casi siempre es una ilusión, la soledad expresa una realidad innegable: somo en realidad, distintos, y en realidad estamos solos".

Los recuerdos y las cosas buenas que uno posee como experiencia de vida permiten que esta siga su curso sin llamarnos a la depresión inmovilizante o al rencor improductivo. Y esta reflexión personal es un homenaje a esos recuerdos que hoy, que cumplo 35 años, vienen como una película en la que a pesar de mí mismo, fui protagonista. A través de esos momentos inolvidables aprendí que mi cumpleaños también es un día especial. Y aunque haya algunas cosas que no son las mismas, no ha dejado de serlo. Por eso este post: no se trata de anunciar egocéntricamente mi onomástico, se trata de decir a mis (pocos) lectores que he pasado cumpleaños increíbles, inolvidables, que compensan la normalidad aparente del actual (digo "aparente" porque lo más probable es que Charly García me haga cambiar de opinión en un par de horas)...

Por otro lado, quienes me conocen desde hace tiempo saben de mi reticencia a las celebraciones y a los comentarios auto-complacientes en fechas como esta. Es más, cuantas menos personas se acuerden es mejor para mí. Porque al final de cuentas, esas que se acuerdan son las que valen la pena... hasta la próxima...

lunes, 21 de septiembre de 2009

PAZ SIN FRONTERAS


Sobreponiéndose a las más absurdas críticas y reacciones negativas hacia su iniciativa, que fueron desde la falta de apoyo de algunos connotados artistas latinos, en particular cubanos, hasta la inconcebible quema de sus producciones discográficas, el popular cantautor colombiano Juanes llevó adelante la segunda versión del concierto Paz Sin Fronteras, esta vez en la histórica Plaza José Martí, más conocida como de la Revolución ante un impresionante público que pasó largamente el millón de personas. Además de la movilización por la paz implícita en el concierto, la multitud de jóvenes cubanos se reunió para ver a diversos artistas que normalmente no tienen la oportunidad de visitar La Habana.

Más allá del ecléctico listín de artistas que acompañaron al cantante y guitarrista en esta aventura (desde maestros como Silvio Rodríguez, Carlos Varela o Miguel Bosé, artistas establecidos como Olga Tañón, Juan Formell y Los Van Van y booms comercialones como Orishás o Pitbull), vale la pena recalcar el valor integrador que posee la música cuando las voluntades se encuentran y anteponen los altos valores que encarnan frente a sus seguidores a los apetitos comerciales o las ideologías políticas. Aquí la única consigna era la de disfrutar de la música sana y plenamente, dejando de lado, aunque solo haya sido el tiempo que duró el concierto, las mezquindades a las que nos tiene acostumbrado el establishment, provenga de donde provenga.

Aun habrá detractores que le impriman significados alternos a la multitudinaria convocatoria del concierto pero lo cierto es que ese mar humano no está pensando en quien se va a hacer de la isla cuando Fidel desaparezca (un hecho que cada vez es más cercano) o en cuál es el juramento que hizo tal o cual conspicuo personaje de la aristocracia cubana residente en Miami. El resultado superó las espectativas de ambos bandos y definitivamente, Juanes y compañía hicieron historia sobre la base de su talento, su actitud y sobretodo, su honestidad.











miércoles, 16 de septiembre de 2009

PLÁCIDO DOMINGO EN LIMA

Desde hace meses llevo en el tintero un post acerca de la ignorancia en nuestro país. La ignorancia, que según la primera acepción consignada en el DRAE es simple y llanamente la "falta de ciencia, de letras y noticias, general o particular", se refleja permanentemente en el diario discurrir de la sociedad: en el tráfico, en las relaciones interpersonales, en los programas de televisión, en los rankings de las radios, en los modelos de comportamiento, etc. Y sin intención de explayarme en el tema concreto de la ignorancia, quisiera adelantar que el post hasta ahora en el tintero pretende incidir en 3 de sus principales características, según mi modesto entender: la ignorancia es arrogante, es afrentosa y carece de conciencia de sí misma.

Este intento de radiografía del fenómeno de la ignorancia regresó a mi tras la llegada a la capital de uno de los artistas fundamentales de lo que solemos llamar música clásica. Tras el fallecimiento de Luciano Pavarotti, Plácido Domingo es para muchos - me incluyo - el mejor tenor del mundo de la actualidad. Y yendo un poco más allá del unidimensional análisis vocal, podríamos decir sin temor a equivocarnos que el español supera al italiano en términos de versatilidad, capacidad de adaptación y calidez interpretativa.

Frente a los impresionantes sostenidos y elevados tonos que podía alcanzar el estruendoso Luciano, el sosegado Plácido pudo combinar sus casi 140 protagónicos en el repertorio clásico (óperas, operetas y zarzuelas) con una intensa carrera discográfica que lo llevó a cantar desde baladas románticas hasta tangos, pasando por boleros, bossa novas, rancheras y cómo no, valsecitos y canciones folklóricas. Domingo, un verdadero hombre-record del mundo de la música (a la cantidad mencionada de papeles principales debemos añadir la ovación más larga de la historia: el público lo aplaudió durante una hora de pie en la ópera de Viena y una cantidad impresionante de grabaciones, premios y condecoraciones de todo orden, además de su capacidad para cantar con solvencia hasta en siete idiomas) estuvo hace una semana en Lima para ofrecer un recital de gala, ante un público de casi 10 mil personas en la explanada del Estadio Monumental.

Y es aquí donde reaparece, arrogante, agresiva e incapaz de reconocerse a sí misma, la ignorancia. No solo porque lo más probable es que un mínimo porcentaje de ese contingente de público haya disfrutado verdaderamente del concierto, debido a las pocas concesiones que hizo en cuanto a sus interpretaciones operísticas, sino por todo lo que pasó durante y después de su presentación.

Durante la primera parte, compuesta íntegramente por material clásico, cientos de personas interrumpieron a quienes trataban de escuchar las interpretaciones de Plácido Domingo y su acompañante la soprano puertorriqueña Ana María Martínez pues no conformes con haber llegado tarde, pasaban por delante de las filas de asientos arrastrando los pies, abriendo envolturas de golosinas y pasándose la voz por celular, totalmente convencidos de que, como ellos, todos los demás estaban poco interesados en apreciar las hermosas notas de arias como O souverain, o juge o père (de Le Cid, compuesta por Jules Massenet) o Aus dem Wald trieb es mich fort (de la ópera Die Walküre de Richard Wagner), cantadas en perfecto francés y alemán respectivamente.

O souverain, o juge, o père (Le Cid, Jules Massenet)
O peor aun, durante los segmentos instrumentales en que se lució la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección de Eugene Kohn, con magistrales performances de las Hungarian Marches de La Damnation de Faust de Héctor Berlioz o el intermedio de la zarzuela Las Bodas de Luis Alonso, se podían escuchar conversaciones por todas partes, evidenciando una absoluta falta de respeto hacia los artistas. Ni siquiera la conocidísima obertura de Il Barbieri di Siviglia de Gioachino Rossini mereció el silencio de una enorme cantidad de desubicados(as) que "aprovechaban" esos momentos para ponerse al día del último chisme de la oficina o para preguntarse a qué hora iba a cantar La flor de la canela.

A esto, debemos sumar la patética participación de nuestro Canciller, don José Antonio García Belaúnde quien ni siquiera se tomó el trabajo de preparar un buen discurso para el solemne momento de investir al maestro con la Orden del Sol y terminó soltando una cantinflada que ni a Gisela Valcárcel le hubiera salido tan bien ("lo honramos y nos sentimos honrados al honrarlo porque sé que la va a llevar honrosamente..."). No conforme con esa inaceptable improvisación, se dirigió al público dándole la espalda al tenor y la soprano, en una actitud que demostró falta de tino y de respeto. Esto contrastaba con la mirada, casi de admiración, que los artistas prodigaban a nuestro dignatario político, en señal de reconocimiento ante su investidura y las sentidas palabras de agradecimiento del artista, quien prometió volver para cumplir uno de sus proyectos inmediatos: cantar a dúo con Juan Diego Flórez.

El "discurso" del Canciller José Antonio García Belaúnde...

Hasta aquí lo que pasó en el concierto. Al día siguiente, leí en Internet hasta cinco reseñas (El Comercio, RPP, Terra y un par más) y todas compartían la misma inexactitud en los títulos de algunas de las arias y romanzas. Para prueba, dos ejemplos: el dúo romántico En mi tierra extremeña de la zarzuela Luisa Fernanda fue mencionado como Mi tierra es extremeña y no conformes con ello, los improvisados cronistas de espectáculos musicales, que deberían por lo menos leer un poco antes de escribir, le cambiaron el título a la conocidísima ranchera Ella, compuesta por José Alfredo Jiménez, rebautizándola como Me cansé de rogarle. Obviamente ninguna hacía mención del papelón del popular "Joselo".

Y ni hablar de la mezquindad de los segmentos de espectáculos de la televisión, que apenas si dedicaron tres o cuatro minutos a una de las visitas musicales más importantes en lo que va del año. Quizás suene algo extremo, pero es degradante ver cómo son capaces de dedicar entre 20 y 30 minutos a los Hermanos Yaipén cada vez que hacen sus multitudinarios y a menudo sangrientos conciertos de mala muerte y en esta ocasión, no se hayan tomado la molestia de cubrir con mayor propiedad y espacio un evento de tanta calidad.

El segundo segmento del recital estuvo dedicado a los géneros populares que tanto éxito le han traido al excelente cantante, pianista y director de orquesta. Derrochando carisma, Plácido Domingo deleitó al público con temas del repertorio latino como Bésame mucho, El día que me quieras, la espectacular Granada y hasta un segmento de rancheras acompañado de un conjunto de mariachis que puso la nota jocosa de la noche. Frente a los casi 100 músicos de la orquesta, sentados e inmóviles, las trompetas algo destempladas y un irreverente "qué te dijo!" en medio de la estrofa de El rey en la que el tenor cuenta lo que le dijo el arriero le dieron un aire fresco a un show caracterizado elementalmente por la precisión y la tensión de la interpretación académica, propias del género que cultivan nuestros visitantes.

La anécdota ocurrió durante la interprtación de La flor de la canela. La canción más esperada de la noche se convirtió en el punto menos notable del concierto debido a lo que asumo fue un error de la producción. Al parecer, por exceso de confianza no se colocó sobre el atril la letra de nuestro segundo himno nacional y Plácido Domingo tuvo tremendos problemas al momento de atacar cada verso. Visiblemente nervioso, el cantante volteaba buscando ayuda para poder entrar a tiempo y aunque supo salir airoso del embrollo, las fallas fueron muy notorias. A pesar de ese desliz, el público se mostró agradecido y ovacionó al español de pie, pues no había nada que pudiera empañar el regalo de e¡su prodigiosa voz.

Ni las malacrianzas descritas líneas arriba ni el intenso frío ni el desdén de los medios convencionales podrán borrar de la memoria las melodías que nos obsequió uno de los protagonistas de la historia de la música del siglo 20. Gracias, señor Plácido Domingo.