martes, 11 de diciembre de 2007

LAS TIENDAS DE DISCOS (parte 3)

Luego de algunas semanas, me vuelvo a ocupar de este tema, por el cual tengo una fascinación particular como se habrán podido dar cuenta aquellas personas que lean con ligera frecuencia este humilde blog (si es que las hay). Después de todo, ser adicto a la música y haber trabajado una década completa en las empresas más conocidas dedicadas a vender CDs en Lima me provee de cierta autoridad sobre el asunto. Hoy quiero hablar - para darle uso al título del blog - un poco sobre uno de los personajes más importantes, y a la vez más dejados de lado, del submundo de las tiendas musicales: el vendedor.

El vendedor. Cuando pensamos en un vendedor lo primero que nos imaginamos es un joven enternado, verborreico, saltarín, dispuesto a quitarte sólo cinco minutos de tu valioso tiempo para explicarte acerca de las bondades de... cualquier cosa: libros de autoayuda, cursos de inglés o de lectura veloz, recetarios de Gastón Acurio, calculadoras que hablan, etc., etc., etc... Pero luego de esa primera asociación de ideas podemos pensar en variedades de lo más disímiles y bizarras: la gritona vendedora de papas del mercado, el canchero vendedor de carros o seguros, el clandestino vendedor de celulares robados, el pobre vendedor de caramelos y de nuevo, etc., etc. etc... Y como cierre del ejercicio mental, se nos viene a la cabeza la infinita recatafila de anuncios de la sección Empleos de El Comercio de los domingos, que pueden consignar títulos que van desde el sincero y directo "SE BUSCA VENDEDORES" hasta los más engañosos y rimbombantes: "Asesores de Salud Personal", "Ingeniero en Relaciones Interpersonales", "Colaborador en Negocios Caseros".

En ningún catálogo de vendedores se habla del "vendedor de discos" y creo que es necesario hacerlo. Porque a pesar de que se trata siempre de lo mismo (vender), una persona que vende discos tiene - o debe tener - cualidades diferentes. Y en nuestro medio muchos tienen esas cualidades, pero a sus jefes jamás les ha importado eso. Me refiero a los dueños de empresas grandes como (antes) Discocentro o (ahora) Phantom, que teniendo presupuesto para hacer cosas interesantes en pro de la mejora y la especialización de sus vendedores "estrella", los tienen ahí estancados, y se recuestan sobre los afanes de superación que sólo algunas personas poseen y que buscan aprender más y especializarse, lo cual termina siendo aprovechado por las empresas sin que eso represente una mejora de la calidad de vida de los que, por mero esfuerzo individual, se destacan por encima de los demás. Y eso - el destacar por encima de los demás - tampoco es reconocido ni estimulado.


Pero ¿cuál es esa diferencia de la que tanto hablo? puede preguntar alguien... "Saber de música" - frase de común uso entre quienes viven dentro de una tienda de discos - es un talento particular, que no todo el mundo posee. Inducir a una persona a que "sepa de música" amplía sus horizontes, afina su oído, educa su apreciación artística, uno se convierte en experto. Y ser experto en algo toma tiempo y trabajo. Debería tener un valor en sí mismo. En especial cuando ese talento, ese conocimiento que supera al promedio no ha sido brindado por nadie más que por la misma persona poseedora de esa característica. Las tiendas de discos de la Lima actual están repletas de expertos auto-didactas, gente que ingresó muy joven a trabajar, algunos con conocimientos bastante amplios (porque eran fanáticos de algún género en particular) y que estando dentro de la tienda los ampliaron de manera exponencial - unos más, otros menos - pero que al final de cuentas, nunca fueron ni capacitados ni reconocidos según ese atributo especial, ese atributo que además las empresas solicitan desde sus anuncios para convocar personal nuevo: "se buscan melómanos".


En otras palabras, los empresarios de este negocio buscan ahorrarse el trabajo, el tiempo y el dinero que les costaría dar formación en conocimientos musicales a la gente joven que quieren contratar. Superficialmente parece hasta lógico, les pongo un ejemplo: un periódico busca gente que sepa escribir, jóvenes que hayan pasado por alguna escuela de periodismo ¿cierto? Cierto. El detalle: a quien escribe mejor, le pagan más, le encargan los temas más interesantes. Más aún si además de escribir bien tiene una cultura amplia y maneja recursos expresivos diferentes a los demás, o si domina un tema en especial. Porque se preparó para eso y su nivel profesional exige un trato y una remuneración acorde a la calidad de lo que ofrece como trabajador.

Eso mismo lo podemos aplicar a cualquier profesión u oficio. Los vendedores de discos entran a las tiendas a trabajar y sea cual sea su nivel de conocimientos previo, hacen siempre lo mismo. Y si en el camino unos aprenden más que otros, tampoco importa. Lo único que importa es que lleguen temprano, que no se quejen por salir cada vez más tarde y que no pidan permisos de vez en cuando ni medio-tiempo para poder estudiar y superarse. Es ahí que el vendedor de discos, un experto en el arte de la música, su historia, sus medios de producción, sus principales géneros y exponentes, sus tendencias y un largo etc., se transforma en un obrero, en mano de obra barata, en objeto intercambiable a conveniencia del empleador. No hay capacitación ni estímulos, no hay premiaciones ni posibilidad de obtener mejoras personales (estudios, buenos ingresos). Es más, en algunos casos ni siquiera cuentan con los beneficios sociales que impone la ley!!! (no ocho horas de trabajo, no horas extras, no seguro social, etc.). Es entonces que el vendedor de discos auto-capacitado (con las limitaciones que produce el hecho de auto-capacitarse, sin método, sin guía, sobre la marcha) se convierte en un trabajador de segunda categoría, en un sub-empleado, debido a esa política empresarial según la cual los "nuevos" llegan sabiendo y lo que no saben, lo aprenden como sea, en el camino. Los dueños de las empresas "grandes" de Lima - en realidad sólo hay una en este momento - no saben o no quieren saber del enorme potencial humano que desperdician.

¿Qué pudieron y debieron haber hecho los empresarios con esas promociones de expertos, formadas hace 10 ó 15 años, por las que no se hizo nada cuando todos andaban en sus 20s, tenían naturales ímpetus juveniles y no tenían hijos ni esposas que mantener? y ¿qué podrían y deberían hacer ahora para que las nuevas promociones no tengan el mismo camino, aprendiendo por su cuenta, dependiendo únicamente de lo que traen de sus casas o de sus carreras a medio terminar, y que ven que sus vidas se consumen en horarios exageradamente amplios - "horario de tienda" le dicen - y se convierten en una sub-existencia únicamente animada por la música que tanto adoran y de la que, en la mayoría de los casos, es tan difícil separarse? Se podrían hacer muchísimas cosas y esas cosas podrían venir empaquetadas en un producto muy actual, muy cool, muy fashion, a la medida de cierto gurú del marketing que debe estarse frotando las manos porque por fin le rebajaron los impuestos a los espectáculos y que va a seguir llenándose de plata mientras la gente que depende de él laboralmente, lo maldice - entre dientes - cada vez que él les sonríe. ¿Cómo se llama eso? RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL...

Continuará en la parte 4... No se la pierdan!!!

Hasta la próxima...

... A juzgar por la cantidad que marca mi contador de visitas, debo suponer que hay personas que me leen pero casi no comentan... comenten pues... gracias por leer...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por este artículo Jorge Tineo. Lo leí seguidas veces ya que esta interesante y muy cierto desde luego... Considero que el vendedor de discos, es como dices un vendedor de arte y no un vendedor de camotes por saco, además muchos de los que estamos en la brega aprendimos en el camino muchas de las cosas que demostramos cuando conversamos con el sinnúmero de personalidades (y que personalidades) que pasan por las tiendas... Es cierto también que se aprende mucho y se perfecciona los gustos musicales, pero lamentablemente los empleadores no lo ven así, ya que no están preparados para un negocio como este, ellos solo ven la venta de discos por volumen y cantidades de dinero, no ven más que eso. ¿Sabrán que un cliente que compra discos originales es una persona de buena estabilidad económica y además es una persona con cierto nivel de cultura? claro hay algunas horrorosas excepciones, pero considero que el vendedor debe estar preparado para mantener una conversación interesante y como dije antes estar a la altura de lo que venderá (esto a mediano plazo generará un cliente continuo), pero con el poco tiempo libre que le queda poco puede hacer para ser mejor no solo como vendedor si no también como persona y eso más que importante,.Hay mucho que decir y mucho que solucionar, espero que no pase mil años para ver este cambio y que no sea un subempleo más del montón, una vez más gracias Jorge por este artículo que esta muy bueno.

Roberto dijo...

Hola Jorge valgan verdades el vendedor de discos es una persona que no es considerada hoy por hoy, es más creo que nunca lo fué si bien es cierto la música es arte,cultura y esto guarda relación con otros puntos como el respeto ,la educación(cosa que hoy se extraña)en todos los aspectos, ¿alguna vez alguien te llamo por telefono para saludarte por tu cumpleaños? o para ver como te esta yendo?,¿como van tus estudios?,¿Qué le costaba a ese señor? NADA simplemente no le daba la gana de hacerlo solo se piensa en el bienestar propio en ver la manera de hacer mas dinero ,lo cual no esta mal pero siempre teniendo en cuenta ,consideración y respeto a esa arma fundamental del negocio que es el VENDEDOR
saludos

Jorge dijo...

Así es mi estimados "Anónimo" (¿quién eres? ¿en qué tienda estuviste?) y Roberto... hay muchas cosas que se dejan de lado en nombre de la "venta en volúmen" y eso le quita prestancia al trabajo de vendedor de música... para muestra están aquellos clientes que sí entienden del tema y se extrañaban cada vez que un vendedor les comentaba las condiciones de trabajo en las que los "jefes" los mantenían y los mantienen... ya viene la cuarta parte... gracias por leer y por comentar...