jueves, 8 de noviembre de 2007

GARRIDO LECCA LINGÜISTA

“Según la Real Academia de la Lengua Española, la palabra “ciclo” sirve para denominar un período de tiempo que una vez terminado, vuelve a empezar” (cito de memoria). Con esta anotación lingüística, que más parece una leguleyada, el Ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Hernán Garrido Lecca, nuevamente se burla de la ciudadanía, tratando de tomarnos el pelo para arreglar lo que ocasionó con su vespertino berrinche, originado según la Ministra de Trabajo, Susana Pinilla, por unas cuantas bromas que le jugó su jefe Alan García, que lo hizo salir al patio de Palacio de Gobierno haciendo puchero y anunciando “el fin de mi ciclo como ministro de Estado”. Las diferencias entre la política nacional y los programas cómicos se hacen cada vez menores.

En efecto, el diccionario de la RAE dice, a la letra: “Ciclo: período de tiempo o cierto número de años que, acabados, se vuelven a contar de nuevo”. Aquí podemos ver una pequeña diferencia entre lo que el ministro interpreta del diccionario – a posteriori, desde luego – con el fin de convencernos de que no dijo lo que dijo: un ciclo, una vez terminado, vuelve a contarse de nuevo, independientemente de lo que suceda dentro de ese ciclo. Es decir, si enmarcamos el ciclo al que ahora se refiere el ministro Garrido – sus cuatro semanas de trabajo en Pisco – efectivamente, terminadas esas cuatro semanas comienza un ciclo nuevo de cuatro semanas, con o sin él.

A eso debemos sumarle las dos frases que según el funcionario, fueron maliciosamente interpretadas por la prensa: “cumplí mi ciclo como Ministro de Estado” y “pondré mi cargo a disposición del Presidente”. Ambas tienen connotaciones directas dentro el acontecer político local. Ambas, por separado, son entendidas en el contexto de cualquier nota periodística, declaración, entrevista, etc. como sinónimo de “me voy”, “voy a renunciar”. Dichas en tandem no dejan mucho espacio para la duda. Además, si asegura haber terminado su ciclo como Ministro de Estado, queda claro que pretende iniciar un ciclo nuevo como otra cosa. Si eso es mala interpretación entonces volvamos todos al colegio ¿no?

A todo eso agréguenle el semblante incómodo, resoluto, de quien patea el tablero porque le ha sucedido algo que no puede seguir tolerando, el rostro de un político que trata de fingir dignidad y que mezcla toda esa pose con un resentimiento interno que no llega a disimular del todo (parece que en ese momento se hartó de seguir siendo agarrado “de punto”) y el cuadro es completo. El ministro va a renunciar. Para colmo, el premier Del Castillo sale y, acusando recibo del desafío, inmediatamente afirma que su declaración “no tiene ninguna trascendencia”.

Horas después, Garrido Lecca aparece en Canal 4 ensayando una explicación lingüística que provoca tanta risa como cólera. ¿Qué habrá pasado en realidad? ¿qué reprimenda se habrá ganado el ministro por parte del Presidente García, ante esta repentina falta de correa? Solo ellos lo saben. Al final de cuentas, todo termina siendo una “anécdota” más, del calibre del Pisco 7.9 o de las declaraciones “desafortunadas” del mismo Garrido Lecca en las que contaba alegremente cómo se las arreglaba en sus campamentos cuando no había papel higiénico a la mano. ¿Es justo que nos tengamos que acostumbrar a esta forma burlesca de gobernar el país?

3 comentarios:

Yvette dijo...

Jorge te felicito por tu blog y para no desentonar aquí va mi aporte, benevolente y jovial como es mi característica, para combatir la acidez.

Saludos

Parte II?

A este tan ridículo e intrascendente episodio de la comedia barata de la política de la gran.... República del Perú habría que sumarle (por mero ocio sabatino) la escena tercera, del acto primero cuando la estrella del show, en el papel del Presidente de la República hace su aparición para, como es su costumbre, rematar al alicaído protagonista con sus comentarios burlones pero profundamente agresivos, en los que al mejor estilo de los bodrios, perdón programas de espectáculos nacionales, se regodea en ventilar las íntimidades del mustio Ministro.

Ninguno de los dos goza de mi simpatía pero la verdad, la estrella del show (símbolo del que además es imposible disociarlo) realmente no respeta los límites del guión de su personaje de presidente y como muchos de los que ostentan el poder, se siente en la capacidad de humillar y despreciar, con una labia que no hace honor a sus altos estudios en París y a su calidad de Jefe de Estado, pero que le permite llegar a las masas.

Masas de un país que, justamente le deben a él no haber tenido la oportunidad de crecer intelectualmente desde la "primera temporada" de su show, hace más de dos décadas y que hoy, son sólo mudas consumidoras de la "chismografía barata" de un país que les ha sido arrebatado por el poder que impone la ignorancia como forma de vida y que destruye la capacidad de las personas de pensar y obrar para obtener soluciones a sus verdaderos problemas y necesidades.

En episodios pasados de la misma comedia la estrella del show ya ha ridiculizado a un sin número de los miembros de su elenco, incluyendo la triste escena en la que su esposa fue la agraviada al hacer el papelón de su vida parada a su lado, mientras él hacía efusivas confesiones ponderando su irresponsable y reciente paternidad (ridícula en un hombre tan viejo, tan "culto", que ya tiene 5 hijos mayores de edad y que, anecdóticamente, es el presidente de un país en el que la tasa de embarazos no deseados es vergonzosa y angustiante). Pero el capítulo tuvo un emotivo final: la primera dama fue idolatrada por los sobones medios de comunicación en su papel magistral de digna señora y el presidente fue disculpado tras dejar en claro su alto concepto de la responsabilidad por que lo firmó.

Yo coronaría este exabrupto personal, por el que me siento en la necesidad de disculparme, con aquel capítulo (que hoy se ve tan lejano) en el que, colmo del cinismo, se reconcilió con el protagonista de una show similar en Venezuela y que cuando de agravios, burlas e insultos se trata no cabe duda que es su homólogo, en todo el sentido de la palabra.

En fin, el sábado no tiene la culpa de tanto exceso así que creo que será mejor que la televisión permanezca apagada y busque algo edificante que hacer para contrarrestar tanta lacra.

Yvette Irán

Jorge Luis dijo...

Sin duda "nuestro" presidente no pierde oportunidad para seguir ratificando sus cualidades, para orgullo de sus correligionarios que le festejan las ocurrencias...

Esta nueva humorada de García Pérez-Garrido Lecca se suma, en efecto, a otros lamentables capítulos como el del noble y honorable reconocimiento de su sexto hijo, ante la presencia impávida de su esposa Pilar, que termina siendo una "víctima" más de esa compulsión de Alan por ridiculizar a sus allegados, consciente de su poder para mantenerlos calladitos, avanzando a su ritmo...

Muchas gracias por entrar, leer y por tu comentario... lo esperaba... saludos...

Ricardo dijo...

Alan...tantas veces el mismo Alan..creo que su "show" tiene más capítulos grabados y en vivo que el bodrio de Brad Pizza, ese prospecto de "discípulo poco aprovechado de papaúpa" que da menos risa que estas pintorescas escenas de la vida palaciega.
Como capítulo extra o "bonus track" puede figurar su postura "victoriosa" ante el TLC cuando todos los que realmente estamos atentos recordamos su actuación "descollante" - porque no tiene cuello - en la marcha del CGTP del 2004 ¡contra la negociación del TLC!...y con patadita incluida al Sr. Lora.
EL PERÚ NO ES UN PAÍS..ES UN VACILÓN (Nicolás Yerovi dixit)
saludos
Ricardo