martes, 2 de octubre de 2007

¿BJÖRK O TOTO?




Hola... qué frivolidad la mía ¿no? estamos en medio de una coyuntura histórico-revolucionaria (rezagos de haber leído mucho periódico durante la secundaria) según la cual los peruanos probablemente seamos testigos del encarcelamiento de Alberto Fujimori y yo me planteo una pregunta como la del título... ¿Björk o Toto? pero además de frívola, la pregunta puede hasta carecer de sentido para el ciudadano promedio, aquella mayoría que no tiene por qué estar enterada de la rica y enormemente variada historia del rock y sus ramificaciones, sus tendencias y sus poses, sus filias y sus fobias...

Pero para quienes sí lo estamos es en realidad una encrucijada capaz de no dejarnos dormir. Para nadie es un secreto que nuestra capital no es precisamente punto de llegada de las grandes estrellas de la música y que, cada muerte de obispo (parafraseando a Charly García en Sui Generis), cuando vienen, los melómanos de corazón tenemos que hacer grandes esfuerzos económicos - o tener muchísima suerte - para poder asistir a uno de esos conciertos, de onerosos costos por entrada, y disfrutar de la experiencia irrepetible a una adecuada distancia.

Por ese motivo, que Björk y Toto vayan a presentarse en Lima los días 13 y 14 de noviembre próximo es una de los atentados más insanos que podrían haberse cometido contra mis posibilidades de asistir a tan magnos eventos y me conminan al obligatorio descarte. Si voy a uno no voy a otro. Así de simple. Es más, escribir esto constituye un breve ejercicio de autoayuda para no perder las esperanzas de asistir siquiera a uno de los dos, puesto que la realidad apunta a que lo más probable es que me quede sin soga ni cabra, colgado compulsivamente del youtube al día siguiente para ver lo que los afortunados colgaron desde sus teléfonos celulares y cámaras digitales pasadas por lo bajo.

Pero a lo que en verdad quería llegar es que para la gran mayoría de personas esta disyuntiva no resulta tan traumática, ya que tienen sus gustos mucho más definidos en materia musical. De hecho, Björk y Toto tienen en esencia, públicos diferentes. Totalmente opuestos diría yo. No es que subestime la cantidad de personas con criterios musicales realmente abiertos y que puedan disfrutar con el mismo nivel de apreciación y de conexión sentimental (razón y emoción) el pop rock con tintes jazzy de la excelente banda norteamericana y las experimentaciones sonoras de la extravagante y sorprendente diva islandesa, pero no cabe duda que el perfil generalizador nos conduce a una separación inevitable: lo más seguro es que el grueso de gente que llenará la tocada de Toto no tiene la menor idea de quién es ni cómo suena Björk.

Claro pues. Eso es fácil de dilucidar me pueden decir muchos. Toto es de los 80s ¿no? osea pertenece a esa década en la que Radio Panamericana pasaba de todo menos salsa y Gerardo Manuel conducía Disco Club y en la tele Carmín era lo máximo. Los que escuchaban Toto en ese entonces son ahora cuarentones y van a los bares de moda donde sólo se escucha chill out y para quienes toda la evolución del rock siempre fue y será un tema sin importancia. Toto es sinónimo de The Police, Dire Straits, Air Supply y un par de grupos más. Para los más "eruditos", el concierto de Toto no es atractivo porque representa el lado más light de la música hecha por norteamericanos. Hace poco leí en una nota de El Comercio que en su primera visita, allá por 1993, la banda liderada por el eximio guitarrista Steve Lukather había hecho un concierto "de fría perfección interpretativa" (cito de memoria). Nada más alejado de la realidad. Gran parte de ese grupo de personas estarán, sin dudas ni murmuraciones, entre el público de la cantante de la impresionante voz y los estrafalarios vestuarios.

Por otro lado, Björk es ultra conocida entre los que pasaron su adoelscencia en los 90s. Ecléctica, innovadora y nada convencional, la compositora y cantante se hizo conocida dentro de la comunidad europea de pistas de baile y con el tiempo se ha convertido en una de las piedras angulares de la evolución de la música popular contemporánea, responsable de una poco pensada fusión entre el pop electrónico, la música de vanguardia y la world music. Nada de esto tiene significado para quienes no estén interesados en descubrir nuevas expresiones musicales. Björk no existe para quienes piensan que Madonna es la artista femenina más influyente de la historia del rock y que este género sólo puede provenir de EE.UU. o de Inglaterra. Si bien es cierto la globalización, internet y la importancia que ha adquirido el día de hoy estar informado para ser parte del mundo moderno ha reducido la brecha, aun así, queda claro que el concierto de Björk estará lleno de gente más joven, de tendencias más "bizarras". Si escuchas a Björk, si conoces su onda, lo más probable es que Toto no te guste. Si Toto te gusta, lo más probable es que Björk no te guste. Si te gustan los dos, pues bienvenido al tren....

Porque a pesar de estas diferencias tan ubicables y comprensibles - ya sea por aspectos cronológicos, por formas de entender la música, por eso de los gustos y colores - lo cierto es que nos visitan dos artistas de indudable calidad y de absoluta vigencia. Ambos son famosísimos a nivel mundial, ambos cuentan con millones de admiradores y cantidades de émulos, ambos acaban de lanzar nuevas producciones - los álbumes Falling in between de Toto y Volta de Björk son de este año - y se encuentran en pleno uso de sus facultades interpretativas. Después de la impresionante presentación que ofreciera el histórico líder y bajista de Pink Floyd, Roger Waters, el 12 de marzo en el Monumental, este par de conciertos van a cerrar con broche de oro el año 2007, y nos dan la sensación de que podremos figurar, en los próximos años, en las agendas de los artistas más grandes del mundo del pop-rock mundial.

Toto viene con una formación de lujo: a los miembros originales Bobby Kimball (voz), Steve Lukather (guitarra, voz) y Simon Philips (batería, que reemplaza al fallecido Jeff Porcaro desde 1992) se unen el bajista Leland "Lee" Sklar (habitualmente en la banda de Phil Collins) y el tecladista Gerg Philinganes (conocido por sus giras junto a Eric Clapton). Mike Porcaro y David Paich, bajista y tecladista originales, no podrán estar en esta segunda visita de la banda por diversos problemas personales. Aunque con un disco nuevo bajo el brazo, no cabe duda que el público podrá disfrutar de versiones en vivo de conocidos clásicos de los 80s como Hold the line, I'll supply the love, Africa, Rossana, entre otros.

Por su parte, la señorita de los ojos rasgados llega a Lima presentando Volta, su último trabajo discográfico, en el cual sorprende por su facilidad para no perder su línea creativa, tras 10 años de carrera en solitario. Björk ha lanzado ya ocho álbumes en estudio y una enorme cantidad de remixes y DVDs en vivo y la combinación de su música con un concepto visual muy atractivo y poco usual, la han hecho famosa en el mundo entero. Sus primeros coqueteos con el gran público se produjeron gracias a su participación en la cinta Dancing in the dark de Lars von Trier, que le valió un premio en el prestigioso Festival de Cannes debido a su actuación. Además ella compuso e interpretó la música de esta película, hoy considerada de culto. Asimismo, mientras que los programetes de E Entertainment Television la catalogaban como la mujer peor vestida de no sé qué premiación musical, ese mismo año - 2006 - fue invitada por el Comité Olímpico Internacional para componer e interpretar Oceanía, tema central de las Olimpiadas de Atenas. En 1996, la cantante islandesa interpretó la pieza atonal Pierrot Lunaire del austriaco Arnold Schöenberg (a la sazón, uno de los más importantes compositores de música contemporánea), una aventura musical propiciada por el destacado director de orquesta norteamericano Kent Nagano, que permanece como uno de los secretos mejores guardados de la artista. Entre sus éxitos destacan Army of me, Violently happy, Isobel, Bachelorette, Joga y The anchor song, que ha sido grabada también por nuestra compatriota Susana Baca, en su CD Espíritu vivo.

Por estas y muchas cosas más... yo iría a los dos conciertos... hasta la próxima...










3 comentarios:

Anónimo dijo...

yo he escuchado a toto y a bjork pero yo sin ninguna duda voy a toto su musica tiene muchisima calidad de lejos!!!
salu2

Anónimo dijo...

admitámoslo, Toto es sus clásicos de los ochenta... y Björk es atemporal, estuvo magnífica en el concierto, espero que te hayas decidido por ella

Jorge Luis dijo...

Bueno, en primer lugar gracias por comentar, en particular porque ese fue uno de mis primeros posts lo que me hace entender que revisas el blog a fondo... de verdad gracias... aunque no fue exactamente una decisión, porque conseguí la entrada el mismo día, terminé yendo al de Björk y en efecto estuvo muy bueno el concierto - atemporal es un buen adjetivo para describir su música - aunque nunca les perdonaré no haber puesto pantallas a los lados... En cuanto a lo de Toto, pues no tuve la misma suerte y creo que es más que sus clásicos... hay temas como la destreza musical que dentro del rock son muy mal vistos, además de los prejuicios que han dividido a la industria musical en extremos impasables: por un lado lo hipercomercial sin ningún trasfondo y por el otro, lo indie, de mucho ruido y pocas nueces (salvo excepciones), que elevan exageradamente las posturas anticomerciales... esta situación hace que actos de innegable calidad - como Toto - sean considerados menos atractivos porque sus últimas producciones no venden mucho (osea no entran al primer extremo) y por el otro lado, son demasiado viejos, demasiado atildados, demasiado virtuosos y por ende, no llaman la atención de la gentita que adora a los Franz Ferdinand y sus miles de clones... hasta la próxima...